MARÍA DUPLÁA

Una argentina que brilla en florida

La sobrina de Nancy Dupláa es María en "Una vida lejana", la película francesa filmada en Uruguay que está en cartelera actualmente.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
María Duplaá

Es argentina, rodó en suelo uruguayo y entre uruguayos la película francesa Una vida lejana que se exhibe por estos días en varias salas uruguayas, y dice sin reparos que su personaje es “el más lindo de esta historia”. Y aunque hoy disfruta de estar abocada más que nada al cine, la sobrina de Nancy Dupláa ya pasó por la publicidad, la televisión —estuvo en las telenovelas Mujeres de nadie y El elegido— y las series web, y trabaja en un proyecto teatral mientras avanzan otros dos proyectos en la pantalla grande. Cuando puede se queda en su casa y toca la guitarra, pero la paciencia no es una virtud suya. Charla con María Dupláa.

Dice que en la vida real y en el contexto de su familia es como un payasito, pero en cámara se decanta por el drama y la comedia no la tienta demasiado, más bien la incomoda. Para María Dupláa, que es todo sonrisa y dulzura en su manera de tratar al otro, es mucho más fácil llorar y no importa si tiene que actuar su angustia una y otra vez. "A mí me ponés una película de acción y lloro, soy muy maricona", confiesa.

Esa facilidad le vino bien a la hora de componer el personaje de María para Una vida lejana, película francesa de Olivier Peyon filmada en Uruguay y actualmente en cartelera en cuatro salas montevideanas. Allí, la actriz argentina le pone el cuerpo a la tía de un niño que fue apartado de su madre para ser criado en su familia paterna, un trasfondo del que no está al tanto y que será un duro cachetazo cuando lo conozca.

"Muy poco humildemente digo que es el personaje más lindo de la película, el único que realmente tiene un quiebre, el que no conoce la verdad", dice y asegura que cuando leyó el guión se terminó de enamorar de este proyecto, que ya le interesaba bastante por lo que significaba trabajar con un director y un equipo de producción franceses.

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Y ese amor fue mutuo, porque a Peyon no le importó demasiado estar buscando una mujer 10 años mayor que Dupláa para el papel: cuando vio su casting la eligió sin vueltas, aún sabiendo que por eso iba a tener que readaptar el guión. Al personaje original tuvo que modificarle la edad, el idioma y hasta el background, para justificar que esa mujer uruguaya de la ficción tuviera un acento más argentino. "Y lo que estuvo bueno es que me dio mucha libertad para trabajar", destaca.

Dupláa disfruta de estar haciendo cine y se reconoce privilegiada. Una vida lejana le permitió ir a festivales (estuvo por Francia, Brasil y hasta Piriápolis) pero además viene con un estreno por año, y tiene por delante dos proyectos: una película argentina y una coproducción entre Chile, Argentina y Francia. "Y estoy haciendo mucha serie web", cuenta esta actriz de 31 años que hizo teatro independiente, publicidades, trabajó en telenovelas como Mujeres de nadie o El elegido y hasta tuvo una participación en La Leona, la tira diaria que protagonizó hace poco tiempo su tía, Nancy, la más conocida de la familia y su consejera en esto de la actuación, una vocación que descubrió cuando era pequeña.

Nunca quiso jugar la carta del apellido famoso y aunque no le negaron trabajo por ser "sobrina de", admite que no descarta que eso le haya quitado alguna posibilidad en, por ejemplo, Canal 13, un canal de sabido conflicto con los gobiernos de los Kirchner, a quienes Nancy Dupláa y Pablo Echarri han apoyado a ultranza. "No lo tengo comprobado pero tampoco lo descartaría, sobre todo en este medio en que todo se mueve bastante así", dice esta bailarina de formación que hoy fantasea con montar su propio proyecto teatral y ponerlo a rodar.

—¿Cómo viviste esta experiencia de filmar en Florida y de pasar casi un mes en Uruguay?

—No sólo la experiencia de trabajar en Uruguay sino la de hacerlo en un lugar como Florida, donde la gente tuvo tan buena predisposición y se puso tanto la camiseta de la película: todo fue maravilloso. Ese amor se supersiente y trabajar en esa dinámica es hermoso. Fue un rodaje con bastante velocidad pero funcionó perfecto y el equipo uruguayo trabajó muy bien con las cabezas del equipo francés. La verdad es que nos redivertimos; tanto que después del rodaje quedaban energías para tocar la guitarra y hablar del día. Hacía como 15 años que no venía por lo menos a Montevideo, y cuando la pisé después de la locura de Buenos Aires fue como: ¡qué linda ciudad! Es mucho más tranquila.

—¿Qué tiene que tener un personaje para que no te le puedas resistir?

—(Piensa) No sé. Trabajar me encanta, la verdad es que me cuesta mucho decir que no porque me tienta la experiencia de rodaje y hacer cine me encanta. En este caso en particular era un personaje que en un punto era muy cercano a mí, por el amor que tiene por su familia, las ganas de estar presente, la necesidad de viajar y estar en otros lados. Y después eso del cambio que había. Igual siempre encuentro en el personaje algún tipo de desafío; por más parecido a mí que sea, siempre hay algo que se distancia del actor y ese es el trabajo lindo de hacer: despegarse de uno mismo para encontrar otra veta, otra cadencia.

—Cuando ves el resultado final, ¿ves reflejadas todas esas cosas que disfrutaste durante el rodaje, o el resultado final puede ser drásticamente diferente?

—Es muy difícil despegarse y a mí me cuesta mucho verme; no me gusta porque uno mientras está rodando lo que tiene a mano es el sentimiento que le pone al personaje. Después la imagen es muy distinta a ese sentimiento, y en general me parece horrible. Pero en este caso me encantó el resultado, esto de trabajar con cámara en mano y con luz natural; me encantó en cuanto a la estética y también en cuanto a cómo terminó quedando mi personaje: redondito, cercano, sensible.

—Has dicho muchas veces que tu tía, Nancy Dupláa, te aconsejó que fueras paciente y que crecieras de a poco en tu carrera. ¿Te cuesta manejar la ansiedad?

—Es un trabajo que, intuyo, va a ser eterno, porque me pasa todavía ahora que hay momentos en que estás tapado de trabajo y se te superponen las cosas, y hay meses que de golpe no aparece nada y me vuelvo loca porque no sé qué hacer con mi tiempo. La paciencia es algo en lo que voy a tener que trabajar toda la vida.

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