CURIOSIDADES

Cinco cosas que no sabías de Benicio del Toro

El ganador del Oscar por Traffic (2000) pudo haber sido abogado pero prefirió el arte. Benicio del Toro tiene decenas de títulos conocidos: 21 gramos, Snatch, Miedo y asco en Las Vegas, Che, Escobar, el paraíso perdido, Puro Vicio y en 2017 se lo verá en Star Wars.

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Benicio del Toro

1. NUNCA ACTUÓ POR DINERO

Quiere superarse a sí mismo en cada rodaje al que acude

Benicio del Toro sabe que su éxito no se debe al azar. Acompañó a la suerte con disciplina, esfuerzo, perseverancia y talento. Su principal consejo es depositar entusiasmo en sus proyectos para poder volver a intentarlo. Absorbe como una esponja cada estímulo que recibe del afuera. Todo le influye. "A lo mejor voy a un restaurante y se me prende una lamparita por algo que vi; de repente alguien habla de un libro o dice algo y le termino dando vueltas. Siempre tengo cuatro o cinco proyectos flotando en mi cabeza".

Lleva décadas en la industria del cine y a la hora de hacer un balance se queda con que su profesión le permite conocerse más a sí mismo. "Cada vez tengo más claro qué debo hacer y qué no para que el personaje mejore".

2. EL MALO DE LA PELÍCULA

Intuye que lo suelen elegir para encarnar villanos por sus ojos

Sus actores favoritos (Humphrey Bogart y Al Pacino) han interpretado a tipos duros y por eso cuando a Benicio del Toro lo convocan para ponerse en la piel del malvado no le huye. Él percibe que hay algo en su mirada que hace que lo llamen para ser Pablo Escobar, un ladrón de diamantes (Snatch, 2000) ó el turbio Dr. Gonzo (Miedo y asco en Las Vegas, 1998). Dice que no es motivo para enojarse que en la industria cinematográfica lo vean así e incluso le resulta "de lo más atractivo", pero también confesó que le gustaría hacer una comedia romántica, siempre y cuando el elenco y el guión sean de calidad, "y no me dan muchos de esos".

El fotógrafo Kurt Iswarienko lo retrató para una entrevista y observó que el rostro de Del Toro transmite "una mezcla de súper malo, con algo de intelectual y de psicológico. Da miedo, pero en el buen sentido". El actor portorriqueño se contenta con saber que en su vida cotidiana la gente percibe en él a "un buen tipo y no se asustan por lo que ven en la pantalla".

3. ESTUDIOSO Y DETALLISTA

Investiga mucho para preparar cada rol que interpreta

El guión resulta pieza clave para que Benicio del Toro pueda construir un personaje pero va más allá del libreto y se propone investigar a fondo. Le tocaron tres roles históricos: el "Che" Guevara, Pablo Escobar y Hernán Cortés. Para empatizar con ellos leyó muchísimo sobre sus experiencias y el contexto histórico. Viajó en reiteradas ocasiones a Cuba para poder comprender la esencia del "Che" y transmitirla. Aprendió muchísimo de historia latinoamericana gracias a ese personaje que encarnó en el filme titulado Che (Steven Soderbergh, 2008) que se dividió en dos partes.

Para Escobar: Paradise Lost (Andrea Di Stefano, 2014) leyó que "el tipo llevaba un bloc donde anotaba ciertos nombres y cuando llegó el momento de rodar una escena decidí que era una buena idea meter ese gesto. Como no tenía una libreta cerca, porque fue una idea improvisada, opté por escribir en mi propia mano y así quedó finalmente en la película".

4. COLECCIONA DISCOS Y SOMBREROS

Es gran fanático de los Rolling Stones

En pleno siglo XXI donde Youtube y las aplicaciones llevan la delantera, Del Toro debe de ser de los pocos que aún compra discos. Es un gran seguidor de los Rolling Stones y sus álbumes preferidos son aquellos menos populares. Fue a muchos de sus conciertos y la vez que tuvo la chance de conversar con Charlie Watts actuó como una "groupie, saludándolo y diciéndole lo fan que soy de la banda".

Tiene un hábito especial: en las idas y venidas de los rodajes siempre suena música de fondo en su auto. Para Un día perfecto (Fernando León de Aranoa, 2015) contó que escuchó Neil Young y Bruce Springsteen. Es muy malo bailando, pero se defiende como cantante. También le gusta coleccionar sombreros.

5. LE ESCAPÓ A LA TRADICIÓN FAMILIAR

Es el único de sus parientes que no es abogado

Nació en Puerto Rico pero de niño se mudó a Estados Unidos. Tiene sangre latina y de su país natal le queda todo: "Mi puertorriqueño vive, sueña, piensa y mira conmigo". Sus padres, sus tíos y sus primos son abogados y esperaban que él siguiera el mismo camino. Haberse ido facilitó que esquivara la tradición. Del Toro se sentía más estimulado por la fotografía, la música, la pintura y el arte.

Se inscribió en Comercio pero enseguida se fue a Los Ángeles para estudiar actuación. Es consciente de lo difícil que es mantenerse en esta profesión, recibir premios, pero para él "ya es increíble ser el único tipo de mi barrio que haya conseguido estar en el cine, hacer películas e ir por el mundo hablando de ellas".

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