Entrevista

Annasofía Facello: "Siempre hay que estar en la búsqueda de los sueños"

Annasofía Facello, coconductora de Escape perfecto (Canal 10) se consolidó en 2015 como revelación televisiva. Para 2016, amplía la lista de sus sueños.

Annasofía Facello
Annasofía Facello
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Annasofía Facello

FOTOS: CAROLINA SOSA

De niña soñaba con ser como Xuxa. Mientras tanto cantaba, actuaba e iba a clases de danza típica escocesa, una especialidad que todavía desempeña cuando tiene la ocasión. Con 29 años recién cumplidos, Annasofía Facello cierra un año de maravillas con el éxito de Escape perfecto (que integra junto a Alberto Sonsol en Canal 10) y un título bajo el brazo: se recibió de licenciada en Comunicación. Pero la rubia que obtuvo el último Iris Revelación por su rol en Yo y tres más, sigue soñando.

Casada hace pocos meses y siempre con buen humor, Annasofía está estudiando actuación y espera que 2016 llegue con la oportunidad de participar en una película o ficción de TV. También se desempeña como DJ en ciertas fiestas y le encantaría, algún día, grabar un disco. “Nunca me quedo quieta. Me parece que siempre hay que estar en la búsqueda de los sueños”.

—Escape perfecto cerró su segunda temporada con buenos números de audiencia, ¿qué sensaciones te dejó?

—Estamos muy orgullosos y felices por la respuesta que ha tenido el público. Nos ha ido muy bien. Fue reconfortante después de invertir tanto que a la gente le guste. El año que viene haremos la tercera temporada; creo que desde marzo.

—¿Qué tan pendiente estabas de los números y la repercusión?

—Cuando hago las cosas, me divierto y paso bien. Está bueno cuando te enterás que le va bien a nivel de rating, pero no es algo en lo que yo me focalice. Hoy podés estar en un programa que se ve mucho y mañana en otro que se ve menos. Y no vas a hacer mejor o peor tu trabajo por eso.

—¿Qué dirías de tu rol en el programa?

—Hoy estoy más suelta y tengo más herramientas que en el comienzo. Es un proceso natural. Este es un rol diferente en el que se puede ser más espontánea y jugar más. Yo soy medio payasa a veces. El rol y el tipo de programa me lo permite. Además, nos entendemos muy bien con Alberto (Sonsol), tenemos muy buena química. Me divierto mucho en cada programa y eso se nota.

—Te toca estar cerca de los participantes, ¿cómo lo viven ellos?

—Están renerviosos. Trato de estar con ellos todo lo puedo, charlar para calmarlos y ayudarlos para que se lleven cosas. Trabajar con la gente me encanta.

—¿Cómo nació la vocación por los medios?

—No sé. Fue un camino. De niña en realidad quería ser cantante. Me encantaba Xuxa y quería ser como ella. Después mis ídolos fueron Alanis Morissette o Cranberries. También me encantaba la danza: hacía (y hago todavía) danza escocesa porque la enseñaban en el colegio. Me gustó siempre el área artística. Pero también quería desarrollar una carrera universitaria y este año por suerte me recibí de licenciada en comunicación. La TV es un trabajo donde se puede conjugar lo artístico con lo que aprendí en la Facultad. Se puede volcar todo lo que sos en la tele.

—Ingresaste como productora en Canal 10 y al poco tiempo tuviste la oportunidad al aire con Conectados y luego Yo y tres más, ¿cómo sentiste el proceso?

—Muy bien. Creo que he estado en el momento indicado y en el lugar correcto. Me dieron la oportunidad y la supe aprovechar. A veces esas dos cosas no coinciden, pero por suerte en mí sucedió. Y sigo aprendiendo y creciendo porque esto es cuestión, sobre todo, de mantenerse.

—¿Qué crees que es lo malo de ser famosa?

—Me parece que no existe la fama en Uruguay. ¿Qué fama? Si yo ando en ómnibus... (risas) Como mínimo debería tener chófer, una limusina. En otro país de mayor magnitud, puede darse la fama. Aquí no. Somos un pueblo, una gran familia en la que nos conocemos todos. El concepto de fama me parece no aplica.

—¿De dónde crees que proviene tu personalidad extrovertida?

—Mi familia es de ascendencia italiana. Somos muy gritones, hablamos fuerte, hacemos chistes. Cuando voy al canal, me pone contenta ver gente. Me gusta el contacto, me activo. No estoy a enchufada a 220 todo el día. Es como si estuviera acelerada, pero no lo estoy. En el fondo, me considero una persona feliz y agradecida. Tenemos problemas pero nada es grave, así que intento vivir los días contenta. Y cuando se enciende la cámara, me baja un espíritu y me libero.

—¿Fuiste vergonzosa en algún momento de tu vida?

—Sí. Cuando entré a Canal 10 era más vergonzosa. No conocía a nadie y llegué muy tranquila. Recuerdo que en los comienzos en Yo y tres más me temblaban las piernas y las manos. Pero no por eso hay que dejar, hay que seguir para adelante.

—Te has integrado con otras colegas y participaste hace unos días de la reunión de comunicadoras en casa de Sara Perrone...

—Sí, fui al té de Sara. Me llevo bien con todas. Pasamos muy bien. Nos pusimos al día con cosas de mujeres que están en la misma que vos. Todas nos acompañamos y está bueno. La unión de las mujeres me parece buena.

—¿Sos feminista?

—No, no me etiqueto de nada. No llevo ninguna bandera de nada. Yo vivo en un universo... en el mundo de Annasofía.

—¿Qué tiene el mundo de Annasofía?

—Tiene la TV, la música, el canto... Estoy estudiando actuación frente a cámara hace dos años y me interesaría en 2016 hacer algo con eso. Me encantaría trabajar en una película o una ficción. Acá o en la China. Me apasiona, quiero tener esa experiencia. También estoy pasando música; me gusta mucho y juego a ser DJ. Estoy asistiendo clases de locución y sigo bailando danza escocesa, aunque la tengo un poco olvidada. También estoy entrenando mucho con la entrenadora Flavia Portella. Me encantaría hacer danza contemporánea... Nunca me quedo quieta. Creo que una necesita estar siempre en la búsqueda. Todo el tiempo estoy pensando en mis sueños, en cosas que quiero hacer. También me encantaría, algún día, grabar un disco.

—¿Cómo te definirías como cantante?

— Tengo oído, no lo hago mal. Pero odio decir que hago algo bien.

—¿Por qué?

—Porque no me sale. No me gusta hacer alarde de nada de lo que hago o soy. Es mi forma de ser.

—¿Es un problema de autoestima?

—No, yo me siento cómoda con mi cuerpo, con mi forma de ser y con todo lo que soy. Intento siempre mejorar y crecer y no me cambiaría nada. Busco el equilibrio. No tengo problemas, me quiero, pero no me creo más linda, ni más inteligente que nadie. No me comparo con nadie; vivo mi camino y mi propio mundo.

—Te casaste el año pasado, ¿planes de hijos?

—No, por el momento. Recién cumplí 29 años. Me gustaría hacer algunas cosas antes de tener familia. Después, sin apuro, vendrán los niños.

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