CONDUCTORA ANIMAL

Cecilia Faccio: la guardiana de las mascotas

La conductora de Día de Perros revela qué famoso no quiso hablar con su programa, cuál no le atiende el teléfono y quién "le tiró onda".

Cecilia Faccio. Foto: Rafa Botto
Cecilia Faccio. Foto: Rafa Botto

La modelo y comunicadora Cecilia Faccio está dedicada a lo que más le gusta: conduce Día de Perros en Monte Carlo Tv (sábados, 11 horas), donde combina su pasión por los medios con la experiencia de haber trabajado con animales. Y detrás de la rubia que ama las mascotas, se esconde una mediática mordaz. Dice que la fama no le interesa pero sabe desempeñarse con soltura cuando le toca asumir ese rol: ha desafiado a colegas en televisión, se ha animado a fotos hot y no escatima declaraciones picantes. En diálogo con Sábado Show, revela que una noche en la que tomó un vaso de cerveza de más resultó clave para dar inicio a su historia de amor. Por otro lado, también abre su corazón para contar cómo hizo para enfrentar el cáncer que le diagnosticaron cuando cumplió 29 años. “Para mí era como una caries que me iban a sacar”, recuerda.

Cecilia Faccio. Foto: Rafa Botto
Cecilia Faccio. Foto: Rafa Botto

—Sos la conductora de Día de Perros y trabajás en una veterinaria, ¿cómo surge tu interés por los animales?

—Toda mi vida me gustaron los animales. Mi padre es veterinario y empezó desde muy joven. Tiene una veterinaria que está hace más de 40 años frente a la Facultad de Veterinaria. Yo vivía en el Cerro y ahí también teníamos una veterinaria. Cada vez que había que vacunar perros yo iba a ayudar a papá, y con los años seguí ahí. Empecé la carrera pero dejé en cuarto por problemas de salud y porque empecé a trabajar en los medios. De todos modos al estar en una veterinaria uno aprende de verdad. Hay que tener claro que para trabajar con animales no alcanza con que te gusten. También hay que ser muy fuerte a la hora de tomar una decisión, o para ayudar a un animal que está herido o abierto.

—¿Qué es lo más fuerte que te tocó ver al trabajar con animales?

—Una vez en navidad, cuando los perros se enloquecen por los fuegos artificiales, había uno que estaba en la azotea y se puso como loco. Se tiró del techo y quedó clavado en las rejas de la entrada a la casa. Parecía una película de terror: quedó atravesado y no podía salir porque las rejas estaban clavadas en él como una lanza. Por suerte no agarró músculo, sino solamente piel. Hubo que llamar a un herrero para que corte la reja, y después tuvimos que sacarle la reja al perro y limpiar bien la herida. Sobrevivió.

—¿Cómo se dio tu llegada a los medios?

—Yo trabajé como modelo pero lo que siempre me interesó era llegar a la televisión. Hice el curso con Claudia Galván y Katherine Miklaszewicz y después participé del programa TNT con (Gustavo) Antonini. Ahí me hice conocida por las peleas con él al aire que después repetían en Bendita Tv y Sonríe. En 2015 me llamaron de Monte Carlo con la productora Sinapsis para Día de Perros. Hacer un programa con animales y poder explicarle cosas a la gente es lo que más me gusta. No me interesa ser famosa por la fama en sí. Hay gente que se muere por ir a eventos y que su cara aparezca en todos lados pero yo ni voy.

—¿En Día de Perros los famosos siempre acceden con buena onda a las notas o algunos te dicen que no les gustan los animales?

—No tiene nada de malo que a uno no le gusten los animales, ha pasado. Abel Hernández, por ejemplo, me dijo que no le gustan. Pero la mayoría siempre tiene una buena respuesta. Hay algunos que no me contestan el teléfono, como "El Chino" Recoba. Sé que a él sí le gustan los animales, pero me lee los mensajes y no me responde. ¡Me clava el visto! Chino: Es una nota para hablar de los perros, nada más. En diez minutos la terminamos.

—También hiciste notas en Argentina, ¿cómo te fue allá?

—Silvina Escudero me borró. Le dijo a la productora: "No, decile que venga mañana". Me cortó la cara el mismo día que estaba arreglada la nota. Carmen Barbieri me dijo que sí pero después no atendió más el celular. Yo estaba en Buenos Aires trabajando y por suerte tenía notas con Beto César y Teto Medina que fueron divinos. A Beto César me lo encontré en la fiesta de la revista Gente y me comentó que no puede matar las pulgas. También le hicimos nota a Nazareno Casero.

—Es uno de los galanes televisivos del momento, ¿te intentó seducir?

—Un poco sí. Me tiró onda pero yo no se la devolví. Soy una mujer casada. Quiso saber cómo me llamaba y me rastreó en Twitter. Me preguntó si me quedaba esa noche en Buenos Aires y si iba a salir. Igual es amoroso, tiene muy buena onda. No estaba haciendo nada malo, era un hombre y una mujer que de repente se conocían y estaba todo bien, pero yo no estaba para eso ni ahí. Dicen que los argentinos son tremendos...

—¿Cómo conociste a tu marido?

—Lo conocí en el gimnasio. Yo no lo bancaba porque era un plomo que venía a hablarme de cualquier cosa. Un día me sacaron la libreta por manejar con alcohol en sangre. Yo no tomo nada de alcohol pero ese día había tomado medio vasito de cerveza en la época que el mínimo para tomar era 0,3. Y cuando estaba en el gimnasio, él se ofreció a llevarme a mi casa porque yo estaba sin auto. Me dijo que le quedaba de paso, pero después razoné que él ni sabía dónde vivía yo. Estuvo bien y con el tiempo me fui enganchando. Nos pusimos de novios y un mes después me fui a vivir con él. Nos casamos al año y medio, cuando yo tenía 29 años.

—A esa edad también tuviste problemas de salud...

—Sí. Eso me aferró a él, y siempre estuvo a mi lado. Me arreglé con él en febrero, y en marzo me empecé a sentir mal. Me dijeron que tenía cáncer. Yo lo tomé solamente como una carie que me tenía que sacar. Sabía que me iba a curar. Lo mejor es tomarlo así. Obviamente que no fue tan invasivo y por suerte lo agarraron a tiempo. A su vez tuve cálculos en la vejiga. Me pasé más tiempo en el hospital que en mi casa. Recuperarme me llevó un tiempo porque tenía que bajar una infección y hacer todo un tratamiento. Cuando me desperté fue horrible, me tenían que dar mucha morfina y en casa la recuperación fue complicada. En 2015 se me cerró ese canal del útero y me tuvieron que volver a operar. El médico me dijo: "te tengo que operar ahora porque si no te morís". Fue sin anestesia y mucho más doloroso. Eso me cambió la forma de ver la vida. Hay gente que se hace problemas por cosas muy simples, cuando solamente hay que preocuparse por lo importante.

—¿Qué secuelas te dejó esa situación?

—No puedo tener hijos. Creo que en algún momento voy a poder. Pero me hice un estudio genético que dio que ese ovario envejece muy pronto. También me sacaron una parte importante de útero y los ovarios no tienen casi nada de óvulos.

—¿Serías mamá de otra forma?

—Mi marido no quiere y yo lo respeto. Todavía soy muy joven y es un tema muy complejo.

—Contaste en El País que sufriste la inseguridad en tu local, ¿te ha pasado más de una vez?

—He sido víctima de la inseguridad en el local, en mi casa y en la calle. Tuve varias armas en la cabeza, ya estoy como acostumbrada. Lo que me dio bronca es que la policía sabía hasta dónde estaban los ladrones pero las autoridades no les permitieron hacer nada. No soy ni la primera ni la última que esa gente va a robar. La última vez fue la peor porque me agredieron más, me rompieron todo y me lanzaron un termo de agua. Todos estamos viviendo estas situaciones.

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