SOLEDAD ORTEGA

Espíritu maternal

La conductora de Buen Día Uruguay (Monte Carlo TV) llega cansada a diciembre y con una agenda bastante movida, pero lo toma con calma.En 2017 tendrá un “recreo” obligado de la pantalla porque se dedicará a ser madre full time. Soledad Ortega tiene dos varones y está embarazada de una nena. Su plan es volver de la licencia maternal con las pilas recargadas y encarar un nuevo proyecto en el dial. “La radio resultó ser uno de los medios que más amo”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Daniel Ayala

Es hija de diplomáticos y fue nómade durante años. Soledad Ortega pasó su primera infancia entre Paraguay y Buenos Aires. Luego se mudó a Francia junto a su madre, su hermana Andrea Menache, modelo y comunicadora, y Noemí, una señora que trabajaba en su casa. Soledad aún la extraña porque la sentía parte de la familia y se quedó en Europa.

La profesión de sus padres los obligó a vivir separados, a pesar de ser un matrimonio constituido. Soledad viajaba los fines de semana o en vacaciones a Hungría y Holanda para pasar tiempo con su padre que residió en Rotterdam y Budapest.

Se crió en un hogar híper femenino y descontracturado. En su casa se escuchaba música variada, se bailaba mucho y se armaban tertulias eternas entre la madre, las dos hijas y amigas de las tres. Andrea y Soledad jugaban a ser cantantes. "Ella hacía de Madonna y yo la imitaba. Quería bailar como ella, vestirme y maquillarme como ella, típico de hermana más chica", recuerda.

En un momento le picó el bichito del arte. Quiso ser actriz y estuvo a punto de inscribirse en Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD). No lo hizo pero estudió actuación de forma "salpicada" con Omar Varela y Beatriz Flores Silva. Esas clases le dieron herramientas para potenciar su rol como comunicadora. "En esta profesión tenés que desarrollar un carisma, atreverte, soltarte, desenvolverte y esas disciplinas te ayudan a conocerte a vos misma".

Sueña con grabar un disco, aunque se conforma con un cover. Por ahora solo canta en la ducha. Le gustaría hacer un programa junto a su hermana, Andrea Menache, con el único afán de divertirse juntas y desarrollar sus facetas complementarias. "Andrea es mucho más desfachatada y espontánea, yo soy más medida y de meditar lo que digo y hago. En ese juego siempre hablamos del diablito y el angelito".

Soledad recibió una propuesta para hacer ficción y la descartó, "no me veía". Y sabía que le demandaría "mucha entrega". Su asignatura pendiente es actuar en cine con el exclusivo fin de pasarla bien. Pero ahora todos sus proyectos se encuentran en stand by porque espera su tercer hijo. La mamá de Facundo (10) y Bautista (8) está de cuatro meses, sabe que se viene la primera nena, pero todavía no eligieron el nombre porque tomarán la decisión entre los cuatro, "muy democrático, demasiado a mi gusto", se ríe.

"Hoy es compatible la maternidad y lo profesional, siempre y cuando te puedas organizar y tengas un sostén de apoyo. Cuento con todo eso, entonces me va a exigir organizarme y trabajar las horas que considere que puedo sin perjudicar el tiempo que necesitan mis hijos. No todas las mujeres se pueden dar el privilegio de decir este año trabajo menos horas".

Apariencias.

Soledad asegura que nunca tuvo condiciones para ser modelo. Las veces que le tocó ser imagen de una marca fue circunstancial, por simple hecho de estar en los medios.

—¿Siempre te has sentido cómoda con tu cuerpo?

—No, me doy bastante palo. La seguridad la adquirís con los años, cuando te das cuenta de que tus atributos físicos están en segundo plano y que importa mucho más tu desarrollo profesional que si saliste linda o fea en cámara. Yo arranqué con 18 años en televisión y era muy insegura. Verme era una tortura. Por suerte empecé con mi hermana que siempre tuvo mucha más confianza en sí misma y eso me tiraba para delante. Siempre fui muy crítica conmigo y ella me ayudaba a soltarme y que no me importara tanto.

Durante esos comienzos todo le daba vergüenza: verse en pantalla, que la vieran otros, que la juzgaran. Y recibía cada crítica como fin del mundo. "Cuando tenés 18 años te pegan y te duele. Todo es más dramático. Con el paso del tiempo te das cuenta de que sos lo que sos y que nadie va a bajar tu autoestima porque no le guste lo que hagas".

Es coqueta, detallista y le gusta estar arreglada. Salir en pantalla en Buen Día Uruguay le exige un cuidado diario de la imagen, pero maquillarse de lunes a viernes ya se transformó en un hábito cotidiano para ella, "te acostumbrás, como te acostumbrás a madrugar". Le preocupa salir bien frente a cámara porque entiende que estar "prolija y presentable" es parte del respeto que se le debe al televidente. Cuando no está trabajando es mucho más relajada e informal: "Los fines de semana ando por mi casa con un jean rotoso, una remera tres talles más grande y los pelos parados porque necesito desenchufarme".

Cara visible.

Mientras cursaba el bachillerato la invadió una crisis vocacional porque le atraían varias profesiones. Consideró ser abogada porque le gustaban los juicios que veía en las películas, pero cuando se percató de cómo eran los procesos en Uruguay, dijo, "no, esto es muy aburrido". Pensó en estudiar ciencias políticas o relaciones internacionales, pero al final se decidió por comunicación que "picotea de todo" y le permite jugar con ese costado artístico que siempre estuvo latente en ella.

Arrancó en televisión de casualidad. Estudiaba comunicación, su hermana le dijo que se presentara a un casting para Estilo (Canal 10) y quedó. Ella estaba convencida de que tener pantalla sería lo más difícil de conseguir y resultó ser su primer trabajo.

Después experimentó con la radio, condujo por más de diez años Punto Cero (Radio Cero) y se enamoró de ese medio. Pero en sus épocas de estudiante le interesaba el periodismo escrito. Es más, fue la razón que la motivó a cursar la carrera. Le apasiona escribir y lo ha postergado, pero le encantaría probar. "No me imagino cubriendo actualidad pero sí cuentos o para alguna revista. Escribía mucha poesía de chica".

—Pasaste un tiempo sin pantalla y en 2007 volviste con Más cerca (Canal 10). En ese momento dijiste que hacer televisión no te llamaba la atención, que podías estar como no, ¿hoy sentís lo mismo?

—En la tele estoy siempre y cuando haga algo que me interese. No estaría porque hay que estar. La receta para elegir mis trabajos es preguntarme, ¿vos lo consumirías?, ¿vos lo mirarías? Si la respuesta es sí, quiere decir que va conmigo. Y a veces creo que está bueno tomar distancia y volver para no cansar al público y no aburrirte vos de la rutina.

En esta ocasión, la vida se encargó de exigirle un retiro momentáneo para dedicarse a la maternidad. Está muy cómoda en Buen Día Uruguay pero decidió que se tomará unos cuantos meses. "Está bueno, es un descanso en la rutina y uno después regresa con otra energía. Madrugar tiene su desgaste. Me tomo un recreo por el embarazo pero seguramente vuelva con muchas más ganas".

—Estuviste una década de corrido en el dial haciendo Punto Cero y experimentaste el vivo por primera vez tres años atrás, como conductora del magazine de Monte Carlo TV, BDU, ¿cómo te sentiste en esos primeros programas?

—Unos nervios imponentes. Christian (Font) y Federico (Paz) tenían mucha más experiencia que yo, entonces me contuvieron mucho. Yo pensaba, ¿y si meto la pata? Ellos me re contra ayudaron. Al ser diario y tantas horas al aire, le agarrás la mano más rápido. Es como entrenar todo los días, ves los resultados de inmediato. La escuela de la radio es todo para el vivo en televisión porque aprendés a desarrollar la expresión, el poder de síntesis, entonces esa cantidad de años en radio me sirvieron como ejercicio.

—El nombre del programa se mantuvo pero cambió el equipo, ¿sintieron la presión de sacarlo adelante y dejar atrás las comparaciones?

—Los primeros meses fueron difíciles. La gente se encariña mucho con los equipos y ellos (Sara Perrone, Leo Lorenzo y Adriana Da Silva) habían estado muchos años, eran parte de la familia de los televidentes. Siempre hay una pérdida y dolor grande si tus referentes de todos los días no están más y vienen otros que no los conocés y se tienen que ganar tu respeto.

Al principio hubo resistencia por el uso del nombre. Había personas que consideraban que no correspondía porque el equipo anterior no estaba y la propuesta era distinta. Yo entiendo que a veces los nombres de los programas son marcas: no por modificar los productos dejás de usar la marca porque es difícil establecer un nombre. Un programa matinal es una identidad para un canal. Y el formato era un magazine, diferente la propuesta, pero no dejaba de ser el magazine de Canal 4.

Soledad asegura que siempre hubo buena relación con el equipo anterior de BDU. "Han sido grandes profesionales y con nosotros han tenido siempre la mejor de las ondas".

Popurrí.

Soledad opina que las redes sociales han incrementado la exposición mediática de los famosos. Hoy la cercanía es mucho mayor. El público interactúa, se comunica y conoce mucho más de lo que la figura muestra en televisión. La clave es el límite que cada uno pone. "A algunos les gusta entregar mucho más de su parte íntima, a otros menos. A mí me encanta desarrollar y explotar mi faceta como comunicadora, pero no me interesa exponer lo que sucede puertas adentro de mi casa y con la crianza de mis hijos".

Hace una semana publicó una foto con un micrófono de radio en su cuenta de Instagram y escribió, "extrañando". Su plan es volver al dial y sabe que tarde o temprano sucederá, pero reconoce que "con más hijos es más complicado".

En cinco meses le dará una hermanita a Facundo y Bautista. "Nos encantó enterarnos de que sería nena. Nos sorprendió. Ahora lo que hacemos es imaginar una dinámica bien diferente a la que estamos acostumbrados pero con mucha expectativa".

—¿Cómo está tu espíritu navideño?, ¿Te gustan las fiestas?

—Me gustan. Los hijos te ayudan a darle un espíritu más divertido y lúdico porque también hay cierta melancolía latente siempre: del que no vino, del que no está. En estas fechas uno hace un balance de cómo se siente, qué le gustó y qué no, qué cambiaría, qué le gustaría que pasara el año próximo. Hay como una cosa de aflorar los sentimientos, de decirle al otro que lo querés, hacer las paces. Está implícito ese espíritu.

—¿Dirías que tu principal mérito ha sido conjugar tu carrera profesional con tu rol de madre y esposa?

—Yo he hecho y hago lo que puedo. Pero sí diría que logré desarrollarme en mi carrera, hacer todo lo que quise y me di el lujo de tener mis hijos, criarlos y sentir que soy una madre que está para ellos, con más culpa por momentos, con menos culpa en otros. Yo he dado lo mejor que he podido todo este tiempo. Vamos a ver ahora con este nuevo desafío.

MIEMBRO DE LA CUMBRE

Está en el grupo de Whatsapp de las comunicadoras uruguayas, pero es de las menos activas. Eso sí, no se pierde una reunión y pasa genial. Elogia a Sarita Perrone como anfitriona y asegura que el espíritu de los encuentros no es el chusmerío. “Somos bien distintas, trabajamos en un rubro que se considera súper competitivo, pero ante todo somos mujeres y nos respetamos. Hay cero rivalidad”.

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