RELATOS DESDE EE.UU

Alejandro Figueredo: "Tomo más mate desde que vivo en Miami"

El destacado periodista deportivo revela cómo es su nueva vida en Norteamérica a un año de la mudanza que marcó un quiebre en su vida.

Alejandro Figueredo
Alejandro Figueredo.

Ya pasó un año desde que Alejandro Figueredo armó las valijas y partió hacia Estados Unidos sin pasaje de vuelta. El conductor se mudó junto a su familia a Miami y rehizo su vida en busca de nuevos horizontes profesionales. Dejó atrás Telemundo y Desayunos Informales y hoy es uno de los periodistas estrella de Gol Tv, donde le pone voz al relato en español de las principales ligas. Toma más mate ahora que en Uruguay, pero come menos asado. Tiene más tiempo para ir al gimnasio, a la playa y realizar actividades en familia. Y en medio del vertiginoso año, se dio el gusto de viajar a Rusia para formar parte de las transmisiones de Teledoce en el Mundial. “Fue como volver a casa”, expresa. El relato de su nueva vida.

Figueredo junto a su esposa e hijas luego de ver un npartido de hockey sobre huelo en un fastuoso estadio norteamericano.
Figueredo junto a su esposa e hijas luego de ver un npartido de hockey sobre huelo en un fastuoso estadio norteamericano.

—¿Cuál es el balance que hacés de este año viviendo en Estados Unidos?

—Muy bueno en líneas generales. Para algunas cosas un año puede parecer mucho, pero para otras es poco tiempo. Tanto a nivel personal como familiar había varios objetivos a alcanzar. Algunos ya pudieron lograrse y otros siguen pendientes. Es una etapa de permanente crecimiento y adaptación.

—¿Cómo es la zona en la que vivís?

—Una zona muy tranquila, cerca de la costa y con todo tipo de servicios a mano. Era importante conseguir un lugar cómodo para todos teniendo en cuenta tanto el trabajo como el lugar de estudio de las chicas.

—¿Qué fue lo que se te hizo más difícil de tu llegada a Miami?

—Sin dudas la separación de los afectos. Los primeros cuatro meses implicaron una separación de mi familia y no fue sencillo. Si bien teníamos claro que era lo mejor para todos porque era fundamental que las chicas terminaran el ciclo lectivo en Uruguay, fue todo un desafío. Fue duro, pero supimos salir adelante. Y hubo algunos momentos particularmente difíciles: perderme el cumpleaños de 18 de Clara, pasar las fiestas lejos de casa, pero sobre todo tener que vivir a la distancia un quebranto de salud que tuvo mi madre. Asimismo, conté con una gran mano en Miami de varias personas que hicieron todo más simple: Julio Sonino siempre estuvo a la orden para lo profesional y lo personal, Paola Saralegui —amiga de la familia desde hace años—, Leo Tonna que me abrió las puertas de su casa y se convirtió en un amigo, pero ante todo Diego Tabares con quien hicimos una gran amistad durante mis primeros tres meses en los que vivimos juntos. Fue importante para los dos tener ese soporte porque él también estaba completando sus primeros pasos por acá.

—¿Qué te sorprendió de la vida cotidiana en Estados Unidos?

—Lo temprano que se levantan (risas). En realidad hay costumbres bien distintas y eso que teóricamente estamos en la ciudad menos "estadounidense" de Estados Unidos. Pero si hay un lugar donde se marcan las diferencias ese es la calle. Y ahí a la hora del orden y el respeto nos ganan por goleada: oír un bocinazo es cosa rara...

—¿Cómo es tu rutina en Miami desde que te despertás hasta que terminás el día?

—Es bastante flexible. No tengo una rutina de trabajo que se repita todos los días por lo que cada jornada es diferente. Pongo el despertador a las 6:30 para acompañar a Josefina durante el desayuno porque es la primera que sale de casa rumbo a clases. Y a partir de ahí depende del horario de trabajo que me toque. Pero me estoy dando gustos que en Uruguay eran impensados; por ejemplo almorzar siempre en casa, tener tiempo para ir al gimnasio metódicamente y hasta poder escaparme a la playa aunque sea un ratito.

—Con el paso de los meses, ¿cada día extrañás más o te acostumbrás más?

—Yo siempre supe que me iba a adaptar rápidamente. A María (Battaglino, su esposa) le pasaba lo mismo; estaba segurísima de que iba a sentirse cómoda, pero era una incógnita saber cómo iban a reaccionar nuestras hijas y la verdad es que estamos felices porque vimos una gran evolución en estos meses. Para ellas fue fundamental poder empezar a practicar deporte enseguida porque a partir de ahí nacieron sus vínculos sociales. Y en el caso de Fini, que era la que más extrañaba, cuando arrancaron las clases todo fue más fácil.

—¿Qué costumbre uruguaya practicás allá y cuál resignaste?

—Tomo más mate ahora del que tomaba en Uruguay. Lo que resigné es la parrilla. Acá se usa mucho la "BBQ" a gas o eléctrica, pero yo amo las brasas de leña.

—¿Ya tenés un inglés perfecto?

—No, pero me defiendo!

—¿Cuál es la imagen que tienen de Uruguay en los medios de Miami?

—En líneas generales hay un gran respeto por Uruguay y los uruguayos. Por supuesto que yo me muevo en el ámbito deportivo y hay una admiración por el fenómeno de formación de jugadores "fuera de clase" en un medio tan pequeño como el nuestro. La "celeste" cautiva y tiene hinchas de todos los paises.

—¿Cómo llevás tu trabajo en el periodismo deportivo en Miami?

—Muy bien, felizmente. En estos días se cumple un año de mi primer relato para GolTv. El canal me confío las transmisiones en español de sus ligas más importantes y fue un desafío cubrir espacios dejados por colegas que venían trabajando desde hacía mucho tiempo. Estoy relatando partidos de la Primeira Liga de Portugal, el Brasileirao, el torneo Paulista, la Copa Italia y la Copa de Escocía. Además todos los martes hago la conduccion de Portugol, un programa que resume la fecha del campeonato portugués. Sorpresivamente, al poco tiempo de llegar me surgió la oportunidad de trabajar para Bein Sports, una señal que está instalada en Miami desde hace seis años y me convocan ya sea como relator, como presentador de noticias o como conductor o panelista de su programa de debate. El recibimiento a nivel de los colegas ha sido estupendo y hay una gran consideración de parte de ellos por la trayectoria.

Figueredo en la conducción de la gala de la Cámara de Comercio Uruguayo-Americana.
Figueredo en la conducción de la gala de la Cámara de Comercio Uruguayo-Americana.

—¿Seguís las novedades del fútbol uruguayo desde allá?

—Sí, por supuesto. Trato de ver los partidos en vivo cuando mi agenda laboral me lo permite. De lo contrario veo resúmenes o leo las noticias.

—¿Y de Desayunos Informales?, ¿has visto los cambios que sufrió el magazine tras tu salida?

—Si, estuve muy al tanto de todos los cambios porque fueron semanas movilizadoras para todos. Los cambios siempre son bienvenidos y ese era un buen momento para hacerlos.

—¿Te ha ido a visitar algún excompañero de los medios uruguayos?, ¿con quiénes mantenés contacto?

—Por suerte el contacto es muy fluido. Son muchos años de amistad con mucha gente tanto de Telemundo como de Desayunos y me hacen sentir súper acompañado a la distancia. Y he tenido por suerte varios encuentros por acá: el más esperado fue con mi amigo Jorge Giordano que fue a Disney con su mujer y su nieta. Nos fuimos hasta Orlando en familia para darle un gran abrazo. Además, Andy Vila y Diego Sorondo estuvieron en casa en plena etapa de preparación de su nuevo programa, Gustavo Landivar también vino a visitarnos; con María Noel Marrone, Facundo Giordano y Ana Laura González salimos a comer durante sus vacaciones y con Diego "Coco" García nos reunimos un par de meses antes del mundial. También nos visitaron nuestros amigos Alberto Elbaum y Judy Del Bosque.

—¿Cómo fue participar de la transmisión del Mundial de Teledoce?

—Un sueño cumplido. Si bien era una idea que había quedado planteada desde antes de venirme, había que esperar que las cosas se fuesen dando de tal forma para que no hubiese impedimento alguno. Fueron fundamentales la buena disposición de la gente de GolTv y el receso que el propio mundial determinaba en las ligas internacionales para no interferir con mis compromisos por acá. Pero ante todo fue como volver a casa, por el reencuentro con mis amigos y compañeros del canal en Rusia y por permitirme llegar a los hogares de miles de uruguayos. Fue "volver" por un mes, haciendo lo que más me gusta que es relatar a la selección e integrando un equipo de trabajo que cada vez hace mejor las cosas y desde un lugar espectacular como Rusia. ¡No podía pedir nada más!

—¿Quedaste conforme con el desempeño de la selección?

—Por momentos sí, por momentos no. Fue decepcionante el comienzo en cuanto al rendimiento, pero vi un Tabárez proactivo como nunca antes y los resultados se notaron. Uruguay fue de menos a más hasta alcanzar su punto más alto en el partido con Portugal. Después tuvimos la mala suerte de la lesión de Cavani y ante Francia no estuvimos a la altura. Me quedó la duda: ¿qué hubiese pasado con todo nuestro potencial? Nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es que cada vez que llegamos a una instancia clave durante los mundiales sin todo el potencial lo sentimos y no podemos disimularlo. Nos pasó en 2010 ante Holanda sin Lugano ni Suárez, en 2014 ante Colombia sin Suárez y ahora en Rusia ante Francia sin Cavani. Si miramos fríamente las posiciones, el objetivo era mejorar lo del mundial anterior y se logró. Terminamos quintos y no es poca cosa.

—¿Óscar Washington Tabárez merece un monumento en la explanada de la Intendencia como sugirió el intendente Daniel Martínez?

—No. Soy partidario de los homenajes en vida sí, pero con otro tipo de reconocimientos que de hecho el Maestro ya ha tenido. El trabajo que viene llevando desde hace años al frente del proceso de selecciones es merecedor de todos los aplausos, sin dudas. Pero al mismo tiempo creo que al igual que para el nomenclator de las calles, en el caso de un monumento es pertinente esperar un periodo de tiempo post mortem. No debe ser caprichoso ese criterio. Alguien se preguntó qué pasa si el homenajeado se manda la macana del siglo.

—¿Tenés planeado volver a Uruguay en breve?

—Nunca se sabe, pero difícilmente pueda ir por lo que queda del 2018.

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