Los músicos más románticos

Amor en almíbar

El Cuarteto del Amor recorrió el país, parte de la región y Estados Unidos cantando serenatas  a mujeres de todas las edades y clases sociales. Prepara gira de seis meses por Europa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El Cuarteto del Amor

Los integrantes del cuarteto musical más romántico del país, creen que realmente el amor puede salvar al mundo. También hablan de una fuerza superior que parece protegerlos y de cómo el azar los suele favorecer. Para El Cuarteto del Amor nada es imposible: alcanza con repetir un deseo cerrando los ojos y esperar a que se concrete. Si estar enamorado es la sensación más placentera, ellos quieren hacerla eterna. Llevan cuatro años cantando sobre mujeres que describen como amapolas, melocotones y mariposas. Según sus cuentas, no es exagerado decir que realizaron más de 10.000 serenatas. “Tocamos más veces que los Rolling Stones”.

"Esto no es la bohème", advierte Andrés Lazaroff, hijo de uno de los músicos esenciales del Uruguay. "No es lo que todo el mundo se imagina del artista tirado en una cama fumando faso. Lo que nos pasa lo logramos porque estamos todo el día laburando y por eso podemos vivir de esto, y vivir bien". Tienen casi 30.000 seguidores en Facebook. En WhatsApp hay una lista de 150 mensajes que esperan un serenata personalizada, gratis. El celular que utiliza este conjunto para regalar y vender sus servicios, es el suyo. Él maneja las redes sociales, negocia las contrataciones y produce las giras. Su número de teléfono es público: 098 153 482.

El Cuarteto del Amor cantó en palacios, embajadas, rascacielos, casas de multimillonarios, hospitales de niños, escuelas rurales, geriátricos, ferias vecinales. Cantó para indigentes. Cantó Usted a dúo con Glenda Umaña para CNN en Español. "Mucha gente cree que esta es una cosa de diversión, de entretenimiento pero no somos un stand up, no es para reírse, es para emocionarse y transformar los sentimientos en positivos. Ese es nuestro objetivo siempre". Lazaroff dice que el 99,99% de las veces, lo logran.

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Está buscando un mejor apodo. En las presentaciones se hace llamar "el Búlgaro" por el origen de su apellido. En esta charla también está "el Italiano", Ignacio Casarotti, y "Benito", Nicolás Almada. Falta "el Pibe", Mauricio Sepúlveda. En la ciudad hay otros seis "mensajeros del amor" y en Córdoba funciona una réplica que comparte a "el Búlgaro" como fundador. "Empezó con un sueño. Había terminado una relación de mucho amor y me estaba por mudar de casa. No tenía casi muebles, y me quedé dormido. Era en primera persona, sentía una música y que estaba acompañado de gente. Entraba a distintos arcos iluminados y en cada arco había familias. En otro una señora, en otro una chica joven, en otro una pareja. Entraba con la música y me iba. Me desperté, me senté y se me ocurrió el nombre. Increíblemente nadie lo había patentado antes". Esta banda de serenatas comenzó como una visión.

La ilusión y la sorpresa son la parte más importante de su encanto. Vestidos con camisas pasadas de moda, tiradores, moñas y sombreros, los cuatro músicos llegan al escenario elegido cantando, con Lazaroff al frente, con una maraca en la mano. El resto lleva ukeleles, violines, tiples, guitarras, clarinetes; el formato va rotando. Con galantería apuntan a una dama, cualquiera sea su edad, y le cantan. "Primero cantás con la fuerza de tus ojos y después con la voz. Estamos a favor del acústico, para nosotros la amplificación es una barrera. Cuando cantás con el aliento en la cara de la otra persona lo que se genera es 500 veces mayor que lo que te permite un micrófono". Cuando terminan se alejan caminando hacia atrás, haciendo una reverencia y estirando el gorro en señal de respeto. "Nunca nadie tiene que saber que nos vamos a aparecer. Llegamos y no tenemos nada que ver con esta época", los describe "Benito", "somos como salidos de una película o un cuento, y cuando la persona nos asume como una ficción, en ese espacio, es que ponemos toda la energía". El 00, 01% de las veces que la magia falla es cuando la mujer huye del lugar. Es poco probable, porque si es necesario atravesar una fuente, cruzar una calle sin mirar, seguirla tres cuadras dejando las pertenencias detrás o subirse a un ascensor, se hace: "es que no importa nada más que hacer la serenata". Jamás les robaron: siempre hay un desconocido que se queda cuidando el estuche donde, quienes quieran, pueden depositar una propina.

Algunas de las canciones, como el hit Melón Melocotón, fueron compuestas por Andrés, otros son clásicos adaptados al ritmo de boleros, rancheras, foxtrot o rumba. Hay una grabación en internet que podría oficiar de disco, Bienvenidos al Coconut Arenas, pero aunque hubo una intención "no es nuestra historia sacar un disco, ¿sabés lo que pasa?", explica, "lo interesante es que somos los únicos reproductores de la música que hacemos."

El espíritu del conjunto está en las calles. Recorrieron todos los barrios de Montevideo, todo el interior a excepción de Río Negro. Los invitaron a actuar en el Teatro Solís, el Auditorio del Sodre, la Sala Zitarrosa. Antes de cada toque, para alejar los nervios y calentar el cuerpo, adulan a varias afortunadas por el camino. Giraron por Argentina, Brasil, México. Durante dos meses cantaron en las calles y bares de Florida, Atlanta, Nashville, Memphis, Tennessee, Washington, Philadelphia, Boston y Nueva York. El 21 de junio parten por seis meses a Europa. Pasarán tres meses en Portugal, luego Francia, España, Bélgica, Italia y Grecia. Titularon a la gira La sublime tournée dellamore. El mundo está a sus pies y ellos le cantan en cuatro idiomas.

El lugar donde han hecho más dinero es en Uruguay. Las contrataciones llegan desde todos lados. La Intendencia de Montevideo, por ejemplo, los convocó para recibir a los participantes de una maratón. "Hasta donde llegue tu imaginación", resume "el Italiano". Una semana para estos mensajeros azucarados "nunca es normal". Después de este desayuno convertido en entrevista, la agenda indica una serenata en el Registro Civil, en la tarde actuarán en una escuela de Canelones. La tarifa en ese caso son los viáticos. En la noche los contrató un restaurante de Piriápolis. Los fines de semana son agotadores y los lunes suele ser el día libre. Este trabajo es para un cuerpo joven. Las tarifas son flexibles, depende del lugar, cantidad de público y tiempo de actuación.

Parte del proyecto es actuar sin costo en la vía pública, hospitales, escuelas, casas particulares. Gratis tocaron en la favela más peligrosa de Brasil y a pie recorrieron buena parte de Verdisol y Casavalle. Sin cobrar fueron a visitar a una adolescente enferma de cáncer. "Todo lo que hacemos es emotivo. Esa fue una serenata curativa porque nosotros no curamos pero sí creemos que si nos apoyamos en la fe de los que rodean al enfermo, ayudamos a mejorar al paciente". La niña se salvó y meses después filmó un video para agradecerles. Otro cliente los contrató para despedir a su madre. Llegaron a Florida, le cantaron, y dos horas más tarde la mujer murió. En la lista de pendientes solo les falta un parto. "Es un laburo muy interesante, la gente nos invita a pasar a sus casas en un momento donde el miedo a la inseguridad no les permite incluir novedades en sus vidas cotidianas y nosotros hacemos trencitos en sus livings".

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Ernesto Ryan, fotógrafo, los acompañó por varios recorridos. Los define como alquimistas, "vi como un barrio cambiaba de color al menos por unas horas". Los niños, recuerda, son muchas veces los primeros en acercarse y se convierten en sus guardianes. "No existe lugar por el que no podamos transitar", asegura Lazaroff. "El Italiano" los conoció como cliente. "Yo era empleado de una oficina, hacía tareas administrativas. Esto es lo mejor que me pudo pasar". "Benito" agrega que a él le afectó la personalidad y hasta el cuerpo: "antes no me animaba a cantar, era introvertido. Ahora muevo partes de mi cuerpo que no sabía que tenía. Lo principal es que cambió mi ideología de la música, esto es transformar con cada canción. Somos una institución, porque el concepto ya trascendió a las personas que lo hacemos. Cuando nos retiremos habrá otros que lo hagan". "El Búlgaro", el músico que hizo realidad un sueño, encuentra las palabras exactas para describir su trabajo: "si esto es ser cursi, lo somos, pero es lo que se necesita. Nuestra militancia es haciendo: si vos querés cambiar la educación, educá, poné a los chiquilines contentos, alegrá las vidas de los otros. Vos imaginate que esto siempre es como una de esas películas que empiezan y que terminan bien."

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