NOTA DE TAPA

Alberto Sonsol y el pluriempleo: "Más allá del dinero, lo que me llena es que me convoquen"

Cierra un año con muchos logros y aprendizajes. Alberto Sonsol (62 años) charló con Sábado Show sobre su trabajo en Polémica en el Bar, Escape Perfecto, Subrayado y su labor en la radio y Tenfield.

Alberto Sonsol
Alberto Sonsol. Foto: Leo Mainé. 

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-Tenés un programa en Canal 5, estás en dos programas de Canal 10 y en el informativo, hacés radio, relatás los partidos de Uruguay, ¿dónde te falta estar?


-Ha sido un año no solo intenso, disfrutable y te vas a reír de lo que voy a decir, de mucho aprendizaje.

-¿A tu edad se sigue aprendiendo?

-Sí, sobre todo en lo que tiene que ver con la transmisión de los partidos en Tenfield. Es todo un mundo. Por más que uno esté hace tantos años relatando básquetbol, haciendo radio y trabajando para la empresa, no es lo mismo, porque la difusión del fútbol es otra cosa. Va en relación a lo que es el interés popular. Aprendí un montón de cosas y de eso se trata.

-¿Con que frase terminás el año?

-Trato de ser mejor que yo, un poquito más todos los días. Pero solamente mejor que yo mismo, no me miro en nadie. Si todos los días crezco un poco, pero sentirme pleno y un poquito mejor todos los días. No es que no valore a los colegas o no mire a la competencia, es simplemente que en este mundo que vivimos de tanta red social, una herramienta increíble pero mal usada es un arma casi que mortal, el tema para mi es apoyar todas las noches en la almohada, dormir tranquilo ni que hablar, y repasar dónde puedo mejorar un poco mañana. En el programa, en la radio, en Escape, en Polémica, en lo que sea. Aparte, una cosa que me llena y va más allá del dinero, es que te convoquen. Eso no se mide en plata. 

-Y encima siendo un hombre que no está recién empezando.

-Exacto y algo hay, no sé cómo definirlo. En el caso de Polémica, por ejemplo, creo que estaba todo dado para que no lo hiciera.

-¿Por qué?

-Porque cuando me hablan para integrar la mesa les pregunté cuándo lo iban a hacer. El domingo después de Subrayado me dijeron, y les respondí: “Muchachos, a las diez de la noche tengo un hijo que se llama La hora de los deportes que hace nada más que 30 años que estoy y va todos los domingos a las 10 de la noche. O sea que lamentablemente ese día es imposible”. Pero me insistieron: “No, que tenés que estar, que El Piñe quiere que estés”... La verdad que con Piñe yo con él tengo una onda bárbara, al igual que con Gaspar y todos los muchachos. Finalmente les dije: “La única forma de que yo pueda estar es que diez menos cuarto, pase lo que pase, yo me pare y me vaya”. Era como para que te digan que no, y me dijeron que sí. Entonces, cuando ves esas cosas te llena. Como estar en Magnolio, este complejo extraordinario, te llena, cómo me tratan, cómo me consideran. Y cuando va pasando el tiempo, vas entendiendo, se lo digo mucho a mis hijos: “El dinero es importante, pero sentir placer y orgullo de que te valoren y sentirte cómodo en el lugar que trabajas, no hay cosa más linda”.

Alberto Sonsol
Alberto Sonsol. Foto: Leo Mainé. 

-Hacés hincapié en eso, ¿te pasó de no sentirte valorado?

-Te puedo decir, sin dar nombres, que he tenido en estos años algo de eso. Hay gente que te considera un número, hoy estás y mañana para afuera y eso a mí no me gusta. No va conmigo y me ha pasado, la he pasado mal y me he sentido mal. Todo lo bien que me siento hoy te puedo decir que exactamente al revés me pasó en otro lado.

-¿Cuándo fue eso?

-Ah, no, dejalo así, ya está. Yo lo tengo claro, no hace mucho pero no importa.

-En Polémica en el bar es imponente el trabajo que hacés, abrís la cancha, tirás un tema, hacés que participe uno, después otro, es tu forma de trabajar.

-El que conduce el programa es El Piñe y él sabe que se puede apoyar en mí para cualquier disparador. Hay temas en los que doy la derecha porque no los domino, pero como la idea es hablar de los temas de todos los días, soy un uruguayo más, un ciudadano más que da su opinión de lo que pasa; y tal vez lo que cambia es la forma en la que se da la opinión. Quizás, esto también lo aprendí con el tiempo: generar polémica con frases cortas no es fácil y no es para cualquiera; y la idea del programa es eso, que se genere un remolino y eso, a otro nivel, es lo que pasa en La hora de los deportes. Hablás de Peñarol, Nacional, que sí que no, tratando de pinchar al otro, entendiendo el juego. Por eso creo que el periodismo deportivo hoy pasa por dos cosas. Te podría decir que el periodismo en general pasa por dos cosas: generar opinión, la gente quiere escuchar tu opinión, no que les digas que juega Peñarol y Nacional a las 15.30 y que arbitra fulano. Lo mismo, esa información pero agregándole que “para mí gana tal cuadro por esto y esto”. Tenés que jugarte a una opinión, y después generar la polémica.

-¿Y cómo se hace eso?

-La opinión es la que genera la polémica. Yo te digo: gana Peñarol y vos me decís “andáa, si Nacional viene volando”, y ahí se arma el tiroteo, vos tenés tu opinión y yo la mía. ¿Cuál es la clave? No calentarse, porque el que se calienta, pierde. Hay que entender que estamos en un programa. Y además otra cosa fundamental es entender el juego periodístico. Por ejemplo, si estamos en Polémica en el Bar o La hora de los deportes, puede haber un conductor, pero vos tenés que repartir juego, y cuando repartís, la pelota tiene que volver rápido. No puedo pasarle la pelota a uno, que vuelva, pasársela a otro, que vuelva y cuando se la paso a un cuarto y demora tres días en volver. Eso es entender el juego. El periodismo de antes era eso, hablar y hablar; ahora es uno y otro. Opinión, devolver y otra voz y otra forma de decir, porque no todos hablamos igual, no todos tenemos el mismo lenguaje, no todos tenemos la misma voz, y ahí está la riqueza para mí. Entender el juego.

-¿Cuánto te llevó entenderlo?

-Tiempo, pero siempre supe que la opinión era todo. Para mi gusto un periodista deportivo o un periodista sin opinión, en cualquier tema, es clave. Opinar, la gente está esperando una opinión de lo que quieras: política, elecciones, sociedad, policiales, lo que sea.

-Así que el juego es adaptarse y opinar.

-Sí, vos tirás una opinión y el que está contigo puede acompañar, sino se arma polémica. Pero para mí de eso se trata, no hay mucha ciencia y muchas veces esto se complica más de lo debido. .

-¿No es como generar un personaje?

-No, porque como soy así en todos lados. Soy así en mi casa con mi mujer, mis hijos, mi viejo cuando vivía, con mis amigos, en la radio, en la tele, entonces no puedo errarle. Puedo errarle porque soy un animal, pero no porque me disfrace con un personaje. Soy así, y eso es lo que la gente capta y quiere. Debe ser, tengo que suponerlo. A veces queda feo que uno lo diga, pero tengo que pensar que es así. También hay otra cosa importante, la gratitud. Te pongo un ejemplo. Estoy en La hora de los deportes hace muchos años. Esa puerta me la abrieron dos personas con las que tengo, en un caso una muy buena relación y en el otro se trata de un amigo de esos que necesitás para que no te diga lo que siempre querés escuchar. Uno es Sergio Gorzy y mi amigo es Pedrito Abuchalja. Ellos son los dueños de La hora de los deportes frente al canal, los productores, y siento tanta gratitud hacia los dos, especialmente hacia Pedro que los domingos a las diez de la noche estoy ahí. Te puedo asegurar que dentro de las cosas que hago, que no son pocas, la relación tiempo - rentabilidad, es la peor. Y no es plata, es gratitud al tipo que me ayudó, me impulsó, me rescató, me pegó cuando tuvo que hacerlo pero bien, desde el lado de la amistad. No es el que te salamea y te dice: “Bien Alberto”. Él me la puso tres o cuatro veces en la yugular. Y esa gratitud para mí no se negocia. Yo respeto a todos y lo que me encargo todos los días es de explicarle a mis hijos, porque siendo hermanos Diego y Alejandro son muy distintos, pero hay una línea en la que no importa la diferencia: la línea de actuar bien, ser grato, acordarse de quién se comportó correctamente, hay una línea que no podés perder de vista y eso es lo que intento inculcarles. Para mí es por ahí.

Alberto Sonsol y Patricia Datz
Alberto Sonsol y su esposa Patricia Datz,. 

-¿Quiénes son tus referentes?

-Tengo tres o cuatro nombres que son incuestionables, algunos son conocidos y otros no tanto. El primero, primero, primero no es muy conocido pero para mí es importante: Juan Carlos Solano que era un periodista deportivo en la época cuando empecé que tenía un cuadro de basquetbol y la primera incursión que hice en el periodismo deportivo es en el equipo de él, por eso para mí Juan Carlos Solano tiene un lugar preferencial en el selecto grupo. El segundo es Alberto Kesman que fue quien me abrió las puertas de Radio Universal en 1985 y está lejísimo de ser competencia. Alberto es una cosa que no se puede creer, la misma simpleza que hace 50 años. Nunca una pose de más, siempre tendiendo una mano. Y después viene la dupla Gorzy-Abuchalja, y Martín Villar de Canal 10. Y en este último período toda esta gente de Magnolio con Iñaki, el Piñe, la gente que maneja la radio que son extraordinarios. Me da gusto venir a la radio, eso no tiene precio.

-También tenés una relación muy divertida todas las noches con Roberto Moar en Subrayado.

-Lo que pasa es que con Roberto somos distintos, yo lo respeto pila porque él trabaja como un tigre. ¿Pero sabés lo que pienso? Lo he hablado hasta con Blanca, porque lamentablemente los informativos son una máquina de malas noticias. Para rescatar una noticia buena tenés que rascar, y sin embargo en el deporte es el único lugar donde podés sacar una sonrisa a la gente. Cuando Roberto presenta las portadas que pone cosas que no sé de dónde saca, ya arrancás con una sonrisa y le sacás una sonrisa. ¿Sabés lo que cuesta hoy en día que la gente se ría? Y mirá que no soy humorista, pero si le saco una sonrisa al que me está viendo, y alguno se va a calentar que también vale porque es una emoción. Una vez le dije a Roberto: “El gol de Suárez o Cavani que hagan, es el mismo que pasan en todos los noticieros del mundo, no es que acá lo hizo de cabeza, en Arabia de derecha y en Europa con la izquierda, el gol es el mismo”. El tema es cuando pasamos el gol y vuelve a nosotros, ¿qué decimos? Vos podés decir gol de Suárez, lo pasás y vamos a otro tema; o podés decir “¿usted vio lo que hizo este animal?”, se sacó tres de encima, la colocó en tal lado, ahí está el tema. Con Roberto nos respetamos mucho y también con Martín Villar, quien me llevó a Subrayado. Villar fue el tipo con quien en la primera charla ya nos dijimos de todo. Y en base a esa charla, al tiempo surge el formato Escape Perfecto y él me sugiere para hacerlo por lo que habíamos hablado en esa primera charla. Imaginate, van seis años de Escape.

-Y es un formato en el que te desprendés del deporte.

-No tiene nada que ver con el deporte, es otra faceta. Pero también es intensa y con Annasofía nos divertimos pila. Cuando empezó Escape y nos eligen vamos a Telefé porque ellos tenían todo armado y hacían el Escape Perfecto argentino. Fuimos por un día, estuvimos viendo cómo funcionaba el programa y toda la gente del piso eran argentinos. Ponele que dos semanas después empezamos a grabar nosotros con parejas uruguayas que viajaban para jugar con nosotros, porque ya estaba todo armado allá. Y después de grabar dos semanas, un día viene el director de piso de Telefé, estamos hablando de ligas mayores y me dice en una pausa: “Ustedes hacen un programa diferente al que hacemos nosotros”. ¿Por qué?, le pregunté. “Porque nosotros despachamos parejas, ustedes se involucran, gozan y se enojan como los participantes a nosotros nos importa poco si ganan o no; y ustedes se divierten cuando ganan y se calientan cuando pierden”. Le respondí: “Ha de ser la forma que tenemos de sentir los uruguayos”. Me surgió natural, pero el tipo se detuvo en ese detalle y creo que es en todos los rubros. Los uruguayos nos involucramos más, la sentimos más, escuchás un jugador uruguayo y cómo no va a jugar bien en México, Brasil o Europa si me comí cinco o seis años jugando en las canchas de Uruguay que era un lío bárbaro parar una pelota.

-¿Qué se te viene para el año que viene?

-Lo mismo, ya está, manteniendo esto ya estoy feliz. En este momento primero y fundamental, lo que me ofrezcan me tiene que gustar, segundo, tiene que ser rentable, y después es divertirme. Si la paso bien, disfruto lo que hago, ya está. Claro que me voy a equivocar y a cometer errores, pero como decía, sentirse valorado y respetado, no tiene precio. Sobre todos por las autoridades de los lugares donde estoy.

-Me imagino que el único problema ha de ser el IRPF, ¿no?

-Bueno, es mejor pagar. Si estás pagando impuesto es porque estás generando. Y claro, quien no paga es porque no genera, o porque elude.

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