ENTREVISTA

Charly Braida: El quinto Beatle uruguayo en Videomatch

Aunque su historia es menos conocida, Charly Braida formó parte de la camada de uruguayos que a mediados de los ‘90 desembarcaron en Videomatch, por entonces el programa más popular del Río de Plata.

Charly Braida. Foto: Leo Mainé
Charly Braida. Foto: Leo Mainé

Carlos “Charly” Braida había sido taxista y también feriante en Montevideo. Su costado artístico lo volcaba en Carnaval, del que participaba en cada febrero. A mediados de los ‘90 y junto a Álvaro Navia y Sebastián Almada, tenían además un segmento de humor en De igual a igual, el histórico programa de Omar Gutiérrez en Canal 4.

Ese dato es clave porque allí conocieron a un equipo de Videomatch que desembarcó en Montevideo para una serie de cámaras ocultas. Los uruguayos hacieron de extra en algunos rodajes y de manera informal, el productor Marcos Gorban los invitó a que “se dieran una vuelta por Buenos Aires”. Ellos avisarían cuando hubiera un casting.

El resto de la historia es conocida: de a uno, Navia, Almada Félix Castro y Pichu Straneo fueron “cruzando el charco” para integrarse al programa de Marcelo Tinelli.

Pero hubo un quinto “beatle” en esa generación de uruguayos, con una historia menos conocida. Se trata justamente de Braida, que se integró al programa más exitoso del Río de la Plata en 1997. Allí permaneció por cuatro años hasta el ciclo fue dejando de lado su costado humorístico.

De todo modos, la vida de Carlos Braida continuó de aquel lado del Rïo. Trabajó en Telefé y en Canal 9, donde era productor y guionista de Bendita, el programa de Beto Casella.

Ahora, convencido que ha cumplido un ciclo en Argentina, decidió emprender la vuelta y volvió a instalarse en su casa cercana al Hipódromo de Maroñas. Tiene proyectos televisivos entre manos y espera volver a los medios en Uruguay.

-¿Cuál fue tu primera labor en Videomatch?


-Me presenté a un casting y lo primero que hice fue una cámara donde la “víctima” era el propio Marcelo Tinelli. Fue el 8 de noviembre de 1997; me acuerdo muy bien porque era mi cumpleaños. Se había armado un partido de fútbol de amigos de Toti Celiberti contra Marcelo y sus amigos. Yo jugaba en el grupo de Toti y como a mí no me conocía, me habían encargado que lo pinchara y lo molestara a Marcelo, buscando que se caliente. Salió muy bien la cámara y ese mismo día me dijeron que estaba contratado para el año siguiente.

-¿Cómo te sentiste en esa cámara?


-Fue raro. Nosotros mirábamos el programa desde acá y de pronto estar dentro causaba una sensación extraña. Había nervios pero también una energía muy positiva. El clima era muy bueno para nosotros. Desde el primer momento, me llamó la atención lo bien que nos tratan a los uruguayos en Buenos Aires. Ellos nos quieren más a nosotros que nosotros a ellos. Todo el tiempo estaban a disposición y me brindaban tranquilidad y apoyo. Así empezó una aventura que en principio era de un año y ahora que estoy pegando la vuelta, pasaron 24 años y un montón de cosas.

-¿Cómo siguió tu camino en Videomatch?


-Desde 1997 a 1999 estuve en el equipo que hacía las cámaras ocultas de todo tipo. Luego Marcelo iba evaluando en función de las propuestas que recibía del equipo. Nosotros armamos con Sebastián Almada, Pichu y Adrián Korol una propuesta de hacer una banda umplugged en joda, donde hacíamos canciones con la actualidad. En la estructura del programa, la nota que abría el programa era la que a Marcelo más le gustaba. Por lo general arrancaba con Pablo y Pachu o con Freddy. Nosotros habíamos grabado como cinco veces el umplugged y Marcelo nos hacía sugerencias para que en la estética sonara y se viera como un umplugged de verdad. Hasta que un día no solo entró dentro del programa si no que abrió la emisión de ese día. Para nosotros fue como un hacer un gol de mediacancha. Después empezamos a hacer el umplugged en vivo y en piso. Recibimos invitados y tocamos con músicos como Ricardo Montaner o Celia Cruz. Yo hacía un personaje de mujer en la banda y con el sobrepeso y peluca, a Marcelo le hacía gracia. Se hicieron otras notas, pero el umplugged fue lo que nos dio un lugar en el programa.

-¿Qué pasó luego de 2001 cuando se discontinuó tu participación en el programa?

-Con un equipo de Videomatch nos fuimos a Chile a hacer un programa que era todo de cámaras ocultas. En 2004 volví y empecé un raid medio loco: sobre todo estuve en Telefé con El show de la tarde, Vale la pena y tuve participaciones en La niñera y en Casados con hijos. También estuve en guiones en AM y PM. En 2008 empecé en Canal 9, con Bendita a cargo de los informes. También fui parte de Sin codificar, en Telefé y en América, entre otros kioscos.

-¿Ahora qué te decidió a volver?, ¿Fue por la pandemia?


-Pasó de todo un poco. Hubo un tema personal que derivó en una separación y luego mi mamá se enfermó. Durante el 2019 viajaba a Montevideo todos los fines de semana para hacerle el aguante. En octubre de 2019 falleció y a los pocos meses, se vino la pandemia. Fueron semanas complicadas. No le temía al virus pero mis hijos estaban en Uruguay y me empecé a hacer la película. Entonces, junté todo esos argumento y me replanteé un montón de cosas. Hoy ya no tengo hijos que dependan de mí en lo económico, entonces decidí dar el paso, arriesgado, de dejar todo allá y volver a Uruguay.

-En redes compartís mucho contenido vinculado a la cocina...


-Sí. Tengo otra pasión que es la gastronomía. Me puse a estudiar y me faltan dos o tres materias para completar la carrera. Tengo planes en lo gastronómico y en Montevideo para cuando la pandemia termine.

-¿Y en televisión tenés planes?


-Sí. Ahora estoy armando un piloto y lo estamos charlando con Sebastián Almada para darle andamiaje y que tiene que ver con un programa para la medianoche, con humor, entretenimiento y algún informe con na mirada original. Esperemos que salga. Lo económico es importante porque de algo tenemos que vivir, pero no lo es todo. En esta instancia de mi vida vine a recuperar otras cosas.

-¿Cómo evalúas críticas que se hacen desde la actualidad al estilo de humor de Videomatch?

-Los tiempos cambian y yo, por ejemplo, tuve que cambiar el lenguaje de las locuciones de Bendita porque ciertas cosas son hoy más sensibles que antes. Así es la vida y está bien. El humor ha ido cambiando y evolucionando. Me parece bárbaro. Lo que no sé si está bueno es evaluar lo que se hizo antes con la vara de hoy.

-¿Es más difícil hacer humor hoy?


-No sé. Me parece que no hay que guiarse por los extremos. Si no, mirá lo que le pasó a Cavani, que por decir “negrito” lo crucificaron. Por otro lado, esta tendencia está buena porque se terminó el chiste fácil.

-¿Cómo era el día a día de trabajo en Videomatch?

-Videomatch era una escuela para nosotros que hacíamos humor. Fue una universidad de ´como trabajar, en especial de la parte técnica y de producción. Sobre el contenido, es otro tema. No falta quien dice: “Así estamos por mirar Videomatch”. Era otra Argentina, también. El presupuesto parecía que no tenía límites. Vos llegabas y decías: para esta nota quiero tres camionetas y un ómnibus y no había problema. No había impedimentos económicos para hacer humor. En cuanto al trato, a Marcelo jamás lo vi hablarle mal a nadie. Y a nosotros nos trataba de manera espectacular. Con Uruguay siempre tuvo una relación de amor muy grande.

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