ENTREVISTA

Daniel Bianchi: "Me encantaría volver a la tv con un buen proyecto"

Luego de más de una década en Canal 5, el comunicador se desempeña ahora como director de informativos de Radio Oriental. Recuerda sus programas emblema como “Vía aérea”, critica la forma de hacer TV “basura” de la actualidad y el uso de la televisión pública para intereses políticos.

Daniel Bianchi. Foto: Leo Mainé
Daniel Bianchi. Foto: Leo Mainé

Luego de más de una década en Canal 5, el comunicador se desempeña ahora como director de informativos de Radio Oriental. Recuerda sus programas emblema como “Vía aérea” o “La España de hoy” y critica la forma de hacer TV “basura” de la actualidad. También lanza munición pesada contra el modo de gestión de la televisión pública asociada a intereses políticos.

-Es el director del noticiero de Radio Oriental y también está al frente del programa En otras palabras (10:00 y 20:00). ¿Qué impronta tiene el ciclo?

-Intenta ser periodístico pero en tren de revista y miscelánea. Buscamos no acotar el menú a la actualidad candente. Tratamos de salirnos del complejo de manada que tenemos a veces. En un país relativamente chico, con muchos medios, todos vamos detrás de los mismos temas. No hay una agenda variada. Uno lo que pretende es trabajar con enfoques o abordajes diferenciales.

-¿Cuántos años en los medios?

-Comencé en mi pueblo, en Fray Bentos, a los 16 años. Hacíamos un programa con un compañero para los estudiantes. Luego vino la debacle con el golpe del estado y nos quedamos con el espacio contratado pero sin la libertad, por lo que no duramos mucho. También trabajé en Difusora Soriano otro tiempo hasta que vine a Montevideo.

-En Canal 5 estuvo muchos años, fue la cara del noticiero y de varios programas, hasta finales de los ‘90. ¿Cuál fue el desencadenante para irse?

-En determinado momento hubo cambios a niveles de las empresas productoras. Siempre me irritó que los periodistas fueran en paquete detrás de un proyecto con un determinado signo político en cuanto a quien lo producía. Me irrita que no se respete al profesional. Me parece lastimoso que tenga que hacerse una cuotificación de ese tipo. Así ocurrió en aquel momento y terminamos afuera del canal. Las productoras tenían sus arreglos con el poder de turno que se hacían o deshacían, según acuerdos que no tenían que ver con el profesionalismo.

-Vía aérea o España de hoy fueron algunos programas muy recordados de los ‘90.

-Sí, tuvimos la suerte de ser el primer programa de mostrar destinos turísticos con el propósito comercial de armar grupos de viaje. Fue muy exitoso y llegamos a llevar a 120 personas a un crucero por el Caribe. Éramos los únicos en hacerlo en aquel momento, algo que hoy es una práctica muy extendida. Quedé como referente y con un banco de clientes interesantes. Me siguen llamando para pedirme orientación y los derivo a agencias de viajes y operadores de confianza.

-Luego de la salida de Canal 5, ¿fue inmediato el ingreso a Radio Oriental?

-Un año estuve sin trabajar. Me cuesta mucho golpear puertas. Alguien podrá entender que es un asunto de orgullo malentendido, pero me cuesta. Pero en este medio si uno no golpea puertas, es complicado. Se planteó la posibilidad de venir a la radio como lector del noticiero y luego, las cosas se fueron dando para que culminara como director del informativo.

-¿Extraña la TV?

-Extraño. Ahora estoy un poco entrado en kilos. Debería resetearme para hacerlo. Me cuesta mucho hablar de la TV hoy. Cuando uno ha tenido un cierto tiempo en ese medio y formula críticas, quien las escucha tiene derecho a suponer que uno lo hace con cierta dosis de rencor o resentimiento. Eso acota un poco el espacio para la crítica. Pero yo añoro determinados criterios en la búsqueda de la calidad. Es cierto que hay nuevas formas de comunicación, las redes y las nuevas olas, pero hay cosas que son universales e intemporales. Me refiero a programas que aborden los temas con inteligencia y rigor y no veo demasiada producción de ese tipo. Tengo amigos entrañables en la pantalla, no estoy juzgando personas, estoy juzgándome a mí mismo, incluso, como integrante de una sociedad que admite o demanda una televisión que en muchos casos la calificaría de “basura”. Si nos gusta la basura, la pregunta sería qué nos ha llevado a que nos pase esto.

-¿A qué programas se refiere?

-No quiero hablar con nombres propios. Pero es claro que hubo un proceso de estupidización de la gente. También hay productos buenos, pero justamente son la excepción.

-Da la sensación de que el modo de gestión de Canal 5, históricamente, está muy influenciado por quien esté en el gobierno... ¿Cuál es su visión?

-Antes que nada, me parecería atrevido hablar del tema en la actualidad porque no conozco los entretelones de la presente gestión en Televisión Nacional. Sí puedo dar mi pensamiento sobre el rol de un canal de un Estado. Debería ser un medio con vocación de interpretar a todos, porque el Estado somos todos, aunque quienes lo dirigen forman parte, inocultablemente, de un gobierno con determinado signo, apetencias y perfiles. Este cruce de tendencias se da en todos los países del mundo. A pesar de lo que decía antes sobre la “estupidización”, en Uruguay todavía hay un público muy inteligente que se da cuenta cuando le venden gato por liebre. Deberíamos tener debates y políticas de Estado sobre los medios públicos. Me consta que en el último tiempo, los gobiernos del Frente Amplio han dotado a los medios estatales de recursos técnicos y tecnológicos, lo que me parece muy bien.

-En sus tiempos no era así...

-Para nada. Nosotros trabajábamos en la orfandad, con una pobreza franciscana salíamos al aire. Algún día habrá que estudiarlo en profundidad, pero ese desinterés de inversión evidenció cosas. Quizás los gobiernos anteriores al Frente Amplio se sentían reflejados por los canales privados y por ende no le daban bolilla a Canal 5. O a lo mejor suponían que dar alas a Canal 5 era generar un problema con los otros canales, que tenían gran parte del mercado, un compromiso que en la actualidad no sentiría el Frente Amplio. No sé cuál es la verdad. Pero me parece que este país se debe un gran debate nacional sobre los medios en general y los medios del Estado en particular.

-¿Llegó a golpear esa puerta en algún momento?

-No. En determinado momento se me planteó la posibilidad, a través de una productora, de integrar un proyecto que ellos iban a presentar en un llamado grande que hubo a coproducciones. Pero alguien amigo me dijo que todo estaba más o menos definido hacia uno de los proyectos y decidí no ser parte. No me consta. Pero la realidad confirmó lo que me habían dicho y el proyecto anunciado por mi amigo fue el que quedó seleccionado. Esto no es una denuncia porque no tengo pruebas pero cuando me enteré del desenlace de la cosa, me alarmé.

-Más allá de ese caso, ¿volvería?

-Sí, me encantaría acompañar un proyecto que sea novedoso y valioso. Uno sueña con hacer algo que sea recordable o que por lo menos la gente diga: “Este tipo estuvo congelado durante tantos años y ha vuelto pero no a dar lástima”.

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