ENTREVISTA

Agustín Casanova renovado: "Venía muy romántico y ahora me puse más picante"

El joven músico que se reinventó como solista lanza Tiri tiri, un nuevo hit que lo devuelve a un ritmo más bailable. En un diálogo íntimo, Casanova revela que extraña los tiempos de Márama y se refiere al proceso judicial que inició contra Fer Vázquez, su excompañero.

Agustín Casanova. Foto: Marcelo Bonjour
"Antes quería tener muchas reproducciones en los videos, pero ahora estoy contento con sacar una canción y pensar en lo linda que quedó", asegura. Foto: Marcelo Bonjour

-¿Qué disfrutás de presentar un tema nuevo como Tiri tiri en esta etapa de solista consolidado?

-Es un lindo proceso que disfruto mucho. La paso muy bien en el estudio grabando con mis compañeros de siempre.

-¿A qué responde que la canción sea más bailable que las anteriores, recuperando el estilo con el que te hiciste popular?

-Venía muy romántico y ahora me quise poner más picante. A la gente también le gusta verme en un plan de cumbia, más para boliche.

-¿Cuáles fueron las primeras repercusiones?

-Muy buenas. Había mucha gente que quería escucharme en ese estilo y extrañaba esa onda más asemejada a lo que hacía en Márama. Por eso al principio de la canción digo “baila nena con...”.

-¿Y vos extrañás Márama?

-Sí, extraño. Cuando uno es feliz con algo, después lo extraña. Lo tomo como una parte muy importante de mi vida, si es que no fue la más importante.

-¿Qué extrañás?

-Extraño a mis compañeros. Si bien los músicos siguen estando en el equipo, hay algunos como Pablo Arnoletti a quien extraño mucho. Vivimos muchas cosas juntos y éramos como una familia.

-¿Hay situaciones que todavía no podés creer que hayas vivido?


-Viña del Mar, el Velódromo y el Luna Park. Todavía no me cayó la ficha. Cuando veo los videos, siento que no soy yo el que está ahí. No lo entiendo. Creo que voy a caer con dentro de unos años, cuando piense “qué loco lo que hice”.

-¿Estás al frente de todas las decisiones artísticas de esta etapa de tu carrera?

-Todo lo que pasa con la banda actual recae en mí. Si el tema no funciona, es mi responsabilidad. Tengo gente que me ayuda como Agustín Duarte que es el director musical, pero yo estoy atrás de todo. Eso da más libertades, pero también más responsabilidades. Cuando estaba con Márama, me decían lo que tenía que hacer y yo aceptaba. Ahora yo lo decido.

-¿Cuál fue el obstáculo más difícil con el que te cruzaste en tu carrera?

-Yo mismo. Cuando uno tiene miedo a ciertas cosas, se tiende a bloquear, no se escucha a sí mismo y comete errores. Más allá de los que cometí, no me arrepiento de nada porque estoy orgulloso de lo que soy.

-Dicen que es difícil llegar al éxito, pero más difícil es mantenerse. ¿Te has enfrentado a esa dificultad?

-Sí, siempre es así porque todo termina. Es imposible que esa ola con todo el furor que teníamos durara para siempre. No existe para ningún artista. Si tengo la suerte de seguir cantando, ya lo tomo como un éxito. No percibo el éxito desde el punto de vista exterior, sino más personal. Quiero estar en paz conmigo. Antes quería tener muchas reproducciones en los videos, pero ahora estoy contento simplemente con sacar una canción y pensar en lo linda que quedó.

-¿En algún momento te obsesionaste con llegar a determinada cantidad de visitas en tus videos?


-Cuando uno saca canciones con muchas reproducciones, quiere que la siguiente tenga más. Esto funciona así, y me pasó que esa obsesión no me permitía disfrutar de lo que estaba haciendo con Márama. Era tanto lo que teníamos, que no lo podía disfrutar.

-¿Recibías presión para alcanzar esos resultados?


-Sí, una presión horrible. Sentía presión por mí mismo, por el exterior y por la gente. Aprendí a manejarlo a medida que maduré.

-¿Hubo algún momento en el que te haya desbordado tanta exposición?

-Sí, y hasta pensé en abandonar todo. No podía ser que no pudiera salir a la calle. Lo sentía como una invasión. Después entendí que simplemente es el cariño de las personas y que lo manifiestan de esa manera. Lo que puedo hacer es intentar controlarlo para que no se pongan tan ansiosas y pasar por un momento complicado.

Agustín Casanova. Foto: Marcelo Bonjour
"Aprendí a manejar la presión", expresa Agustín. Foto: Marcelo Bonjour

-¿Vivir solo en Buenos Aires te ayuda o te complica tus procesos de introspección?

-Para algunas cosas ayuda y para otras lo hace más difícil. Es cierto que extraño a mi familia, a mis amigos y a Uruguay, pero a la vez la soledad me ha enfrentado contra mí mismo. Aprendí a estar solo, a saber más sobre mí y a llevarme mejor conmigo mismo. Eso es muy importante, porque empecé a depender de mí más que de otra persona.

-¿Has tenido episodios de depresión?

-Sí, me he quedado llorando solo y mal. Pero eso también me hace recordar que extraño a mi familia y a mis amigos, y pensar por qué los valoro tanto. Pienso “estoy totalmente triste porque no los veo”, y eso no está mal porque la felicidad no puede significar que todo siempre sea lindo. La felicidad también integra un poco de tristeza.

-¿Cómo es tu vida social en Buenos Aires?, ¿te hiciste amigos? ¿salís a bailar?


-Me hice amigos en los trabajos que hice, pero salgo poco. No me gusta mucho la joda, prefiero estar más tranqui.

-¿No te gusta salir por tu condición de famoso?


-Claro, a veces salir se torna un poco incómodo. Hay gente que se pasa de alcohol y se pone cargosa, y la salida se puede complicar. Prefiero mantener distancia.

-¿Sufriste un episodio así en un boliche?


-Sí, me ha pasado. Una vez en un boliche de Buenos Aires se armó un problema fuerte con una persona que estaba alcoholizada y se la agarró conmigo de la nada. Yo no había ido a tocar sino a disfrutar, y en un momento que me quedé solo sin mis amigos, vino a bardearme. Me gastaba por ser el cantante de Márama. Se ve que tenía ganas de descargarse y se le fue la moto. Yo andaba sin seguridad, así que hubo unos encontronazos. Yo le decía “tranquilizate, flaco”, hasta que sus amigos se lo llevaron. Por suerte no pasó a mayores.

-El año que viene debutás como jurado de la versión uruguaya de Got Talent, ¿cómo te imaginás en ese rol?


-En febrero empezamos a recorrer el país con el programa. El rol de jurado es difícil porque yo no soy nadie para decirle a alguien que no tiene talento. Pienso que lo que puedo hacer es destacar cosas buenas y ofrecer mi opinión o mi crítica para que el participante mejore algunas cosas. Yo estuve en programas de talento y sé que las opiniones de los jurados no son personales sino para mejorar. Creo que fue uno de los pocos proyectos por los que llamé a mi representante para decirle “te juro que quiero estar ahí, quiero formar parte de eso”. Nunca tuve un proyecto televisivo en Uruguay y siento que me van a recibir muy bien.

-¿Mirás este tipo de programas de talentos?


-Sí, programas como Got Talent los miro a full. Cuando me llamaron, ya me sabía los roles de cada uno y para qué sirve cada botón. Me gusta ver a la gente desplegando su talento.

-¿Mirás Showmatch, uno de los que formaste parte?


-No, no lo miro. En Uruguay ya no lo pasan, ¿no? No me gusta, no soy televidente del programa. Igualmente siempre me entero de lo que pasa...

-¿Volverías a participar?


-No, no volvería. Después tengo que resistir el archivo (risas). Creo que no volvería a bailar porque los ensayos y todo eso me cuesta mucho.

-¿Por qué querés demandar laboralmente a Fer Vázquez?


-Como te podrás imaginar, los abogados no me permiten emitir ningún tipo de opinión sobre eso. Lo que sé es que ellos todavía están en charlas. Yo no sé ni me metí mucho. Espero que todo termine bien.

-¿Pero por qué tuviste la iniciativa de hacerlo? Fer Vázquez insiste en que ustedes eran socios...

-Y lo que yo digo es que era su empleado y no su socio. Por eso lo hago...

-Él incluso dice que esa acusación es deshonesta y de mala persona, ¿cómo tomaste esas apreciaciones?

-Esa es su opinión, yo no tomé esos comentarios de forma personal. Es más, yo siempre digo que él es una persona muy habilidosa. A pesar de que él dijo que no volvería a trabajar conmigo, yo no tendría problema en volverlo a hacer. Trabajamos juntos mucho tiempo, y era evidente que podían aparecer diferencias. Yo no tengo nada malo para decir de él, lo respeto. Y no me hago cargo de lo que habla de mí, lo dejo pasar...

-¿Le pedís un millón y medio de dólares?


-No sé si es esa exactamente la cifra. Si pudiera ganar un millón y medio de dólares estaría bien (risas).

-En poco tiempo se cumple un año de la audiencia, que es el tiempo límite para ratificar la demanda. ¿Lo vas a hacer?


-Hasta lo que yo sé lo siguen hablando los abogados. Yo no tengo idea.

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