ENTREVISTA

Fabiana Leis: "En 2017 quiero ser mamá"

Un mes antes de la crisis de 2002, Fabiana Leis empezó a trabajar como secretaria de presidencia.Al poco tiempo se convirtió en un personaje rico para los medios, a partir de su particular trabajo, su belleza arrolladora y sus declaraciones combativas. Su punto máximo de exposición lo encontró en 2014, cuando el mundo entero la conoció como “la secretaria de Mujica” que aparecía en toples en revistas. Pero ahora quiere bajar el perfil. Se alejó de los eventos y de las redes, y sueña con convertirse en madre el próximo año. Eso sí, no logra desprenderse de su personalidad filosa que la lleva sin escalas a la polémica. “Estoy cansada de la falsedad”, advierte en otra nota explosiva.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Fabiana Leis. Foto: Rafa Botto. Make up: Leonel Aita Musi

-En 2016 tuviste menos exposición mediática, ¿ya no salís a eventos sociales?

-Estoy trabajando mucho, entonces salgo menos. Estoy seis horas y media en presidencia y después en la escuela de modelaje de Verónica D’Andrea, que es mi cuñada. Llego a las nueve de la noche a casa sin ganas de maquillarme y vestirme. Además estoy cansada de la falsedad y el caretaje que hay en los eventos. Hay gente mala onda que te sonríe pero te das media vuelta y te critica.

-También te mostrás menos en redes sociales.

-Es que entiendo que para la persona que está conmigo no es fácil bancarse determinadas cosas. Yo antes tenía 10.000 seguidores, y cada vez que subía una foto eran 600 “Me gusta” de hombres, y comentarios como “mamita”, “yegua”. Es obvio que eso le va a molestar a mi pareja. Por eso eliminé seguidores, tengo menos amigos en Facebook e intento generar lo menos posible para que la otra persona no se moleste.

-¿Esta menor exposición nada tiene que ver con mantener un perfil bajo como secretaria de presidencia, acorde al estilo de Tabaré Vázquez?

-No, no pasó por ahí. En su momento hice revistas y toples, pero hoy no lo volvería hacer. Está bueno mostrarse en otras facetas y mostrar un contenido. De todos modos yo nunca tuve problemas en mi trabajo con eso. Nunca me sumariaron, lo único que se hizo fue sacar un comunicado aclarando que yo no era secretaria de Mujica, pero eso era algo que decía la prensa, yo nunca me presenté así y siempre aclaré que era secretaria de presidencia y no su secretaria personal.

-¿Te cruzaste a Vázquez en estos primeros años de su segunda gestión?

-Sí. Yo estoy en el segundo piso del Edificio José Artigas, donde se hacen eventos protocolares a los que él va. Yo lo saludo como a cualquier persona. Además, ahí trabaja María Auxiliadora, la esposa del presidente, con su comisión de salud bucal. Hace poco tuvimos el brindis de fin de año y ella participó con todos los funcionarios. Es una persona divina, muy sencilla.

-¿Extrañás a Mujica?

-No, es muy lindo trabajar con este gobierno. Se trabaja muy cómodamente con la señora del presidente. Con la ex primera dama, en cambio, no tenía trato.

-¿Ella estaba celosa de vos?

-(Risas) No, creo que no. No debería por qué tener celos. Nunca me dijo nada...

-Este año también hiciste teatro con Cuatro colas y un funeral, ¿qué te dejó esa experiencia?

-Me dejó lindas amistades. Trabajé con gente muy talentosa y la pasé muy bien. Estoy agradecida con que me hayan convocado.

-¿Qué tan difícil es hacer este tipo de obras comerciales en Uruguay?

-Es difícil porque no está bien pago y la convocatoria es complicada. La gente apoya poco a los artistas uruguayos. Cuando vienen Carmen Barbieri o Moria Casán siempre llenan las salas con entradas sumamente costosas, pero cuando se hace una obra con artistas nacionales y entradas accesibles, va poca gente. Me da mucha tristeza que el público no apoye. No se valora al artista nacional.

-Cuando fuiste al exterior, en cambio, te pagaban hasta para dar notas...

-Sí, pero es algo que tengo totalmente asumido. El dinero que junté cuando me compré mi primer auto fue gracias a las producciones en Chile, la portada de (la revista española) Interviú y la de Status en Brasil. Fueron cosas para el exterior, donde además me trataban como a una reina.

-¿Se te acercaron muchos hombres por aquellas fotos jugadas?

-Sí, hay hombres que se creen vivos y se acercan a hablar pensando que la van a llevar a una a la cama. Hubo varios que se confundieron y rebotaron, pero no dejan de ser unos bobos que se compraron el personaje. El que vino buscando a la chica que aparecía desnuda en revistas, marchó.

-¿Tuviste alguna experiencia así en tu trabajo en presidencia?

-Me pasó con un personaje, pero fue solamente uno entre tanta gente que trabaja ahí. Es un hombre conocido que trabajaba en el período anterior y rebotó.

-¿Soltero?

-No, está casado...

-¿Te han escrito muchos hombres casados?

-Sí, los casados son peores porque lo único que quieren es algo concreto...

-¿En la calle te dicen piropos?, ¿qué opinás del “acoso callejero”?

-Sí, me tocan bocina, sobre todo los ómnibus, y muchas veces me dicen cosas lindas. Los piropos normales y respetuosos son bienvenidos. Una se arregla para verse linda y generar algo en la gente. Es raro que a una mujer le moleste que le reconozcan que es atractiva. A la mitad que se queja no le creo, es un caretaje. ¿Cómo te molesta que te digan que sos linda? Obviamente que si me dicen un disparate me enojo mucho y respondo mal, pero si es algo lindo hasta me puede sacar una sonrisa.

-¿Tienen ganas de ser padres con tu novio Gustavo D’Andrea?

-Sí, quiero ser mamá en 2017. No pasa de este año porque ya tengo 36 y en cualquier momento ya voy a estar más para abuela (risas). Hace tiempo que tengo ganas pero lo venía postergando. Creo que ahora estoy en el momento justo. Lo venimos hablando y los dos tenemos muchas ganas.

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