ENTREVISTA

Diego Salomé lleva la música uruguaya a nuevos destinos en el mundo

El cantante uruguayo instalado en España habla con Sábado Show acerca de su presente, sus presentaciones con Anitta y sus planes a futuro

Diego Salomé. Foto: Diego Salomé
Diego Salomé. Foto: Diego Salomé

Integró Géminis cuando tenía solo 17 años, después pasó por Chocolate y ahora es solista, y “bastante bien estoy para tanta noche”, dice Diego Salomé, a sus 29 años. Para sobrevivir a la noche, el joven cantante dice que “teniendo la cabeza firme y haciendo las cosas correctamente, se lleva bien la noche. Los excesos están al alcance y caen muchos. Va en cada uno. Por suerte la llevo bien, porque está todo acá”, dice Salomé, mientras toca su cabeza. Con una gran proyección internacional, conciertos en Europa y medio América, el “Maluma uruguayo”, tiene planes de llevar su música a todo el mundo y, por qué no, cantar junto a los nuevos referentes de la música.

Empezó a cantar cuando recién había cumplido 17 años en la orquesta Géminis, donde estuvo hasta que pasó a Chocolate, cuando tenía 21 años. Era la tercera generación de la banda, con la que visitó Perú, Chile, Bolivia y Argentina, además de Uruguay. Igual seguía explotando.

Diego Salomé. Foto: Diego Salomé
Diego Salomé. Foto: Diego Salomé

A los 25 decidió lanzar su carrera solista. Grabó dos temas que empezaron a sonar y el teléfono empezó a sonar. Decidido a seguir por ese camino solitario, armó la banda y de ahí no paró. Entre marzo de 2014 a junio de 2018, antes de irse a España, lanzó tres discos, ganó un premio Graffiti e hizo gira por todo el país gracias a la canción “Una cerveza”, que “explotó en las radios”, dice Salomé.

Pero el joven cantante sentía que estaba llegando a su techo en Uruguay. Fue entonces cuando decidió irse a España, para probar suerte, donde este año hizo giras por distintas ciudades. También fue invitado a participar en conciertos en Caruarú y Joao Pessoa (Brasil), donde cantó junto a Anitta, C15, Leo Santana y Gustavo Lima. “Y pasar de correr por los horarios o pelearte con las orquestas, a tener tu propio camarín, agente de sonido, es otro nivel. Ahí te sentís artista. Obviamente no estoy al nivel de ellos, pero lo importante es que se me abrió un mercado nuevo”, dice Salomé.

Diego Salomé. Foto: Diego Salomé
Diego Salomé. Foto: Diego Salomé

El 30 de noviembre ya tiene fechas en México, aunque Salomé dice que “tuve que dejar mucho. Acá tenía mi orquesta establecida, y me fui con dos meses de agenda para adelante que tuve que cancelar. Dejé mi facultad a tres materias de recibirse, dejé mi trabajo de ocho horas, pero ahora estoy en un crecimiento constante y esperando el año que viene grabar con un líder del reguetón en Colombia”, dice.

Además ya tiene confirmadas fechas en marzo, en Bolivia, junto a Los Auténticos Decadentes y “de a poquito van saliendo cosas”, como una fecha en Albania, donde hay muchos turistas españoles y lo están pidiendo para que se presente.

—Me decías que te vas a grabar a Colombia. Parece que hoy todo tiene que suceder allí.

—En su momento fue Puerto Rico con Luis Fonsi y Dady Yankee, y desde hace un tiempo que es Colombia el centro. La particularidad que ellos tienen es que no es como los uruguayos, ellos se ayudan. Entonces JBalvin ayuda a Sebastián Yatra, Yatra a, ponele, Maluma y así, entre ellos, se va armando la comunidad. Y el reguetón se fue para arriba gracias a ellos.

Diego Salomé. Foto: Diego Salomé
Diego Salomé. Foto: Diego Salomé

—Y eso no pasa acá.

—No, acá no pasa. Y a nuestro género no lo hacemos crecer. Porque siento que quienes hoy están manejando la música tropical tienen un concepto errado. No es como yo lo pienso o lo trabajo; y si nos ayudamos entre todos, crecemos, que no es la política de acá. Somos un mercado chico que está muy quemado y lo siguen enchastrando. Por eso bandas que hicieron Viña del Mar hasta hace poco, hoy no existen. Eso es un fiel reflejo que algo falla, y no es el producto o los artistas, es todo lo demás que no se ve. Y así es como no podemos crecer. Por eso no hay un referente de Uruguay en el reguetón, tenemos a Tini en Argentina, Yatra, Maluma y Balvin en Colombia, pero de acá nada. Siempre porque nos limitamos.

—¿Te marcan el techo?

—Sí, claro. Pero salis de Uruguay y hay otro mundo, son otras personas y hay otros contactos. Pero si no salimos, no nos damos cuenta. Sé que no todos tienen la posibilidad, y no todos quieren salir, hay gente que se conforma con lo que tiene, está genial y lo respeto. No es mi política, yo pude salir y mis agentes me ayudaron a estar donde estoy ahora.

—Me decías de tocar en Brasil, Bolivia, México, son mercados inmensos.

—Sí, y las estrategias son mucho más lentas. No es como acá que grabás un tema, gusta y ya está, como me pasó con “Una cerveza”.

Diego Salomé junto a Anitta. Foto: Diego Salomé
Diego Salomé junto a Anitta. Foto: Diego Salomé

—Pero estás hablando de otra producción y otra calidad.

—Pero eso se puede lograr acá. Eso es a lo que voy. Creo que miramos el árbol y no el bosque y ahí está el error. Por eso digo que hay mucho por hacer, porque el artista uruguayo es muy versátil, más si está en la tropical. Te maneja, es utilero, vende entradas, hace todo, porque está acostumbrado a eso. Yo no tenía manager, por eso hacía todo: los temas, ensayos, producía, agendaba, hacés todo. Y hay que hacerlo. Y ahora llegás a un lugar y te dicen vos andá a tu camarín a descansar, en mí que soy un nervioso bárbaro, me cuesta. Yo quiero estar ahí en el ruido porque todos somos así, estamos acostumbrados, y es re lindo. Igual, en Uruguay hay mucho para crecer, y las nuevas generaciones ya están dando un cambio. La música está tomando otro nivel visual y artístico, esas son las nuevas generaciones de las que soy parte. Seremos unos 10 o 12 cantantes que hicimos un cambio. Yo creo que podemos hacer más, pero te limita el mercado, la gente.

—Pero hay gente fuerte como Fer Vázquez, Luana, Agus Padilla, Agustín Casanova, que están pegando fuerte, y no solo acá, ya pasaron fronteras.

—Tal cual, están llevando la música a otro lugar. La cumbia se puede llevar a Argentina, pero la plena no la podés sacar de acá. Eso sí, la llevás a otro lado y gusta, pero somos muy poquitos. Entonces, cuando pasa un fenómeno como Márama-Rombai y demorás dos años, se complica. Después se clavan ellos, pero van todos atrás, es así. Y la verdad que esa gente quiere trabajar a otro nivel y llegar ahí.

—¿Cuál es ese otro nivel?

—Llegar a un Yatra o un JBalvin, y eso de a poco se va consiguiendo. Por eso mi objetivo es llegar a grabar con uno de esos referentes para consolidarse. Porque grabás con uno y ya está. Mismo acá mis temas de regeatón no funcionaron, porque Diego Salomé es plena, encasillamos al artista y a la persona, y está bien, pero hay que adaptarse a los mercados.

—Y demostrás que también podés ser versátil.

—Sí. Me pasó de ir a una productora en Portugal, donde me dijeron: pero vos cantás balada, salsa y reguetón: qué variedad, me encanta. Y eso está bueno, ir experimentando y creciendo. Porque la verdad, cantar con una orquesta de ocho músicos es divino. Después tenés que a cantar con una pista cuadradita y acomodarte para que parezca una banda entera. El último show fue en Carubarú con 15.000 personas y explotó. Después de unas fechas que ya tengo, quiero estar unos meses acá para estar con la familia, porque después me voy en marzo y no vuelvo hasta diciembre. Es un proceso de a poco, paso a paso, pero que va dando frutos.

—Leí que algunos medios en España te decían que sos el Maluma uruguayo, ¿cómo te llevás con las comparaciones?

—Es una comparación que me da lo mismo. Lo bueno es que está la comparación y que existió. También que lo sacó La Voz de Galicia, que es el segundo medio más grande de España, ahí hizo ruido, y gustó. Entonces, si no hablan no estoy, y de mí hablaron. La cuestión es que les gustó mi tema y sirvió. Por eso el próximo año la intención es ir a Colombia para grabar algo y producir unos temitas para dar un pasito más.

—¿La intención es sacar un tema, o se piensa en el disco?

—La idea es sacar singles, ya tengo cuatro en este género, y completar las 10 canciones para el disco. Aunque el disco hoy sería más por algo personal. En base a el año próximo no lo tengo pensado, porque es muy reciente; y todo el tiempo están surgiendo cosas. Ahora estoy acá, mañana en Paraguay y quién sabe en unos meses. Por eso, hoy, no puedo parar tres meses para terminar un disco. Lo bueno es que las experiencias son las que me hacen crecer como persona y como artista. Porque ver el público y el mercado brasilero, o mexicano, español, es para decir: mirá donde estoy. Uno no lo procesa, porque estando ahí no te das cuenta que estás al lado de unos nenes que suenan fuerte.

—Pero pensás qué hiciste para llegar ahí y es mirar para ver un camino recorrido.

—Mirás para atrás y es mucho trabajo, haciendo las cosas bien, ayudando a quien me ayuda y tratando de hacer entender que si me va bien a mí, nos va bien a todos. Porque si todos vamos para el mismo lado, todos llegamos. Claro que mi ansiedad no me ayuda, pero tengo quien me ayuda para bajar un poco. Porque es mucha cosa en un año y medio, son muchos cambios que a veces se complica. Por suerte me agarran a una edad que estoy maduro y bien. Hoy estoy dedicado a la música, cosa que hace dos años no estaba así. Porque entre la facultad, el trabajo y la banda, me despertaba a las siete de la mañana y hasta la medianoche no llegaba a casa, para empezar todo de nuevo al día siguiente. Y entre eso había que estudiar, preparar un parcial, agendar para ir a un cumpleaños de 15, y me gustaba vivir así. Cuantos más problemas y responsabilidades tengo, más feliz soy (risas). Porque son proyectos y proyectos que por suerte se están dando.

—¿Ya tenés pensado un tema para lanzar este verano?

—Sí, grabé un tema que lo hice en plena para estrenarlo este verano. Y es un gusto que me voy a hacer. Y diciembre ya lo tengo todo vendido.

—¿Por qué una plena?

—Porque la gente me lo estaba pidiendo. Arreglé sacar un tema, sin video, solo difusión. Y siempre tengo mercado y trabajo acá. Ahora apunto a jugar en las grandes ligas, en la Champions, y este año ya lo empecé a vivir con un camarín con mi nombre. Es una locura, pero estoy feliz.

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