Prueba

Daniel Castro: "Sustituir a Emiliano Cotelo eleva la exigencia"

Entrevista al periodista en su nuevo programa de radio.

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Daniel Castro

-¿Cómo se prepara para esta nueva etapa?

-Con mucho entusiasmo. Con la energía que viene de hace tanto tiempo soñando con una oportunidad de estas características.

-Cuando a usted le proponen la mañana de El Espectador estaba en Canal 4, ¿eran incompatibles las propuestas?

-Sí, no podía seguir en ambos lugares. Para empezar, había incompatibilidad de horarios. Fue una decisión compleja, removedora, que me puso en alerta. A veces uno va transitando en la rutina y se olvida de esas las situaciones en las que tiene que optar. Me pasó de retrotraerme a momentos en mi vida donde hubo varias noches de insomnio para tratar de identificar el rumbo. Y me pasó lo mismo en esta oportunidad. Una oferta muy seductora: hacer radio, en una gran radio, en un gran horario. Luego se sumó algo determinante: la idea de concretar un sueño. Desde el comienzo de mi vida profesional, siempre soñé con mi propio programa radial. Era la oportunidad de llevarlo adelante y la tomé.

-En el último día en Telebuendía se lo notó muy emocionado...

-Hubo sentimientos encontrados ese día. En el canal estuve muchos años, generando lo más importante en la vida que son los vínculos humanos. Era mucho tiempo con mucha buena gente, lo que me generó la emotividad en la despedida. Pero más allá de ese aspecto afectivo, me alejaba también de eso que ahora denominan la “zona de confort”. Yo estaba bien en el Canal haciendo lo que me apasiona y en un buen momento profesional. En principio, no habría razones para haber generado este movimiento. Mirado desde afuera, todo indicaba que yo debía permanecer en ese lugar, sin lanzarse a aventuras. Ese último día en el estudio sentí la potencia de la decisión que estaba tomando. Igualmente debo reconocer que hubiera querido manejar mejor el autocontrol. Había redactado unas líneas con mucho sentimiento pero que merecían haberlas expresado de una manera más controlada. No fue así. Después esa música incidental de fondo no fue solicitada por mí, ni mucho menos. Fue una buena intención del sonidista, pero una mala elección.

-¿Qué tipo de programa escuchará la audiencia de El Espectador este lunes?

-Siempre dije que si algún día tenía posibilidades de tener un programa de radio propio, haría lo que yo querría escuchar. Me pongo primero en el lugar del oyente y como soy bastante exigente conmigo y con los medios, querría un programa que me acompañara. El concepto es el del periodismo atento en sus dos acepciones: con atención a todo lo que surja en la actualidad en materia informativo, pero también el periodismo atento como sinónimo amable, amigable. Eso implica que el ciclo de conocer los hechos, comprobarlos y comunicarlos sea amigable en todas sus etapas y en la última especialmente. A la hora de comunicar la información o la noticia, hacerlo con naturalidad.

-¿En qué lo desafía tomar el lugar de Emiliano Cotelo?

-Eleva la exigencia por tratarse de un periodista de fuste. Dejó una huella profunda en esta radio, en el periodismo y marca el rumbo. El desafío es honrar su legado aquí y honrar al medio. El Espectador es una radio casi centenaria que siempre defendió el periodismo independiente y riguroso, aspectos que Emiliano encarnó con virtuosismo en estos años. Además, tenemos el desafío de ir en sintonía con una audiencia muy exigente. Aquí a los oyentes no se los convence con un producto liviano. Hay que buscar la excelencia todos los días.

-Y respecto al contenido, ¿cuánto condiciona el precedente de En perspectiva? ¿Cuánto se va a parecer esta propuesta con el programa de Emiliano?

-Nosotros llegamos con la convicción de hacer buen periodismo en radio y en eso queremos que sea 100% parecido a En perspectiva. Yo vengo de otro medio, como la televisión, donde había un espacio de entrevistas que, con modestia lo digo, aspiraba a la mayor rigurosidad y profesionalismo en cada momento. Aquí también seremos profundos, firmes y buscando la verdad en cada entrevista, al igual de lo que ha hecho Emiliano. Claro que hay cuestiones de estilo: no hay dos cirujanos que empuñen el bisturí de la misma forma e igualmente los dos pueden ser exitosos. Se irá decantando un estilo pero siempre con el mismo respeto a la audiencia que espera de esta casa rigor, profundidad y libertad.

-¿Habrán tertulias?

-Sí, se mantendrá ese formato de análisis con nuevos tertulianos en su gran mayoría. Me parece que aquí hay un gran hallazgo de la radio y del programa que en estos días ha descubierto nuevos talentos en varias áreas. Habrá innovación de voces en el aire que van a sorprender a la audiencia. Voces con gran peso y gran capacidad analítica. Por ahora prefiero no dar nombres porque no están todos 100% confirmados, pero será innovador.

-¿Serán todos los días?

-Sí, aunque con una dinámica distinta. No necesariamente habrá un elenco definido para cada día. Nos daremos la libertad de rotar los integrantes de acuerdo a las temáticas de cada día.

-¿En estos días ha tenido algún contacto aunque sea informal con Emiliano Cotelo?

-Sí, tenemos un vínculo que se inició hace algunos años fruto de mi admiración. Hemos compartido algunas actividades académicas también. Y ahora, hace unos días, tuvimos una charla telefónica que fue motivada por otro tema, pero también aprovechamos para desearnos suerte y decirnos que los medios pasan y los vínculos quedan.

-¿Cómo evalúa hoy la competencia que tendrá en la mañana periodística?

-Hay muy buenas propuestas. Lo de Nacho Álvarez y su equipo en Sarandí es muy bueno. Joel Rosenberg y Darwin Desbocatti han generado un producto que ha sido un descubrimiento de la radio. Emiliano anunció que estará de regreso en el dial, así que va a ganar la audiencia. Era improbable y diría que inadmisible que un periodista como él quedara afuera de la radio. Así que me alegra su regreso y allí estaremos también nosotros para competir. También de eso se trata el periodismo: de hacer el mejor producto posible para que sea el oyente el que elija.

-¿Cómo se imagina ese primer día?

-Me lo estoy imaginando hace mucho tiempo. Será de muchos nervios y ansiedad. Pero más allá del primer día, donde habrá ingredientes que nos parece pueden sorprender, el desafío viene después. Tenemos que demostrar que se puede desarrollar un estilo, un formato que nos lleve a decir que el programa se consolida en el tiempo y en la audiencia. Estaremos atados a la actualidad pero también con espacio para pensar y analizar.

-Un debate que abarca al género desde hace tiempo refiere a qué lugar darle al humor en los periodísticos de radio ¿Qué piensa usted?

-Pienso que las propuestas que incluyen el humor son muy atendibles. Admiro a quienes tienen la capacidad de generar humor y decir cosas muy serias a través de esa herramienta. Aquí también habrá una búsqueda de un formato amigable que, si puede tener un goteo de humor, lo vamos a considerar. En principio, no lo imagino como un personaje ni como un espacio fijo. Creo que la clave es disfrutar del programa. Si el equipo logra disfrutar de lo que hace, se genera un clima de buen humor y eso se traslada a la audiencia.

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