ENTREVISTA

Chule Von Wernich en Uruguay: "Le debo todo a las redes"

La artista se presentó en Jackson Bar de Montevideo y habló sobre su carrera a partir del mundo virtual. 

chule von wernich
Chule Von Wernich.

-¿Cómo es tu vínculo con Uruguay, siendo que tu madre es de Salto?

-La mitad de mi familia es uruguaya. Mis abuelos tienen el campo en Salto, y cuando yo era más chica íbamos muy seguido. Ahora vengo muchas veces por trabajo a Uruguay y aprovecho para ver a mi familia, y a mis amigas que viven en Montevideo.

-¿Cómo es el vínculo con tu público de Uruguay?

-La primera vez que toqué en Uruguay fue en un bar de Punta del Este. Después toqué en Montevideo cinco veces más. Es la segunda ciudad en la que tengo más seguidores. Me mandan muchos mensajes, y es muy lindo sentirse querida en este lugar.

-¿Identificás el quiebre en tu carrera al pasar de mostrarte en Instagram a que te convoquen para shows en vivo?

-Cuando me mudé a Buenos Aires se empezaron a abrir puertas. Por tener seguidores en Instagram me llamaron de bares, cumpleaños y eventos. De a poco empecé a tocar y me di cuenta de que lo que más me gustaba eran los shows en vivo. Después hubo un proceso en el que fui creciendo en las redes, y así empecé a hacer más shows.

-¿Antes de las redes hacías presentaciones de forma más improvisada?

-Siempre me gustó cantar. Formaba parte del coro de la Iglesia, y me disfrutaba cantando en misa. Me gusta conectar con la gente de esa forma.

-¿Todavía te sorprende algo de la repercusión que generás en las redes?

-Uno se sorprende de que tiene al alcance de la mano una herramienta para llegar al mundo. Hay gente que me escribe desde España, Alemania. En las plataformas de música uno puede ver dónde se escuchan mis canciones y en una me apareció Alemania como segundo lugar, ¡rarísimo!

-¿Cuánto le debés a las redes?

-Le debo todo a las redes, yo soy una instagramer. Esa red me permitió dedicarme a lo que más me gusta y es hasta el día de hoy la plataforma más fuerte por la que me muestro. Instagram me dio las herramientas para tener mi público, contar de mis fechas, lanzamientos y de mi vida. De todos modos mi trabajo es la música y es ahí en lo que voy a seguir más allá de cualquier red social.

-¿Te obligás a alimentar permanentemente esta red social?

-Obvio, pero no lo siento como un trabajo porque lo disfruto mucho. Mi trabajo es cantar en el living de mi casa y eso genera que la gente tenga ganas de ir a verme en vivo. Tengo la responsabilidad de subir videos, pero no lo siento como un peso.

-¿Cómo te llevás con la parte más cholula de la repercusión de tus videos, es decir con eso de ser “famosa” además de cantante?

-Me encanta recibir el cariño de la gente. Me sigue causando gracia que me reconozcan y mi pidan una foto. Yo soy muy colgada. Cuando entramos a un lugar con mis amigos, ellos me dicen “te están mirando” y yo no me doy cuenta.

-¿Sentís que en parte fuiste la que impuso la moda de los videos de música acústica subidos a Instagram en el Río de la Plata?

-Es cierto que hoy se popularizó mucho subir videos cantando. Lo hace todo el mundo. Yo empecé a hacerlo hace cinco años, y en ese momento no lo hacía mucha gente. No voy a decir que fue la primera. Ahora hay como una nueva oleada de chicas que lo hacen. Yo me despego en el sentido de que no me dedico solamente a las redes. Hay muchas cuyo trabajo es solo en redes y no tocan en vivo, mientras que para mí los shows en vivo son lo más importante.

-¿Qué significó para vos el tema Que se apague la luz, que hiciste con la banda La Reserva y a través del cual muchos te conocimos?

-Estuvo bueno como experiencia de hacer algo inédito, que no fuera una reversión. “Panchito” de la banda La Reserva hizo el tema y yo lo acomodé a mi onda. Me acuerdo que le dije que estaba medio a mil con los tiempos, así que fui un martes a la mañana a grabarlo sin saberme bien la letra. La leí en el celular y tiré mil voces para ir eligiendo. Esa misma tarde grabamos el videoclip en la casa de la abuela de Pancho. Y salió. Que hayan pasado dos años y la gente todavía lo sepa y lo pida en los shows es impresionante. En esas cosas uno ve cómo algo tan orgánico, hecho un poco sin querer, a la gente le puede gustar tanto. Es buenísimo.

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