Duelos verbales

Vuelven los debates

Oficialismo y oposición están de acuerdo en votar una ley que haga obligatorios los debates. Afinan detalles de cómo será la dinámica: Martínez no quiere un cinco contra uno y la Corte Electoral podría sortear los cruces. El FA pide que sea lo más lejos posible del domingo de la elección.

Debate entre Vázquez y Sanguinetti en 1994. Foto: Archivo El País
Debate entre Vázquez y Sanguinetti en 1994. Foto: Archivo El País

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La rebeldía a veces es sutil. Esa noche del 14 de noviembre de 1980, en Canal 4, el colorado Enrique Tarigo y el nacionalista Eduardo Pons Etcheverry no pararon de fumar. El humo fue el contexto para ese valiente cara a cara ante el coronel Néstor Bolentini y el consejero del gobierno de facto Enrique Viana, que no pitaban, pero sí que se defendían, a ellos y al régimen.

"A mí, antes que el comunismo y la subversión, me preocupa la democracia, que en este país hace muchísimos años que no existe", dijo enfático Tarigo, luego de escuchar, de frente, en una mesa diminuta, a sus interlocutores exponer argumentos de por qué había llegado la dictadura, en vez de por qué no se iba. Pons Etcheverry se colocó en el límite al hablar de Rinocerontes, la obra de Eugène Ionesco, que en ese momento estaba en cartelera. Era una sátira y un canto de resistencia contra los regímenes autoritarios. Dos semanas después ganó el "No" a la reforma constitucional, que también era un no a los militares.

De ahí en más la historia uruguaya estuvo marcada por una serie de debates. La tradición se rompió en 1999, cuando Jorge Batlle, favorito para la elección tras haberse candidateado otras cuatro veces, se negó a tener un duelo verbal con Tabaré Vázquez. Abrió así una nueva costumbre que continuó el propio Vázquez en 2004 y 2014, y José Mujica en 2009. Pero todo indica que el hechizo se romperá el año que viene. Después de cuatro elecciones sin debates, los candidatos volverán a enfrentarse en horario central, en televisión y en cadena.

Un proyecto de ley del diputado Fernando Amado (excolorado, y ahora parte de La Alternativa junto al senador Pablo Mieres), ya cuenta con el compromiso de ser votado por el resto de la oposición y, dentro del Frente Amplio, al menos por el Movimiento de Participación Popular (MPP). "El proyecto va a salir, hay que pulir algunas cosas para que el debate sea justo, pero va salir", dice Alejandro "Pacha" Sánchez, diputado por esa fuerza política, quien advierte que en el Senado también están de acuerdo con que se vote. Además, los precandidatos Daniel Martínez, Carolina Cosse, Luis Lacalle Pou, Verónica Alonso y Ernesto Talvi dieron esta semana su apoyo a la propuesta.

Amado también llamó al expresidente Julio María Sanguinetti, un fino estratega que se ha beneficiado del poder de la dialéctica en los debates, caso de 1994, cuando debió enfrentar a Vázquez. Este le dio su apoyo, aunque expresó sus reparos a que tenga que salir por ley. "Y yo pienso igual —dice Amado—, no debería ser por ley. El tema es que si no lo hacés así los candidatos no debaten".

El proyecto incluirá dos instancias, antes de la primera vuelta y antes del balotaje. No habrá debates para las internas, salvo que los precandidatos decidan por voluntad propia llevarlos adelante —Alonso ya desafió a Lacalle Pou a hacerlo.

Luis Alberto Lacalle con Jorge Battle en debate por TV en 1989. Foto: Archivo El País
Luis Alberto Lacalle con Jorge Battle en debate por TV en 1989. Foto: Archivo El País

Todo indica que serán seis los partidos que se presentarán a la elección: Frente Amplio, Partido Nacional, Partido Colorado, La Alternativa (que irá con el lema del Partido Independiente), Unidad Popular, el Partido de la Gente y el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI).

Todos contra uno.

Esta semana Amado se reunió con Martínez y Lacalle Pou, en el entendido de que según marcan las encuestas, son los favoritos para disputar un balotaje. Ambos dijeron que sí, pero el intendente planteó algunos reparos: pegarle al gobierno siempre es más fácil que pegarle a la oposición, y lo que él no quiere es que el debate se convierta en un cinco contra uno. Esto es algo que también le preocupa al resto del Frente Amplio.

Tabaré Vázquez en debate con Juan Andrés Ramírez en 1994. Foto: Archivo El País
Tabaré Vázquez en debate con Juan Andrés Ramírez en 1994. Foto: Archivo El País

Para solucionar este problema lo más probable es que se realicen debates uno contra uno, como ya se han hecho en otras elecciones. Al ser seis los candidatos a la Presidencia se podrían llevar adelante tres duelos. Pero esto desemboca en otro problema, ¿quién debate con quién? En este caso se están manejando dos posibles soluciones: una, que la Corte Electoral realice un sorteo para determinar los cruces; otra, tener en cuenta la representación parlamentaria y hacer que el que tenga más bancas debata con el segundo, el tercero con el cuarto, y así sucesivamente.

Pero al mismo tiempo que el asunto se va desenredando, van apareciendo otras dificultades. ¿Hay que tomar como referencia la representación parlamentaria que dejó la última votación, o hay que valerse de la realidad actual? Lo que sucede es que hay políticos que se han pasado de bando en estos años —Amado, por ejemplo. Si se tiene en cuenta lo que se votó, el Partido de la Gente de Edgardo Novick no tendría representación. Y el PERI, directamente, no tiene ningún legislador.

Para todos, sin embargo, estos son problemas solucionables. "Lo que se arregle va a estar bien. Que no debatan el primero con el segundo tampoco quiere decir que los debates no sean divertidos. Si a Lacalle Pou le toca enfrentarse a Sanguinetti, por ejemplo, lo interesante va a estar en cuántos votos le pueden sacar los colorados a los blancos", señala Amado.

"Hay que buscar que el debate sea constructivo. Si son todos pegándole a uno, de ahí no va a salir nada bueno. Lo importante es que la ciudadanía se entere de lo que proponen", considera Sánchez.

Cuándo se hace.

Las fechas son un tema, pues otro de los reparos del Frente tiene que ver con que quieren que sean debates donde se pongan sobre la mesa las propuestas y no los posibles errores que cada uno cometa en la campaña.

"Un ejemplo —plantea Sánchez—: si se hubiera hecho un debate en 2009 entre Mujica y Luis Alberto Lacalle ya entrada la campaña, seguro que Mujica ponía sobre la mesa el tema de la motosierra, y Lacalle lo del armamento de Saúl Feldman. Se tienen que debatir ideas, proyectos de país". En julio de 2009, tres meses antes de la primera vuelta, Lacalle dijo que iba a cortar con motosierra el gasto público, y dos semanas antes del balotaje ocurrió el operativo en que la Policía intentó detener para interrogar al contador Feldman —que luego fue relacionado con el MLN—, que se había atrincherado en su casa donde tenía 700 armas y mató a un policía.

Para evitar que temas coyunturales se metan en los debates, el plan es realizarlos lo antes posible. La idea es que para la primera vuelta puedan hacerse lo más próximo posible a las internas, que se celebrarán el 30 de junio, mientras el mano a mano entre los candidatos que pasen al balotaje —las encuestas muestran como un hecho que habrá segunda vuelta—, debería ser enseguida después de las elecciones del 27 de octubre.

Poner condiciones para debatir no es asunto nuevo. En noviembre de 1989 se dio un cruce entre Batlle y el candidato blanco Carlos Julio Pereyra, luego de que el colorado aceptara debatir siempre que esto se hiciera sin la ayuda de documentos sobre los atriles. "Batlle no va a imponer las reglas de juego que a él se le ocurran", declaró en ese entonces a El País el representante del Movimiento Nacional de Rocha. El debate se hizo y con papeles sobre la mesa. La prensa dijo que el duelo lo ganó Batlle, que luego perdió la elección contra Lacalle.

Tres duelos que hicieron historia
Políticos versus defensores del régimen militar, año 1980. Foto: Archivo El País

Vázquez vs. Sanguinetti, 1994: "No se puede hablar de confiabilidad con los marxistas", dijo el colorado. "Ni el Frente Amplio ni el Encuentro Progresista son marxistas, y de esto no me voy a ocupar más", contestó el hoy presidente. Lacalle vs. Batlle, 1989: El colorado insistió en su plan de vender el oro de la nación para pagar la deuda externa; esto le costó caro y los sondeos de opinión colocaron a Lacalle como ganador del duelo. Políticos vs. defensores del régimen, 1980: en un debate de dos horas, en el programa En Profundidad, de Canal 4, el coronel Bolentini justificó el golpe como una consecuencia de la lucha armada. El colorado Tarigo señaló que "la soberanía debe radicar del pueblo" y "las FFAA no tienen que integrar el Poder Ejecutivo".

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