ENTREVISTA

Cristina Morán vuelve a la pantalla a los 90 años: "No recuerdo haber visto una violencia como la que hay ahora"

La conductora estrena Los Especiales de Cristina Morán el próximo martes a las 21 horas por Canal 4. "Asumo una gran responsabilidad", señala.

Cristina Morán. Foto: Juan Capurro
"Hice un confinamiento en serio, sentía que me ahogaba", recuerda sobre el inicio de la pandemia. Foto: Juan Capurro

"¿Quién se iba a imaginar que yo, a mis 90 años, iba a volver a la televisión?”, se pregunta Cristina Morán en el spot que anuncia su nuevo programa. La conductora admite que ella nunca lo hubiera pensado. “Para mí era muy claro que en la televisión no había lugar para una mujer grande con mi estilo”, se responde. Pero la vida la sorprendió al colocarla otra vez frente a cámaras para conducir un ciclo de entrevistas. Rodeada de los galardones que reposan sobre los muebles de su casa y con una calidez que hace imposible que sea tratada de usted, la actriz habla de su vuelta a la pantalla en el año marcado por la pandemia del coronavirus.

-¿Cuál fue tu reacción cuando te propusieron volver a la televisión?

-La invitación de Andrés Rosenblatt (director de Metrópolis) para hacer un programa me generó una gran y linda sorpresa, no porque no sienta que tenga las condiciones para hacerlo sino porque vivimos en un país en el que los viejos son dejados de lado. Se los lleva a geriátricos y no se toma en cuenta lo que todavía tienen para aportar. Que me hayan convocado es alentador para otros veteranos que piensan que ya está todo liquidado y no pueden hacer nada más: no es así, pueden hacer muchas cosas.

-¿Sentiste en algún momento un malestar hacia el medio por esa situación?

-No, yo ya lo tenía asumido. Para mí era muy claro que con lo que hay en televisión no había lugar para una mujer grande con mi estilo. Para mí la televisión era una tarea cumplida.

-¿Cómo es volver a prepararse para estar al frente de un programa de televisión propio?

-Lo hago con miedo, sabiendo que asumo una gran responsabilidad. Por más que haya una productora como Metrópolis Contenidos y una empresa como Canal 4, el peso más grande lo carga mi espalda. La responsabilidad mayor siempre es del que pone la cara.

-¿Sentiste alguna dificultad física por la edad a la hora de enfrentar este desafío?

-No, no he notado nada, pero no hay que tenerme en cuenta en ese sentido porque soy un ser fuera de lo normal. Por ahora yo no encuentro nada que me moleste o que se haya puesto de traba por mi edad. Y si hubo algo yo le pasé por encima y no me di cuenta.

-¿Cómo van a ser Los especiales de Cristina Morán?

-Es programa con formato de talk show sobre un tema específico con figuras del deporte, del arte, mujeres inspiradoras. Pretende ser un programa ameno y conciliador. Llega en un momento muy oportuno porque hay mucha violencia e intolerancia, y precisamos bajar la pelota al piso. Los que tenemos la suerte de estar en los medios debemos aportar un grano de arena para que todo eso desaparezca.

-Decías que hay mucha violencia, ¿en dónde la percibís?

-En todos lados. Se ve en los comentarios de los lectores de la prensa digital, que son siniestros. El destrato es terrible. Y se ve en la calle. Yo voy en el auto acompañando a una amiga y todo el tiempo se escucha a los que se pasan tocando bocina e insultando sin sentido. No hay tolerancia en ningún ámbito. Las redes sociales también contribuyeron a eso por medio del anonimato. De eso yo me entero por mi nieta y mi hija, porque no tengo tiempo de figurar en las redes. A los 90 años no puedo ponerme a decir esto y lo otro con la maquinita, la vida me espera afuera.

-¿Esta situación de violencia está especialmente reflejada en la política, como dicen algunos?

-Sí, la política está bravísima. Esto viene de antes de la campaña electoral. Yo tengo muchos años y por mi trabajo estuve bastante tiempo en el Parlamento, pero no recuerdo haber vivido esta violencia que hay ahora, que agarran a uno a puñaladas porque no les gusta su partido político. Hay mucha agresividad, no sé por qué.

-¿Cuánta responsabilidad les cabe a los propios políticos?


-Ellos son los responsables, de un partido y del otro. Hay hechos que provocan esa agresividad. Prefiero no decir cuáles, pero es así.

-¿Cómo evaluás los primeros meses del nuevo gobierno?

-Este gobierno llegó con esta cosa tremenda del coronavirus y el presidente con su equipo lo manejó muy bien, pero nada es perfecto. Siempre hay fallas. Yo veo que hay gente que la está pasando muy mal. Hay muchos en seguro de paro y las ollas populares se están quedando sin gente que aporte. También escucho el disgusto de las personas de los salones de fiestas, que no los habilitan. Yo miro todo con buena onda y optimismo, pero estoy muy atenta con este gobierno y con el que sea.

Cristina Morán. Foto: Juan Capurro
"(Martín Lema) es joven, sin experiencia todavía", comenta tras su cruce con el diputado en "Algo que Decir". Foto: Juan Capurro

-¿Cómo viviste la repercusión que tuvo tu cruce al aire con el diputado Martín Lema en Algo que decir (Teledoce)?

-Se había generado una polémica entre él y Verónica Mato en el Parlamento, y cuando supe que Martín Lema iba a estar en el programa pensé “si tengo la oportunidad, largo esto”. Anoté en una libreta lo que ella había dicho (un descargo sobre violencia de género que provocó que Lema interrumpiera su discurso por utilizar “expresiones hirientes”). En el programa lo leí y le pregunté “¿estas son palabras hirientes, diputado?”. No tenían nada de hirientes. Cuando salimos era tarde, yo estaba con mi prima, y fuimos por ahí a comer una pizza. Al rato me llama mi hija y me dice “¿dónde estás mamá?, ¿qué lío hiciste?, ¡explotaron las redes!”.

-¿Y cómo te sentiste al haber generado tal repercusión?

-Fue algo sorpresivo. Me trajo cosas lindas, y de las feas no me entero. Dicen de todo. Hasta llegaron a decir que Cecilia Bonino y yo lo habíamos arreglado previamente. La pobre Cecilia no tenía la más pálida idea de nada. Fue algo que yo llevé preparado.

-¿Verónica Mato te llamó para agradecerte?


-Sí, me mandó un WhatsApp y me llamó para agradecerme. Ella no sabía que yo iba a plantear eso.

-¿Y él te hizo algún comentario?


-Él dijo “yo a usted la respeto, siempre la respeté”. No sé por qué dijo eso tantas veces. No tiene que hacer otra cosa que respetarme, no es ninguna novedad.

-¿Quedaste conforme con sus explicaciones al aire sobre el episodio en el Parlamento?


-No, no, ¡por favor! ¿Qué explicación? Cuando uno quiere salvarse de alguna cosa dice “yo tengo un amigo gay”, “yo tengo un amigo negro”. Él dijo “yo tengo mi mamá, mi mujer, mi hermana, mis amigas mujeres”. ¿Y? Eso no quiere decir nada, papito. Quedó muy descolocado con lo que le dije, nunca lo esperó. Se le notó en la parte física: él estaba sentado muy cómodo, muy estirado, muy a lo macho, y empezó a encogerse. Estaba desprevenido, lo cual no está bien. El político tiene que estar preparado para todo porque le puede caer una de cualquier lado. Es joven, sin experiencia todavía. Aunque sí tuvo la experiencia suficiente como para cortarle el micrófono a una diputada.

Marcelo Capalbo y Diego Forlán son dos de los primeros invitados a "Los Especiales de Cristina Morán".
Marcelo Capalbo y Diego Forlán son dos de los primeros invitados a "Los Especiales de Cristina Morán".

-¿Cómo enfrentaste los primeros meses de la pandemia?

-Mal. Yo estaba haciendo una función en Piriápolis cuando el presidente decretó la emergencia sanitaria, y antes habíamos estado haciendo un espectáculo organizado por la Intendencia de Canelones para 200 adultos mayores. El lunes siguiente le digo a mi hija “me voy a la peluquería, yo soy una mujer sana”, y ella me responde que no soy sana porque el año pasado tuve un infarto y una neumonía, por lo que soy población de riesgo. El martes la peluquería cerró. Ahí cobré conciencia y me encerré, que era lo que había que hacer. Hice un confinamiento en serio. Un domingo precioso de abril que levantó mucha polémica por la cantidad de gente que estaba en la calle yo también salí. Fui con mi prima a la Rambla de Carrasco y desde ese día no paré de salir. Tuve las precauciones del caso, pero no me volví a encerrar.

-¿Llegó un momento en el que no soportaste el encierro?

-Por supuesto, sentía que me ahogaba. No pasaban los autos, no se escuchaba nada. El silencio que había en mi casa lo quebraban solo los ladridos de mi perra. Poner el informativo y ver las calles de Montevideo vacías era horrible. Cuando sentí que estaba apta para salir dije “yo no me quedo más”. Uno necesita vivir.

-Tenés los muebles repletos de galardones, ¿hay alguno al que le guardes un cariño más especial?

-Todos tienen un significado. A fines de los 50 se había formado una asociación de periodistas de televisión que entregaba el premio Ariel. Ese fue el primer premio que recibí como locutora de televisión. Me acuerdo que yo estaba embarazada de Carmencita y llevaba un vestido flojo por mi embarazo. Fue muy emocionante.

-Se cumplen 10 años de la noche en la que recibiste el Premio Iris a la trayectoria en una noche en la que fuiste ovacionada de pie...

-Esa también fue una noche preciosa, inolvidable. Estaba con mi hija, mis nietos y rodeada de muchos amigos, compañeros, conocidos. Me acuerdo que estaba el público de pie y Omar Gutiérrez lloraba. Ahí es donde Andrés Rosenblatt vio lo que ocurría conmigo, y 10 años después me convocó para hacer el programa.

-¿Encontrás puntos en común con Mirtha Legrand, por la trayectoria que ostenta en el medio?


-Por la edad, pero un momentito: ¡ella es mayor! No nos confundamos, ¡ella tiene cuatro años más que yo! (Risas) En lo único que me veo reflejada es en eso, y en que está muy lúcida y muy bien. Ella ha tenido una permanencia continua en la televisión y no se agota. En la forma que tiene para decir y entrevistar no tenemos nada que ver. Somos distintas. Ella es una diva y una estrella de cine, y yo una profesional de la televisión.

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