POR GONZALO SOBRAL
El fenónemo no es nuevo, pero parece repetirse hasta el peligroso punto de volverse normal, lamentablemente.
Desde hace años modelos, actores y entretenedores varios han ganado espacio en los medios de comunicación a partir de la figura del conductor. Es natural que alguien con dotes para moverse en el escenario o sobre una pasarela logre una buena presencia en cámara, demuestre dinámica y transmita emociones. Eso es una parte de la comunicación. La otra tiene que ver con el discurso, con la parte medular del mensaje. Y allí empiezan los problemas. El ejemplo más reciente es el nuevo programa conducido por Nicole Neumann en Fox Sports -Estilo Nicole-, donde la tradicional calidad de los productos de la cadena se vio afectada por el desempeño de alguien poco preparado para una tarea que requería algo más que una cara bonita. Es más, en el debut entrevistó a su novio, el futbolista Fabián Cubero.
Pero el mal no es extranjero ni de las cadenas internacionales. Se repite en nuestra TV y parece convertirse en una tendencia que baja la calidad del producto, sea un programa de deportes, de música o de cine.
Por suerte, ejemplos en contrario existen. Los periodistas lo pueden hacer mejor. Prueben con Va x vos o La púa.