ENTREVISTA

Clarisa Abreu: "En Uruguay no se me abrían muchas puertas"

A los 29 años, la modelo y comunicadora decidió radicarse en Guayaquil (Ecuador), donde trabaja en una telenovela, un reality y un programa deportivo radial. Asegura que se fue para buscar nuevas posibilidades laborales que el mercado “chico y cerrado” en Uruguay no se lo permitían.

Clarisa Abreu.
Clarisa Abreu.

-¿Cómo se dio tu llegada a Ecuador?

-Vine por el certamen Miss Embajadora Mundial de Turismo. Lo gané en 2017. Después de eso, arreglé unas cosas en Uruguay y volví ya para radicarme. Así que ya llevo un año y medio instalada.

-¿Qué dicen los ecuatorianos sobre los 4 goles que recibieron de Uruguay en el debut de la Copa América? ¿Te odian?

-No, para nada. Medio que ya sabían que iban a perder. Nadie tenía la expectativa de un triunfo. Tampoco se lo toman a mal. No hay mucho fanatismo. Entienden que es fútbol y que es un juego. Saben que su selección tampoco está dentro de las mejores.

-¿Qué te atrajo de Ecuador?

-La gente, el clima y la posibilidades de trabajo también. Hacía tiempo que quería conocer otras culturas y por razones de estar en pareja, sobre todo, lo fui postergando. Se abrieron muchas puertas apenas llegué. Estuve en un reality que es muy conocido aquí y que se parece a Combate (de Argentina). Estuve en la primera temporada que está por terminar y ahora voy a entrar en la segunda. También sigo como DJ y estoy con un canal de YouTube, con notas y bromas en la calle al estilo Badabum. Además, formo parte de una novela que se llama Tres familias con un papel de una chica dark argentina. También tenemos una marca de camisetas que se llama las Millennials con una amiga...

-¿Dirías que estás satisfecha con lo logrado hasta el momento?

-Sí. Tampoco está muy desarrollado el tema de las marcas y los influencers y con otras personas montamos una agencia de marketing digital para avanzar en ese sentido. Aquí las cosas van más lentas. El humor, por ejemplo, quedó como en el Videomatch de 1997.

-¿Cómo te recibieron?

-Muy bien. Cada vez que viene alguien de afuera, les dan acogida. La gente es muy cálida, muy hospitalaria.

-¿No tenés muchos planes de volver?

-No. Tengo ganas de ir a Perú porque estoy estudiando periodismo deportivo y allá hay más mercado. Lo ideal sería empezar a foguearme acá para luego instalarme un tiempo en Perú. También estoy haciendo radio en la noche en una radio deportiva. El programa no es exclusivamente de fútbol, sino de la vida y temas generales, con disparadores futboleros.

-¿Qué extrañás de Uruguay?

-Trato de ir lo más seguido posible, aunque ahora no vuelvo desde enero. Extraño todo, en especial a mi familia y a mis amigos. Hay costumbres diferentes también. Aquí hay una ley, por ejemplo, de que a las 3:00 AM cierra todo, así que los boliches abren muy temprano. Eso me parece raro y no me termino de adaptar.

-Pero en lo laboral, ¿extrañás algo?

-Un poco sí. Porque aquí el trabajo de la modelo es diferente. En Guayaquil prácticamente no hay campañas o desfiles. Eso se da más en Quito. Lo que estoy haciendo mayormente es medios de comunicación y me encanta.

-¿Conocen la carrera de tu hermano en Guayaquil?

-No tanto, porque él jugó un semestre en Aucas, que queda en Quito. Igualmente, muchos lo tienen presente y a veces me preguntan.

-¿Entonces sos menos “la hermana de”?

-A mí eso nunca me molestó. Pero lo cierto es que aquí no me identifican por eso. Sí por lo vivido en el reality o por algún romance que se pudo haber dado en el programa.

-¿Qué romance?

-Había un chico cubano que es muy conocido que un poco me galanteaba. Pero fue todo para la pantalla y la gente se encariñó.

-¿Fue todo actuación?

-No, pero digamos que fue más lo que generaba en la gente que lo que pasó realmente.

-¿Ahora estás soltera?

-Sí, estoy sola. De todos modos, no salgo mucho. La altura promedio del hombre ecuatoriano es de 1,70 metros como mucho y yo mido 1,80. Me gustan los hombres de mi altura. A lo sumo unos centímetros menos podría aceptarlo (risas).

-¿Cómo es tu día a día?

-Grabo al mediodía los programas y luego hacemos las grabaciones de la novela. Después voy al gimnasio y a mi casa. Cuando me toca algún trabajo como modelo, empiezo más temprano. Depende del día y de lo que me toque hacer, es variable. Las comidas son muy fuertes y condimentadas. Desde que llegué, probé todos los platos típicos y la verdad es que me han gustado poco. Ahora estoy con nutricionista que me manda las comidas de lunes a viernes porque al principio, en el afán de probar todo, había aumentado de peso.

-¿Sentís que en Uruguay no tenías muchas posibilidades de seguir creciendo?

-Siento que aquí me animé a hacer cosas que en Uruguay no me animaba. Por ejemplo, hablar de fútbol. Eso era algo que en Uruguay no me hubieran perdonado. También el mercado parece muy cerrado en muchas aspectos. Quizás hay gente que tiene el talento para ciertas cosas y no se les da la entrada. Uruguay es un país muy chiquito con mucha gente con talento y no hay lugar para todos. Creo que también me fui por eso. Me moría de ganas de hacer televisión y en Guayaquil se me abrieron las puertas que estaban cerradas en Uruguay. En YouTube nunca me imaginé que un video mío iba a tener 500.000 reproducciones. Así que me estoy soltando y hago cosas para las que estaba un poco limitada por el mercado y por las críticas de la gente. A mí nunca me importaron mucho los comentarios negativos, pero llega un punto en que las redes sociales te afectan. Estando lejos es un poco más fácil.

-¿Qué tan pendiente estás de las redes?

-Siempre estoy en Twitter, Facebook, Instagram. Trato de compartir cosas y respondo los mensajes. Apenas llegué, me subieron al doble los seguidores. La gente es muy amena. No he recibido muchas críticas, así que tan mal no voy.

-Además de bajo, ¿cómo es el hombre ecuatoriano?

-Así como el humor que manejan es de la década del ‘90, es una sociedad muy machista De a poco van abriendo. Por ejemplo, en el periodismo deportivo hay muchas mujeres. Pero en otros aspectos, están atrasados. Ese es uno de los temas que siempre tocamos en la radio. Estoy sola con cuatro hombres y trato de imponer mi voz.

-Una de las bromas que hacías en YouTube implicaba hablar con gente en la calle, le mostrabas fotos provocativas de una chica y luego ella aparecía...

-Sí, ese segmento se hace un poco machista pero bueno, es lo que la gente consume. Ahora vamos a hacer un segmento nuevo de cámara oculta para ver cuáles son las actitudes de los hombres cuando pasa una chica.

-¿Se gana bien?

-Lo que tiene bueno es que se gana en dólares, aunque los sueldos están al mismo nivel que en Uruguay. En Perú, se gana más. Pero lo que está bueno, más allá de lo económico, es vivir la experiencia.

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