Bólidos de película

La industria del automóvil ya no sabe qué inventar para vender sus productos.

No sólo de estrellas de carne y hueso vive el cine. También las hay de neumático y metal. Y este 2008, dos míticos vehículos han vuelto. La compañía Ford ha reeditado el Mustang GT de Bullit y una versión del Auto Fantástico de la producción televisiva de los años ochenta. El clásico coche verde que conducía el actor Steve McQueen por las calles de San Francisco ya está en el mercado. "El lanzamiento de 7.700 vehículos en Estados Unidos y Canadá coincide con el 40º aniversario de la película", explica Derrick Kuzak, vicepresidente de desarrollo de producto de Ford Europa. "El resultado respeta el espíritu del original. Como el auténtico, no lleva ninguna placa identificativa, ni siquiera el logotipo del caballo salvaje, y es de color verde oscuro", remata.

Los fans del sarcástico e inteligente Kitt de David Hasselhoff tendrán que conformarse con su papel en el telefilme que la cadena estadounidense NBC emitió el pasado febrero. Por lo menos, hasta dentro de un par de meses, cuando la marca tiene previsto lanzar 1.000 reproducciones del coche parlante. La película de dos horas de la NBC está llena de efectos especiales; su protagonista es el joven Justing Bruening y el coche parlachín es nuevo. Un equipo de seis personas trabajó en los tres modelos del filme: la versión de camuflaje, la Hero (héroe, para las escenas menos moviditas) y la Attack (ataque, de alta velocidad). Harold Belker, célebre por sus fantasías de metal en Batman y Robin, Armaggeddon o Spiderman, derrochó toda su imaginación tecnológica en el coche.

En la remake, Michael Knight ya no se sienta al volante de un Pontiac Trans AM de color negro, sino a los mandos de un Ford Mustang GT500 KR, al que pone la voz Val Kilmer, el héroe de Batman eternamente.

El regreso del Knight 2000 tiene mucho de estrategia comercial, como si al fabricante de coches le hubiera dado por soltar un "Kitt, te necesito".

"El acuerdo con NBC nos permite promocionar nuestros productos y su equipamiento", detalla un portavoz de la compañía. "Como el Sync, desarrollado junto a Microsoft. Un sistema de comunicación y entretenimiento multilingüe, con bluetooth o manos libres, e incorporado en modelos como el Focus o el Edge".

Antaño, los fabricantes prestaban sus creaciones a los cineastas. Un gesto interesado con el que tentaban a posibles compradores. Algunos pagaban sumas astronómicas con el fin de exhibir sus modelos sobre las pasarelas de celuloide. Algo de lo que sabe mucho el agente secreto 007. Ford pagó 35 millones de dólares (más de 22 millones de euros) para que Pierce Brosnan presumiera de Aston Martin en Otro día para morir. BMW hizo lo propio con su roadster Z3 en Golden Eye y con su modelo Z8 en El mundo no basta. Se piensa que Mercedes Benz invirtió cerca de 13 millones de euros para que, en Hombres de Negro 2, Will Smith y Tommy Lee Jones lucharan contra invasores alienígenas a bordo de uno de sus coches.

La escena de persecución de la película Bullit convirtió al Mustang GT en toda una estrella. Una encuesta de la aseguradora Hagerty colocó en el podio de las carreras esos vertiginosos veinte minutos donde el Ford Mustang GT-390 derrapa por las empinadas calles de San Francisco. Un prodigio de ritmo y adrenalina por el que el filme de 1968 obtuvo un Oscar al mejor montaje. Claro que no es lo mismo un Mustang común y corriente que un Mustang conducido por Steve McQueen. Al menos, Ford se ha empeñado en que la réplica corra y ruja como el original. "Copiamos el sonido del tubo de escape de un DVD masterizado de la película. Queríamos que el corazón del conductor retumbara", explica Paul Randle, jefe de ingeniería del proyecto.

El paseo de las estrellas de los automóviles está plagado de prototipos de estética inolvidable: desde el entrañable Chitty Chitty Bang Bang hasta el oscuro Batimóvil o el hilarante Ecto-1 de Los cazafantasmas.

La enciclopedia IMCDB (www.imcdb.org), una suerte de Internet Movie Dabase de los automóviles de película, permite consultarlos. En los últimos años, por la Alfombra Roja de los coches han pasado el Audi de Yo, robot o el Fab rosa de la malvada lady Penélope de Thunderbirds.

María Ovelar

El País de Madrid

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