entrevista

Abogada criminalista campeona de Pole Sport

Abogada de 30 años, la uruguaya Jimena Machado Jover se fue a Buenos Aires para especializarse en criminalística. Un día, entrenando por sus calles, la vio una especialista en Pole Sports y la invitó a una clase. No paró más. La semana pasada, la uruguaya se transformó en campeona sudamericana en su categoría en un torneo desarrollado en Chile. Conocé su historia.

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Jimena Machado

—Obtuviste el primer puesto en el Elévate Pole Championship Latinoamérica en la categoría amateur, ¿esperabas un resultado así?

—No, para nada. No sabía ni quiénes eran las competidoras. No vi nada. Lo único que me centré fue en qué quería representar. Y entrené mucho. Así que más que feliz con los resultados.

—¿Qué buscabas representar?

—He pasado momentos muy complicados de mi vida y quise hacer una rutina que reflejara que de la oscuridad se puede salir siempre. No necesariamente la vida es color de rosa, pero tener problemas no quiere decir que no podés tener paz. Armé toda la rutina yo: comencé a trabajar con una seda que me envolvía y desde ahí comenzó toda la coreografía. Quiero agradecer a mi mamá, Adriana Jover, que me bancó, también en el armado de la parte escénica, a Luz Comissoli quien me enseñó a moverme en el escenario y a Eugenia Tovar que me miró la coreo y corrigió con paciencia y dedicación los trucos.

—¿Cómo se dio tu inicio con el Pole?

—Totalmente de casualidad. Yo soy abogada recibida en Uruguay. El año pasado vine a Argentina a estudiar crimonología y estaba entrenando en una plaza. Me vio una chica, que había sida campeona mundial en Londres de Pole y me preguntó si lo practicaba. Le dije que no y me invitó. Así empecé.

—¿Qué dirías de esos primeros contactos?

—Yo no tenía ni noticias de la disciplina, ni había visto a Tinelli (Risas) Pero me encantó. Había hecho clases de danza en 2012, cuando viví un tiempo en Estados Unidos y me iba a bien. Se ve que tengo algo innato para el deporte de destreza. Empecé a practicar con el caño, me marcaban figuras y me iban saliendo. Es un deporte increíble desde los físico y sobre todo, por la liberación emocional. Lo uso como terapia. De buenas a primeras, ya al poco tiempo estaba entrenando para mi primer campeonato, que fue el año pasado.

—¿Cómo te fue?

—Mal porque me lesioné. Fue muy abrupta y exigente mi llegada al deporte y me rompí. Pero son cosas que se aprenden.

—El Pole sport está a veces asociado al "baile del caño" y su carga de sensualidad, ¿cómo te afecta eso?

—Es algo muy presente todavía en la gente, en los hombres especialmente. Muchas veces tengo que explicar que es un deporte y de hecho, el Comité Olímpico ya lo aprobó y ahora exigen que haya más federaciones asociadas para entrar así como disciplina en los Juegos Olímpicos. Se va a llamar barras paralelas verticales y estará dentro de la gimnasia artística.

—¿Has sido víctima del prejuicio?

—Sí. Muchos mensajes que recibo de hombres tiran para ese lado. Igualmente, también me hacen llegar felicitaciones muy respetuosas y palabras de aliento.

—¿Cómo tomó tu familia la elección de tu disciplina deportiva?

—A mi padre y a mi hermano les costó un poco. Pero ahora están más adaptados. Mi madre siempre me dio para adelante. Es como todo: cuestión de acostumbrarse.

—¿Cuál es tu historia como abogada? ¿Por qué la crimonología como especialidad?

—Me recibí en Uruguay. En 2012 viajé a Estados Unidos, donde hice cursos de criminología. Desde siempre me encantaba la parte penal y en ese entonces y hasta la actualidad, la criminología no está desarrollada en Uruguay. ¿Qué hay detrás de la persona que comete un crimen? ¿Cuál la historia de vida? ¿Por qué si alguien tenía todas las condiciones para vivir bien decide el camino del delito? Empecé a estudiar y apasionarme en el tema hasta que me pasó una cosa insólita. Vivía al lado de la exmujer de Pablo Goncálvez, quienes tuvieron una hija. Me empecé a hacer preguntas, del estilo ¿cómo va a ser el futuro de esta niña? Comencé a analizar el caso en términos más informales, en consultas con psiquiatras hasta que empecé a buscar cursos y especializaciones, como ahora en Buenos Aires.

—¿En Uruguay no está desarrollada esa área?

—Muy poco. Hay una especialización para funcionarios policiales pero por lo que tengo entendido no mucho más.

—Más allá de los estudios, ¿has podido trabajar en esa especialidad?

—Mayormente pasantías. Como no soy nacionalizada argentina, no puedo ejercer en las dependencias públicas, que son las que requieren los servicios de los criminólogos. De todos modos, he hecho varios trabajos.

—¿Y en Uruguay?

—Sí, trabajé en algunos estudios y un juzgado.

—¿Cuáles son tus planes?

—Este año fue medio loco. Exploté mucho como deportista y me está yendo muy bien en la crimonología. Mi sueño sería volver a mi país y desarrollar las dos disciplinas al máximo en Uruguay. Me falta todavía: soy muy exigente conmigo misma y no me siento preparada para ello. En lo inmediato, en diciembre tengo otro campeonato de Pole. Por otro lado, tengo familia en Estados Unidos y un pasaje para ir a Miami, a entrenar con Rafaela Montanaro, que es una referente del Pole, la última campeona mundial.

—¿Cuáles son las claves para un buen entrenamiento de esta disciplina?

—Es un deporte muy exigente. Estás trabajando contra la gravedad siempre. Para entrenar en serio, hay que hacerlo con alguien que te guíe porque podés lesionarte, como me pasó. Fuera de eso, hay tener mucha disciplina. Yo soy muy voluntariosa para todo, pero en especial para el deporte. Se me pone algo en la cabeza y no hay quien me lo saque. Desde febrero que estoy entrenando para este torneo y no salí ni una vez al boliche: no me daba el tiempo, ni el físico. Tenía que entrenar.

—Antes de iniciarte en el Pole, ¿cómo era tu entrenamiento?

—Nada en especial. Salir a a correr por la rambla. También he practicado y practico equitación pero fuera de eso nada más. El Pole es un deporte muy completo que se puede empezar a cualquier edad.

Una pasión doble.

Jimena Machado Jover se recibió de abogada en la Universidad Católica uruguaya. Al poco tiempo, viajó a Nueva York donde realizó cursos de criminología. Desde 2015 vive en Buenos Aires, estudiando la misma especialidad. El año pasado comenzó con la práctica de Pole Sport y Pole Art. Se consagró el fin de semana pasado como campeona latinoamericana amateur en un torneo desarrollado en Santiago de Chile.

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