CURIOSIDADES

Cinco cosas que no sabías de Gerard Butler

Se recibió de abogado con honores pero se aburrió rápido. Actuó en James Bond, fue Drácula y el Rey Leonidas en 300. Luego vinieron roles más taquilleros para el actor escocés en La cruda verdad, Ataque a la Casa Blanca y P.S, I love you.

Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

1 - CHOLULO DEL FÚTBOL.

Es hincha número uno del jugador Sergio Ramos.

Viajó a Madrid para realizar la presentación de la campaña The Man of Today para Hugo Boss, y mientras la prensa española se moría por conseguir una exclusiva con el actor de La cruda verdad (Roberet Luketic, 2009) él estaba fascinado porque tendría un mano a mano con su ídolo. "Estoy muy emocionado porque ha venido Sergio Ramos y lo he podido conocer en persona". Butler considera que el jugador del Real Madrid es "supercool" y dijo sentir "una gran empatía con él". Contó que su equipo favorito es la Selección española, "pero entre el Madrid y el Barcelona me quedo con el Real". Estuvo en el partido donde Alemania le hizo siete goles a Brasil (Mundial 2014) y "será un juego que atesoraré para siempre".

2 - ACOSTUMBRADO AL ÉXITO.

Triunfó como abogado de joven y luego como artista.

Fue presidente de la Sociedad de Derecho de su universidad y quedó elegido para un puesto en un bufete de abogados entre 200 candidatos. Pero a pesar de los logros en la carrera, ponerse un traje e ir a trabajar a una oficina todos los días le parecía muy aburrido. Decidió cambiar radicalmente y meterse en la interpretación porque eso le permite variar todo el tiempo y aprender de sí mismo. Es obsesivo con el trabajo, le fascina meterse en la piel de otro y descubrir cosas propias que desconocía. "No tenemos una única vocación en esta vida. Un hombre tiene que ser polifacético y dinámico. Mi vida no se define por una única profesión, es un viaje en el que ha cabido de todo". Tanto que confesó que si no fuera actor se dedicaría a ser guardabosques porque disfruta de estar en contacto con la naturaleza. Y si fuera por él se iría a una isla lejana. Butler considera ser uno de esos tipos a los que siempre le ha ido bien: "En el deporte, con las mujeres, el trabajo... siempre he triunfado. Estoy acostumbrado al éxito".

3 - NI GAY, NI HETEROSEXUAL.

Tiene 48 años, nunca se casó y quiere tener hijos.

La prensa del corazón está interesada en saber cuándo asumirá un compromiso. Gerard Butler tiene 48 años y nunca se casó. Suele preguntarse cuándo llegará el momento en que siente cabeza, pero enseguida salta una voz interna que le grita, "todavía eres joven". Se lleva muy bien con los niños porque se siente uno más de ellos. "Me gusta muchísimo trabajar con niños porque soy como uno. Tengo una conexión especial con ellos y para mí no hay nada más poderoso que su inocencia". Quiere tener hijos pero no está afín a planificar. Se deja llevar e improvisa en la vida. "Aún no soy padre, pero me haría muy feliz serlo algún día". Es muy open mind en materia sexual. Confesó haber tenido intimidad con hombres y mujeres pero "eso no me hace gay, ni heterosexual. Es difícil, ni siquiera yo mismo sé lo que soy". Dice que cada vez que habla de su sexualidad la gente se intimida. "Todo se tergiversa, es malinterpretado y exagerado".

4 - TIENE PERSONALIDAD ADICTIVA.

Confesó haber sido alcohólico en su juventud.

En una época, una copa o dos jamás eran suficientes para el actor y productor escocés. Era tal su dependencia al alcohol que no le importaba morir. Pero lo dejó y no lo extraña. "Es como si nunca hubiese bebido en mi vida. A tal punto que nunca imaginé poder salir de fiesta y no beber. Según pasa el tiempo, pierdes esa necesidad e inseguridad que hace que la gente beba", confesó al Daily Star. Gerard Butler tiende a las adicciones y con 42 años tomó la decisión de ingresar a la clínica Betty Ford para curarse del consumo excesivo de calmantes. Empezó a ingerir medicamentos de forma compulsiva para mitigar el dolor tras sufrir un accidente mientras filmaba una escena surfando para una película.

5 - CONDECORADO POR SALVAR UNA VIDA.

Evitó que una persona se muriera ahogada.

El hombre que interpretó a Drácula en la película de Patrick Lussier, al Rey Leonidas en 300 (Zack Snyder, 2007), y a Atila, rey de los Hunos en una miniserie, está lejos de considerarse un héroe. Pero recuerda haber recibido una condecoración a la "Valentía" por salvar a un chico que se estaba ahogando. "Él estaba bajo el agua en un río, así que yo nadé hasta él y lo saqué. En realidad no sabía qué hacer una vez que lo rescaté. Yo pensé que estaba muerto, pero alguien más le aplicó técnicas de resucitación y volvió a respirar", contó en una entrevista. Pero lejos de creérsela, dijo que ese fue uno de los pocos actos heroicos de su vida: "La mayor parte del tiempo he sido un cobarde".

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