NOTA DE TAPA

Aldo Silva en modo electoral: "Me emociona mucho anunciar al próximo presidente"

El periodista se prepara para la intensa transmisión de la jornada electoral, una fecha que siente como "el Día de Reyes para un niño". En diálogo con Sábado Show, se refiere a la campaña y a un año en el que vivió "cambios radicales": "La salida de Claudia (García) fue un golpe tremendo", señala.

Aldo Silva. Foto: Daniel Ayala. Make Up: Jorge Cruz
El periodista habla sobre su rol como uno de los moderadores del debate: “Fue lo mejor que se pudo lograr y estoy muy orgulloso”. Foto: Daniel Ayala. Make Up: Jorge Cruz

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Faltan apenas 15 días para que los uruguayos elijan un nuevo parlamento y a los dos aspirantes a la Presidencia que pasarán al ballotage, si es que no se elige presidente esa misma noche. La recta final hacia las elecciones emociona a Aldo Silva, que ha tenido la responsabilidad de anunciar por televisión a los últimos tres presidentes electos y va por el cuarto. “Lo vivo más como periodista que como ciudadano”, remarca.

El conductor revela los entretelones sobre una jornada que le quita el sueño. Además, habla sobre los cambios a raíz del nuevo Telemundo, la salida de Claudia García de Teledoce y el estreno de Séptimo Día, el nuevo periodístico de su canal. “Me costó mucho verlo por lo que fue Código País”, confiesa. Aldo Silva íntimo a días de su gran día. 

-¿Cómo estás viviendo la campaña electoral?

-Me estoy gozando. Las elecciones para mí son como el Día de Reyes para un niño. Las estoy esperando con gran intensidad y disfruto la campaña enormemente. Me gusta todo: la polémica, las piezas publicitarias, los actos, la cuenta regresiva… El tema político es muy importante porque define el destino del país.

-¿Cómo es la jornada electoral para vos?


-Es un día maravilloso. Veo a la familia preparándose para ver la transmisión, la gente yendo a votar… Yo llego al canal y hay mucha gente trabajando con semanas de anticipación. Después de las cinco de la tarde la tensión empieza a crecer y mi estómago se va cerrando. Estoy esperando el momento para decir quién ganó o quiénes pasaron a segunda vuelta. Me emociona mucho eso: me va a tocar anunciar un presidente de la república por cuarta vez.

-¿Cómo estás de ánimo ese día?, ¿estás tenso o de malhumor por la exigencia que requiere la transmisión?


-No, solo requiero de silencio y calma por parte de mi entorno familiar. Evito las salidas, y quiero pasar lo más desapercibido posible. Cuando llego al canal, me gusta estar en todo: los móviles, los equipos, lo que pasa en la calle. Me gusta respirar el ambiente.

-¿Cuáles son las prioridades a tener en cuenta al preparar la transmisión?


-La base es pensar bien la organización y poner en los puntos clave a la gente adecuada. Y después hay detalles que no dependen del equipo periodístico del canal, que es la parte del procesamiento de datos de Cifra.

-¿Te enterás de los resultados al aire o te los comunican antes?


-Puedo tener una idea pero en general me entero al aire. Esta es una elección muy fuerte porque no va a estar Luis Eduardo (González), sino Mariana (Pomiés). En las internas cuando ella se fue a sentar a la mesa, yo no sabía lo que iba a anunciar. Yo estoy conduciendo y no sé cómo se procesan los datos. Con Luis Eduardo era diferente porque él me hacía un gesto y ya me decía si había algo definido o no.

-¿Estás pendiente de lo que ocurre en la competencia?, ¿te dicen a través del auricular lo que anunciaron en otros canales?

-No. Lo que me importa es tener los datos a la hora señalada, y eso no depende de mí. En las internas pasadas yo no tenía idea de lo que pasaba en los otros canales. Estoy conduciendo y me concentro en cuál es el móvil que viene después. La conducción requiere toda mi atención. Después con el paso de las horas digo “¡pah!, ¿qué pasó?”, si es que pasó algo. Muchas veces me entero de lo que pasó después de que terminó la transmisión. Ahí me dicen “estuvimos bien acá y estuvimos mal allá”. Siempre hay un balance de lo ocurrido.

-¿Sacan el reloj de la pantalla para poder dar los resultados antes?


-La últimas vez sacamos los relojes porque no valía la pena… Últimamente es un “todo vale”. Habría que reformular ese tema de los horarios porque no tiene sentido. Hay que respetar las reglas de juego, pero si hay quienes las respetan y otros que no, se perjudican los que la respetan.

-¿Qué caracteriza a esta campaña en particular?

-Que no sé quién gana. En las anteriores ya se sabía quién ganaba y la duda era si lo hacía en primera o segunda vuelta. Ahora no sabemos qué va a pasar. Eso es lo más fuerte.

-¿No tenés ningún pálpito?

-No. Hace unos años, poco después de que ganara Mujica, me encontré con Lacalle Pou y me preguntó cómo la veía para las próximas. Le respondí “vuelve Tabaré Vázquez”, y me dijo “¡no te puedo creer que me digas eso tan temprano!”. Pero si alguien me lo preguntara hoy, no sabría qué decir. Para mí, la foto de hoy dice que gana Lacalle Pou en segunda vuelta, pero faltan dos semanas y estamos entrando en la etapa de mayor entusiasmo. El que entusiasme más puede sacar rédito. Dentro de 15 días capaz que la cosa cambió.

-¿Tenés relación personal con algunos de los candidatos?

-Ninguna. Tengo una relación profesional de respeto y buenos diálogos.

Aldo Silva.
Aldo Silva asumió como director periodístico de Radio Universal, donde conduce Fuentes Confiables: “Intento generar una nueva forma de trabajo con un equipo joven”.

-Cuando los entrevistás en Fuentes Confiables (Radio Universal), ¿te condiciona ser la cara de Telemundo (Teledoce)?, ¿evitás ir al choque por el rol que ocupás en televisión?

-Si el choque surge, surge. Mi estilo no es de chocar, pero si hay que chocar lo voy a hacer. Capaz que yo pregunto lo mismo que alguien que choca pero de otra manera. Yo hago mi trabajo y no hay segundas intenciones. Si alguien se enoja conmigo o yo con alguien, vamos a tener que volver a vernos en pocas cuadras.

-¿Has quedado molesto con algún político después de una entrevista?


-Me ha pasado con algún candidato que llegó tarde al programa de radio o que me dijo que no podía venir y ese día a la misma hora lo vi en Desayunos Informales. Eso me genera una bronca tremenda, pero me la fumo. Entiendo las reglas de juego. Ellos van al lugar en el que hay más rating, y hay más rating en un programa de televisión que en uno de radio. Son gajes del oficio. Me voy a seguir enojando. La veteranía me ha puesto más sincero que antes, entonces se los hago saber. Por ejemplo, he levantado varias notas al aire por invitados que llegan después de la hora que estaba pautada. La impuntualidad es algo muy característico del Uruguay y me molesta profundamente.

-¿Cómo te sentiste en el rol de moderador del debate entre los candidatos presidenciales?

-Me sentí bien, participando de un evento muy importante. Estaba muy limitado, pero fue lo mejor que se pudo lograr y estoy muy orgulloso de haber estado allí en representación de mi canal.

-¿Quedaste conforme con el evento?

-Yo esperaba que hubiera más confrontación. Es fundamental en un debate que exista la pregunta cruzada. Si no, termina siendo una exposición de cada uno, y eso es lo que ocurrió. La otra opción es que el moderador pueda preguntar. Eso tiene un riesgo enorme porque uno puede desequilibrar. Yo he hecho muchos debates y se cuidó mucho especialmente eso. Lo más saludable es que haya cruces entre los candidatos con preguntas y respuestas.

-Pasaron más de cuatro meses del estreno del nuevo formato de Telemundo, ¿cuál es tu balance?

-Estoy feliz. No pensé que fuera a adaptarme tan rápido. Yo soy de la escuela de estar sentado frente a cámaras por dos horas, y ahora es otra cosa: estoy parado, voy y vengo. El nuevo escenario es inspirador y me entusiasma. Siento que hemos hecho un giro muy importante.

-¿Cómo fue tu primera reacción cuando te plantearon el cambio?


-No soy de poner un “no” de inmediato. Pregunté “¿cómo es esto?”. Tuve un apoyo muy grande de Gustavo Landívar, el productor argentino que trabaja en el canal. Fue fundamental para mí. Me quitó una cantidad de mochilas que tenía encima y me facilitó el trabajo increíblemente. Me dijo “sacate la responsabilidad de que tenés que saber sobre todo de lo que se habla en el informativo y no tengas miedo de preguntar al aire si algo no quedó claro”. Él fue una gran ayuda para adaptarme a los cambios, que fueron muy grandes desde todo punto de vista. Yo pienso en lo que era mi trabajo seis meses atrás y no puedo creer todo lo que pasó. Fue un cambio radical. Es una nueva vida.

-¿Cuáles son los aspectos que se te hicieron más difíciles en este nuevo formato?


-Sacarme la mochila de la tremenda formalidad. Al salir del formato de las líneas de una noticia, uno expone, pregunta y vuelve a preguntar sin temor a quedar pegado. No hablo de bajar el nivel, sino de ponerse a la altura del sentido común. Además, tengo que estar más liberado físicamente. Me estoy moviendo, y al principio tenía el miedo de “me caeré, no me caeré”. Después está el reto de no solamente estar moviéndonos entre pantallas hermosas sino darles contenido y usarlas bien. Es lenguaje televisivo.

-En un noticiero televisivo, ¿qué tan importante es la forma en relación al contenido?

-Es muy importante. Yo he trabajado con grandes periodistas, mucho mejor que yo, pero que eran pésimos comunicadores. Se entreveraban y no quedaba nada de lo que decían. Sigue sucediendo. No sé en qué porcentaje, pero explicar algo bien y en pocas palabras es un arte. Es una de las claves de una carrera televisiva.

-El nuevo formato de Telemundo implicó la salida de Claudia García del canal, ¿cómo te impactó?

-La salida de Claudia fue un golpe tremendo. Y ocurrió justo cuando se murió (el periodista) Daniel Lucas, que era un gran amigo mío y de mi familia. Él estaba muy solo y disminuido por su enfermedad. Al final ya ni me reconocía. Cuando murió fue muy triste, y a eso se sumó la salida de Claudia que fue inesperada. Me acuerdo que eso pasó un viernes y se nos hizo muy difícil salir al aire. Yo estaba desesperado para que llegara el sábado y poder encerrarme en mi casa con los míos para hacer mi luto tranquilo y en calma. El domingo a la noche abrí mi Twitter para escribir algún mensaje por la salida de mi compañera y me encontré con todo tipo de insultos hacía mí de gente que me decía que yo guardaba "silencio cómplice" y no sé cuántas barbaridades más. ¡Y yo estaba encerrado en mi casa por la tristeza que tenía! Escribí el mensaje que tenía pensado y seguí adelante sin ganas de volver a redactar cosas para gente que no me interesa. Al otro día con Alberto (Kesman) decidimos decir unas palabras frente a cámaras. Fue un momento removedor para mí. Se me movió toda la estructura. No me lo olvido más. Pero somos profesionales y salimos adelante. Hoy me toca trabajar con Mariano (López) y Malena (Castaldi) y soy muy feliz. Tenemos una excelente convivencia.

-¿Volviste a hablar con Claudia?

-Sí, mantenemos el contacto. Tenemos una amistad. Estoy esperando novedades de que reaparezca en los medios.

-¿Mirás Séptimo Día, el periodístico del canal?


-No. Al principio indudablemente me costó mucho por lo que fue Código País. Sería un hipócrita si no lo dijera. Por otro lado, el programa va a una hora que utilizo para estar con mi familia. Si ocurre algún acontecimiento, me voy a enterar. Les deseo lo mejor. Es fundamental que haya un programa periodístico en televisión, y en Canal 12 siempre lo tuvimos. Por supuesto que preferiría hacerlo yo, pero si no me toca, qué voy a hacer...

-¿Seguís con las ganas de volver a tener tu programa periodístico?


-Mis energías este año están en Telemundo, que fue lo que me pidió el canal. Cuando se me comunicó que no iba a hacer el programa, enterré la idea. Ya está. No hay tiempo para llorar. Han ocurrido cosas más importantes.

-¿Mirás televisión de aire?

-Casi no lo hago. Miro mucho básquetbol, y en mi tiempo libre mezclo la lectura con películas y documentales. En la mañana estoy en la radio y tengo una referencia visual de qué hay en mi canal. Después, los fines de semana al mediodía miro el informativo de Canal 4, que es el único que está, y algún programa deportivo. No hay un programa que siga metódicamente. Me gusta mirar cosas viejas y estudiar la evolución del lenguaje televisivo y el manejo de la imagen.

-¿Cuál creés que es el rol de la televisión abierta en este nuevo contexto de múltiples plataformas?


-Creo que Telemundo es un gran avance en ese sentido. Tenemos que encontrar la clave para llegar a las nuevas generaciones. Me parece muy importante tener en cuenta que ahora el público nos ve cuando quiere, y solo si les interesa lo que hacemos. Hay una competencia feroz y hay que apostar más que nunca a la calidad. No le tengo miedo.

-¿Hay televisión abierta para rato o su lugar puede ser ocupado por las nuevas opciones?


-Hay televisión para rato en la medida que sepamos reinventarnos. Los formatos van cambiando y hay que poner mucho pienso. Lo que sé es que en materia informativa hay que marcar presencia y estar atentos a las nuevas generaciones para saber por dónde pasa el mundo. Yo veo a mis hijos y son fundamentales para entender lo que está pasando. Por ejemplo, cuando les comento de mirar algo me dicen “después lo veo” o “después lo seguimos viendo”. Eso es algo nuevo. El contenido está ahí y si al público le interesa lo va a ir a buscar.

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