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Diego de la escucha y su trabajo de hormiga

Es fanático del archivo y le fascina escuchar audios de antaño. “Cuanto más para atrás, mejor”, comenta Diego Ríos, más conocido como Diego de la Escucha, nombre de la columna que realiza en Océano FM desde 2010.

Diego Ríos hace la columna Diego de la escucha desde 2010 en Océano FM
Diego Ríos hace la columna Diego de la escucha desde 2010 en Océano FM. 

Puede pasar la noche en vela buscando material. Coloca en Google, “audios de radio” e investiga lo que salta. Así consiguió los relatos de todos los partidos del Mundial del ‘50; audios de Zitarrosa en un programa mexicano donde presentaba a un chico llamado Jaime Roos y una nueva canción titulada A Redoblar. En su columna de viernes en el programa De arriba un rayo repasa los principales sucesos de la actualidad con piezas de diversas emisoras. Escucha y edita durante toda la semana en lo que define como un “trabajo de hormiga”.

Empezó a escuchar radio el día que entró a trabajar en una emisora de su San José natal. Diego Ríos debutó como operador a los 20 años en FM El Lugar. Era fiel oyente de Malos Pensamientos pero le prestaba más atención a la habilidad del operador de Petinatti que al programa. Ese que llamaba su atención era un tal Álvaro Pintos, hoy productor de Océano FM, y las vueltas de la vida llevaron a que compartieran proyectos desde 2005 hasta hoy.

Nunca pasó por la universidad. Todo lo que sabe lo aprendió de forma autodidacta. En 1999 no existía internet; el mecanismo de Diego consistía en rodearse de gente que sabía mucho más que él, y así absorbió conceptos para editar. En 2004 advirtió que había tocado un techo en San José, y decidió buscar nuevos horizontes. Se mudó a Montevideo y se inscribió en talleres de productor, editor, operador y DJ a cargo del equipo de Océano FM. Y se perfeccionó. Un año más tarde, Álvaro Pintos y Fernando "Pelu" Pereyra le avisaron que había una vacante en la 93.3 y entró como operador.

En paralelo, Diego trabajaba en Foco, una consultora que audita medios de comunicación y graba todos los programas de radio y televisión del país. Un día de 2008 escuchó un furcio que lo hizo reír mucho y se le prendió la lamparita. "Fue en Carve. Un productor escribió, Botnia produce entre tres y cuatro toneladas de pasta base de celulosa y la gurisa lo leyó tal cual al aire". Diego quería adaptar productos de televisión a radio y coincidió que era el auge de Televisión Registrada, así que le comentó la idea a Pablo Lecueder, director de Océano FM, pero "quedó en el freezer". En 2010 retomaron la charla y Lecueder le cedió el espacio con la condición de que Diego produjera y saliera al aire, algo que jamás había hecho. Después del Mundial del Sudáfrica y el mismo día que Diego Lugano fue como invitado a Segunda Pelota hizo su debut como Diego de la escucha.

Este espacio de 40 minutos repasa momentos divertidos, originales y curiosos sucedidos en el dial durante la semana. Diego Ríos bautizó al segmento de esa manera por Diego de la Vega, el Zorro. En cierto momento quiso sacar el "Diego", pero había quedado registrado así en la audiencia y prefirió no tocar lo que era un éxito.

Equipo.

Cuando recién arrancó con la columna mechaba mucho material de archivo que guardaba de las radios maragatas. Al inicio se dedicó a investigar y escuchar todo lo que podía porque tenía mayor disponibilidad horaria. Hoy es muy poco lo que saca de las emisoras del interior, ya que para ello necesita tiempo y más personas trabajando junto a él. De ser así, la columna saldría "redonda, pero los rubros no dan porque es un espacio muy caro porque el servicio de Foco que contrata la radio no es barato. Océano lo hace porque apuesta a tener buena calidad".

Gustavo Rey fue uno de los que más lo ayudó: le dio muchos piques sobre qué valía la pena escuchar. "Es un enfermo de la radio y me vive pasando datos". El hermano de Diego también es fanático de este medio así que le da una mano. Y los oyentes de De arriba un rayo también aportan su granito de arena al enviarle una cantidad de furcios que luego él pasa al aire tal cual. "Yo le llamo un monitoreo en conjunto".

Cuando alguien le envía una información, Diego recurre a la base de datos de Foco, y escucha cada detalle. "Es un trabajo de seguimiento. Si alguien dice, la semana pasada llamaste y dijiste tal cosa, vas siete días para atrás a ver qué pasó y así construís la historia".

Dice que Luis Carlos Cotelo con Los Tontines es el que más material le proporciona pero intenta "dosificarlo". Alberto Kesman y Alberto Sonsol también pasan seguido por su columna. Dice que lo deportivo es "la segunda farándula, y tercera la política", aunque ésta rinde mucho más en campaña electoral porque le permite ahondar en su archivo, uno de sus pasatiempos favoritos. Y tiene todo guardado por secciones: furcios, desperfectos técnicos, puteadas.

Pienso.

El domingo arranca a pensar qué puede hacer y arma la columna a lo largo de la semana. El jueves a la noche debe tener todo pronto. Elige sobre qué hablar en función de los temas de actualidad que resuenan. "Trato de no pegar bajo, e intento ser lo más centrado posible cuando son temas delicados, como sucedió con la muerte del hijo de Lucho Romero. En vez de focalizarme en el tema agarré a todos los profesionales que habían hablado en las diferentes radios sobre eso y armé un informe dedicado a los padres con el fin de que tomaran precauciones y supieran cómo actuar".

Dice que no es quién para decir cuál es la verdad, y por eso siempre elige poner las dos campanas y que el oyente saque sus propias conclusiones. "Trato de ir por el medio y no flechar la cancha para ningún lado, y también agarrar las repercusiones".

Cuando se dio el episodio entre el "Pato" Torena y Julio Ríos le hicieron una cumbia, pero el reggeatón dedicado a Tabaré Vázquez tras su enfrentamiento con los auto convocados tuvo mucha más repercusión y se viralizó. Diego se llevó todo los laureles pero él solo mandó las frases que quería usar a Agustín Ferreira, exguitarrista de La Saga y compositor. "Él hizo toda la música y la sacó del estadio".

Encrucijada.

A fines de 2015 decidió dejar de hacer Diego de la escucha porque quería crecer económicamente, y le surgió la chance de trabajar como sonidista para el Observador TV. "Me fui destruido porque es una radio que quiero un montón". En setiembre de 2016 explotó la bomba de que muchos de Océano se irían a Del Sol y Diego recibió el llamado de Rafa Cotelo que le ofrecía hacer la columna en la 99.5 y encargarse de la artística junto a Germán Osorio. Pero Álvaro Pintos le hizo una propuesta al mismo tiempo y decidió retornar a Océano que "fue quien me abrió las puertas".

El cambio de partenaires al aire fue un desafío, pero a Diego le sirvió para sumar y crecer. "Cuando estaban el Piñe, Fabregat, Mariano (López) y Rafa (Cotelo) las repercusiones no eran tanto por los audios de la columna sino por sus declaraciones. En De arriba un rayo lo bueno es que es más en conjunto: importa lo que dicen los conductores pero también los audios. Salir al aire para mí es un recreo".

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