ENTREVISTA

Alejandra Borjas, la modelo itinerante

Llegó a Italia hace 15 años y desde entonces deslumbra en las pasarelas de la capital de la moda europea. Oriunda de Minas, la uruguaya Alejandra Borjas también se desempeña como instructora de yoga. En entrevista habla de sus logros, sus sueños y de los sinsabores del mundo fashion. 

Alejandra Borjas, la modelo itinerante
Alejandra Borjas. Foto: Massimo Bartolozzi y Camila SG

-Desde hace 15 años vivís y trabajás como modelo en Roma (Italia) ¿Por qué ese destino?

-Llegué a Italia en 2004 con mucha curiosidad de lo que era el mundo fuera de Uruguay. Quería enriquecerme de diferentes culturas, nuevos idiomas y aprender sobre otras costumbres. Vivo en Roma y mi vida de modelo es siempre muy frenética, las modelos sudamericanas gustamos mucho en Italia, especialmente para desfiles y publicidades, les encanta nuestro carácter y que siempre sonreímos.

-En estos momentos estás en Saint Barth, ¿cómo es tu día a día?

-Vivo the Caribbean life (Vida caribeña). Cada día me levanto temprano, voy a entrenar al aire libre, corriendo o haciendo yoga para empezar mi día de la mejor manera posible. Luego me voy a la playa, para luego trabajar: hago dos fashion show al día y al menos una producción fotográfica por semana. Aquí, como en Uruguay, la naturaleza esta muy presente, me encanta conocer nuevas playas cada día o lugares secretos o restaurantes tradicionales en la isla.

-¿En qué momento decidiste que ser modelo era tu vocación?

-Mi boom como modelo empezó en el 2007 cuando participé en Miss Uruguay para Miss Universo y llegué cuarta en los votos del público. Desde ahí empecé a trabajar primero en Uruguay luego en España, Francia e Italia. Mi inclinación se despertó mirando las supermodelos de los años 90, Cindy Crawford, Linda Evangelista, Naomi Campbell, Elle Macpherson, y luego con los fashion show de Victoria Secret con modelos como Alessandra Ambrosio, Gisele Bundchen, Adriana Lima, que son mis prototipos de la belleza.

-Has estado también en Francia y en Bangkok, ¿cuáles fueron tus mejores experiencias laborales?

-En Bangkok y en toda Tailandia fue donde me formé e hice mis cursos de yoga y unas vacaciones que me quedaron grabadas en el corazón.

-¿Qué momentos desagradables te tocaron, si es que te tocaron, a lo largo de tu carrera?

-Momentos negativos siempre pasan, depende siempre de cómo uno reacciona a los problemas. Mi lema es siempre intentar siempre de ver la parte positiva aunque no esté muy visible. Seguramente la peor situación fue que un estilista me pidiera que bajara de 50 kilos a 45 kilos. Me negué absolutamente. Hay que tener carácter firme en este mundo y aprender a decir que no.

-¿Qué características tiene el ambiente de la moda y los modelos en Italia? ¿Es muy competitivo?

-Las características principales seguramente son la altura que tiene que ser mínimo de 1,77 cm y usar talle de ropa entre 38/40 Italiana (xs/s) Es un país muy competitivo porque la moda está aquí y todas las modelos vienen a probar suerte.

-Eres instructora de yoga, ¿cómo nació esa faceta?

-Si soy instructora de yoga desde el 2015. Mi vocación nació buscando encantar mi eje interior, en un período muy delicado de mi vida cuando mi papá se enfermó de cáncer y luego falleció. El yoga me salvó la vida porque me hizo darme cuenta de cuán fuerte y especial era en un mundo en el cual a veces nos sentimos fuera de lugar. Me dio la justa luz que me faltaba para continuar viviendo sin un papá.

-¿Estás ejerciendo como instructora? ¿Cómo es tu rutina?

-Sí, dedico especialmente a dar lecciones privadas de Hatha, Vinyasa flow, prenatal, meditación y aerial yoga Mi rutina es muy simple hago una hora al día a la mañana.

-¿Qué es lo más positivo de vivir en Italia? ¿Y lo más desventajoso?

-Lo mejor es el estilo de vida europeo. Adoro el arte culinario de Italia, sus paisajes y monumentos que parece de estar entre el pasado y el presente. Es un país rico de naturaleza con playas maravillosas. En cuanto a la moda, el estilo made in italy me hacen siempre emocionar. Lo mas desventajoso es que no es tu tierra ni tu gente. No tener la familia al lado a veces pesa mucho.

-¿Qué es lo que más extrañas de Uruguay?

-Mi familia, mis amigas, la rambla, el mate y el dulce de leche, el asado en compañía, el partidito de fútbol en la playa. Mi país en todos sus colores, mi gente que te sonríe por la calle, minas y abril, la semana de Lavalleja, las cometas en el Cerro Artigas, andar en bici en el Parque Rodó, la cumbia y la música popular, mirar las estrellas, el olor del jardín de casa de mi abuela cuando llueve, mi abuela que me hace el lemon pie... extraño todo. Solo que se aprende a vivir por necesidad de un futuro mejor.

-¿En qué crees que eres más uruguaya?

-En la pasión por el fútbol. Soy orgullosa de ser uruguaya no me pierdo ningún partido. También conservo la tradición de tomar mate y, cada tanto, hacer postres con dulce de leche.

-¿Pensás en volver a Uruguay?

-Toda mi familia está en Uruguay. Solo mi hermana Liliana vive en Francia y nos vemos 3 o 4 veces por año. Trato de volver a Uruguay una vez cada ano y medio. Mi próximo viaje será en mayo. Algún día regresaré para quedarme. Me gustaría que cuando eso pase, Uruguay vuelva a ser el país seguro que un día fue.

-¿Cuáles son tus próximos sueños?

-Seguir creciendo como ser humano y como profesional. Mi mayor sueño es de tener mi proprio negocio familiar con mis hermanos en un campo de vida saludable en Punta del Diablo. Me encantaría un bed and breakfast ecosostenible, con sala de yoga, masajes y un pequeño restaurante italiano.

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