ENTREVISTA

Alita Menéndez adelanta su show y dice que ahora se siente bienvenida en el escenario

La comediante habla sobre su nuevo espectáculo "Cumbia Up: re manija", cómo es ser dirigida por una amiga, la situación del Carnaval y la vida en cuarentena

Alita Menéndez. Foto: Leonardo Mainé
Alita Menéndez. Foto: Leonardo Mainé

Alita Menéndez está en un gran momento de su carrera como humorista. Este mes va a estar en el Festival Internacional de Teatro de la Patagonia, pero de manera virtual. “Estoy en contacto con los organizadores y con gente de otros países, y nosotros somos Narnia. En Argentina tienen 10.000 casos por día, y obligándolos a estar en su casa. Yo estreno un espectáculo y nadie puede creerlo”, dice la actriz, cantante y comediante Alita Menéndez que esta noche se presenta en el Teatro Movie con su unipersonal Cumbia Up: re manija, donde mezcla stand up con algunos personajes y varias canciones de cumbia.

—En otros países es impensado hacer un espectáculo con público.

—Sí, yo cuento lo que es acá y nadie me puede creer. Igual, nosotros no podemos hacer que nada se haga viral, ni lo bueno ni lo malo.

—Contame cómo fue ensayar este espectáculo, Cumbia Up: re manija que realizas hoy en el Teatro Movie.

—Hoy es la función, pero me acaban de avisar que va a haber una nueva función porque quedan chirolas de entradas. Así que no sabés cómo estoy, manija es lo que me define en este momento. Después de la quietud del embarazo con reposo absoluto empecé a salir hasta que nos mandaron para adentro. Con el tema de la pandemia pensé que no iba a poder trabajar nunca y ahora junté todo y Cumbia Up es todo lo que soñé de la mano y manija de Florencia Infante. Este espectáculo lo tenía pensado para más adelante, pero Florencia me dijo: ¿qué vas a esperar? Entonces me dijo: vamos a hacer este espectáculo, porque es el que querés hacer, y no otro. Entonces grabé canciones, videoclips y empezó a fluir todo como una canalización. Tengo un grupo hermoso para el espectáculo. La música es de Lucas Bunnker y la letra es mía, pero la melodía se la mandaba en un audio de Whatsapp tarareándosela, y él hizo magia. También la gente del videoclip entendió todo. Entonces es como una magia, y cuando empieza a suceder todo, es como de forma espontánea a encaminarse como si estuviera todo esperando que lo lanzáramos, por eso es mágico todo.

—¿Cómo es trabajar bajo las órdenes de Florencia Infante?

—Que te dirija una amiga es otro cantar. Es una amiga que es madre y hace lo mismo que vos, así que el nivel de empatía, comprensión es infinito. Hemos ensayado mucho a través de Zoom porque ella estuvo con el encierro, y yo también daba clases de encierro. Ella entiende todo, que tengas hijos, sabe tus procesos, conoce lo que hay que potenciar y dónde derrapas. Es importante que sea una amiga que te quiere y que te mira con ojos lindos. Estoy rodeada de gente así, entonces eso habla bien de mis selecciones y del momento que estoy pasando cuando tengo gente que te potencia lo que estoy sintiendo.

Alita Menéndez. Foto: Leonardo Mainé
Alita Menéndez. Foto: Leonardo Mainé

—Estar rodeada de gente que te quiere y potencia, es lo mejor que se puede pedir.

—Es maravilloso. Yo trabajé un tiempo como actriz, después hice stand up, improvisación y canto es lo último. Y es difícil salirse de las etiquetas, porque soy todo eso. No quiero ponerme etiquetas, aunque a veces es difícil disfrutar de lo que uno aprendió y ponerlo todo arriba del escenario porque uno tiene que elegir qué quiere hacer. Por eso ahora dije: quiero hacerlo todo. Esa creencia que el que mucho abarca poco aprieta, depende de qué se trate, porque si te hace feliz, ¿de qué estás hablando? Y pensé si no lo hago ahora, ¿cuándo lo voy a hacer? Más allá de las etiquetas soy una persona que quiere hacer una cantidad de cosas. Por eso estoy maravillada.

—Igual es un proceso que lleva su tiempo. ¿Desde cuándo estás con este espectáculo en mente?

—Desde el año pasado me vengo aprontando silenciosamente para la magia. El año pasado estaba con una cantidad de proyectos que se trancaron y eso me dio más energía. Estoy adquiriendo herramientas para transformar eso que parecía oscuro, hacerlo manija para subirme al escenario. Así que me va a salir todo lo que tenía planificado para este año, pero apretado en los últimos meses porque el Festival Internacional del Teatro de Patagonia va a salir, y el unipersonal también.

Alita Menéndez. Foto: Leonardo Mainé
Alita Menéndez. Foto: Leonardo Mainé

—¿Cómo definís a este espectáculo?

—El show es un entrevero, como soy yo. Hay un poco de todo, es stand up, hay personajes como Pata Cajetilla que me está insistiendo que quiere estar en el show, también hay algo de reflexión, y cada segmento del stand up termina con una canción de cumbia. Así que la risa y el baile, que es lo que precisamos todos en este momento, está en un mismo lugar. Igual ya no puedo más, capaz que llego al escenario y me desmayo de lo pasada de rosca que estoy. Voy camino a ser Gilda, me parece.

—¿Cómo surge hacer el show en el Movie?

—La gente del Movie vio una nota que me hiciste el año pasado en Sábado Show y le preguntó a Florencia dónde iba a hacer el espectáculo, y del Movie dijeron: que la haga acá.

Alita Menéndez. Foto: Daniel Ayala
Alita Menéndez. Foto: Daniel Ayala

—Decías que el canto siempre estuvo presente, ¿por qué no te animaste antes a cantar?

—Fue una de las primeras cosas que estudié y de las últimas que me animé. Pasa que canto y lloro, seguro que tengo baches fuertes con el canto. Y cada vez que tenía que cantar en alguna presentación, como cuando estuve con Carlos Perciavalle, me costó un montón, quedaba afónica el día anterior, y por eso era algo que postergaba. Todo este encierro me sirvió para decir: lo voy a hacer, cantaré cumbia llorando pero lo voy a hacer.

—Los videos que lanzaste para adelantar el espectáculo son como los de cumbia de verdad. ¿Cómo te sentiste grabándolos?

—Maravillada porque son amigos con quienes los hice. Contarle a la gente y que potencien lo que tenías pensado, da a pensar que estaba predestinado.

Alita Menéndez. Foto: Daniel Ayala
Alita Menéndez. Foto: Daniel Ayala

—Este año estuviste con revista House en el Carnaval. ¿Volverías a subirte al Teatro de Verano?

—He recibido propuestas para este año, pero me importa mucho escuchar mi vibración en los lugares. Y me toca personalmente el tema de los abusos, entonces estoy en un momento en el que mi cuerpo me pide un paréntesis.

—¿Por qué te toca de cerca el tema de Varones del Carnaval?

—Por temas intrafamiliares y de mi infancia me toca el tema. Todo esto despierta en memorias y conversaciones en la familia que a veces saltan otras cosas, que son un montón. Mi cuerpo todavía pide procesar algunas cosas, porque se tocan cosas en el árbol genealógico, entonces tal vez este año es un año de descansar. Porque el que haya salido tanta gente a hablar y a decir lo que le pasó, uno se empieza a dar cuenta de algunas cosas que pasó, porque eso también nos interpela para reflexionar, y empezar a construir otra forma de vincularse. En todas las denuncias hay cosas gravísimas, pero hay información de que estábamos normalizando cosas que no están buenas, y eso permite reflexionar y merece un tiempo para pensar. En mi caso me está pasando ahora con Carnaval, que me invita a una reflexión en este contexto. Porque hay cosas que uno naturalizó que ahora te dejan pensando. En Carnaval como en otros lugares, esto sucede en un montón de lugares. Saltó en Carnaval porque tiene una exposición tremenda, pero sucede en muchos lugares y eso hay que trabajarlo. Está bueno empezar a pensarlo en conjunto, entre todos.

—Sos comediante de stand up, estilo muy dominado por hombres, aunque las mujeres están tomando una mayor participación y visibilidad. ¿No ocurren ahí también machismos que se han naturalizado?

—Si, existe y estaba totalmente naturalizado. Me parece que son cosas que hay que sentarse a charlar entre los compañeros y compañeras. hay gente que está muy consciente de esto, y está dispuesta a laburar, hombres y mujeres. En un bar donde hago comedia plantée la posibilidad de volver a incluir mujeres que habían dejado el stand up. Porque es un lugar con una gran energía masculina, se van quedando atrás. Entonces volver a poner a mujeres, hacer cosas para que la mujer se sienta más cómoda, contenida y hay visto bueno. La mayoría de los propietarios de los locales son varones, pero también están dispuestos a la reflexión.

—En estos siete años que estás haciendo stand up, ¿cambió algo con respecto a las mujeres?

—Cambió mucho. Antes era como “de qué está hablando” y ahora está naturalziado eso. Además el hombre está más sensible riéndose de sí mismo. Ahora me siento mucho más cómoda sobre el escenario porque me siento bienvenida. Ya no siento esa presión de ser mujer y que no voy a hacer reír. Ahora la energía que percibo es más de: a ver qué tiene para decir, capaz está bueno. El cambio es lento, pero está sucediendo. Entonces digamos que está pasando.

—Entonces el año está tomando su forma, con espectáculos y festivales, y sin machismos.

—Lo único es que engordé, a diferencia de la gente que adelgazó. No todo fue perfecto en la pandemia, pero bueno, es un efecto secundario de todo esto.

—Mejor comer y no desquitarse con quienes viven contigo.

—Igual mirá que estuve border. Encerrada con tu familia, tu bebé de meses y una niña de 10 años es precioso para bordear la locura.

—Si sobrevivimos a esto se puede decir que la relación es para toda la vida.

—Totalmente. Hay una cantidad de parejas que se separaron y otras que dijeron: de acá al ataúd, porque si bancamos esto, bancamos lo que venga. Es lo que me pasó, 18 años de pareja y esto fue como la intensidad misma.

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