comprometida

Carolina García lleva los conflictos ambientales a la televisión

Después de siete años en Consentidas (Canal 10), la periodista sintió que había cumplido un ciclo y decidió alejarse del ciclo. Hoy conduce Menos es más(Canal 20 de TCC) y está feliz de poder trasladar sus dilemas personales a propósito de la temática ambiental a la pantalla chica. Un perfil para conocer un poco más de Carolina García a través de sus palabras y de quienes mejor la conocen, su familia y amigos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Una mujer muy humana y comprometida, así la define su entorno. Foto: Marceo Bonjour

Trabajar desde los 16 años y ser madre a los 21 hicieron que Carolina García se acomodara en el mundo adulto y asumiera responsabilidades a corta edad, pero sin perder ese resorte rebelde que su amiga y excompañera de Consentidas, María Gomensoro define como “bohemia con orden”.

Le escapa a los formalismos, no presta demasiada atención a las estructuras, prefiere un mundo más complejo y vibra al escuchar rock and roll. Sus allegados coinciden en su compromiso y humanismo. Menos es más (jueves 21:30 por Canal 20 de TCC) le permite concretar esas cuestiones sociales que la inquietan y conmueven. “Ahí me siento mejor que comprándome ropa”, dice.

Curiosa desde niña, "era insoportable, preguntaba mucho". Una característica que heredó de su padre, también periodista, productor, pero sobre todo "cuestionador del sistema". La hija de Carolina, Sofía (21), recuerda la veta mística de su abuelo y enumera un par de actitudes: "le gustaba mirar los pájaros, contemplar la luna, se alimentaba pensando en la macrobiótica aunque los domingos comía asados. Me decía ‘no consumas azúcar que es un veneno’ e incluso tuve una etapa donde no comía nada procesado, pero me duró un mes porque me moría de hambre".

Le interesaba en exceso el destino de la humanidad, "a veces era demasiado volado, con él era más fácil hablar del origen del universo que de cómo me iba en la escuela", cuenta Carolina. Le obsesionaba que todo tuviera un valor económico, entonces formulaba preguntas, "¿cuánto vale contemplar el horizonte?, ¿vale más que la ambición de trabajar más horas para comprarte un auto?" Esas interrogantes existenciales aún resuenan en la mente de la conductora de Subrayado (Canal 10), "nunca voy a ser una persona de dinero, me interesa tener mi casa, sostener a mis hijos, pero no me genera más satisfacción comprar algo que disfrutar un buen momento".

Su hermano también absorbió las inquietudes de su padre, "viajó a una comunidad y se conectó con la naturaleza. Le encanta el mar, las plantas, los animales", dice Sofía. Es ecologista hace 20 años, dirige la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC) y "me transmitió muchas ideas en momentos donde yo estaba en otra cosa, pero fue gran influencia". Sofía estudió diseño industrial y reconoce haber sido quien atomizó a su madre: "estaba traumada, siempre comía buscando lo orgánico, me compro ropa de segunda mano porque es otra forma de re usar; armé la compostera en casa y llevaba los envases a reciclar al supermercado".

Menos es más "es su preocupación por el medio ambiente y la sociedad. Es sumamente humana y comprometida", según María Gomensoro. "Es sensible, profunda, noble y el perfil del programa tiene que ver con ese lado humanista", opina su amigo Gustavo Barone. El programa aborda en ocho capítulos la problemática del desarrollo sostenible y cuestiona qué sucederá con el planeta si los seres humanos continúan con el modelo de vida actual. Carolina expuso los conflictos que la movilizan: ¿cuánto consumir?, ¿qué hay detrás del alimento que ingerimos y de los championes que compramos? "Tengo ese tipo de dilemas y con el programa investigué, me metí, lo hago de corazón y a consciencia".

¡Qué modelo!

Vio el documental Tus padres volverán (Pablo Martínez Pessi, 2015) y revivió su adolescencia en Paraguay: se identificó con la sensación de destierro, aunque ella no se fue del país por motivos políticos. "Hasta los 35 años no me di cuenta de la dimensión que había tenido ese hecho en mi vida y lo que había significado el desarraigo. Tenía mucha añoranza, vivía pensando qué estarían haciendo mis amigas, cómo estaban sin mí, es una sensación de estar por fuera que se mantuvo en el tiempo".

Ana Escajal es amiga de Carolina desde hace 15 años. También vivió en Paraguay y conversan seguido sobre aquellos años, "sobre todo de su primer novio paraguayo". Sofía sabe por cuentos que su madre pasó años difíciles en ese país, aunque no fueron los únicos. "Mi papá falleció y ella siempre nos mantuvo laburando pila: es mamá y papá". María percibe un rasgo particular en su amiga: "ese brillo en la cara y en los ojos como diciendo, vamo arriba".

Sofía admira la fortaleza de su madre y asegura que la heredó de la abuela Cristina, "era muy práctica, nunca pensaba de más, mamá se hace más la cabeza". Carolina reconoce ser un poquito más volada y fantasiosa, pero "me transmitió esa practicidad para resolver". Cristina falleció el año pasado, era un personaje folclórico. "Carola siempre repetía cosas de su madre, por ejemplo: después de cenar una mandarina para la vitamina C. Cada vez que veo una me acuerdo del consejo", comenta María.

Su primer trabajo fue como modelo a los 15 años. Su tía era dueña de una prestigiosa casa de ropa en Paraguay y se animó a desfilar. "Siempre fui muy flexible, no tenía mucho prejuicio y me di cuenta de que era una forma de tener mi plata. Ahí apareció el contacto con gente que estaba haciendo un casting para televisión y quedé en un noticiero a los 18 años. Trabajé unos meses allá, fue una pequeña prueba de algo que después significó mi vida".

La carrera de periodista fue vocacional y autodidacta, aprendió sobre la marcha. "La universidad le quedó en el debe, tuvo hijos y la fue dejando para atrás. El verano pasado estábamos en Punta del Diablo y me volvió a decir, arranca un nuevo año y no creo que lo pueda hacer pero lo tiene pendiente", menciona su amiga Ana. "Me gustaría tener una lectura ordenada y más herramientas para entender e interpretar la vida. Antropología es lo que me tira", le dijo. Igualmente, tiene el método incorporado: cuando hacían Consentidas en radio Carve, entraba al estudio con todo el material leído y estudiado, "agarraba la noticia, hacía círculos, subrayaba los conceptos importantes", detalla María.

Carola en retazos.

Es sonriente, alegre, sociable, afín a lo grupal. Le gusta ir al tablado, es murguera, disfruta del cine, el teatro, salir a comer y va a conciertos (el último al que asistió fue al de Caetano Veloso y Gilberto Gil en un reencuentro con amigas de la adolescencia). Sus allegados esperan ansiosos cada 27 de septiembre porque siempre organiza un festejo por su cumpleaños. Hizo un baile para celebrar las cuatro décadas y otro cuando cumplió 42. Esas fechas son la ocasión ideal para que desarrolle esa habilidad que tiene para unir a sus amistades, "un crisol de gente que viene de distintos palos", según María.

Le molesta que le hablen a la mañana y María lo confirmó en la época de Buenas y Santas (Canal 10). "Yo manejaba una hora y llegaba despabilada, Carola estaba en piloto automático, un día me dijo, corazón, no me hables más de mañana porque estoy en alfa. Cuando te dice corazón, ojo porque está todo mal".

Le gusta la comida casera, cocina espectacular, "hace un budín de mandarina riquísimo y siempre tiene alguna receta. Te habla con la misma intensidad del panorama económico que de la cocina", describe la consentida. Carolina no se percató de que tenía esa cualidad hasta que alguien se la dijo, "creo que tiene que ver con el entusiasmo, tener esa cuestión vital es parte del motor de la vida".

Está orgullosa de su sonrisa y disfruta cuando hay alegría. María ve en ella a "una tipa súper informal, rockanrolera, amante de la música, fanática de Fernando Cabrera". Logra mirarse desde el absurdo junto a su amiga Ana y se ríe de sí misma para desdramatizar situaciones. En el informativo se la ve seria y sobria: su hija no la reconoce en cámara. "No la miro porque no estoy mucho en casa pero es una postura que toma, hasta le cambia la voz. No sé cómo hace para no reírse". Esa formalidad que transmite en Subrayado es adrede, "necesito tomar un poco de distancia porque estoy trasladando un pensamiento, un hecho ajeno a mí y siento que es la forma de tener respeto. En la tele estás muy expuesto a las interpretaciones de la gente, entonces prefiero ser lo más ecuánime posible".

Es motivadora e inquieta, siempre tiene más de un proyecto entre manos. Fue la ideóloga de la película Mundialito (Sebastián Bednarik y Andrés Varela, 2010) pero no pudo realizarla por falta de tiempo. "En el 80 tenía 10 años y es el momento más luminoso que recuerdo a nivel social, un despertar, algo sucedió y tenía que ver con la legitimización o no de esa dictadura. Me pareció que había que unir el fútbol y la política, analizar qué había detrás.

Varios años de terapia han llevado a que interprete lo onírico. "En momentos dramáticos, se me presentan imágenes y soluciones en los sueños, está bueno atenderlos". Durante años fue muy racional, después de los 30 se abrió, entendió que era momento de darle una oportunidad al misterio y empezó a leer a Deepack Chopra y a Eckart Tolle. Su hija reconoce que tiene "rincones espirituales. Antes me pedía que no dejara la puerta de los placares abiertas porque absorbían energía o me decía que no tomara el vaso de agua que había quedado toda la noche en el cuarto". No es metódica, no sigue una disciplina pero practicó yoga, cada tanto medita y "siento que somos algo más que una cabeza pensante".

Hoy encuentra el equilibrio espiritual en el coro de Somos Sonido, espacio dirigido por su amigo Gustavo Barone. Él la invitó a participar "en un momento donde necesitaba aflojar, sacar la carga y me hizo bien para desestresarme". Nunca cantó, dice hacerlo mal, pero esta experiencia la ayuda a entonar. Sofía y sus hermanos (Facundo y Mateo) se ríen de su madre: "le cantás una canción en el tono correcto y ella la sigue cantando mal, no afina".

Todo pasa y todo queda.

Emilia Díaz, María Gomensoro y Carolina García formaron una tríada en 2006 que se dio en llamar Consentidas. Primero fue un programa de radio, luego se trasladó a la pantalla chica. La amistad está intacta a pesar de que Carolina se retiró en 2013. "Rompimos ese mito absurdo de que no se puede trabajar entre mujeres. Hemos pasado de todo juntas, desde hijos a demasiadas horas al aire. Tenemos un grupo de Whatsapp, se llama Consentidas, ahí está el equipo original de Radio Carve y nos seguimos hablando y juntando", cuenta María.

La producción buscó perfiles bien distintos, cada una ocupaba un rol. A Carolina le tocó ser la "capitana del barco, la Lugano del equipo", en palabras de María. Su retiro se veía venir, no les cayó como un balde de agua fría, "tal cual como en un noviazgo, lo vas presintiendo", pero aún así María se enojó al enterarse, "me ofendí, me dolió, pero entendí que quería hacer un corte".

Carolina había cumplido un ciclo y en su casa lo percibían; "me parece que se cansó un poco del juego de Consentidas, quería hacer algo más serio, generar otro contenido", intuye Sofía. El click sucedió cuando empezó a sentir que el tiempo dedicado al programa le pesaba. "Estaba haciendo un esfuerzo grande y no lo disfrutaba. Me había ido a vivir a la Ciudad de la Costa, tenía la cabeza puesta en estar más tranquila en casa, pasar más tiempo con mis hijos, armar una huerta y además quería abrir un espacio para que se generaran otras cosas".

Confiesa no sentirse más parte de Consentidas "en una buena, no estoy enojada, ni peleada, me despedí". Sofía no cree que su madre sienta nostalgia "porque no tiene tiempo para pensar" pero aún así, los días que sus amigas graban se da una vuelta por el camarín; "necesito saludarlas, estar ahí... No me quedo mucho más porque tampoco quiero molestar", confiesa.

El primer programa de Consentidas sin Carolina como conductora la tuvo de invitada. Jugó, perdió y no pudo ir a Ta-Ta." Me hicieron un homenaje muy emotivo, me generó una mezcla de alegría y tristeza, pero sentía que me tenía que despedir del proyecto, como cuando le decís a tu familia, me voy a vivir sola".

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