PERIODISMO A TOPE

Esteban Queimada: "Me asombra escuchar a colegas hablar con amor de Vázquez o Bonomi"

El periodista de 40 años lidera el programa Bajo la lupa (Radio Nacional, CX30) junto a Mariana Peralta y Maxi Pérez.

Esteban Queimada. Foto: Marcelo Bonjour
Esteban Queimada. Foto: Marcelo Bonjour

Con un estilo políticamente incorrecto, Esteban Queimada interpela al sistema político: en su programa, por ejemplo, se divulgaron las primeras denuncias en contra del excandidato Álvaro Villar por acoso laboral durante su gestión en el Maciel. De estilo directo, muy “argentino”, a Queimada le gusta llamar las cosas “por su nombre” y critica a “colegas” (usa las comillas) que “en realidad son operadores políticos disfrazados de periodistas”. Y da ejemplos.

—A fines de junio Bajo la lupa te estrenaste en el prime time radial en las mañanas de Radio Nacional (CX 30), ¿que evaluación hacés hasta ahora del programa?

—Excelente, estamos ganando audiencia. La gente se está familiarizando con el programa y con nuestro estilo y eso nos llena de orgullo.

—El programa y vos en particular están muy jugados a la opinión...


—Sí. El programa se caracteriza por salir de lo políticamente correcto. Se trata de decir las cosas tal como las pensamos o sentimos, sin eufemismos. Estamos enfrentados al sistema político ejerciendo una especie de contralor del poder. Con este gobierno pasa lo mismo. Durante la gestión anterior del Frente Amplio, Bajo la lupa fue calificado como un programa más tirado hacia la derecha y hoy, esos que nos descalificaron se encuentran que se equivocaron porque criticamos decisiones del gobierno e interpelamos permanentemente la gestión de Lacalle Pou. Trabajamos para la gente. Concebimos el periodismo como un oficio de contralor al poder para llevar información a la gente. Bajo ese marco emitimos opinión y generamos una polémica confrontativa.

—El programa no acepta anunciantes del Estado, ¿es así?

—Sí. Tratamos de mantener la independencia para no estar atados a ningún interés comercial que no nos limite a la hora de emitir una opinión. Por ejemplo, de las empresas públicas. También somos independientes a la radio, en la dirección de Edgardo Martirena, quien a veces se tapa los oídos pero nos dio la libertad de interpelar de la manera que queramos la realidad. Él quiere generar una radio plural. Nosotros arrancamos la mañana con polémica y una visión que rescata el decir las cosas como son.

Esteban Queimada
Oscar Andrade y Esteban Queimada en el estudio de Bajo la lupa.

—¿En qué casos?

—En todos. Si alguien es discapacitado, es discapacitado, no con capacidades diferentes. Hoy si decís “negro”, sos mala gente. No se puede decir homosexual o lesbiana. Promovemos el feminismo en cuanto igualdad de oportunidades pero tienen que estar condicionadas a la capacidad, no a una cuota. Pero cuando decimos esto nos dicen “machirulo” o “facho”. Todo aquel que se salga de lo políticamente correcto o del pensamiento único, es descalificado. Nosotros decimos lo que pensamos. No medimos las cosas guiándonos por los trolls de las redes sociales. No le tenemos miedo.

—El programa fue el primero en abordar las denuncias por acoso laboral en contra de Álvaro Villar...

—Sí. Eso generó una movida política importante. Pero también me llamó la atención el comportamiento de "colegas" (entre comillas). Algunos de ellos muy renombrados tenían la información desde meses atrás y no la dieron. ¿Por qué no lo hicieron? ¿Cuál es la razón para ocultar denuncias?

—¿Crees que la relación entre periodistas y sistema político en Uruguay no es lo suficientemente distante como debería?


—Totalmente. Hay periodistas con pasado o presente militante. Hay quienes llamativamente hablan con mucho amor de actores políticos. Los he escuchado hablar sobre Tabaré Vázquez, sobre José Mujica, sobre Eduardo Bonomi. ¿Qué raro, no? Como periodista, yo no puedo generar un vínculo afectivo, no lo concibo. Porque indefectiblemente te va a llevar a que omitas información por simpatía. ¿Por qué hubo un colega de renombre que se dedicó a cubrir al expresidente Tabaré Vázquez con el tema del Tribunal de Honor?

—¿En qué sentido crees que se “cubrió” a Vázquez?

—Porque se atacó ideo lógicamente a los militares. Muy bien. Es atroz lo que dicen en las actas. También se señala a Manini Ríos como un gran cómplice. Perfecto, pero todo eso pasó por Tabaré Vázquez y por Miguel Ángel Toma. ¿Cómo homologaron eso? Tabaré Vázquez mintió a este “colega” o mintió al fiscal. Nadie lo cuestionó. Tuvo la oportunidad este periodista de entrevistar al expresidente y la pregunta más incisiva que le hizo fue: “¿Cuántas resoluciones homologa usted por día, señor presidente?”. "Ah, como 50 y 60", fue la respuesta. Yo le hubiese preguntado otra cosa. Porque el Frente Amplio lo único que tiene de izquierda es la bandera de los desaparecidos. En economía y en todo lo demás fueron de derecha con otros amigos y beneficiaron a los que tienen más. Entonces, le preguntaría: “¿Cómo a usted, que llegó al poder básicamente porque levantó esa bandera, le llega un acta del Tribunal de Honor de Gavazzo o de Silveira y no la lee? Cuando llega eso tiene que haber sido un “paren las rotativas”. Tendría que haber dicho: yo esto me lo llevo para mi casa y lo leo hasta la última página. Porque usted es el presidente y le prometió a esa gente que está sufriendo y no tiene descanso porque no encuentra a sus familiares que los iba a ayudar”. Sin embargo, no leyeron. Firmaron y punto.

—El programa cuenta con invitados políticos. ¿Alguno te ha dicho que no?

—El presidente. Luis Lacalle Pou prometió ir en campaña y una vez que asumió pero no hemos logrado que vaya. Ojalá cumpla. Entiendo que es incómodo ir al programa. Como no tenemos pauta oficial, no nos condiciona nada a la hora de preguntar.

—¿Qué le preguntarías al presidente?

—No te voy a decir, así viene. Pero hay varios temas que nos preocupan del nuevo gobierno. ¿Por qué teniendo la posibilidad no anuló el contrato con UPM en el marco de la pandemia? ¿Por qué no promueve el emprendedurismo desde lo educativo? ¿Qué pasa con la gente que se muere por no acceder a un tratamiento de alto costo cuando la mayoría del presupuesto del Fondo Nacional de Recursos se va en sueldos? Estaría bueno para la gente que vaya al programa y acepte preguntas de un periodista independiente.

—Cuando estuvo el senador Óscar Andrade hubo algunos contrapuntos y se terminó yendo de la nota.

—Andrade está acostumbrado a que le pongan un micrófono y accede a una vía libre: dice lo que quiere. Tira 200 datos incontrastables en un programa en vivo. Lo hace para demostrar que está más informado o para llevar a la duda al periodista. Pero Andrade no puede explicar la economía actual haciendo referencias permanentes a los '90 o a lo que pasa en África o en Bolivia. No, no. Estamos en Uruguay en 2020 y pasaron 15 años de gobierno del Frente Amplio, con todo su discurso de la igualdad. Le insistía en que hablemos del 2005 hasta ahora y él argumentaba que debíamos agradecer al Frente Amplio porque el salario mínimo hoy es de 16.000 pesos cuando en los '90 era mucho menos. Así que yo soy bueno porque otros lo hicieron peor. No. Además, los pobres siguen siendo los mismos. Es una gran mentira que el gobierno del Frente Amplio bajó la pobreza del 40% al 8%. Lo repiten muchos colegas pero es falso. Porque si una persona que vive en un rancho de lata y accede a un trabajo con salario mínimo pero sigue en el rancho y con hambre de noche, ya no es pobre para las estadísticas. Lo que hizo el Frente fue aplicar el asistencialismo: te doy plata y salís de la línea de pobreza. Te escondo con unos mangos pero no te doy herramientas para salir de la situación. Lamentablemente a ningún sistema político le interesan los ciudadanos independientes. Quieren que la gente sea dependiente.

—En el programa de TV ciudad La letra chica te tildaron de “intolerante”.

—Sí, también una periodista que ejerce el periodismo obsecuente con la izquierda me dijo que el título de periodista “me quedaba grande”. Y lo de ese programa, me parece descarado. TV ciudad es un canal militante de izquierda, pago por los montevideanos. Por todos los montevideanos: los que votan al Frente pero también a blancos y colorados. Desde ahí tienen el tupé de hacer campaña política, defienden una agenda globalista de derechos y critican al periodismo independiente. La letra chica es un programa inmundo. Falta la foto de Che Guevara en la escenografía y que los tres conductores salgan con boina.

—¿Te gustaría tener un espacio en TV?

—Nos encantaría. El camino que elegimos es el más difícil. Hay meses en que no me alcanza para pagar el alquiler, pero no importa. Duermo con la conciencia tranquila. Ojalá que podamos estar en pantalla. No hay programas de TV que aborden los temas desde otro punto de vista. Hoy todo se aborda desde el feminismo, la agenda de derechos o lo políticamente correcto.

—¿Hay grieta en Uruguay?

—Hay una grieta enorme en el Uruguay. Estamos entre focas y fachos. Eso lo generó el sistema político, sobre todo desde la izquierda. Cuando empezó con el discurso de odio y resentimiento. Si no pensás como ellos sos "facho, estás a favor de la dictadura, vivís en un barrio privado o sos un oligarca". Todo eso provino de políticos importantes de la izquierda. Metieron ese relato en la educación, en los medios. y lo hicieron por aquello de divida y reinarás.

—¿Pero perdieron?

—Perdieron. Seguramente por la soberbia, que la tienen todavía. No pueden decir "perdimos por errores propios". No, perdieron porque la gente se cansó de ustedes y quiso un cambio. Más respeto con el soberano. No todo pasa por lo que hiciste o no hiciste en el sistema político.

—¿Te describirías como conservador?

—En algunos temas sí y tengo la rebeldía de decirlo. Hay cosas que no deberían haber cambiado: por ejemplo, cuestionar la conquista del hombre a la mujer. ¿Cómo hacemos los hombres para encarar ahora? ¿Cómo actuar frente a un "no" de una mujer cuando muchas veces se trata de un "no" que puede ser sí? ¿Cómo hago para ir de nuevo con rosas o dedicarle una canción sin que sea acoso? Estamos hoy frente a una generación de hombres pelotudos, que no saben cómo actuar frente a las mujeres. En el programa decimos esto y muchos en la audiencia lo celebran: “Por fin alguien dice las cosas como son”. 

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