ENTREVISTA

Ana Durán habla de su reinvención: "Hasta que no se me queme todo, voy a seguir"

La cocinera habla del cambio de nombre de su local, ahora "Clementina" y los cambios en "La mañana en casa" tras la salida de María Inés Obaldía

Ana Durán. Foto: Leonardo Mainé.
Ana Durán. Foto: Leonardo Mainé.

Tiene 77 años y la vitalidad de una adolescente. Hablar con Ana Durán es como hacerlo con una abuela, ya que ella da consejos, habla, pausa para saludar y retoma la charla, como si estuviera entre casa. Ella se siente así, tanto en Clementina, su emprendimiento en la calle Maldonado y Lorenzo Carnelli, como en su segmento de La mañana en casa, donde cocina y también da consejos que todos hemos usado alguna vez.

En esta charla con Sábado Show, Durán, cuya familia se está por agrandar ya que espera dos bisnietos, habla sobre el cambio de nombre en su establecimiento, la resiliencia que ha tenido para superar algunos obstáculos, y también los cambios que ha tenido en La mañana en casa desde la partida de María Inés Obaldía. “No hay sustitutos”, dice Durán.

—¿Cómo surge cambiar el nombre de Mandarino a Clementina?

—Fue un cambio. Éramos tres socios, Francisco Moretti, Martin Schwedt y yo. El tema es que la pandemia nos ha afectado a todos de formas diferentes. A Pancho y a mí nos hizo ponernos en más movimientos, porque entendimos la cantidad de gente que depende de nosotros. Y Martín, no sé se pinchó o se bajoneo mucho y planteó la posibilidad de cerrar. Cerrar significaba quedarnos sin trabajo, sin posibilidades y con mucha gente para atrás; y Pancho y yo sentimos que si no sangrábamos, no íbamos a cerrar. Le propusimos a Martin que se quedara con lo que quisiera, y él sigue en Pocitos.

Obaldía, Nano Folle, Ana Durán, Carolina García y el Piñe en MasterChef
Ana Durán en Masterchef. Foto: Difusión

—¿Y qué se hace ahora?

—Ahora hay que remar, remangarse y vamos. Entonces dijimos: probemos jueves a sábados en la noche. Pancho acondicionó el lugar, hizo todo el cambio, porque cuando uno tiene ganas no hay vueltas, yo no estoy para arrastrar muebles, entonces decidimos darle todo el apoyo a nuestra gente del mediodía que tenemos a Mauricio Lauber como chef y en la noche a Catalina Rivedieu que es una chica joven, con ganas que ya había trabajado con nosotros y aprendió mucho, se fue a España, siguió aprendiendo y volvió con nuevos aires. Entonces todo el mundo se lleva bien, tenemos un equipo de siempre en la mañana con Mauricio, y hemos seguido cambiando los menús, hemos ampliado lo que la gente nos pide. Nosotros tenemos una clientela que la mayoría conocemos por el nombre, porque vienen casi todos los días, y el chef sabe a quién no le gusta el queso, quien tiene alguna alergia, porque es como si fueran a comer a su casa. Tenemos delivery al mediodía, y de noche estamos incursionando con un menú de tapas y tragos. Siempre manteniendo ese criterio de darle a nuestros clientes un servicio diferente. La gente está respondiendo, en esto hay que ir muy cauteloso, cumplimos con todas las medidas sanitarias y más.

—Reinventarse es parte de tu ADN.

—Creo que Clementina vino porque Martín no quería quedarse con el nombre, nosotros tampoco, y a Pancho se le ocurrió seguir con el cítrico, y Clementina es un tipo de mandarina que al principio es un poco ácida y después se vuelve dulce en boca. Y queríamos en este momento como amargo, queríamos darle algo de dulzura a nuestros clientes. Y siempre tuve este local como mi lugarcito. La televisión me ha dado muchísimas satisfacciones, no sé cuánto más estaré en televisión, mientras a la gente le interese lo que hago, seguiré. Porque lo mío es una prestación de servicio, tanto en la cocina como en la economía doméstica. Pienso que la gente siempre se va a seguir manchando, lo importante es que yo tenga la cabeza suficiente para no dejar un agujero en la tela donde estaba la mancha. Espero que no pase eso, antes de eso me iré. Pero en la televisión, en los medios estás mucho más expuesta físicamente. Los años van pasando y la gente me acepta igual porque yo me acepto.

Ana Durán. Foto: Leonardo Mainé.
Ana Durán. Foto: Leonardo Mainé.

—¿Alguna de tus nietas ha demostrado interés en querer seguir tus pasos?

—Tengo nietas a las que les gusta cocinar, los otros días estuvo conmigo una de ellas, que cocina sin harina y quiere darle entender a la gente que se puede comer delicioso, no con todos los ingredientes que tenés a la vista y que se puede ganar en salud cambiando la cocina por cosas más saludables, y su cocina es así. Los otros días me preguntaban si iba a ser mi sucesora, y decía que no. Sucesoras no hay, ellas harán lo suyo y yo lo mío. Que genéticamente pueda haber algo de lo que a uno le gustó, en un nieto, es la felicidad más grande. Mañana yo me iré, pero esa sonrisa quedará. Es una forma de seguir tu vida, de otra forma. Y por eso siempre pensé en Clementina como una jubilación con afecto. Porque la gente viene a comer pero también pregunta cómo sacar una mancha de un mantel, porque es lógico. Pasa como cuando te encontrás con un médico y le decís que te duele acá o allá, y el doctor contesta.

—¿Cómo te definís?

—Soy una mujer muy simple, me gustan las cosas simples, mi casa, mi familia, disfruto mucho más en mi casa a los míos, que andando por ahí. Siempre fui así, mi madre era así, y cuando queres tanto tu casa y tu familia, evidentemente te interesa la economía doméstica como a mí. Lo que hago yo lo hacen todas las mujeres del mundo, con ganas o sin ganas, también muchos hombres. Entonces pienso que lo simple de lo mío ayuda a simplificar la vida a los demás.

María Inés Obaldía
María Inés Obaldía

—¿Cómo se vivió la salida de María Inés Obaldía de La mañana en casa?

—Fue sorpresiva porque fue de un día para el otro. En realidad había todo un tema para ella, porque tengo entendido que ella aceptó este cargo que le va de perlas, la Intendencia ha ganado una maravilla de mujer, justa, firme, simpática, llena de vida, y nosotros no nos enteramos porque seguramente ella tenía que mantener el secreto hasta el nombramiento. Y el nombramiento se hizo público en el mismo día, entonces ella estaba con nosotros pero no estaba. Son cosas que suceden y son muy respetables. Ella es una mujer muy derecha y ahí está ordenando la cancha, porque entrar ahí ha de ser un trabajo bastante importante. Ella hacía maravillosamente bien su trabajo, las entrevistas de María Inés son especiales y logra sacarle a cada entrevistado lo que está bueno. Conocés las personas a través de ella. El tema es que de un día para el otro nos quedamos sin ella. Encima “la Trini” está embarazada, que es maravilloso, un bebe es una alegría.

—Fueron muchas emociones en pocos días.

—Sí, el otro días nos dice: ¿saben que me voy?, y al aire digo: ¿qué pasa con este programa que se va todo el mundo?, y entonces nos dijo que se iba a tener que tomar licencia maternal porque está embarazada. Es una alegría que un programa como el nuestro se vaya una persona como María Inés y venga un bebe, es un círculo de la vida que está bueno. La vida es así, es un gran nombramiento para María Inés y te alegrás que a los demás les vaya bien. También remamos ahí, apechugamos y seguimos adelante.

—¿Sentiste que cambió tu participación tras la salida de María Inés?

—En realidad siempre nos apoyamos todos. Yo llego muy temprano porque preparo todo, así que estoy siempre, solo me pidieron que los primeros días estuviera en la apertura y me quedara en el cierre para que la gente vea que estamos todos, y lo estamos. Vamos a seguir siendo lo que fuimos siempre: el equipo de la mañana. Y no hay sustitutos, vendrá alguien que te guste más o menos, pasa que María Inés es una mujer de mucha trayectoria. Ella hizo un montón de programas diferentes, en todos se lució, y ha tenido un carrerón en los medios. Seguramente haga otro carrerón en la Intendencia.

—¿Cómo te sentís siendo la cocinera de más edad de la televisión uruguaya?

—Yo me siento bien, hasta que no se me queme todo voy a seguir. En realidad mi cocina es justamente eso, como que la abuela entra a la casa de la abuela y le dice: mirá todo lo que podés aprovechar de la heladera. A mí no me vas a ver haciendo platos con grandes elaboraciones, pero a lo mejor vás a descubrir porqué uso tal elemento de tal forma, cómo le sco más el jugo a tal producto. Y eso es lo que hacemos las abuelas, ayudar y mucho. Ojalá Dios me de vida para seguir haciéndolo.

—Ya que estamos te pregunto, ¿qué se puede hacer con la cáscara de las naranjas que uno exprime para el jugo?

—Si te van gatos al balcón o al jardín, ponele naranjas y no entran. También la cáscara ayuda a evitar las moscas en la cocina. Hay muchas cosas que podés hacer. En invierno le tirás cáscaras de naranjas secas a la estufa y te queda un olor delicioso en la casa.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados