Vida & obra

El álbum de Patricia Wolf

Tuvo tantos gatos que no logra identificar cómo se llamaba el que tiene en brazos en la imagen de apertura. El nombre del perro no se le escapa, Caspar. Esa presentación pinta a Patricia Wolf tal cual es: auténtica, divertida, cómica, "distraída y volada".

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La niña Patricia Wolf acompañada de sus mascotas.

Las características mencionadas en el copete la dejaron afuera de la Escuela Nacional de Danza. Fue tres meses a todas las clases, siempre le ponían regular así que "me estresé y dejé, no volví nunca más".

Cada imagen dispara una anécdota y se mata de risa. Rescató fotos de la época en que se alistaba como Miss Uruguay para viajar. "No me gustaban esos concursos, estaban todas pintaditas, perfectas; había clases de oratoria y yo me sentaba bien rea, era un embole, me peleaba con los organizadores. Mucho protocolo y yo de eso cero, ahora tengo un poquito más".

Anduvo por Bolivia, El Salvador, Puerto Rico, Grecia, pero sin ganar un centavo, ni obtener premios, "estaba todo digitado", se ríe.

En El Salvador, se metieron con lo más sagrado, la comida, "es más barato vestirme que invitarme a cenar". Solo le daban sandwiches. "Un día voy al restaurante del hotel y me encuentro al organizador cenando a escondidas con la Miss El Salvador, me le paré y le dije, mis compañeras y yo queremos comida, sino hablo. Desde ahí a que nos fuimos engordé no sé cuántos kilos", relata entre risas.

Patricia Wolf paseó por todas las etapas de su vida personal y profesional en este nuevo Vida & Obra. Conozca a esta auténtica modelo en las siguientes imágenes. 

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