NOTA DE TAPA

Cami Rajchman presenta a su nuevo novio Agustín: "Yo tomé la iniciativa"

La comunicadora, cantante e influencer atraviesa un gran momento. La mayor novedad proviene del corazón: está iniciando una relación con Agustín Merlí. “Estamos muy felices”, asegura.

Cami Rajchman. Foto: Ruben Chanquet
Cami Rajchman. Foto: Ruben Chanquet

-Llevás dos años en los móviles de Desayunos informales, ¿te costó adaptarse a madrugar?

-No, lo que me cuesta es que al comenzar tan temprano, el día se me hace largo. Pero si tengo actividades durante todo el día, no hay problema. Cuando hay un parate en el medio, ahí se me complica... Me duermo...

-¿No dormís siesta?


-Si puedo, sí. No soy de los piensan que la siesta es un desperdicio de tiempo. Al contrario. Me despierto renovada y con energía para más.

-Hace poco fuiste la protagonista de un sacudón en las redes sociales con la campaña sobre el “no video”. En concreto, pedías que no se compartiera un video íntimo tuyo para luego aclarar que no existía como forma de ver las reacciones y concientizar ¿Cómo fue tomar la decisión de ser parte de esa campaña?

-Me contactó la gente de Pimod para contarme que tenían una campaña para hacer sin presupuesto y por una causa. Nos reunimos y la verdad es que desde un comienzo me pareció un tema delicado. Le pedí a mi jefa directa en el canal, Ana Laura González, que me acompañara a la reunión. Las dos estuvimos de acuerdo en que estaba bueno hablar del tema pero no teníamos claras las derivaciones. Sabíamos que iba a dar qué hablar. No me decidía hasta en un momento me pareció bien que yo, que estoy todo el día en las redes y comparto mi vida, sea quien de algún lleve este mensaje. No está bueno compartir y hacer viral un contenido privado. De repente afecta a personas que no tienen nada que ver con el medio y que son víctimas de que todo el mundo comparta sus fotos o videos íntimos.

-¿Cómo fue el rodaje? ¿Grabaste de una?


-De una, no. Porque repetía mucho las mismas palabras. Lo hicimos en mi casa. No me parecía buena la idea de hacerlo en un estudio, sino que tenía que ser en un espacio amigable. Lo grabé con el celular pero también había cámaras, luces y un registro que estaba bueno porque no era que a mí se me ocurrió hacer la campaña y la largué. Yo fui la figura elegida detrás de Mides e Inju. Ellos me dieron una idea y luego lo dije con mi impronta, que es muy funcional a las redes sociales.

-Una vez que salió, ¿qué pasó?


-La pasé horrible. Al principio, iba a llamarme a silencio por 48 horas y por suerte, lo adelantamos a 24. Mis padres sabían que era una campaña pero no mis amigas, por ejemplo. Lo que me ponía nerviosa era que empezaran a filtrar un video X con otra persona diciéndose que era yo, con algún parecido o con un retoque. Lo que se viralizó fueron algunas bromas, pero no pasó a mayores. Mucha gente sacó que era una campaña pero otros sacaron los trapitos al sol. En los comentarios pedían el video. “¿Quién lo tiene?”, “Por favor compartan”.... Esas cosas.

-¿Eso fue lo que más te llamó la atención?


-Eso y también las críticas que recibí, especialmente de mujeres. Me mataron en muchos casos: “¿Por qué te grabaste si sabes que pasan estas cosas?” “Sos una pelot...” Y cosas así. Nunca se habló de qué era el video. Todo el mundo lo tomó por el lado sexual, pero podía otra cosa.

-Una vez aclarado que era una campaña, ¿cuál es tu balance?


-Creo que se puso el tema sobre la mesa. A mucha gente le entró el mensaje. Fue una campaña drástica, pero no había otra manera de hacerla a mi entender. También hubo mucha gente a la que no le gustó. Se sintieron engañados. Sin ir más lejos, mis amigas estuvieron un poco ofendidas porque no lo sabían. Hace unos años fui depresiva y se imaginaban que yo estaba recluida en mi casa y no les atendía el teléfono. Las entendí pero no tuve contención a la hora de sacar todo a la luz. Además, somaticé toda la noche. Me sentí mal e hice fiebre.

-¿Cómo ha sido tu comportamiento en el pasado respecto a este problema de la viralización?

-Es una conciencia nueva esta. No puedo recordar si compartí tal o cual video. Pero me llegaron muchos y quizás algunos compartí. No me refiero necesariamente a videos de alguien desnudo, si no que podía ser videos graciosos que le hicieron a alguien sin su autorización.

-¿No te grabás?


-No, no me grabo. De hecho, después de esta campaña me robaron el celular. Y más allá de la pereza por cambiar el aparato, estoy muy tranquila porque no hay nada prohibido en mi celular.

-¿Todas las fotos son publicables?


-Bueno, no todas. Pero nada que me genere un momento difícil.

-Cambiaste el look hace poco, ¿por qué
?

-No lo busqué. Fui a la peluquería de Andrea y me lo sugirió. Me puse en sus manos. Me gustó cómo quedó.

-Te da una imagen más madura, no tan teen...

-Todo el mundo me ha dicho eso. Creo que es una manera sutil de decirme: “Quedás más grande”. Yo pienso en que está bueno cambiar y no pienso mucho en qué imagen da el nuevo look.

-En lo musical, ¿seguís con Blonda?


-Sí. Estamos un poco desaparecidos. Sucede que tengo a los blondos fuera del país. Facu (Facundo Garello) está viviendo en Chile, se fue a hacer fotos y Tomi (Tomás Mandel) está cantando en México y le va muy bien. Siempre nos hablamos para ver cómo seguimos con la dinámica. En paralelo, yo estoy trabajando acá; sigo yendo al estudio todas las semanas y algo avanzo con las canciones. Me encantaría sacar más temas y sonar. Pero lo llevo tranquila.

-¿Te sentís más preparada como cantante?

-Sí, creo que me mejoré mucho. Me tomé el tiempo para hacerlo. Creo que cuando uno lo hace con placer y deja la exigencia de hacerlo para ya, puede usar más la cabeza y avanzar sobre seguro. En eso estamos, en mejorar y cuidar mi voz. Tomamos las precauciones a la hora de hacer un show en vivo para que suene bien.

-Ya has dicho que eres muy activa en redes sociales, ¿te definirías como una influencer?


-Soy muy activa en redes, es verdad. Pero a veces me pasa que ya no sé qué contar. “¿Qué subo?”, me pregunto porque siento por momentos que me repito. Cuando llego a la psicóloga, hay días en que le digo: “Esta semana no me pasó nada nuevo”. Y ella me responde: “Camila, sos una ridícula. A vos te pasa todo. Te pasa tanto que muchas veces no te das cuenta”. Amo a mi psicóloga porque siempre me dice las cosas de frente. Mi trabajo en la televisión es un tesoro que me permite conocer todos los días a alguien nuevo y llego a personajes que nunca pensé que iba a llegar.

-Pero volviendo al tema redes, ¿te estresa no tener nada para subir por momentos?

-No me estresa, pero siento algo de demanda. Además, para mí las redes sociales son un trabajo. Hay marcas que confían en mí para que yo los promocione de una manera y yo elijo las marcas que de algún modo me identifiquen. Eso hace que sea confiable en las redes, entonces es demandante. Aunque en el fondo disfruto enormemente de las redes sociales, mucho más si tengo contenido mío para hacer. Cuando me voy de viaje y empiezo a contar anécdotas, por ejemplo, me copo. Veo las estadísticas y la repercusión del contenido para ir viendo qué tipo de contenido le gusta más a la gente.

-¿En cuanto a las devoluciones, cuando hay un comentario crítico, sos de responder o enojarte?


-No, no me enrosco. En la campaña del “video que no fue”, por ejemplo, vi algunos comentarios muy horribles e hice algo que no hago nunca, que fue exponer los mensajes, tachando los nombres. Como para que ver el nivel de agresividad de algunos. A mí, las redes sociales no me lastiman, gracias a Dios. Pero tengo amigas y conocidos que no salen de sus casas por lo que le dicen en las redes, incluso desde cuentas anónimas. Yo no me detengo, pero sé que son dañinas. El Twitter, sobre todo, está duro.

-Mencionaste que vas a terapia...


-En realidad, no voy a terapia. Con mi psicóloga tengo una relación de la llamo cuando quiero hablar. Lo que me gusta es que no voy solo cuando estoy mal, sino que me encanta llamarla para contarle lo bien que estoy. Eso está bueno. Me da mucho gusto hablar con ella. Hace años sufrí de depresión, pero no hablamos del pasado. Hablamos 100% de las cosas que pasan ahora. Para mí está bueno tener ese espacio; soy re proterapia.

-¿Cuáles son tus aspiraciones en el medio televisivo?


-Hoy tengo exactamente lo que quiero. Cada vez que me voy del canal me siento agradecida. Tengo una gran relación con los chicos que salen al aire pero también con mis compañeros de producción. Son lo máximo y muchas veces elijo ir, sentarme con ellos y conversar. Está muy bueno el equipo de trabajo. Llegué a la televisión sin saber más nada del medio que haberlo mirado. Canal 12 me formó y me está formando. Eso fue posible porque pegué onda con los productores y con los conductores y me ayudaron y confiaron en mí. Muchas veces me dicen: “Cami, tenés que hacer este PNT”. Y les respondo: “¿Yo un PNT? No tengo ni idea”. Me dan ánimo y los piques y termina saliendo. Hoy estoy más que satisfecha con lo que hago. En un futuro me encantaría estar más tiempo. Cuando hice Súbete a mi moto, me encantó. Fue un trabajo que llevó muchísimas horas pero los disfruté mucho. También tengo muchas ganas de hacer radio. En este momento, siento que me gustaría sumar esa experiencia. Y por supuesto, seguir con la música.

Cami y Agustín.
Cami y Agustín.

-En el amor, hay novedades, ¿qué se puede decir de tu situación sentimental?

-Estoy conociendo a alguien. Estamos muy bien. Hace tiempo que no estaba tan bien. Me separé hace casi tres años. Conocí gente en este tiempo pero ahora estoy muy bien.

-¿Qué más podemos decir?

-Ya estamos formalizando. Se llama Agustín. Ya conocí a los padres y él conoció a los míos. Publiqué una foto en una de mis historias y vi la cantidad de interacciones que tuvo. Habían entrado miles de miles de personas a su perfil de Instagram. Es muy lindo, así que aparte de por chusmas, seguramente había muchas que se preguntaban “¿quién es este bomboncito?”. También hablé de él en el programa porque me preguntaron después de que publiqué esa historia. Es eso. No hay mucho más para contar.

-¿Cómo se conocieron?

-Nos conocimos en una fiesta el año pasado. Yo fui con los blondos y estaba un amigo mío que había ido con Agustín, a quien no conocía. Al ser tan lindo, me llamó la atención y le pregunté a mi amigo. Él me consultó si quería que me lo presentara. Esa noche quedó por esa hasta nos vimos otra vez en otra fiesta. Ahí pintó más la charla. Se podría decir que yo tomé más la iniciativa porque demostré interés la primera vez.

-¿Qué dirías que caracteriza la relación?


-Nos divertimos haciendo todo. Me hace reír, la paso bien, me parece súpersano. Nos vemos mucho. Al principio había un temita con la edad. Él es tres años más chico que yo y me daba la duda de si él estaba como para algo serio, porque yo ya no quería boludear. Y la verdad es que no tengo palabras porque con los actos, todo lo demuestra.

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