ÍCONO MILLENNIAL

Candelaria Tinelli: "Tengo la lucha constante por ser 'Lelé' y no 'la hija de...'"

La cantante habla sobre su música, su familia, la política y la televisión, en una entrevista íntima. "Las cámaras me cuestan un huevo. No son lo mío, es algo que me supera", revela. 

Candelaria Tinelli.
Lelé comenta que no conocía la noche de Montevideo, y desmiente que esté en venta la mansión de su familia en Punta del Este.

-¿Cuál es el balance que hacés de estos primeros años de carrera musical?

-Siento que estoy creciendo y aprendiendo todo el tiempo. Tengo ganas de tocar más, seguir haciendo música y avanzar.

-¿Cuál identificás como punto de partida en esta carrera artística?

-Siempre me gustó la música. En el colegio me encantaba estar en el coro, aunque me costaba por mi timidez extrema. Al principio cantaba en la ducha, hasta que me decidí a tomar clases para ir rompiendo un poco el hielo. Cuando empecé se me hizo muy difícil pero después fui atravesando los miedos. Y de golpe, ¡pum!, hay un disco.

-Uno podría señalar como punto de inflexión el comienzo de la temporada 2016 de Showmatch, cuando le pusiste tu voz a la canción de apertura del programa.

-Eso estuvo re bueno, pero lo hice y después estuve escondida un tiempo. En aquel momento todavía no iba a clases de canto y no estaba en mis planes seguir con este proyecto. Lo hice para probar. Si escuchás esa canción, tengo voz de pito por el miedo que tenía.

-¿Se puede interpretar que disfrutás cantar, pero no tanto la interacción con el público?

-Sí, es que eso es algo que se va adquiriendo con la experiencia y yo tengo muy pocos shows hechos. Todavía no tengo la confianza para subirme al escenario diciendo “¡hola!, ¿qué tal?”, como si nada. Eso es lo que más me cuesta. Me siento cómoda en el momento que estoy cantando, pero cuando freno pienso “¿qué hago acá?”. También depende del ambiente en el que uno canta y si siente o no la calidez de la gente. Espero seguir aprendiendo y estar más suelta entre las canciones, porque todavía es algo que me da mucho pudor.

-¿Te asusta el escenario?

-Sí, obvio. Re.

Candelaria Tinelli.
Lelé ofreció su primer show en Montevideo el sábado pasado. Fue la gran atracción de la fiesta aniversario de Jackson Bar celebrada en Kibón. 

-Te caracterizás por ser muy transparente, y si no la estás pasando bien, lo hacés notar...

-Sí, a veces no tengo mucho filtro. Eso en algunas oportunidades sirve y en otras no, hay que tener cuidado. Antes era más boca suelta, y ahora me estoy controlando más. Hace un tiempo me enojaba mucho con los comentarios con mala onda, les respondía “y vos…”, y seguía. Me cansé y me di cuenta de que es algo que no va, no está bueno.

-¿Te exigen más por ser la hija de Tinelli?

-Sí, 100%. Si lo que me pasó en el Lollapalooza (un show con inconvenientes técnicos de sonido) le hubiese pasado a otra persona, no hubieran salido 600 notas hablando de eso. Lo mío salió en todos lados y me defenestraron. Son cosas que pasan. Yo siento que tengo puestas muchas más miradas encima por ese motivo, pero lo tomo como algo normal.

-Le dedicaste una canción a los que te critican, y en el videoclip aparecés limpiándote la nariz con un billete de 100 dólares, ¿fue una provocación para demostrar que ya no te afectan los comentarios?

-Sí, estoy aprendiendo a reírme de la situación y no tomarme todo tan en serio. Uno no tiene por qué gustarle a todo el mundo. Yo no tengo odio y no entraría a Instagram a bardear, pero los haters siempre existieron y tienen mucha forma de llegada a uno. Yo los banco igual, sería todo aburrido sin los que critican.

-¿Cuántas facilidades te da para tu carrera el hecho de ser la hija de Tinelli?

-Tiene sus pro y sus contra. Para ciertas cosas es obvio que sirve. Pero yo siento que no abuso de eso, al contrario, trato de despegarme un montón. Tengo la lucha constante de que quiero ser “Lelé” y no “la hija de…”, por más que sé que siempre voy a ser “la hija de…”. Por ejemplo, me costó aceptar lo de hacer la cortina para el programa. Prefiero no hacer esas cosas ni estar en el Bailando porque lo que quiero es despegarme. Claro que con su ayuda podría hacer muchas más cosas por todos los accesos que tiene, pero trato de no usarlo y que todo sea más genuino. Yo podría llamar a un artista de afuera y decirle “hagamos un tema”, pero quiero que eso surja naturalmente. Con la ayuda de mi manager tratamos de que todo esto sea en serio.

-¿El uso del apodo Lelé fue para despegarte de tu apellido?

-No, es un apodo muy interno de las personas que más me conocen. Me considero que soy Lelé, es raro que me digan “Cande Tinelli”. De todos modos es cierto que quería sacarme un poco ese nombre...

-¿Padecés la exposición?

-Depende. Cuando canto, la disfruto. Prefiero esa exposición antes que las notas hablando de “el nuevo tatuaje de la hija de Tinelli”. Con la gente que pide fotos tengo la mejor. Lo que no me gusta es que me saquen fotos sin mi permiso, si estoy comiendo o en algún lado con alguien. En general me re caliento, voy y les digo algo.

-¿Las entrevistas te incomodan?

-Las notas escritas no me molestan, pero las que son con cámara sí. La cámara de televisión me cuesta un huevo. Es un tema a laburar.

-¿Le fuiste generando rechazo a las cámaras de televisión?

-No sé, creo que es un tema de “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Incluso hoy si voy al programa me escondo para que no me digan nada, me pone incómoda. La tele no es lo mío, es algo que me supera.

-¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste?

-Tenía 14 años. Me hice una estrella en el hombro que era un desastre. Obviamente me la saqué con láser, pero me quedó una cicatriz peor y me la tuve que tapar. Hay que tener conciencia de los primeros tatuajes cuando uno es chico porque sino derrapa.

-¿Cuándo te involucraste más con la cultura de los tatuajes?

-Conocí a un tatuador en Argentina, Nazareno Tubaro, que es uno de los mejores. Me enganché mucho con su laburo. Empezamos a hacer uno, después otro, una manga, otra manga, “che, hay que hacer la espalda”, “che, hay que hacer esto otro”, y así se fue dando.

-¿Seguís en pareja con Luca Bonomi?

-Sí. Ahora estoy re enamorada y contenta. Soy re noviera, me gusta estar de novia. La soltería no es lo mío.

-¿Sos romántica?

-No soy romántica al extremo. No soy melosa. Esas cosas me parecen medias bizarras y me cuestan un poco.

-El año pasado sorprendiste cuando, a través de Instagram, contaste una fuerte experiencia de vida en la que sufriste anorexia, ¿por qué borraste el mensaje al poco tiempo?

-No lo borré, lo archivé. La publicación había llegado a unos 400.000 “likes” (“me gusta”) y había salido por todos lados, así que cuando pasaron 20 días preferí sacar la publicación de mi perfil. Lo hice simplemente porque no me gustaba que eso estuviera ahí, pero no lo escondí ni me arrepentí. Es un tema del que puedo hablar con total tranquilidad.

-Hubo muchas respuestas positivas de chicas que se animaron a contar situaciones similares...

-Sí, en ese sentido fue re positivo. Fue increíble la cantidad de gente que me escribió. Incluso se comunicaron conmigo padres de chicas que están en esa situación. Es tremendo como cuando uno saca un tema delicado, hay más gente que se anima a contarlo. Aparte, la clave es decirlo. Si no asumís que tenés ese problema, no podés empezar un tratamiento hacia la cura.

-¿A vos te costó asumirlo?

-Sí, me re costó. Hasta que hicieron que lo asuma... Está bueno tener familiares o amigos que te cuidan y te dicen “basta, hasta acá llegaste”.

-Tu madre dijo que en aquel entonces vos intentabas imitar el ideal de belleza femenina que se mostraba en Showmatch, ¿era así?

-No es verdad. Cuando uno tiene anorexia está pendiente constantemente de los cuerpos de todas las minas, no era solo de las del programa. De hecho, con todo el amor del mundo, no soy una persona que mire mucho el programa. Una se compara más con todos los cuerpos de las mujeres en las redes sociales. Eso es lo que más nos afecta a las chicas que tenemos trastornos.

-En algún punto se han convertido en un emblema de la familia ensamblada moderna en Argentina, ¿cómo definís la relación con tus hermanos y con Guillermina Valdés, la actual pareja de tu papá?

-Con Guillermina tenemos muy buena relación. La quiero mucho, es muy buena persona. Y con mis hermanos somos muy unidos. Siempre nos estamos riendo de todo. Lo mismo con mi viejo, que más allá de su cansancio, es muy payaso con nosotros y nos reímos mucho juntos.

-¿Hablás con él sobre los contenidos de Showmatch?

-Sí, hablamos del tema. Yo quiero que vuelva el humor que me divierte más que el Bailando.

-En una ronda de prensa después del primer programa de Showmatch de este año dijiste que te gustaría que tu padre se dedique a la política, ¿lo ves en ese rubro?

-No sé si me gustaría. Siento que lo voy a bancar en lo que lo haga feliz y creo que es capaz de hacerlo porque todo lo que se propone lo hace.

-¿Pensás que es un ambiente como para él?

-Yo cuido a mi viejo, y me da un poco de cosa. Cuando veo que labura un montón de horas me preocupo. Siento que en algún momento se tiene que relajar y nunca relaja, siempre va a más, más, más. Creo que mientras no se vaya de mambo está bien que incursione en política, pero me parece que es algo que te termina consumiendo.

-¿Vos cómo estás viendo la realidad argentina?

-Es tremendo, está muy jodida. Yo tengo una marca de ropa en el shopping y lo percibo en las ventas. Tengo muchas amigas que tienen marcas de maquillaje, uñas, ropa, y nos juntamos para hablar de ese tema. La situación nos está afectando a todos.

-¿Votaste al Mauricio Macri en el 2015?

-Lamentablemente sí.

-¿Te arrepentiste?

-No sé, es un tema muy difícil en el que estoy medio perdida. No sé qué puede pasar...

-¿Sos feminista?

-Sí. No soy extremista como las chicas que dicen que no se depilan, pero sí estoy a favor del feminismo. Estoy con las mujeres a full. Este movimiento me parece espectacular y me pone muy contenta. Es muy loco, pero ahora salgo a la calle más tranquila. Siento que la mujer tomó un lugar que no tenía. A veces es demasiado extremo, pero capaz que en algún punto necesita irse a un extremo para que se equilibre después.

Lelé se alojó en el hotel Dazzler, y viajó a Montevideo a través de la agencia Mundo Turismo.
Lelé se alojó en el hotel Dazzler, y viajó a Montevideo a través de la agencia Mundo Turismo.
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