Entrevista

Carlos "Bocha" Pintos, el rompe moldes

Ese 21 de febrero del ‘69 la madre de Carlos ‘Bocha’ Pintos no pudo terminar de coser la última bandera para la comparsa. Las contracciones no cesaban y esa noche de Llamadas terminó en el hospital. Dio a luz al único de sus cuatro hijos que nació en el conventillo Gaboto. Aprendió a tocar el tambor al mismo tiempo que hablar.

MARIEL VARELA - FOTOS: MARCELO BONJOUR

Debutó en el escenario con Lágrima Ríos. Tenía 11 años, suplantó a su hermano y fue la primera vez que cobró por tocar. Cantó con Rosa Luna, Los Fatales, creó Bola 8 y otros tantos grupos. Hoy es productor y vice presidente de DAECPU.

El Bocha tuvo una infancia "áspera". Relata cómo vivía y muchos no le creen, "a los artistas los conocen después del éxito". Su padre era barrendero, su madre limpiadora. A su familia la desalojaron del conventillo durante la dictadura. Los trasladaron en camiones a unos barracones donde hoy funciona el Mercado Agrícola.

Vivía sin luz ni agua. Su cama era un cajón de verduras. Usaban un brasero para calentarse.

Para mirar dibujitos iba hasta una casa de electrodomésticos en la calle General Flores y se paraba frente a la vidriera. Trabaja desde que tiene uso de razón. En su adolescencia, ayudaba a su hermana con un puesto de verduras y hacía artesanías para vender en la feria de la que tenía que huir corriendo porque no tenía permiso.

Hoy tiene 46 años. Es músico y productor artístico. No se priva de nada. Se desvive por su hijo Nacho pero le enseña a valorar. "Es fácil ir y comprarle championes caros pero trato de que todo lo que quiera se lo gane. Tiene que tener buena nota, portarse bien, tratar bien a la madre, aprender a hacerse la cama, todo lo que me inculcaron de chico para ser un hombre hecho y derecho".

Es negro. No le gusta que le digan afrodescendiente. Piensa que el uruguayo es más clasista que racista. "Al Chengue Morales le pedís una foto, ves un vendedor de curitas y capaz que no le abrís la puerta por ser negro".

Sufrió la discriminación. Varias compañeras que no lo invitaron a sus fiestas de 15 hoy le piden fotos y autógrafos cuando lo cruzan en un evento. Es memorioso. No se las deja pasar. Les recuerda quién es "porque hay cosas en la vida que te marcan".

Hace 14 años explotó Bola 8 y se hizo famoso. Giras, shows, fiestas, eventos, boliches. Llegaron a compartir camarín y escenario con Roger Waters en el Roskilde Festival (Copenhague, 2006), "los archi famosos son los más humildes. Fue una de las experiencias más lindas, tipos rubios, casi albinos agitando con palmas".

Un día se bajó del escenario para dedicarse a dirigir, manejar contratos y cachets. Hoy produce Klan B (reggaeton), Pekadoras, La Rezeta (grupo similar a Los Decadentes con la estética de Los Sultanes) e incluso armó un conjunto de cumbia cheta que funciona muy bien en las fiestas de 15, "es como el supermercado: tenés que tener yerba de todas las marcas".

Después de la tormenta.

El Bocha es miembro de DAECPU (Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay) desde hace un lustro. Confiesa que le consume gran parte del día pero aprende mucho.

Hace unas semanas, Enrique Espert, presidente de DAECPU, dio su opinión sobre los cambios que se efectuaron para el concurso de Reina del Carnaval y se armó gran revuelo. "Si quieren poner una reina trans que hagan un concurso trans, si quieren hacer uno de putos que hagan uno de putos. Y no se olviden hacer uno de bufarrones porque sin bufarrones no hay maricas", declaró Espert a CX42.

El Bocha opina que se le dio más trascendencia de la que tuvo, "el reglamento nunca prohibió que se presentaran trans, el único límite era el de la edad (hasta 25 años). En Carnaval siempre hubo gente de todos los géneros. No hay discriminación".

Considera que se usaron las palabras del presidente para "hacer propaganda" y está seguro de que le dio material a muchos letristas de Carnaval, "Enrique lo dijo como es él, no hubo maldad".

Espert recibió a Collete Richard, presidenta de la Unión Trans del Uruguay (UTRU) en DAECPU, se disculpó y el asunto quedó aclarado. "Es más, el año que viene se inaugura la Escuela de Carnaval y van a tener su espacio para dar charlas. De un lío se salió por un lugar que nos abre puertas a todos y trabajaremos en conjunto".

Cronología.

Jamás imaginó que viviría de la música: la situación económica no se lo permitía. Cubrió a su hermano en la orquesta de Julio Frade y miraba de reojo las partituras de bajo eléctrico.

En los bailes se paraba al lado del escenario para observar las orquestas. Una noche se acercó "de careta" al bajista de Combo Camaguey y le dijo, quiero aprender a tocar el bajo. Alfredo Vita lo animó a pasar por Audem (Asociación Uruguaya de Músicos). Subió al primer piso y el hoy contrabajista de la Orquesta Sinfónica le dibujó el diapasón del bajo, le explicó cuáles eran las notas y le repitió, meté oreja, meté oreja.

Consiguió trabajo en una mueblería, entró al baño, vio instrumentos, le preguntó a su jefe por qué estaban ahí y le contó que tenía una orquesta. Se enganchó y tocó con ellos hasta que lo llamaron de El Gran Combo.

La primera vez que vino el salsero Oscar DLeón averiguó en qué hotel se hospedaba, preguntó por el bajista y le dijo: me gusta con locura este instrumento, quiero uno. Pusieron el bajo sobre la cama, dibujaron el molde, Bocha lo llevó a la carpintería de su hermano y en un mes lo tenía pronto. Quedó igualito. La gente decía, el negro que toca el bajo igual al de Oscar.

Se cruzó con el Fata Delgado y arrancó su carrera como arreglador en Los Fatales. Empezó a ver plata de verdad. El Loco Abreu era fanático de la banda: animaban las fiestas de San Lorenzo. Todo lo que el Fata se proponía lo lograba. Voy a llegar al tipo de micrófono verde (Marcelo Tinelli), decía. Hacía guardias en Telefé y un día entró a Ezeiza gritando como loco, saquen todo, nos vamos a Video Match. Cantaron Comadre, compadre y se despegaron, "llegamos acá y éramos el boom, giras, once fiestas por noche".

Obligado lo contrató como músico de estudio para grabar los bajos eléctricos de las orquestas y en un tiempo muerto se le ocurrió mezclar candombe con rap. Hizo un demo y nació Bola 8. "Los colegas no entendían la mezcla pero fue un ángel que me tocó y a nivel de éxito me dio lo máximo. He armado grupos que se han disuelto pero Bola 8 existirá mientras yo viva. Es mi hijo y lo cuido a muerte".

Boom.

Sus músicos no pueden tomar ni fumar. El que llega tarde paga una multa económica y corre el riesgo de ser expulsado. No les permite agarrar un vaso de refresco ni agarrar "medio sándwich en las fiesta, nos contratan para tocar. Tenemos que tomar el ejemplo de los mozos: van con la bandeja llena pero no los ves comiendo".

Es estricto. Lo aprendió mientras tocó con Rosa Luna. "Ella miraba si tenías los botones de la camisa correctos, si la habías lavado y si no estabas impecable te bajaba del ómnibus".

—El 3 de noviembre festejaron 14 años de Bola 8, ¿por qué marcan esa fecha como el inicio?

—Fue el día que debutamos en el programa de Omar Gutiérrez. En aquel tiempo era como ir a Tinelli. En ese entonces yo era el negro del tambor de Los Fatales. Omar, tenemos un grupo para sacar y precisamos una mano. Esas fueron las palabras. Omar llamó a la productora y le dijo, hay que ayudar a estos muchachos, denle fecha. Nos dieron el 3 de noviembre. Nos preparamos a morir, como si fuéramos a hacer el show del siglo. Nos fue bárbaro, empezó a sonar el teléfono y llegamos a Europa, Estados Unidos.

El éxito no es una ciencia exacta. Alguna vez le falló la intuición. "A veces pensás, esto lo meto en el ángulo y no pasa nada. Nunca se sabe. Incluí Ya es ajena porque me faltaba un tema para cerrar el disco. Obligado representaba a Fulanitos de República Dominicana, me fijé qué había, saqué el tema y fue un hit, hoy cierra todos los eventos. Yo apostaba a otra canción y explotó el que elegí de relleno".

—Cuando entra la bola 8 se termina el juego. Da la casualidad que ustedes ingresaron al mercado y no los imitó nadie...

—Entramos, dimos vuelta el mercado a nivel musical y no nos pudieron copiar. Capaz que no es fácil lo que hace la Bola, rapear parece fácil pero lo tenés que sentir. Soy el arreglador del grupo, armo las canciones y soy muy celoso de mi trabajo. Tengo la ventaja de tener una sala propia entonces grabo y nadie sabe qué hago hasta que salen al mercado.

—Más allá del talento, hay una cuota de suerte. Ahora está de moda la cumbia cheta, ¿están tocados por la varita?

—Respeto todo porque cuando yo salí con Bola 8 me decían, estás loco, con los negros haciendo rap no va a bailar nadie. Y fue un boom. Todo el mundo les da palo pero si tienen éxito es porque en algo andan bien. Te puede gustar o no, pero si son furor en todos lados y no dan abasto con los shows es porque en algo le están pegando.

El productor.

Cuando fue a tocar con Bola 8 a Nueva York, ni figuraba el reggaeton en Uruguay. Volvió, se propuso armar Klan B y lo acusaban de estar loco. Al Bocha le funcionan esos proyectos a los que nadie les tiene fe. Se tiró al agua a pesar de las críticas ("la mujer que baila para la gente en Uruguay es una loca y no es así") y resultó ser el grupo con el que hizo más fiestas de 15. Incluso fueron teloneros de Don Omar, Daddy Yankee y Makano.

—Te va mejor con esos proyectos que apuntan a innovar...

—Me siento mejor haciendo cosas que no hace nadie. Pruebo. Miro al exterior porque todo lo que funciona afuera, a la larga cae acá y capaz que llego antes que los demás. Un amigo que trabajaba en la televisión de Perú me dijo que allá mataban los grupos de cumbia con mujeres. Me trajo una lista, entré en Youtube, los miré e hice lo mismo. Cuando lo largué en televisión imaginate lo que era el teléfono. No ven bien a la mujer en un grupo musical. Mucho machismo. Después de que la gente se acostumbró, me recorrí el interior de punta a punta con Pekadoras.

—¿En qué momento dejaste de ser el cantante de Bola 8 para convertirte en un empresario?

—¿Sabés lo que me obligó a bajarme del escenario? Un toque en Rivera que no me pagaron. Me ha pasado varias veces pero fue la más dolorosa. Terminamos el primer show y el dueño del baile me dice, voy hasta casa, a la vuelta arreglamos. La clásica. Nunca más lo vi. Quedé muy jodido económicamente porque era una cifra importante. Fue un latigazo fuerte, me empecé a bajar del escenario, a hacer los contratos, asegurarme que estuviera el cachet. No se puede dirigir, manejar la camioneta, tocar y cobrar. Después descubrí que los errores los ves desde abajo.

—¿Extrañás el escenario?, ¿te dan ganas de volver a subirte?

—No, porque yo estoy brindando un servicio y me preocupo. Observo todo: quién está sentado en la mesa, en qué tema se paran. Controlo los tiempos. Miro la pista, si la gente no se mueve se cambia el repertorio, salteamos un tema. Hay detalles que se ven desde abajo. Muchas veces miras y no trajeron los championes. La imagen es fundamental. Vas a un cumpleaños de 15 y la foto que sale queda para siempre. Yo quiero que dentro de 10 años alguien pregunte, ¿y estos quiénes son? Estos son los Bola 8.

—En una época sacaste la revista Carambola y te fue bien, ¿es un capítulo cerrado?

—Pasó por mi mente sacar una comparsa pero no me dan los tiempos. Sacar un conjunto es estresante, lleva mucho dinero. Con Carambola gané dos años y salí segundo tres. Me fue muy bien pero llegó mi hijo al mundo y no la saqué más. Termina febrero y terminás enojado si perdés y con los números en rojo y los nervios de punta aunque ganes. Me saqué las ganas de tener un conjunto, quizá algún día vuelva pero es difícil porque primero está la familia y Carnaval te trae problemas en tu casa.

—Posteaste en Facebook una imagen que decía, la envidia es la más grande demostración de admiración. Triunfaste, te ha ido bien, ¿sentís la envidia?

—El pueblo uruguayo muere más de envidia que de cualquier otra enfermedad. El éxito es envidia. Si mañana te ven llegar en una motito comentan, mirá el de la Bola 8, se vino a pique, está hecho pedazo. Si compras una camioneta comentan, mirá este, la está haciendo todas.

Bola 8 no desgasta.

Fue arreglador de Los Fatales, debió dejar el grupo cuando Bola 8 explotó. Hizo furor. "Los grupos que suenan son los más caros, después viene el bajón y depende de cómo te manejes si te mantenés o no. Con Bola 8 tuve un éxito tremendo, hoy es un grupo que se respeta con mucha clientela. Me recomiendan mucho. Dejamos de hacer bailes pero hay un grupo de gente que le gusta y es lo que me mantiene".

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