#IRIS2018

Eleonora Wexler: Un lujo en los Iris

“La calidez y respeto de la gente en Uruguay se vio reflejada en la ceremonia”, dijo la actriz al pasar por la gala de los Premios Iris. También se refirió a sus recordados papeles como villana, los tres éxitos que protagonizó en 2017 y su militancia por la legalización del aborto en Argentina.

Eleonora Wexler. Foto: Darwin Borrelli
Eleonora Wexler en los Premios Iris. Foto: Darwin Borrelli

La reconocida actriz Eleonora Wexler fue una de las principales figuras que engalanó la noche de los Premios Iris. La protagonista de ficciones como Valientes, Vecinos en guerra, Amar después de amar, Golpe al corazón, entre tantas otras, aportó prestigio al evento y evaluó: “La calidez y respeto de la gente en Uruguay se vio reflejada en la ceremonia”.

En diálogo con Sábado Show tras la fiesta, la artista realizó un balance sobre el último año en el que se puso al frente de tres ficciones a la vez, confesó que en un momento de su carrera temió quedar encasillada en el personaje de villana y sostuvo que las propuestas de la televisión abierta deben aggiornarse para sobrevivir: “Hay formatos que son antiguos”, señaló.

—¿Cómo fue la experiencia de participar en los Premios Iris?

—Fue increíble. Uruguay cada vez me gusta más. Me encanta la calidez y el respeto de la gente, que se vio reflejada en los premios. Disfruté mucho.

—¿Qué te dejó haber protagonizado en un mismo año tres ficciones exitosas como Amar después de amar, Golpe al corazón y Un gallo para Esculapio?

—Fue intenso. Terminé muy feliz, pero muy cansada por haber estado en muchos lados al mismo tiempo. Más allá de eso, quedé agradecida porque pude hacer cosas diferentes. Eran personajes y programas muy distintos, y poder mostrar una amplia paleta de colores en un mismo año no es algo que pase seguido. Fue hermoso.

—¿Extrañás toda la exposición del año pasado?

—Hay una mezcla de cosas. Por un lado extraño, pero por el otro precisaba rearmarme para contar otra cosa. Estoy agradecida con este tiempo más relajado para volver a mi eje y evaluar qué quiero contar. Ahora estrené la película Pensando en él y estoy por presentar mi unipersonal, que quisiera traer a Uruguay en la gira.

—Hablabas de la importancia de interpretar papeles variados, ¿en algún momento te preocupó quedar encasillada con el personaje de villana?

—Sí, por supuesto. Cuando hice la última mala en Valientes (2009), la novela fue furor, entonces me llamaban para seguir haciendo de mala. En ese momento sentí que tenía que tomar distancia. No volví a hacer de mala, pero ahora me encantaría.

—¿Esa identificación con la villana llegó a limitar los papeles que te ofrecían?

—No porque me abrí a tiempo. Pero es cierto que yo tenía miedo de que no me llamaran para otra cosa. Cuando esos personajes son efectivos, son muy buscados. Además, es muy divertido hacer una villana y a la gente le gusta.

—Has participado en programas muy exitosos, pero también de otros que no convencieron a la audiencia, ¿cuánto pesan en tu vida el éxito y el fracaso de los productos que integrás?

—Me afecta por el hecho de continuar el trabajo. Hay poca ficción y el deseo que uno tiene es que funcione para que se siga haciendo. A veces uno sabe por qué no funciona y hay casos en los que el producto es realmente muy bueno, y uno no entiende por qué no funciona. Hay algo mágico en eso. A la hora de trabajar, yo le pongo el mismo amor a todo lo que hago. Yo siempre quiero que funcione porque se genera una adrenalina diferente en los grupos de trabajo.

—¿Cuál es la evaluación que hacés sobre las nuevas plataformas en las que se mira ficción?

—Es un cambio rotundo. La televisión de aire tiene que cambiar porque sino va a desaparecer. Hay formatos que son antiguos para la televisión. Las plataformas ayudan a pensar qué hay que contar y cómo hay que contarlo. Hay algunas ficciones que funcionan en televisión de aire, como 100 días para enamorarse, que tiene una dinámica que coincide con lo que pasa en este tiempo. Hay una chica trans y aparecen vínculos tienen que ver con los de hoy en día. Una ficción de aire como esa tiene lugar, y hay otras que dejan de ser atractivas porque son antiguas. Y hay otras que funcionan en distintas plataformas, como Un gallo para Esculapio o El Lobista.  

—Integraste el colectivo de mujeres que militó por la legalización del aborto, ¿qué evaluación hacés del resultado?

—Hubo un compromiso muy grande de parte de las actrices, escritoras, periodistas, músicas. Todas las mujeres se movilizaron, pero lamentablemente no salió. Era lo esperable porque es un gobierno muy conservador, aunque acá no estamos hablando de ideología, sino de salud pública. Lo que se discute es que sea clandestino o no, porque el aborto va a seguir estando. De todos modos yo siento que esto fue una brecha, que ya venía con el movimiento Ni una menos. La sanción en diputados fue un gran cambio y terminó de abrir una posibilidad enorme. Pienso que en algún momento se va a legalizar porque los jóvenes de la edad de mi hija ya vienen con un pensamiento diferente.

—¿Cómo se gestó ese movimiento tan fuerte que hubo por parte de las actrices con esta causa en particular? 

—Las actrices nos pusimos muy al hombro este tema. Dolores Fonzi y Jazmín Stuart propiciaron el movimiento y varias compañeras nos fuimos metiendo y tomando posición con lo bueno y lo malo que eso conlleva. Yo tomé la decisión de asumir este compromiso social, como también lo tengo contra el maltrato animal. El movimiento se hizo potente y estoy muy orgullosa de la forma de la que lo llevamos adelante con mis compañeras. Con aciertos y errores, existió la convicción de pensar en otras mujeres y no mirar nuestro propio ombligo.

Eleonora Wexler en los Premios Iris. Foto: Leo Mainé
Eleonora Wexler en los Premios Iris. Foto: Leo Mainé
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