don timoteo

Crear sin reventar

Una charla de bar con los letristas de Don Timoteo, la murga del "Chino" Recoba y "Tony" Pacheco que este año la quiere romper en Carnaval.

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Don Timoteo

Las redes sociales se quedaron con el espacio de debate que la murga tenía reservado cada febrero. La gente se expresa sin parar en el afán por coleccionar ‘me gusta’; emite su opinión sobre el gobierno, la oposición, las noticias y llueven los comentarios.

La dialéctica virtual conspira contra los letristas. Ese chiste súper ocurrente que podría ir a parar a un cuplé queda sin efecto cuando se recibe una broma similar por Whatsapp y ya ni siquiera se gasta en mostrarlo. “Hoy van al tablado a escuchar otras cosas”, dice Maxi Pérez, letrista de Don Timoteo.

"A la rutina que nos repite siempre el mismo cuento y nos empuja a lo normal, a lo real, a lo aceptable, hay que matarla en el afán de hacer caminos originales": Don Timoteo cantó esos versos en la retirada 2015. Es tiempo de barajar y dar de vuelta para armar el espectáculo con el que concursarán en el Carnaval 2016 y ese fragmento de la despedida de Soluciones originales resuena en la cabeza del grupo creativo de la murga dirigida por Álvaro ‘Chino’ Recoba, Rafael Perrone y Antonio Pacheco, que vuelve a vivir la fiesta de Momo desde adentro.

La infinidad de chistes que circulan por Whatsapp y se viralizan en las redes sociales "queman las letras posibles" pero los obliga a no achancharse, a recorrer un camino alternativo y arriesgado en el juego de la creación. El guión de Timoteo no quiere ser un diario con la sumatoria de los hechos noticiosos de los últimos doce meses: "estamos al tanto de la actualidad pero buscamos el humor por lugares que hablan más de nuestra forma de ser y no tanto de lo que pasó en el año", comenta Pablo Aguirrezábal. Las noticias entran "medio de cotelete" y sin fórceps: se precisa exprimir las neuronas.

No caen en la tentación de la ovación fácil: si un tema no se condice con la totalidad del espectáculo, no tiene lugar. "La gente queda contenta y aplaude a rabiar cuando le decís, Amodio traidooor", ejemplifica Maxi. Pero la necesidad de aprobación y un fuerte aplauso no son criterio suficiente para darle cabida. "Hoy la originalidad paga muchísima plata en Carnaval e intentando buscarla a veces evadís algunos temas. La gente sabe que estás en una murga y te dice, este año tienen material de sobra, es una papa escribir, pero para mí no, ¿cómo hacés para decirlo de una manera que esté buena y sea distinta a lo que van a decir las otras murgas? No es bueno para el espectador ni para el que canta ir a un tablado y ver cinco espectáculos con las mismas cinco cuartetas, los mismos cinco chistes", continúa Maxi.

"Voy al tablado y siento que las murgas son muy parecidas, a veces me aburren mucho. Entonces a la hora de tener el lápiz e interpretar trato de que haya ingenio y sorprenda porque el humor es sorpresa", complementa Pablo.

Refuerzos.

Este equipo ganó dos primeros premios bajo la batuta de Carlos Tanco (en 2013 cuando eran Asaltantes con Patente y en 2014 cuando pasaron a llamarse Don Timoteo). Al año siguiente, abandonó su rol de letrista y fue necesario reacomodar las piezas. En el espectáculo 2015 (Soluciones originales) Pinocho Routin escribió las puntas (saludo y retirada), Martín Laucha Sacco se encargó de los cuplés y Maxi Pérez hizo algún aporte, aunque no salió en la murga.

En febrero de 2016 tampoco estarán Pinocho ni Diego Bello, así que se reforzó el cuadro. Se optó por armar una estructura más colectiva a nivel de escritura: se sumaron Pablo Aguirrezábal, Moncho Licio y Rafa Cotelo. Para terminar de empastar este gran engrudo apareció Alberto Coco Rivero como director artístico.

Los nombres no se eligieron al azar: Laucha, Moncho y Pablo guionaron durante mucho tiempo juntos en La Mojigata, esto generó un encuentro desde lo "amoroso y lo artístico. Buscamos cabezas similares, que vayan para lugares parecidos", indica Maxi. Pretendían reunir gente con cierta conexión, "que compartiéramos una forma de ver la realidad ya que el humor que manejaba la murga hace dos décadas es muy distinto al de hoy por la incursión de Murga Joven, por cómo cambiaron los medios de comunicación", explica Pablo.

—Aún sin Tanco, el espectáculo de 2015 mantuvo un estilo, un discurso, una forma de decir y de pensar …

—Laucha: Yo siempre escribí en grupo, es la forma que sé, por suerte estaban Diego (Bello), Pinocho (Routin) y Maxi (Pérez) y nos guiábamos entre todos. Carlos tiene una manera de escribir que está mortal, es su cabeza y tiene un sello; si dijera, no me gusta nada de lo que hace, iría para otro lado totalmente opuesto, pero me identifico con lo que dice: ir más allá de lo que pasó en el año, plantear un espectáculo atemporal, como lo hacía la BCG.

En los hechos, Carlos Tanco ya no forma parte de la ficha técnica de Timoteo, pero sigue presente. Es un amigo, anda siempre en la vuelta, se arrima a los ensayos, aconseja, pero además les hizo "un regalo": el título del espectáculo (Creer o reventar) fue idea suya. "Nos dejó piques, ideas, apreciaciones, nosotros elegimos si usarlas o no sin ningún compromiso. Carlos no se para en un lugar de decir si está bien o mal, funciona como disparador, nos da insumos y nosotros agarramos lo que queremos", señala Maxi.

"Todos tenemos un mundito en nuestra cabeza", dice Maxi Pérez. 

Mamushkas.

El hilo conductor del espectáculo consiste en distintas creencias a las que el ser humano se aferra para vivir. "Todos tenemos un mundito en nuestra cabeza, cierto foquito que es distinto para cada uno", explica Maxi. Creer o reventar encuentra la espiritual de Pablo a flor de piel: medita, hace yoga y lee mucho sobre "la revolución de una nueva conciencia que está recopante. Antes creía que podías resolver todo con la mente pero me di cuenta de que al soltarla se resuelve mucho más. La gran creatividad no aparece desde el cerebro, sino de una cosa que no sabés qué es, te cae una idea: como Yesterday que se le apareció en los sueños a Paul McCartney. Es soltarse, aceptar, creer antes de reventar; la mente muchas veces nos hace reventar".

Al día de hoy, este equipo maneja una estructura. Tiene la secuencia de la retirada y la presentación con sus arreglos, la parte del medio está en la fase de "lluvia de ideas. Buscás en el baúl esas cosas que escribiste y no usaste nunca pero te pueden servir. Es fundamental que ninguna idea se te vuele (un chiste cualquiera, un enganche de música); yo tengo libretas enteras escritas, después me siento, junto todo y veo cómo lo armo. En principio, traemos un pique para un cuplé, una música, un chiste. Lo que se está construyendo tiene varios niveles, como una mamushka: el chiste sería la más chiquita y el cuplé la más grande pero puede aparecer cualquier matruska", dice Pablo.

"El primer bloque ya lleva cinco versiones, ni quiero saber cuántas habrá de acá a febrero. La metodología de trabajo consiste en tirar la estructura básica a la murga y en ese ida y vuelta se sigue barajando. Empezás a probar y lo que te imaginaste quizá no funciona pero funcionan muy bien otras cosas que no te esperabas", comenta Laucha.

Varias cabezas están atentas, pendientes y ansiosas por sacar a flote este espectáculo. Se conjugan distintos intereses, visiones, formas de encarar el humor. "El intercambio neuronal te alimenta salado y dispara hacia otros lados. Muchas ideas que había en la vuelta cuando empezamos siguen vigentes, se abrieron otras puertas que están buenísimas y se seguirán abriendo. Pablo trae algo escrito y primero pensás, bo, hijo de p…, lo ve otro y le mete cuchara, después el Moncho te habla tres días sobre el tema y está mortal, te vas lleno", agrega.

Empezaron a calentar los motores en mayo con unos talleres a cargo de Coco Rivero y Pablo Aguirrezábal. El objetivo es activar a todos los murguistas, involucrarlos en el concepto integral del espectáculo, lograr que se sientan parte: "estamos investigando en eso para ver, por ejemplo en qué cree cada uno y qué lo hace reventar", acota Pablo.

"La forma de caminar, de poner la cara y de cantar tiene que ver con el espectáculo y es muy distinto a lo que veo en muchos grupos donde los murguistas hacen puestas en escena como si fueran robots: pegan una vuelta, se corren para acá, todos con la mano arriba. Lo fundamental es que des de vos mismo arriba del escenario", agrega.

El plantel estrella.
El plantel estrella.

Qué hay de nuevo.

Rafa Cotelo y Pablo Aguirrezábal retomarán el rol de cupleteros en Timoteo. Son amigos, se conocen arriba y abajo del escenario y ssaben de memoria las herramientas para que el espectáculo sea eficaz. Esta dupla puede explotarse al máximo, pero Pablo encuentra un nuevo inconveniente: no quiere repetirse ni agotar el dúo. "Tengo la cabeza en tratar de innovar, me hace bien buscar, inventar algo y no dar siempre la misma comida". Para poner en práctica su deseo deberá remar contra ciertos límites que impone el concurso, "contra los que peleo mucho, pero trato de pensar en lo encantador que es el género y no en cuánto me restringe el reglamento".

Asume que es probable que caigan en muchos de los formatos que manejan juntos porque son parte del juego y de lo que el público quiere ver. "La gente está esperando eso. A mí me pasaba de ir a ver a Marcel Keoroglian y quería que hiciera de Marcel porque es parte del folclore del Carnaval. Es como si el solista en vez de cantar arriba cantara para abajo y decís, ¿qué pasó? Yo vine a ver al que la clavaba en el ángulo", compara Laucha.

No hay receta.

Sentarse a escribir con la mente puesta exclusivamente en el concurso es dar un paso en falso. "Tenés todas las chances de perder. Lo fundamental es hacer el espectáculo que te gusta, estar convencido, divertirte, porque está comprobado que hay muchos estilos y no hay una fórmula", opina Maxi.

En el Carnaval pasado Timoteo salió quinta en el concurso, en 2014 levantaron la copa y se habían movido por unos andariveles pocos tradicionales. "Ese espectáculo fue más valorado este último Carnaval, te decían, lo que fue Timoteo, no había un cuplé como tal. Para nosotros fue una búsqueda, Pablo no era el típico cupletero, a muchos carnavaleros de tradición les costó aceptarlo, otros se enamoraron enseguida, pero varios quedaban esperando al Negro Claudio y son estilos bien distintos", explica Maxi.

"Nosotros salimos primeros con ese estilo y este año los Patos Cabreros ganaron con otro. Cada uno que agarre su librito, lo ponga con honestidad arriba del escenario y veremos después qué sucede con los estilos, el público, la empatía y los cinco tipos que están ahí poniendo el puntaje".

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