ELEONORA WEXLER

Año para recordar

La esposa infiel de Amar después de amar, la médica que recuperó la vista gracias a un trasplante de córnea de Golpe al corazón y la madre soltera que encuentra el amor en Un gallo para Esculapio le dieron muchas satisfacciones. Sábado Show habló con la actriz de sus tres personajes y otros temas.

Eleonora Wexler
En 2017, ganó el premio TATO a Actriz de Unitario y a Actriz de Telenovela Diaria.

FOTO: GENTILEZA TELEFÉ

"Me encanta Uruguay, pero no soy de venir mucho. Conozco bastantes partes. Vine a Punta del Este un par de veces invitada, con amigos. Me gusta mucho Colonia, estuve en Carmelo, también en Montevideo. No he venido mucho de vacaciones, por eso estos días en Punta del Este fueron una gloria… espectaculares", dice Eleonora Wexler en medio de un merecido descanso. Es que 2017 fue un año muy intenso para la actriz, con dos importantes protagónicos –Amar después de amar (ADDA) y Golpe al corazón- y una participación en una serie de proyección internacional, Un gallo para Esculapio. Fue el año en el que finalmente le llegaron los protagónicos en la televisión, algo que no se había concretado aún a pesar de su brillante carrera. "Las cosas van llegando en su momento y no es que diga uy, sí, me muero por hacer un protagónico. Creo que las oportunidades tienen que ver con encabezar una historia, ser parte de una historia que se va a contar. Por ahí, en otro momento, le hubiera dado más importancia que la que tiene ahora. Lo disfruté muchísimo, tanto lo de ADDA como lo de Golpe al corazón, que fueron dos cosas diferentes", apunta. "Y también la participación más de reparto en Un gallo para Esculapio, porque me parece que lo rico son los personajes, no sé si el título de protagonista o no. A veces hay personajes que son mucho más ricos y no son protagónicos. Por ahí eso uno lo va viendo más con el tiempo, con la edad, con la experiencia. Lo que sí puedo decir es que pude disfrutar de forma diferente de cada uno".

Eleonora empieza por destacar el fenómeno ADDA, "una novela que tiene una trama muy diferente a lo que es un culebrón convencional como Golpe al corazón. Era una novela atípica, de 70 capítulos nada más, con una trama policial erótica mezclada con el amor. Para mí rompió un molde de lo que se venía viendo en una tira diaria, por lo menos en Argentina". A ella le tocó interpretar a Carolina, una profesora de tango que dejó todo para atender a su familia, formada por su marido Santiago (Mariano Martínez) y tres hijos, y que un buen día conoce a Damián (Federico Amador), dueño de una pesquera, casado con Raquel (Isabel Macedo) y padre de mellizos. Entre los dos surgirá una fuerte atracción imposible de contener que los llevará a iniciar una doble vida, la que se verá abruptamente interrumpida por un extraño accidente que esconde toda una trama policial.

"El guión de Gonzalo Demaría y de Erika Halvorsen fue muy interesante desde el lugar que contaba la historia. Más allá del deseo del hombre, mostraba lo que pasaba con esta mujer que estaba casada bien, con un hombre al que quería. Vemos qué pasó con su deseo durante un tiempo, qué encontró en él y cómo transgredió. Hizo lo que pudo, obviamente, cómo pudo; tanto Damián como Carolina. Está contado desde un lugar muy femenino y para mí creo que esa fue una de las claves de ADDA", sostiene.

Otra de las claves fue que la telenovela estaba totalmente grabada y terminada antes de su estreno, lo que no dio lugar a cambios sobre la marcha en función de temas como el rating o demandas del momento. "Eso hizo que fuera muy relajado para todos; para los productores, los directores, los guionistas, los actores… porque no había que dar ninguna vuelta de tuerca, la historia ya estaba escrita. Hay una cosa que tiene que ver con respetar la historia, con cuidar los personajes, y con que lo que está escrito, ya está. Terminamos de grabar en octubre, principios de noviembre de 2016, y se estrenó en enero de 2017. Para mí fue una historia totalmente compacta, con personajes muy bien delineados. Fue muy interesante cómo estaba presentada: la edición, el cuidado de la imagen, la música, el presente, el pasado… era complejo para contar, sin embargo creo que fue un buen logro", destaca la actriz, poniendo especial énfasis en el tiempo que se le dedicó a la edición, que es clave en una historia que transita entre el presente inmediato al accidente y lo que ocurrió tres años antes. En esos viajes en el tiempo, se cuidaron detalles tan específicos como el color de las escenas. "El pasado tenía un color más cálido y el presente un color más crudo. La musicalización fue otro gran acierto", apunta Eleonora.

ADDA se emitió en horario central en Argentina lo mismo ocurre en Uruguay (lunes a viernes, 21:30)- y consiguió buenos números de rating (promedio de 12.1 puntos).

Golpe al corazón, en tanto, fue otra cosa, el llamado culebrón típico. "Más allá de estar aggiornado, no deja de ser una telenovela con una historia de amor más clara y más definida, con tintes sociales pero con personajes que tienen que ver más con los buenos y los malos. Otro color completamente diferente", explica la actriz, a quien en esta historia le tocó ser la doctora Marcela Ríos, una brillante médica clínica que estuvo dos años casi ciega por un ataque callejero y que recuperó la vista gracias a un trasplante de córneas. El donante fue la esposa del ex boxeador y ahora enfermero Rafa Farías (Sebastián Estevanez), con el que la protagonista termina teniendo un romance.

"Trabajamos muy bien, fue un equipo humano espectacular, desde la productora de Quique (Estevanez) y Telefé, con un público fiel que se mantuvo hasta el final", destaca de una historia que en un principio iba a protagonizar Carina Zampini, continuando con la exitosa dupla telenovelera que hace con Sebastián Estevanez, pero que terminó rechazando al asumir otros compromisos. "Lo lindo es poder cambiar, contar otra historia y que la gente compre la pareja. Mucha gente siguió la historia de amor y uno lo agradece un montón. Obviamente que la pareja de Seba con Carina estaba súper afianzada de varias telenovelas, pero no era que eso me pesara ni mucho menos, era algo completamente diferente. No era un desafío, simplemente era ver cómo contábamos la historia".

Tanto Carolina como Marcela le exigieron a Eleonora aprender algunas cosas que no sabía. "Es lo lindo que tiene la actuación, son los desafíos que tenés para poder jugar. Para el mundo de Carolina (ADDA), yo había bailado tango alguna que otra vez, pero no tenía mucha idea y ella es profesora de tango. Así que me puse a estudiar un poco. Federico Amador fue también un gran compañero, vino a un par de clases conmigo en mi casa. Era lindo de hacer, estaba buenísimo y, al momento de hacer las escenas, había algo que teníamos más incorporado".

Mientras que para meterse en la piel de Marcela, fue clave que tanto su hermana como su cuñado sean médicos. "Mi hermana es cirujana y mi cuñado emergentólogo, trabajan en el Hospital Fernández, muy conocido en Argentina. Me subí a la ambulancia con mi hermana, que fue genial, iba vestida de ambo, como una médica más. Con mi cuñado hice una guardia de noche, y él dio una charla para los compañeros, directores y actores", cuenta.

Premiada.

Eleonora también tuvo una pequeña pero importante participación en Un gallo para Esculapio, serie de la productora Underground (Sebastián Ortega) que se vio por Telefé y TNT. Allí era Estela, una madre soltera que había tenido una historia con el hermano de Nelson (Peter Lanzani), que llega a la capital desde Mendoza buscando a ese hermano para entregarle un gallo de riña y termina involucrado con una banda de piratas del asfalto.

"Teóricamente, lo que hablamos con Bruno Stagnaro y Ariel Staltari, que son los genios que escriben el guión a quienes adoré, es que Estela recién volvería para el último capítulo de la segunda temporada, por si existe una tercera temporada y ahí sí se desarrollaría más el personaje", adelanta la actriz sobre una serie que este año estrenará nuevos episodios. "Me encantaría volver porque para mí estuvo buenísimo. Fue un desafío trabajar con Peter (Lanzani), con quien no había actuado nunca; es un actor hermoso, permeable, con ganas de seguir creciendo. El nene que hacía de mi hijo es divino también, Baltazar. Y tener a Bruno (Stagnaro) como director fue un desafío. Con Underground ya había trabajado, ya conocía cómo se maneja la productora", destaca, justo el mismo día en que se dio a conocer que Un gallo para Esculapio está nominada al Premio Platino como Mejor Miniserie o Teleserie Cinematográfica Iberoamericana.

Además, el año pasado ganó once Premios TATO (productores), entre ellos el de Mejor Actriz Protagónica de Unitario para Eleonora, que en esa misma ceremonia se llevó el de Mejor Actriz Protagónica Diaria por ADDA. "La verdad fue una sorpresa, siempre es lindo recibir premios. Es como un mimo, una sensación de mimo al reconocimiento aunque uno no trabaja para eso. No me lo esperaba, pero fue bienvenido, gratificante, me encantó haberlos recibido. Se vio mi trabajo y gustó, fue bueno contar historias de personajes bien diferentes, tanto el de ADDA como el de Un gallo para Esculapio o el de Golpe al corazón. De eso se trata un poco el trabajo que uno hace, contar historias diferentes con personajes completamente opuestos que te lleguen al corazón o que te movilicen. Yo no digo que tienen que gustar, simplemente con que te movilicen en algo yo ya lo agradezco".

Lo que viene.

La televisión, por el momento, no está entre los planes de Eleonora para 2018. Sí el teatro, que ella confiesa que es el lugar donde crece más. "A principios de abril empiezo a ensayar una obra, Dos más dos, escrita por Daniel Cúparo y Juan Vera. En España funcionó muy bien, y en Argentina se hizo la película con Adrián Suar, Julieta Díaz, Carla Peterson y Juan Minujín. La vamos a hacer con dirección de Marcos Carnevale en el Teatro Nacional", cuenta quien hará pareja con Fernán Mirás, con quien debatirá si acepta la propuesta de los personajes de Julieta Zylberberg y Luciano Cáceres de tener un encuentro swingger.

Además, será parte de Mujeres desobedientes, ciclo impulsado por Erika Halvorsen, "una autora contemporánea muy interesante", dice. Tendrá lugar en el Centro Cultural Recoleta, con entrada libre, y con la participación también de Julieta Díaz, Fabiana García Lago y Julia Calvo. "Será al aire libre para hablar, más que nada, de la temática de la mujer, de las mujeres desobedientes que rompieron reglas o que no cuadraban con la estructura social de determinado momento. Yo voy a presentar un unipersonal, La maldecida de Fedra, que ya hice y fue un gran desafío en este último tiempo de crecimiento interno para mí", anuncia quien, si bien apoya los últimos movimientos feministas, no se considera una participante activa. "Sí soy muy activa desde las redes sociales, quizás no más por falta de tiempo. Por ejemplo, apoyo absolutamente el aborto legal".

En cuanto al cine, tiene algo previsto pero todavía no firmado que la tendría ocupada en octubre. Mientras tanto, seguirá disfrutando de Miranda, su hija adolescente (13 años). "Está muy conectada con el tema de los animales, de los caballos, la equitación. A mí se me cae la baba, pero por otro lado tiemblo; bah… me genera mucha adrenalina verla saltar como una amazona. Es su pasión, le encantan los animales como a mí, pero ella tiene una pasión muy concreta que es el caballo. Siento que se comunica, se conecta y es plena. Dice que quiere adiestrar, yo quiero que sea feliz".

O quizás esté viajando, como este año, que se fue a Sudáfrica. "Me pareció increíble, un mundo completamente diferente, me quedaron más ganas de conocer África. Disfruto mucho de viajar, creo que es una de las cosas más lindas que siento. Si pudiera, viajaría por todo el mundo. Conocer diferentes culturas, gente… me encanta", apunta.

Estar abierta a nuevas posibilidades es lo que define a esta actriz que una vez dijo "no sé si voy a actuar para siempre" y lo sigue sosteniendo. "Creo que uno no sabe. Uno va eligiendo, va vibrando, va sintiendo. Actúo desde muy chica y ya tuve mi crisis en un determinado momento (tenía 14 años y pensó en dejar de actuar); puedo volver a tenerla, qué sé yo. Lo lindo es a veces eso, que uno no sabe qué viene, cómo viene. Son cosas que te pasan cuando vas creciendo, experimentando, investigando… por ahora sigo eligiéndolo, me encanta lo que hago, disfruto mucho, me siento muy plena haciéndolo… pero no sé", lanza dejando en suspenso una posibilidad que, viéndola en los distintos escenarios, sería bueno que nunca se concrete.

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