ENTREVISTA

El equipo de Santo y Seña: "Estamos expuestos a muchas cosas sin darnos cuenta"

El elenco de Santo y Seña abre las puertas de su cocina Amaral, Martín y Kosak revelan los entretelones del ciclo que encabeza Ignacio Álvarez. Las tensiones, la sensibilidad, los juicios y los detalles del vínculo con su jefe. “Yo no lo seguía en Twitter hasta que entré al programa”, revela Kosak.

Santo y Seña.
Fernanda Kosak, Pablo Fernández, Ignacio Álvarez, Alejandro "Bicho" Amaral y Patricia Martín.

Una de la mañana por la rambla portuaria de Montevideo. Patricia Martín, productora general de Santo y Seña, viajaba en el auto de una aplicación de transporte hasta su casa junto a una amiga. “Yo a vos te conozco”, le dijo el chofer. Ella le preguntó a qué escuela había ido, buscando puntos en común. Pero no la conocía de la escuela. “Vos trabajás en la tele”, añadió. Su amiga, a las risas, le dijo que sí. Y el chofer se volvió a dirigir a Patricia: “Yo tengo a un amigo preso por tu culpa”.

Situaciones como esa le pueden llegar a ocurrir a las figuras que salen al aire en Santo y Seña, el exitoso periodístico que conduce Ignacio Álvarez. “Estamos expuestos a muchas cosas y nosotros no nos damos cuenta”, reflexiona Patricia un par de años después.

Aquella anécdota terminó con Patricia pidiendo para bajarse algunas cuadras antes del destino. La productora la relata en la comodidad del camarín de Monte Carlo, donde cada semana el elenco de Santo y Seña se prepara para salir al aire. La acompañan Alejandro “Bicho” Amaral y la debutante Fernanda Kosak, los dos periodistas laderos de Nacho Álvarez en el ciclo. El objetivo del encuentro es abrir las puertas a la cocina del programa que hizo de la denuncia su leit motiv y se convirtió en el clásico de cada miércoles.

El proceso que termina con un muchacho increpando a Patricia encerrada en un auto suele empezar con la denuncia de un televidente. Los periodistas la evalúan, la consultan entre ellos, buscan mensajes en el mismo sentido y empiezan a investigar. Cuando tienen una idea sobre la problemática se la llevan a Nacho, que en general aprueba el tema y opina sobre la ruta a seguir para convertir a la denuncia en un informe televisivo. “El único filtro es el criterio periodístico: esto vale la pena, esto no”, coinciden.

Alejandro recuerda que la famosa denuncia por estafa a la exsenadora Michelle Suárez surgió, por ejemplo, de un mensaje de la audiencia. Una pareja de mujeres le escribió al periodista para hacerle llegar su mala experiencia con la abogada. Y a partir de ese caso, encontró otros.

También existen temas que los sirve la propia actualidad, como el escándalo por casos de nepotismo en intendencias que estalló a comienzos de año. Ellos lo tomaron para investigar en la primera entrega de esta temporada. “Vemos cómo podemos hacer el tema con una vuelta distinta a la que a hicieron los otros”, indican.

Poner al aire controvertidos informes que dejan mal parados a dirigentes políticos, empresarios, pastores religiosos, etc; puede tener represalias. Si bien los tres manifiestan que no han recibido amenazas fuertes, reconocen que han tenido que lidiar con instancias judiciales. Muchas.

“Yo no sabía lo que era ir a declarar”, revela Patricia sobre una de las yapas que aparecieron con el programa. Alejandro señala resignado que los juicios son situaciones con las que tuvo que aprender a convivir. Destaca el apoyo del canal y de los abogados, “que son perros de caza”, lo que le permite realizar su trabajo con tranquilidad. Hasta el momento, están invictos en la justicia.

El fantasma de los juicios sobrevuela cada vez que producen un informe. Los tres se persiguen y se obsesionan para “no dejar cabos sueltos”, al punto que muchas veces no pueden ni dormir. “Si vas a apuntar a una personalidad, no podés errarle. Tenés un solo tiro y se lo tenés que pegar en la sien”, explica Alejandro. Y cuenta que para cada informe se asesora con abogados, contadores y muchos especialistas que no son para salir al aire, sino para tener la absoluta convicción de que está todo revisado una y mil veces por varios profesionales. Es por eso que en varias oportunidades, los informes demoran meses desde que se comienzan a investigar hasta que salen al aire. Han habido casos en los que el trabajo llevó más de un año y lo terminaron presentando en la temporada siguiente. “Tenemos que estar muy seguros de lo que decimos. Es una denuncia, no un escrache”, insiste.

Los juicios son un detalle al lado del dilema que enfrenta Patricia en cada programa. La periodista se caracteriza por presentar estremecedoras historias de vida en sus informes y admite que “los casos me afectan mucho”. Ella recibe cientos de mensajes, llamadas e incluso gente que asiste al canal para explicarle sus problemas. “Son personas que están desesperadas y para ellos es lo peor que les pasó en la vida”, cuenta. Muchos de los casos no tienen sentido de abordados programa, pero ella igualmente los atiende con atención y les explica a quién recurrir para superar su inconveniente. Y cuando los casos son funcionales a Santo y seña, Patricia sigue en contacto con los protagonistas, incluso después de que el caso sale al aire. “Hay entrevistados que me llaman por mi cumpleaños”, revela, pese a que su jefe le aconseja todo lo contrario. “Nacho me dice que ese no es mi rol, pero como persona no puedo dar la espalda”, expresa.

Ignacio Álvarez no está presente en la entrevista pero su nombre aparece reiteradamente a lo largo de la conversación. Patricia, que lo conoce desde hace años y ha trabajado con él en radio y televisión, lo define como “una persona que tiene mucho carácter, sabe muy bien lo que quiere y es muy exigente, incluso con él mismo”.

Los periodistas prefieren correrse de las polémicas que ha protagonizado Álvarez, por ejemplo en los cruces con colectivos feministas. “Él se expresa en su programa de radio y en las redes, así que esas cosas no me comprometen a mí. Si él dice algo que para otro es polémico, a mí no me genera nada”, contesta Alejandro. Patricia completa: “A mí nunca me pasó de escucharlo y pensar ‘qué horrible, cómo dijo eso’”.

Fernanda, en tanto, dice no tener conocimiento de las peleas mediáticas en las que se enredó el conductor. “Yo no lo seguía a Nacho en Twitter hasta entrar a Santo y Seña”, sostiene.

Debut.

Fernanda Kosak tiene apenas 23 años y ya es una pieza central del exitoso Santo y seña. La joven trabajaba en el diario El País cuando de un día para el otro le llegó la propuesta de dar el salto a la pantalla. Y nada menos que al programa de Ignacio Álvarez. De esta forma se sumó en esta temporada, tras la salida de Ana Matyszczyk.

Pese a que no seguía a Nacho en Twitter, Fernanda era una fiel televidente de Santo y Seña. Asegura que siempre coincidió ideológicamente con los informes, incluso con aquellos que abrieron fuertes debates entre periodistas, como los vinculados al abuso infantil. “Siempre coincidí. Fue de lo que me preguntó Nacho en las primeras entrevistas que tuve antes de incorporarme al programa”, señala.

Fernanda guarda un grato recuerdo de aquel primer encuentro con NAcho, que le sirvió para eliminar los miedos por su corta edad: “Yo pensaba que podía ser un salto demasiado grande para hacerlo ahora, pero Nacho me dio mucha seguridad”, recuerda. También admite que llegó a la reunión con prejuicios, luego de haber escuchado rumores de que Álvarez era “medio bravo”. “Me habían vendido otra cosa, pero al final fue tremendo mentor”, concluye.

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