MIDACHI

"Como artistas tenemos que provocar y no ser políticamente correctos"

Por el medio pasan ambiciosos proyectos individuales, marcadas diferencias políticas y varios años sin presentar un show en conjunto, pero Midachi siempre vuelve. Miguel Del Sel, Ruben “Dady” Brieva y Darío “Chino” Volpato son las tres piezas de una maquinaria que funciona sin fisuras.En cada regreso, demuestran que la química se mantiene intacta y que un inmenso caudal de público clama por volver a verlos juntos en un escenario. Tras su 34° aniversario, el trío se presenta en Uruguay y habla sobre su estrecho vínculo con este lado del charco, la “grieta política” y la moda del humor políticamente correcto.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Chino Volpato, Dady Brieva y Miguel Del Sel.

Para Midachi no pasa el tiempo. Miguel Del Sel, Dady Bireva y Chino Volpato se suben al escenario y la química está intacta. La diferencia está en que cada vez que se separan por un tiempo es más el público que quiere volver a reunirlos. Y tras siete años en los que emprendieron caminos muy disímiles, la expectativa por verlos nuevamente juntos era absoluta. Ellos responden que siempre supieron que se volverían a encontrar en escena. Es lo que finalmente ocurre en Midachi Kindon, el show con el que celebran 34 años desde su debut, y presentan en Uruguay con funciones entre el 9 y 17 de agosto.

"Para nosotros volver a hacer giras es como un viaje de egresados", resumen alrededor de la mesa de una cantina en diálogo con Sábado Show. Los tres actores que se caracterizan por hacer gala de un humor netamente popular son auténticas estrellas que no paran de recibir solicitudes para selfies antes, durante y después de la entrevista. Es que para cualquiera, ver en persona al emblemático trío reunido es todo un acontecimiento.

Dady se anima a una síntesis del show que presentarán en el Centro de Espectáculos Landia: "Es una propuesta no pretenciosa; es clara y concreta. Es para los que van a cagarse de risa y reír sin pensar". En el show estarán los personajes clásicos como la Tota, Pochola, Chino Sensación, Drácula y Mercedes Sosa, pero también otras nuevas imitaciones con referencias a tiempos más actuales, como Shakira o Gente de Zona. "Nosotros tenemos una clientela de 34 años, y otra nueva que nunca nos vio. No defraudamos a ninguna de las dos", puntualizan.

Los tres coinciden en que la "magia" que existe entre ellos es la clave del éxito sobre el escenario. "Es lo único que tenemos. Después pueden haber cinco elefantes blancos atrás que no se notan", acota Brieva. En Midachi Kindon no hay elefantes blancos pero sí un despliegue visual que incluye mapping, interacciones con la pantalla, sonido cuadrafónico y proyecciones en sincro. "La gente nos quiere ver a nosotros pero hay una espalda multimedia que ayuda y sorprende al público", completa Volpato.

Si bien la "magia" es la misma de hace 34 años, hoy ellos son hombres de 60 y cuentan que lo sienten en las rodillas, por ejemplo, al momento de saltar con taco alto. "De todos modos la gente se sorprende porque nos tiramos del escenario, bailamos y saltamos. Terminamos muertos pero dejamos todo", expresa Del Sel.

El ingrediente extra que alimentó la expectativa por este show era implícito: muchos creían que la última separación del grupo sería definitiva. Del Sel se había instalado en Panamá como embajador argentino y Brieva combinaba sus tiempos entre ambiciosos proyectos de ficción y su unipersonal en teatro. No obstante, afirman que lo más importante que tuvo que ocurrir para concretar el proyecto fue apenas que los tres tuvieran ganas de volver. Y cuando esas ganas entraron en sintonía, el regreso de Midachi no tardó en tomar forma.

El show empezó en Panamá. Dady y El Chino fueron a visitar a su excompañero que se desempeñaba como embajador, cargo que había asumido con el nuevo gobierno de Mauricio Macri. Los actores recuerdan que aquellos días juntos en Centroamérica pasearon por playas del Pacífico y asistieron a eventos socioculturales. "Tendríamos que ir a visitar al embajador que está ahora", propone Dady. La reunión fue hace un año y significó el puntapié inicial para la vuelta del trío.

Después de recibir a sus históricos compañeros de escenario en Panamá, Del Sel puso en la balanza su continuidad como embajador por un lado, y por el otro los 34 años actuando, volver a Santa Fe con su familia y realizar un nuevo espectáculo con el grupo. El segundo plato de la balanza pesó más. Y menos de un año después de aquella reunión, Midachi ya estaba estrenando el mega espectáculo en el Teatro Ópera de Buenos Aires.

Sobre sus días como embajador, Del Sel concluye que el saldo es más que positivo: "Es bueno esto de llegar a grande y pensar que no te quedaste con las ganas de hacer algo en la vida". Además, regresó a Argentina orgulloso de la gestión que emprendió en Panamá. "Hice todo lo que estuvo a mi alcance. Me maté laburando y no falté ni un solo día", remarca.

Con el regreso de Del Sel a Argentina, Midachi Kindon se hizo realidad. Así cumplieron con las ganas propias y las del público. Hasta el uruguayo Edinson Cavani había pedido por la vuelta del trío al escenario y lo había dejado por escrito en una camiseta firmada que llegó hasta Panamá. El futbolista es uno de los tantos nexos del grupo con Uruguay. Los tres son hinchas del club Wanderers, y Dady en particular tiene varios amigos de este lado del charco. Uno de ellos es el polémico Gustavo "Pato Celeste" Torena. Consultado sobre ese vínculo, el artista cuenta que se conocieron en Rancho del Buceo, un sitio ubicado sobre la Rambla de Montevideo del que él es padrino, y donde se organizan diversas acciones benéficas. "Ahí van deportistas y políticos de todos los partidos. Un día apareció el Pato, empezamos a hablar y me invitó a Piriápolis", relata.

Provocadores.

En tiempos de corrección política en cuanto al uso del lenguaje inclusivo, los humoristas de la vieja guardia que defienden un estilo de humor tradicional suelen ser cuestionados. Midachi es militante del género cómico más popular, que Del Sel define como aquel que habla como "la gente tiene en la sobremesa o en el asado del domingo". "¿Por qué quitaríamos cosas que la gente habla con naturalidad?", se pregunta.

Brieva es contundente: "Hay que tener espalda para bancar. Hay que reírse de todo como lo hemos hecho siempre. Lo correcto hoy sería tener cuidado y mucho filtro. Si nosotros pensáramos digo gay en vez de puto, u obeso en vez de gordo estaríamos siendo cómplices del sistema. Pero como artistas nosotros tenemos que romper el sistema. Desarmar, poner la traba en el engranaje para que reviente todo. Tenemos que provocar". Y concluye: "Nosotros decimos cualquier cosa y no dudamos. No hay que ser políticamente correcto". Aunque advierte que nunca incurren en faltas de respeto.

Grieta.

Midachi no habla sobre política. No lo hace arriba y tampoco debajo del escenario. Es sabido que entre sus integrantes está representada la polarización entre macrismo-kirchnerismo presente en la sociedad argentina. Mientras que Del Sel supo emprender una carrera política dentro del espacio de Mauricio Macri, Brieva apoyó abiertamente al gobierno que encabezó Cristina Fernández de Kirchner.

Brieva no sabe si las simpatías políticas pueden condicionar al público pero está convencido de que "él no trata de gustarle a todo el mundo": "Yo me muestro como soy que es lo más fácil y digo con mucho respeto todo lo que pienso y siento. Sé que hay gente que me quiere y gente que no me quiere. No ando por la vida tratando de agradar porque creo que en un mundo injusto si te quiere todo el mundo algunas de las dos cosas son mentira", evalúa.

La simpatía mutua entre Brieva y Cristina Fernández quedó reflejada el día que ella lo fue a ver a su unipersonal. Cuando se le pregunta si le gustaría que la exmandataria lo fuera a ver también al show de Midachi, el actor no duda: "Sí, ¡obvio! Cómo no. Claro". Pero Del Sel es categórico: "A mí no me gustaría". Y explica: "Si va voy a tener que hacer reír igual y no tendría problema. Pero no me gustaría, como tampoco me gustaría que fuera Mauricio (Macri). Es para evitar que alguno se aproveche de la situación para hacer pasar un momento incómodo. Es mejor que vaya el pueblo".

Volpato no se mantiene al margen de la opinión política y sentencia que está "desilusionado, incluso de la democracia". "No sé cuál es el mejor sistema, tampoco es la dictadura. Pero los controles de la democracia son falibles y no van más. Le faltan resortes para que en el poder estén los mejores", concluye.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)