POLICIALES FRANCESES: "La mantis" y "glacé"

Tras asesinos seriales

Los policiales franceses tienen lo suyo. Recientemente Netflix incorporó a su programación dos miniseries del género que se presentan como buenas opciones para los amantes de la intriga y que comparten algunas características.

La Mantis
Carole Bouquet es una asesina serial en "La Mantis".

En ambos casos, hay muchas muertes relacionadas para las que encontrar culpable, se recurre a alguien que está recluido para que ayude en la investigación, hay temas familiares entremedio y la historia se cuenta en apenas seis capítulos de una hora. Las dos cumplen con la función de entretener sin hacerle trampas al espectador, algo que se valora mucho aunque las historias caigan por momentos en cosas ya vistas o algo rebuscadas.

La mantis es un insecto depredador, pero no venenoso. La variedad conocida como mantis religiosa caza ratones, ranas, serpientes de coral, lagartijas y demás insectos que viven en pantanos. Tras el apareamiento, la hembra, de mayor tamaño, en algunas ocasiones se come al macho. La definición viene a cuento porque una de las dos miniseries francesas a la que haremos referencia lleva por título La Mantis. ¿Por qué? Porque ése es el alias con el que se conoce a la asesina en serie que será clave para resolver el misterio de esta historia.

Jeanne Dever (Carole Bouquet) hace 25 años que está presa por haber matado a ocho hombres que ella consideraba debían morir como castigo por su comportamiento inmoral (agresiones sexuales, sobrepasarse con menores). No los mató y punto, sino que antes los sometió a sesiones de tortura o mutilaciones. Toda una depredadora, toda una mantis.

El tema es que en el presente ha surgido un copycat, alguien que está matando exactamente de la misma forma que lo hizo Dever. Desde su reclusión en la cárcel, ella se entera y le escribe al comisario Feracci (Pascal Demolon), que fue quien le dio captura, para ofrecerle su ayuda. Claro que no es un ofrecimiento desinteresado, a cambio de colaborar, ella solicita tratar con una sola persona, el policía Damien Carrot (Fred Testot). La explicación es sencilla: es el hijo que dejó sin madre por ir a la cárcel y que no le perdona ese abandono. Para él, ella está muerta y eso es lo que le ha contado, por ejemplo, a su actual pareja. Con ella, Damien no quiere tener hijos por miedo a transmitir unos genes contaminados, pero es algo que no puede confesarle.

En Glacé, el otro policial francés, también hay un personaje recluido que sabe cosas que ayudan a una investigación. Se trata de Julian Hirtmann (Pascal Greggory), un ex juez y peligroso asesino en serie que está encerrado en un psiquiátrico y que tiene información vinculada a una serie de crímenes que comienzan con un caballo descuartizado y decapitado en las inmediaciones de un telesférico de un pequeño pueblo en los altos de los pirineos franceses.

Como el pura sangre era propiedad de un millonario, la fiscal del caso demanda los servicios de un experiente policía que llega de la ciudad de Toulouse, el capitán Martin Servaz (Charles Berling). El convocado acepta a regañadientes colaborar con la capitana local encargada del caso, Iréne Ziegler (Julia Piaton). No está muy cómodo allí porque le hace recordar que no pudo salvar a una de las víctimas de Hirtmann, hermana de quien actualmente se encuentra trabajando en el psiquiátrico de máxima seguridad, la Dra. Diane Berg (Nina Meurisse). Esta última oculta su verdadera identidad porque lo que en realidad está buscando es encontrar el cadáver de su desaparecida hermana, gracias a la información que espera sacarle a Hirtmann.

Muchas muertes.

Tanto en La Mantis como en Glacé, se producen varias muertes. En la primera serie, las que van ocurriendo son una copia exacta de las que cometió Dever, pero también llegarán otras en el transcurso de la investigación. En la segunda, se empieza por la de un caballo, pero luego vendrán otras vinculadas a abusos de menores. Pero más vale no adelantar más para no quemar el argumento, solo decir que la venganza es otro de los ingredientes presentes.

Otro elemento que se repite es el del policía torturado por algo que le ha ocurrido y que lo lleva a que su vida sea un desastre. El detective Carrot no ha superado tener por madre a una cruel asesina y, si bien está intentando tener una familia "normal", ese pasado no lo deja avanzar y hacer feliz a su incondicional esposa. En tanto, el capitán Servaz no puede con la muerte de una de las chicas asesinadas por Hirtmann, la que podría haber evitado. Eso lo tortura y llega a afectar su salud.

Otra coincidencia de ambas series es que son atravesadas por temas familiares. En La Mantis, la relación madre-hijo es uno de los elementos centrales. Gracias a ella es que Dever se ofrece a ayudar a capturar al copycat, arriesgándose una y otra vez al rechazo y el desprecio de su hijo. Los lazos familiares explicarán muchas cosas más. En Glacé, hay una joven dispuesta a todo por saber dónde está el cuerpo de su hermana, dispuesta a arriesgar su vida y ni que hablar su carrera como psiquiatra. Gracias a otro de los personajes, la capitana Ziegler, se abordan además temas como la homosexualidad. La definición sexual también está presente en La Mantis con un importante personaje.

Los ambientes en los que transcurren las dos historias también son claves. La Mantis maravilla con el enorme palacio que funciona como lugar de reclusión de la gélida Dever, mientras que en Glacé los paisajes helados de Los Pirineos contribuyen a crear el clima de desolación y muerte que se busca.

Detrás de cámara.

Uno de los grandes atractivos de La Mantis es la presencia de Carole Bouquet en el papel de Jeanne Dever. Una de las mujeres más bellas del cine francés cumplió el año pasado 60 años. Supo ser Chica Bond y Chica Buñuel, musa de Karl Lagerfeld y su perfume Chanel N° 5, y esposa de Gerard Depardieu. Hoy podría convertirse en consuegra de Carolina de Mónaco ya que su hijo, Dimitri Rassam, mantiene un noviazgo muy afianzado con Charlotte Casiraghi.

En La Mantis lo que importa obviamente es la carrera actoral de Bouquet, quien últimamente le ha dedicado más tiempo a la televisión. Entre 2014 y 2016, por ejemplo, fue parte del elenco de la serie policial Les hommes de lombre y antes estuvo en la miniserie El bebé de Rosemary. Más acostumbrados a verla en papeles de "la chica linda", en La Mantis no solo le toca un papel de mujer madura donde no se apuesta tanto a la belleza, sino que también es el personaje a detestar por todo lo que ha hecho, tanto como asesina como madre abandónica. Su Jeanne Dever es comparada con Hannibal Lecter, y a la serie creada por Nicolas Jean, Alice Chegaray-Breugnot, Gregoire Demaison y Laurent Vivier evidentemente se la compara con El silencio de los inocentes.

Pasando a Glacé, el personaje desagradable Julian Hirtmann- también está en manos de un reconocido actor francés, Pascal Greggory. Candidato al premio César (el Oscar francés) en tres oportunidades, ha tenido más presencia en la pantalla grande que en la chica. En esta última hizo recientemente la miniserie policial Section Zéro (2016).

Creada por Gérard Carré, Pascal Chaumeil, Caroline Van Ruymbeke, la serie cuya traducción al español sería "Helado", es una adaptación del best-seller francés del mismo nombre escrito por Bernard Minier en 2011.

Ni La Mantis ni Glacé son productos originales de Netflix. La primera es responsabilidad de TF1 de Francia y la segunda de Gaumont Television. Glacé, estrenada a principio de 2017, fue distinguida como Mejor Serie de TV en el Festival de la Ficción 2016.

Por lo que cada una de ellas cuenta, son miniseries de una temporada, aunque no quita que se les pueda buscar la vuelta para que sumen más capítulos haciendo que aparezcan nuevos casos para los policías protagonistas. Así como se presentan ahora, están bien, cierran y se disfrutan como buenos policiales.

Marseille.

El 23 de febrero se estrena en Netflix la segunda temporada de la serie política protagonizada por Gerard Depardieu. En la primera vimos cómo Robert Taro, quien ha sido el alcalde de Marsella por los últimos veinte años, busca la reelección al ser traicionado por su delfín, Lucas Barrés (Benoit Magimel). El final dejó muchas interrogantes para resolver -o no- en otros ocho capítulos.

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