ENTREVISTA

Chano: "Me siento libre cuando le digo que no a la noche" 

Santiago “Chano” Charpentier sonríe y se recuesta en el sillón de un lujoso hotel de Carrasco. Está ansioso por presentar "el mejor show de su vida" en el Teatro de Verano y se anima a una charla en la que no se guarda nada. Reflexiones, ocurrencias y confesiones de un artista visceral. 

Chano. Foto: Francisco Flores
Chano presenta su primer show como solista en Uruguay. La cita es el 13 de abril en el Teatro de Verano y  las entradas están en venta en Red Uts. Foto: Francisco Flores

De lentes de sol y una floreada camisa amarilla, Chano no pasa inadvertido al pasearse por los pasillos de un hotel en Carrasco. Una pareja de turistas franceses, mientras espera la llegada de un coche que los pase a buscar, se muestra interesada en saber quién es el extravagante artista. Uno de ellos rastrea su nombre en internet y se encuentra con que están frente a Santiago "Chano"  Charpentier, un músico de 36 años que marcó a una generación de jóvenes con los temas de Tan Biónica y ahora le dio un giro a su carrera al lanzarse como solista.

La última vez que Chano cantó en Uruguay fue hace dos veranos en Punta del Este, todavía con Tan Biónica. Planeaba volver al país con aquella banda a mediados de año y presentarse en el Palacio Peñarol pero a las pocas semanas le llegó la inesperada noticia de que su grupo ya era cosa del pasado. Tan Biónica no existía más y él no había participado de la decisión.

"No sé si te voy a dar el título que buscás”, expresa con picardía al ser consultado sobre al ruptura del grupo que lo lanzó al estrellato. Le cuesta criticar a sus excompañeros pero finalmente admite que le soltaron la mano en un momento especialmente delicado. Es que al igual que en los pasillos del hotel, Chano no ha pasado desapercibido en su vida cotidiana. Su apodo ha sido sinónimo de canciones que lideraron los rankings de las más escuchadas pero en aquel entonces también había llegado a la prensa por asuntos de excesos, accidentes de tránsito y fugaces romances mediáticos. "Tengo marcas más fuertes que esas", remarca para correrse de ese lugar y le pide a los medios que "se la agarren con otro".

Luego de superar aquel mal trago pero con el gusto amargo todavía en la boca, Chano quiso seguir cantando. El destino y sus circunstancias lo llevaron a reinventarse para lanzar un proyecto solista, algo que jamás se le había cruzado por la cabeza. Así nació Carnavalintro, una canción y un videoclip que aumentó la dosis de delirio de sus últimas creaciones pero sin desviarse de la senda por la que había cosechado a su público. Después llegaron los singles Naistumichiu, Claramente entre otras con gran repercusión. Y ahora sus primeros espectáculos en vivo. El primero afuera de su país será el próximo 13 de abril en el Teatro de Verano de Montevideo, donde se reencontrará con el público al que le promete el mejor recital de sus vidas.

"Ahora me gusta más ser solista", confiesa a Sábado Show en un diálogo distendido en el que hace chistes, se corrige, cuestiona y asegura que le "caben las preguntas incómodas". Lo que sigue es un Chano espontáneo, divertido y visceral.

Chano. Foto: Francisco Flores
"Ahora me gusta más ser solista", evalúa el cantante que adquirió popularidad como frontman de Tan Biónica. Foto: Francisco Flores

—¿Cómo es volver a los escenarios como solista?

—Yo estoy muy feliz, me encanta. Pero no lo planeé, no estaba en mis planes ser solista. Me vino de repente. Si yo hubiese estado en Tan Biónica armando secretamente una carrera como solista, hubiera organizado un montón de cosas pero esto fue una circunstancia que me emboscó. Me está enseñando un montón de cosas y está buenísimo.

—¿Cómo va a ser el show en el Teatro de Verano?

—Quiero que sepa todo Uruguay que yo voy a traer una producción alucinante con un grupo que suena de forma increíble. Hay una apuesta de luces zarpada y las mejores pantallas de Latinoamérica que las trajimos de Minnesota. Van a escuchar los mejores temas de Tan Biónica, los míos y algunos nuevos. Son como dos horas de un show intenso. Tengo el objetivo de llenar el Teatro de Verano, que es muy difícil como primera instancia, pero lo hago ahí para que los uruguayos vean todo lo que les vengo a devolver. Quiero hacer un montón de shows en Uruguay. Voy a venir siete veces al año.

—Tenés un vínculo especial con Uruguay…

—Vengo todo el tiempo. Tengo amigos y vengo de vacaciones. Amo el lugar. Hay un bar que se llama El Brasilero en Ciudad Vieja, al que iba (Eduardo) Galeano, que a mí me gusta ir. Lo he visto a Galeano ahí pero nunca me acerqué. Siempre lo admiré en secreto.

—¿Sentís más libertad como solista que cuando estabas en Tan Biónica?

—Sí, decido todo lo que yo quiero. Es el despotismo ilustrado (risas). Como solista, trato de parar un poco y conocer el mundo al que voy. Trato de tomar un café.

—¿Empezar a hacer shows como solista lo interpretás como un nuevo comienzo o seguiste de largo?

—No. Yo no paro nunca. Me despierto y me voy: pa, pa, pa. Para mí no pasó nada. Se modificó la vida, como pasa siempre.

—¿No te asustó la idea de arrancar solo después del éxito de Tan Biónica?

—Un poco pero fue como volver a andar en bicicleta. Me tenía que subir y después sacarle las rueditas. De todos modos no importaba si me gustaba ser solista o si quería seguir con Tan Biónica. Tuve que aceptar lo que pasó y seguir.

—Si fuese por vos, ¿Tan Biónica volvería?

—Ahora no, me gusta más ser solista.

—Cuando se disolvió Tan Biónica en 2016 se dijo que vos fuiste el último en enterarse y que lo hiciste a través de la prensa, ¿fue tan así?

—Sí, obvio. Eso no se podía destruir con mi consenso. Lo resolvieron cuando yo estaba arriba de un avión, si yo hubiera estado sentado en la mesa con ellos no lo hubieran podido hacer.

—Era tu momento de mayor exposición por noticias sobre excesos y accidentes de tránsito, y ellos resolvieron terminar la banda que vos liderabas sin tu consentimiento. ¿Te soltaron la mano?

—No sé si te voy a dar ese título que buscás. No sé si es correcto que lo diga yo pero es un poco evidente. Yo también lo siento así.

—¿Te dolió?

—Sí porque son mis amigos. Era obvio que me iba a afectar.

—En tus temas aparecen conceptos recurrentes: el olvido, la libertad y el destino. ¿Qué significado le das a esas palabras?

—El olvido es una tentación. Hay gente que dice que el paraíso es el olvido total, la "no noción" de nada. A mí me tienta olvidar quién fui, quién soy, quiénes son todas las otras personas. Pero ser olvidado es peor que la muerte.

—¿Y la libertad?

— Yo tengo esas fantasías del encierro y la locura. Cuando yo estuve internado y después salía caminar por la calle me daba cuenta de lo que era la libertad. Y nadie sentía lo que sentía yo. Nadie valora que es libre. Ser libre es espectacular. Yo valoro la libertad y hay que disfrutarla con responsabilidad.

—¿Qué es valorar la libertad con responsabilidad?

—Es saber que ser libre implica muchas veces decir que no. La libertad no es decir "vamos, vamos para allá" adonde va todo el mundo. La libertad es decir "no, no puedo ir para allá" porque quiero ser libre y no quiero estar preso de mis urgencias y mis deseos.

—¿Vos a qué le decís que no?

—A la noche. Si no le decís que no a la noche sos un esclavo de la noche. Cuando uno sale lo único que quiere es que su vida cambie, sino se queda en su casa. ¿Para qué vas a una discoteca? Si vas es porque no tenés lo que querés en tu casa.

—¿Has sido esclavo de la noche?

—Sí, obvio. ¿Es clavo o es tornillo? (Risas).

—¿Cómo definirías tu relación con la noche?

—Mi relación con la noche es buena. Es cuando se apaga el sonido de la ciudad. El silencio me hace muy bien. La orquesta sigue tocando adentro de mí y ahí yo decido si salir o quedarme en mi casa. Cuando me quedo, soy libre.

—¿A qué se debió tu última internación a fines del año pasado?

—Tuve un problema que fue una pelotudez. Aunque la gente no lo crea tuve un golpe de calor. Me tocó el primer golpe de calor de los famosos.

—¿Te preocupa que haya gente que te asocie a estos episodios por encima de lo que ofrecés artísticamente?

—No porque yo no soy una persona así. Tal vez la prensa a veces necesita presentarme así. Yo no les echo la culpa porque me mandé las que me mandé, pero a veces pienso "pará, agárrensela con otro". Puedo tener un golpe de calor. Cada vez que viene el médico a mi casa me tengo que esconder de todo el mundo. No puedo tener ni fiebre.

—¿Te afecta que te queden esas marcas..?

—Yo sé que esas marcas quedan pero tengo marcas más fuertes que esas. Toqué por todas partes de Uruguay, por ejemplo. La gente me recuerda por venir acá y llenar el Teatro de Verano con el mejor show de su vida. Y ahora traigo un mejor show. Y si no lo lleno no vengo más. Me la jugué porque amo este país.

—Has dicho que te cuesta ser feliz en el éxito, ¿qué te falta para alcanzar la felicidad plena?

—No estoy de acuerdo con nada de lo que dije antes (risas). De las cuatro o cinco cosas de la vida, diría que me faltan cuatro. Los temas de la vida son pocos: el amor, la salud, el sexo, el fútbol… En materia de fútbol no sé, tal vez vaya al Mundial o tal vez no porque Rusia es un país muy estricto para mí. En materia de amor, todo llega. Yo lo recibo permanentemente por parte de las personas. Ahora no tengo una compañera a la que le entregue todo lo que tengo pero eso está bien porque estoy en una etapa en la que disfruto de las señoritas y sus historias. Tengo otro tipo de relaciones. Ahora estoy leyendo cuentos cortos y después sé que me voy a enganchar con alguna novela. Esa fuerza inevitable que me da la vida y hace que las cosas sucedan se llama destino, que es la otra palabra que me habías preguntado.

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