Bernadette Laitano
Tres personajes en un aeropuerto. Dos están en permanente tránsito. El tercero va a Berlín. Las puertas se cierran, ellos juegan al tenis y cantan karaoke. Las cuerdas las manejan, en un quinto movimiento, Gabriel Peveroni y María Dodera.
La sala se habilita, se atraviesa un cortinado blanco y ya no estamos en el Instituto Goethe. Ahora caminamos por un tubo (blanco) y frenamos. Adelante, alguien habla. No, son tres los que hablan. Dos mujeres y un hombre. Se ven en el monitor/pantalla de seguridad que hay a mitad del pasillo. Dicen algo de recobrar la conciencia, de un retraso, de perder la calma y llegar al pánico por culpa del retraso. Joy (Álvaro Armand Ugón) quiere llegar a Berlín, pregunta, insiste ("¿De cuál lado del muro están?"). Valerie (Alejadra Cortazzo) y Anna (Gabriela Iribarren) responden. A su manera. Conocen cada rincón de ese lugar no lugar que es un aeropuerto y le ofrecen su protección a Joy, aunque él no sepa respecto a qué amenaza.
Nada de lo que dicen es explícito sino que van dando información fragmentada para que cada quien arme su puzzle. Los primeros minutos dan la sensación de estar viendo una obra que empezó sin esperarnos. Luego será el criterio de uno el que ordene los datos para sacar un sentido. En medio, para apurar el paso del tiempo, los actores cantan karaoke (canciones de Maximiliano Angelieri especialmente creadas para la obra) o juegan al tenis. El tenis es el lugar de la competencia intelectual entre Valerie, una "burguesita" con "anorexia ideológica" y Anna, una ex hippie enfrentada a problemas económicos y controles migratorios.
La ambientación es minimalista e hiperealista. El blanco sigue afirmando su presencia adentro, en la sala. Paneles blancos, sillas forradas de blanco, paredes recubiertas (de blanco). Anna, Joy y Valerie son, más que personajes, representaciones de ideologías, filosofías o visiones del mundo contemporáneo, que incluye a la historia reciente mundial.
Y si el mundo contemporáneo es lo que importa, con sus ideologías antiguas aún latentes pero enfrentadas a las nuevas generaciones, sólo resta hablar de la comunicación como nexo y fenómeno tecnológico contemporáneo pero más que nada como privilegio. Entonces está Joy, queriendo obtener información haciendo las preguntas incorrectas. O Valerie, alguien con contactos y la ventaja de enterarse de todo lo que pasa afuera gracias a un aparato tecnológico (que juega a no ser un celular, pero lo es). Es justo la comunicación lo que falla al principio de la obra para los últimos espectadores del túnel y repercute en la comprensión de lo que está pasando. Nada que no se supere después.
Datos de la obra
NOMBRE: Berlín
AUTOR: Gabriel Peveroni
ELENCO: Alejandra Cortazzo, Gabriela Iribarren y Álvaro Armand Ugón
CANCIONES: Maximiliano Angelieri
DJ EN VIVO: Federico Deutsch
VESTUARIO Y MAQUILLAJE: Florencia Rivas
TEATRO: Instituto Goethe (Canelones 1524)
HORARIOS: Viernes y sábados a las 21. Dom, 19:30
EL PÁNICO
Absurdo y caos, ahí está el origen del pánico al que el argentino Rafael Spregelburd quiere inducirnos con su obra. Los responsables de llevarla a escena son los chicos de Uuhh hago teatro, todos actores jóvenes, donde destacan unos por encima de otros, factor no excusable por tratarse de un elenco numeroso o joven. En el mejor sentido del término, todo parece una película clase B. ¿Hay que verla? Sí, porque hay que conocer a Spregelburd como dramaturgo contemporáneo en el que escritura, actuación y dirección forman un único cuerpo. Atender: a la puesta en escena, multifuncional. (El Tinglado. Sábados a la medianoche).
DE PIE
Ignacio Alcuri, Pablo Aguirrezábal, Rafael Cotelo y Gonzalo Cammarota siguen manifestándose en cuanto medio de expresión puedan. Ahora tocó stand up commedy coordinados por Carlos Tanco. Se paran delante del micrófono y monologan sobre la vida cotidiana y sus (des)venturas. El espectáculo se fija como meta la risa y la consigue. Cotelo roza de cerca lo vulgar (hay más detractores que adeptos), Cammarota es el mismo que el de La culpa es nuestra (o sea... Cammarota), Alcuri confiesa su primera cita y Aguirrezábal es im-per-di-ble. (Under Movie. Vier. y sáb. 23:30).