MIRADAS
POR LUIS VENTURA
Hay maneras y maneras, pero en el andar de la vida uno se da cuenta quién es quién en la viña del Señor. Por un lado tenemos a "La Tota" Santillán, un personaje que se hizo a los tumbos, que se abrió paso a los golpes, que logró imponerse en un medio básico y hostil como la bailanta, hasta conquistar la popularidad y el reconocimiento de la gente.
Por el otro quiero marcar a Dady Brieva, un ex preparador físico que encontró en la irrupción de Midachi la mejor forma de ganarse la vida, perfeccionando y capacitándose para crecer dentro de lo que supo era su verdadera vocación: el humor y la actuación. Por ahí, hizo reír, protagonizó telenovelas, bailó por un sueño, filmó, dirigió su primera película… Pero todo sin abrirse el pecho para mostrar su intimidad, sus cosas y apostando exclusivamente a la profesión, resguardando celosamente sus cuestiones personales.
Dos maneras diferentes de vivir, de comer, de andar, de trabajar y también de separarse. "La Tota", exponiendo todas sus miserias y las de su novia en pantalla. Tal como transitó con todas sus alegrías y crisis, los 8 años de pareja que mantuvieron. De ahí el escarnio televisado que consumieron los medios, de ahí el enojo de sus protagonistas reaccionando y repudiando a periodistas que reflejaron ni más ni menos que la verdad. Esa misma verdad que ellos se encargaron de facilitar a los cronistas de turno.
Debo decir que yo hace tiempo sé de la crisis de Dady con su mujer de 25 años de convivencia. El y yo lo supimos siempre, pero por la forma en que ambos manejaron el tema, jamás dejé de estar seguro que no debía publicar ni decir nada con respecto a esta crisis que terminó en divorcio. Ellos fueron los que marcaron el rumbo y la intensidad con que los medios debían manejar el tema. El propio Dady, sin ánimo de eludir realidades consumadas, dijo: "Es cierto, me separé… Punto. No quiero terminar como Santillán en todos los programas". Y así fue.
Por eso, y vuelvo a repetir, son los propios protagonistas de las historias los que establecen los límites, los códigos y el respeto en los medios y lo que sufre hoy "La Tota" no es ni más ni menos que las condiciones que él mismo y su ex novia generaron en la prensa y en la gente. No es el caso de Dady y su ex mujer, que como personas adultas trataron una situación límite con la seriedad y el recato que ellos se merecían pero también decidieron. Pensalo y hasta el Sábado… Show.