ENTREVISTA

Adriana Domínguez: La voz azul

La voz detrás de Azul con amor deja la emisora y se dedica de lleno a la docencia de nuevos locutores y conductores radiales.

Adriana Domínguez. Foto: Leo Mainé
Adriana Domínguez. Foto: Leo Mainé

-¿Desde cuándo está dedicada a la docencia?

-Hace 20 años que doy clases de locución para todo tipo de personas, desde profesionales a personas con dificultades cognitivas, de dicción o para personas del espectro autista. Tengo una licenciatura en trabajo social y otra en educación. Trabajé 20 años en Salud Pública, lo que me permite trabajar con todo tipo de alumnos. A veces llegan padres con chicos que tienen mala dicción o que se comen letras. Aplicamos una serie de técnicas de dicción, relajación, respiración, vocalización y hacemos luego grabaciones para que la persona se dé cuenta de los aspectos a mejorar.

-Era la locutora comercial e institucional de Azul FM desde los comienzos. ¿Cómo recuerda sus experiencias allí?

-Azul ha sido mi casa desde los comienzos de la radio. Yo era la voz del programa “Azul con amor” o de aquella publicidad que salía en TV con los albatros que se daban un “beso”. Seguí en la radio hasta fin de año, cuando se dieron una serie de cambios producto de una venta que, ahora, al parecer no se concreta. Veremos cómo continúa la radio. Por lo pronto, yo por lo pronto estoy más dedicada a la actividad docente.

-¿Fue parte de otras emisoras?


-Sí, trabajé con Luis Parodi en la Sport 890. Vendía publicidad. Tuve programas en Sarandí, en El Espectador... fueron muchos años.

-¿Cuánto cambió la radio desde los comienzos?


-Muchísimo. Antes grabábamos en cintas las tandas y cada rollo duraba tres o cuatro horas. Si te equivocabas, había que cortar con una tijera la cinta y volver a pegarlo. Luego vinieron en cadena muchos avances hasta la era digital actual. Cada época tiene su encanto.

-En Azul también hubo etapas...


-Sí. Empezamos con una radio musical que fue líder en la época de Azul con amor, con Henry Mullins, quien estuvo 17 años en la emisora. Luego hubo un cambio con la llegada de Peti y también la radio se reposicionó como la número 1.

-¿Cuáles fueron sus inicios en la locución?

-Estudié en la Escuela Nacional de Declamación cuando tenía 15 años. Al otro año se abrió Azul FM y nos llevaron para una prueba. Querían una voz exclusiva y especial. Los hermanos Beisso, fundadores de la emisora, me eligieron. Así entré. También fui parte del Sodre, adonde ingresé por concurso.

-¿Cuál es la clave para formarse como locutor? ¿Se nace o se hace?

-Se hace. Hay algunas aspectos de la voz que son ingnatos, pero la voz se puede llegar a cambiar. El interesado tiene que tener mucha perseverancia. Aquí le damos los ejercicios y lo importante es que la persona se entregue al entrenamiento. Además tenemos un curso de conducción en radio, donde también enseñamos a vender publicidad. Como fui vendedora, algo que aprendí de Luis Parodi, damos también esas herramientas. Otro distintivo es que aquí tenemos estudio y los chicos graban sus proyectos.

-¿Es verdad que ahora hay una inclinación hacia nuevas voces?

-Es verdad, no es la voz de antes tan impostada. No se busca la voz impostada y perfecta. Se está buscando quizás una voz más coloquial y más juvenil. Me parece bien. Son épocas y le da oportunidad a los jóvenes.

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