ENTREVISTA

Diego Delgrossi: "El humor político debe hacer reír a todos, vote a quien vote"

El actor está en plena gira de su espectáculo unipersonal “Nos vemos en las urnas”. Con la campaña electoral como tema central, Diego Delgrossi se ríe de todo y de todos los candidatos. 

Diego Delgrossi.
Diego Delgrossi.

-¿Cuál es su definición de “Nos vemos en las urnas”, el espectáculo de humor político que está presentando?

-Es un show de humor en la modalidad de stand-up, apto todo público, multipartidario, policlasista, democrático y republicano. Hasta ahora tenemos una receptividad excelente. Las tres funciones realizadas hasta ahora han sido a sala llena y con posibilidades de un regreso.

-¿Cuál es la mayor complejidad para hacer humor político en estos tiempos?

-Se debe encarar el tema con profesionalismo. Hay que hacer reír a toda la gente, sea del partido que sea y vote a quien vote. Hago humor político, que es distinto al humor político-partidario.

-¿El humor político está a salvo de eventuales condenas provenientes de lo “políticamente correcto”?

-En parte sí. Pero esa “libertad” es la que puede hacer caer al humorista en el humor “militante” y no pienso caer en dicha tentación.

-Como humorista, ¿qué características especiales tienen estas elecciones?

-Hay dos a destacar: el ya conocido pluripartidismo oriental se ha visto enriquecido por la llegada de gente de fuera de la política que entra al ruedo. Es bueno... para nosotros los humoristas; nos da más tela para cortar. Y la otra característica es que los tres partidos mayoritarios (Frente Amplio, Partido Nacional y Partido Colorado) ya tienen varios años y administraciones a cuestas, con lo cual ya nadie es “santo e impoluto”.

-Y cómo docente y hombre interesado en la política, ¿cuáles serán las claves de los comicios en relación a otros?

-Todas las elecciones son particulares. En este caso es la primera vez que el partido de gobierno corre riesgo de dejar el Poder Ejecutivo o la mayoría parlamentaria. Eso hará que se hile más fino o directamente se trate de “ensuciar” la cancha. Yo espero que sea lo primero y no lo segundo, más que nada por la convivencia pacífica entre orientales.

-Ha dicho que votará por Julio María Sanguinetti, ¿le sorprendió su postulación?

-Sí, mucho. Hace un año, en este mismo medio yo decía que Sanguinetti no formaría parte de las opciones electorales del 2019. Nos sorprendió a todos; en el caso de sus amigos, para bien.

-¿Por qué cree que Sanguinetti puede ser el mejor presidente para este momento del país?

-Por su experiencia. En 1985 lideró con gran éxito “el cambio en paz”, recuperando nuestro país la plena institucionalidad. En 1995 estableció grades reformas educativas, previsionales y productivas. Hoy el desafío no es tanto lo económico micro, sino lo macro; el déficit fiscal, la alta carga impositiva y la reforma en la seguridad social. Sumado a la crisis social y moral que vive el Uruguay, crisis que cruza transversal a nuestra sociedad y tiene múltiples factores causantes.

-Más allá de lo que ocurra con Sanguinetti en concreto, ¿a nivel general cree que ha llegado el momento de la alternancia en el poder?

-Cuando un partido sabe que siempre va a ganar (como le sucedió durante más de cien años al Partido Colorado) se enquistan en él los vicios del poder (nepotismo, tráfico de influencias, soberbia, mala administración de los recursos públicos, entre otros pesares). Es sano en una democracia republicana liberal que se alternen los partidos en el poder.

-En 2004 dio su apoyo al Frente Amplio, ¿se declararía como un “desencantado” de la izquierda?

-En 2004, la recientemente fallecida senadora Paysée me recibía en el club de la lista 2121 de Astori, en Pocitos, tuvimos una afable relación. Primero fui uno de los desencantados con los partidos tradicionales y que prefirió darle una oportunidad al Frente Amplio votando a la línea moderada dentro de esa coalición (y que hoy, desgraciadamente casi no tiene influencia) El desencanto sobrevino cuando en vez de administrar los recursos públicos ya existentes (que iban en constante aumento desde 2004, gracias a la recuperación económica a fines del mandato de Jorge Batlle) se crearon nuevos impuestos, Ministerios, cargos de confianza y pedido de nuevos créditos internacionales que aumentaron la deuda externa, entre otros desvaríos. Y algo fundamental para mí como docente: en 15 años de Administración del F.A (con mayorías parlamentarias) no hubo ni un sólo proyecto integral, genérico y popular de Educación.

-¿Cuál es su visión del desencanto sobre la política en general? ¿Es verdad que la política despierta menos interés? ¿Cree que se vota menos por ideas que por otros elementos de marketing o imagen de los candidatos?

-La percepción es algo individual y tan disímil como tantas personas hay en Uruguay. Me preocupa cuando dicen “son todos iguales” y no es así. Parte del desencanto se debe a que el partido que dijo que no había que pagar la deuda, la acrecentó; el que dijo que sería austero y terminaría con los gobiernos corruptos, no sólo no lo hizo, sino que defiende, justifica o “hace la vista gorda” con grandes irregularidades. No dudo que sean los menos los que apañan estos vicios y que la mayoría está bien intencionada y desea un Uruguay mejor, pero no lo están logrando. Se demoniza al “burgués”, ser “propietario” de un emprendimiento es casi un delito (así sea un almacén con dos o tres empleados) se ponen barrios enteros contra barrios enteros (En 2014 se llegó a hablar que la elección era de Pocitos contra La Teja) Yo no puedo votar a un candidato que siembre discordia, odios de clase y separe a mis compatriotas por su barrio, cuna o situación económica. Me enoja tanto el que estigmatiza al hablar de “pichis” como el que tilda y encajona al hablar de “chetos”, “focas” o “fachos”.

-¿En el futuro más o menos cercano se involucraría en política o aceptaría un cargo de gobierno?

-Todo militante está involucrado en política. De ser llamado para un cargo de administración gubernamental, deberá ser por la confianza que yo despierte en el futuro gobierno (sea quien sea... y sea cual sea la capacidad que de casualidad encontraron en mí) Veremos.

-A pedido del público, digamos, hace imitaciones en “Nos vemos en las urnas”. ¿Quiénes estarán representados en esas imitaciones?

-Sí, bien aclarado: es a total pedido del público. Yo quería dejar quietas la imitaciones... pero parece que gran parte del público no está dispuesto a darle su merecida jubilación. Como novedad, me acompañan en la gira Sartori, Novick, Manini Ríos como novedad y los ya clásicos Vázquez, Sanguinetti, Mujica y Larrañaga. Aunque no está cerrada la selección, pues hay sorpresas en todas las funciones debido al devenir constante en materia política antes de las internas y luego de ellas. El libreto cambia algunos contenidos semana a semana, ciudad a ciudad (donde se agregan datos y candidatos locales de cada departamento) y función a función. Igualmente los libretos de Fernando Schmidt y Christian Ibarzabal son una garantía.

-Su definición política como batllista, ¿le ha generado algún tipo de perjuicio profesional en los años de gobierno de izquierda?

-Para nada. De hecho he sido contratado puntualmente para fiestas institucionales de fin de año, despedidas de compañeros o shows privados por gente vinculada a la actual administración. Para mí es un gusto decir que se me evalúa como artista y no que se me contrata (o no) por ser “votante de...”. Habla muy bien de quienes contratan por ponen las capacidades profesionales de alguien por encima de la orientación política. Y uno no debe decepcionar a nadie. Muchas veces me contrata una familia y me paga no con lo que le sobra, sino, muchas veces con lo que le falta. Ahí uno debe rendir al 1000% y hacer reír a toda la gente dejando el alma en el escenario.

-¿Aceptaría trabajar como maestro de ceremonias para otros candidatos?

-Desde luego. De hecho hubo cuatro posibles contrataciones (una para el Partido Colorado, una para el Partido Nacional y dos para el Frente Amplio) que no llegaron a concretarse por no tener yo la disponibilidad de agenda requerida. Lo hubiese hecho con gusto y con el profesionalismo requerido en todos los casos.

-Más allá de “Nos vemos en las urnas”, ¿cómo sigue su año a nivel profesional?

-Tengo el gusto de estar junto al elenco de Consentidas, por Canal 10, en su decimotercera temporada. Paralelamente continúo con mis shows en eventos empresariales y fiestas privadas, clases particulares de Historia para grupos de adultos y charlas de historia en distintos Institutos y organizaciones públicas y privadas de todo el país. Un año muy movido (¡ qué nunca falte!)

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