el heredero

Diego Gard: Genes y goles

Hijo único de Julio César Gard, Diego jugó varios años al básquetbol pero una lesión lo sacó de las canchas. Desde hace un año trabaja en los medios.

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Diego Gard. Foto: Agustín Martínez.

Diego Gard tiene 24 años y desde el año pasado integra el staff de los programas radiales La noche del fútbol (Radio Imparcial) y Gol de medianoche (Radio Nacional). Hijo único del referente de las estadísticas deportivas Julio César Gard, el periodista ama los números pero más le apasiona el rol de comentarista. Además, está muy cerca de recibirse de abogado. Conocé su historia.

—¿Cuándo comenzaste en la actividad periodística?

—No hace mucho. En febrero se cumplió un año cuando empecé con Gol de medianoche. Fui a hablar con Ariel Alsina, que fue el que me hizo entrar en los medios. Le pregunté si tenía un espacio y me dio para adelante.

—¿Dirías que lo llevas en la sangre?

—En realidad, nunca supe si me iba a dedicar al periodismo. Lo voy saboreando. Yo crecí en una radio: desde los cinco años que voy a los estudios porque mi padre trabaja allí hace mucho tiempo. Voy al estadio desde muy chico también. A los 16 o 17 años empecé a ver más fútbol de lo común. Todos los partidos que pasaban en la TV los miraba. Me dije: o estoy enfermo o me gusta esto de verdad. Luego se agregó el hobbie de leer libros acerca de la historia del fútbol, las ligas y los campeonatos. Así que me pregunté ¿por qué no volcar esta poca o mucha experiencia en el periodismo? Fue entonces que me decidí a hablar con Ariel.

—¿Jugás o jugaste al fútbol?

—No, jugué al básquetbol desde los 5 años. Empecé en Trouville, pasé por Biguá y terminé en Defensor Sporting para toda la etapa de formativas. En agosto del año pasado tuve una lesión que me imposibilita volver a jugar de por vida. Estaba en un partido y al saltar, quedé congelado en el aire. Estuve internado y se comprobó la fractura de una vértebra, producto de los años que jugué al básquetbol.

—Lo viviste como un duelo...

—Sí, es un deporte que amo. Estoy viendo de hacer el curso de director técnico para seguir de alguna forma ligado al deporte.

—¿El periodismo también implica como una forma de seguir en el deporte?

—No tanto, porque en realidad me dedico al fútbol. A la vez, estudio derecho: me quedan algunas materias para recibirme. De momento, el periodismo me sirve mucho como forma despejarme. De mañana voy a Facultad, de tarde estudio y de noche entro en este rol. Hablo de fútbol, hablo de lo que me gusta. Se complementan bien las cosas. Siempre priorizando la Facultad.

—¿Tu padre te aconseja?

—Siempre estamos hablando. En casa se habla mucho de fútbol. Él tiene mucha trayectoria y sabe más que yo. Me escucha, me dice las cosas que tengo que mejorar. Siempre está enseñándome.

—Él se hizo un lugar en las estadísticas... ¿tú irías por el mismo camino?

—Sin duda que él es un referente. A mí me gusta mucho el fútbol internacional. Me encantan los detalles, los datos distintos. En eso me parezco a él. Cuando empecé en el periodismo, lo hice por ese lado: el análisis de datos. Pero una vez que comencé a ejercitarme en la radio, me di cuenta de que lo que más me gusta es comentar. Amo estar en un estadio, me ha tocado hacer algún comentario puntual y quedé fascinado. Ojalá pueda desarrollarme en ese rol.

—¿Cómo es tu padre en la cotidiana?

—En realidad, es bastante simple. Una persona normal. No es de otro planeta, como dicen algunos. Cuando se enteran de que soy su hijo, mis compañeros me han preguntado esto mismo, cómo es en casa, sienten la curiosidad. Y la verdad que es igual a como sale al aire. Habla rápido. Es una persona ordenada, con buena memoria. Se lleva bien con la computadora. Tiene su archivo de papel, pero lo complementa con la informática.

—También da la sensación de que es un poco enojadizo...

—Tiene su carácter, es verdad. Pero siempre me llevé bien con él. Ahora el periodismo nos acercó más aún.

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