RUMBO AL BALOTAJE

¿Dónde están los votos que se fueron del Frente Amplio?

Las encuestadoras dicen que los blancos corren con ventaja de cara al balotaje, pero advierten que el oficialismo aún tiene posibilidades. La clave, dicen, será ir por los exfrenteamplistas.

Frente Amplio
Militantes del Frente Amplio el domingo tras saberse los resultados. Foto: Darwin Borrelli. 

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"Acá no perdió nadie. Va a ser histórica”, dice alguien del núcleo íntimo de Daniel Martínez. “Esto ya está. Ganó la coalición”, señala otro dirigente frentista que no participa de esa mesa chica. De los politólogos, solo Adolfo Garcé se animó a decir que la elección del próximo 24 de noviembre está cerrada a favor del nacionalista Luis Lacalle Pou. Sus colegas y las encuestadoras no son tan categóricos. Es verdad que el Frente Amplio tiene todo para caer derrotado ante la “coalición multicolor”, pero también es cierto que si lograra dar con la estrategia adecuada podría llegar a dar pelea.

A las 18 horas del domingo, frente a la carpa que el Frente Amplio armó en la fachada del Hotel Crystal Tower —donde Martínez esperaría los resultados—, los pocos dirigentes que ya habían llegado cargaban con una sonrisa forzada, de preocupación. Dos bocas de urna de las 14 horas pintaban un oscuro futuro inmediato: 36% Martínez, 27% Lacalle Pou, 22% Ernesto Talvi y 9% Guido Manini Ríos, decía una de ellas; la otra marcaba 37% para los frentistas, 27% para los blancos, 13% para los colorados y 12% para Cabildo Abierto. El margen de error era alto, porque entre 40% y 50% de los consultados a la salida de los circuitos habían decidido no contestar. De esto último se agarraban para advertir con sobreactuada confianza que se trataba de “bolazos”.

A las 19 horas, cuando Martínez y su familia recién llegaban al hotel, las sonrisas persistían pero eran menos histriónicas: algunos dirigentes hablaban de 45%, otros de 47%, lo que iba a contrapelo con todos los pronósticos realizados por las encuestadoras el jueves antes del inicio de la veda. Si se equivocaron en 2014, ¿por qué no podían volver a equivocarse ahora?, inquirían. Para las 20:30, sin embargo, cuando Carolina Cosse, Daniel Olesker, Enrique Rubio, Liliam Kechichian, Juan Castillo, Yamandú Orsi y otros dirigentes del oficialismo miraban con expectativa la pantalla de Canal 10, los rostros de preocupación habían vuelto. Según Equipos, el Frente Amplio no llegaba al 41%; los resultados oficiales luego dirían que no alcanzó el 40%.

En la sede del Frente Amplio se hicieron esfuerzos sobrehumanos para festejar. Cosse lucía una sonrisa de comisuras casi invisibles, Olesker miraba con ojos saltones el televisor; a las 20:40 Kechichian, aún incrédula, sentada en el peldaño de una escalera bajita, observaba con pesadumbre la pantalla de otra tele que sintonizaba VTV.

Eduardo Bottinelli, director de Factum
Eduardo Bottinelli, Factum"No coincide la estrategia con el resultado; lo que está haciendo no es lo que necesita, es para un Frente Amplio con 45%”.

El panorama es muy parecido al de las eleccion es de 1999, las primeras en las que se celebró un balotaje tras la reforma constitucional de 1996. En ese entonces el colorado Jorge Batlle obtuvo el 32,8% de los votos en primera vuelta, contra el 40,1% de Tabaré Vázquez, candidato por el Frente Amplio. En tanto, el nacionalista Luis Alberto Lacalle Herrera retuvo el 22,3%. La suma de blancos y colorados superó el 50% y Batlle arrancó con ventaja rumbo a la segunda vuelta. Según los resultados del pasado domingo, el 50% fue superado por blancos, colorados y la gran novedad de la noche, los cabildantes o maninistas. Además, también se les suman los votos (aunque pocos) del Partido Independiente y el de la Gente.

Con este escenario uno podría decir que el Frente Amplio la tiene muy, pero muy, difícil. Sin embargo, las encuestadoras no lo dan por muerto. Aunque Lacalle Pou parte con ventaja, Martínez tiene aún posibilidades de dar el batacazo. Depende de dos cosas: de su estrategia electoral de acá a fines de mes y de que los votantes sean permeables a ser seducidos por esa estrategia. Muy difícil.

“Las sumas no son matemáticas. El Frente Amplio tiene posibilidades”, dice Eduardo Bottinelli, de Factum. “No creo que la elección esté cerrada”, señala Mariana Pomiés, de Cifra. “Hay que ver lo que pasa, hay votantes a los que el Frente Amplio puede ir a buscar”, advierte Rafael Porzecanski, de Opción.

Militantes del Partido Nacional celebran el resultado de las elecciones. Foto: Fernando Ponzetto
Militantes del Partido Nacional celebran el resultado de las elecciones. Foto: Fernando Ponzetto.

Y los votos dónde están 

En 1999 el Frente Amplio consiguió 861.202 votos, en 2004 —crisis de por medio— se fue a 1.124.761 y no tuvo necesidad de ir a un balotaje, en 2009 fueron 1.105.262 y en 2014, 1.134.187 (contando siempre las primeras vueltas). En este 2019 el oficialismo retuvo 939.363: 194.824 menos. Los encuestadores coinciden en que la estrategia de Martínez debe estar focalizada en ir por ellos, por los que lo votaron y ya no lo votan. Pero la pregunta es, ¿dónde están esas personas?

“El Frente Amplio retuvo el 82% de los votantes que tuvo en 2014. Uno de cada cinco decidió votar otra cosa, y lo hizo por razones diversas”, señala Bottinelli. Para el director de Factum hay un grupo de exfrentistas que prefirió a Cabildo Abierto, y “probablemente se trate del 2% del total del electorado”. Y estima que la mayoría de estos en anteriores comicios le dieron su sufragio al MPP.

“Aunque el MPP votó bien, tiene una pérdida en comparación con el período anterior, además de que logró conseguir algunos votantes nuevos. Lo que nosotros logramos identificar es la existencia de vasos comunicantes con Cabildo Abierto, los que tienen que ver con el perfil sociodemográfico, con el lugar donde viven, con la clase social a la que pertenecen. Esto se ha dado sobre todo en el interior del país, pero también es un fenómeno que se repite en las zonas periféricas de Montevideo”, advierte Bottinelli.

Mariana Pomiés, directora ejecutiva de Cifra
Marian Pomiés, Cifra "El Frente Amplio subestimó el valor de las encuestas y no se preparó para esta siutación"

Según los cálculos de Pomiés, de la consultora Cifra, el 25% de los que votaron por Cabildo Abierto (un 2,7%) son ciudadanos que en 2014 le dieron su confianza al Frente Amplio.

“Ideológicamente uno diría que lo más factible, por sus perfiles similares, es que los votantes de Cabildo Abierto vengan del MPP. Y también puede decir que los votantes del Frente Amplio que pasaron al Partido Colorado salen del astorismo. Sin embargo, tanto el Partido Colorado como Cabildo Abierto tienen un espectro ideológico que es bastante amplio”, advierte la directora ejecutiva de Cifra.

Pomiés agrega que el 14% de los votantes del Partido Colorado (1,7% del total de electores) llegó del Frente Amplio. La misma procedencia tiene un 10% de los que eligieron al Partido Nacional en esta elección (2,8% del total).

“Los votos que eran del Frente están sobre todo en los tres principales partidos de oposición. Según lo que nosotros manejamos, pierde primero votos con el Partido Nacional, y después con Cabildo Abierto y el Partido Colorado”, dice Porzecanski, de Opción. Y agrega: “En junio parecía que el Partido Colorado podía ser el mayor sustractor de votos, pero eso luego cambió. El voto más educado que migró sí fue para el Partido Colorado; el menos educado fue a Cabildo Abierto y también al Partido Nacional en el interior”.

Duro golpe para el FA en el interior y caída en la capital

¿Cómo se explica la derrota del Frente Amplio? Para entenderlo hay que mirar primero que nada hacia el interior del país. Varios departamentos en los que el oficialismo había ganado en 2014 se pasaron a filas opositoras. Este es el caso de Artigas, Rivera, Treinta y Tres, Maldonado y Florida.
En tanto, en Montevideo, aunque la fórmula Martínez - Villar ganó con cierta holgura, lo cierto es que hay una caída que su partido viene sintiendo elección tras elección. El pico máximo del Frente Amplio en la capital fue en 2004, cuando obtuvo el 63% de los votos. En 2009 logró el 58%, en 2014 alcanzó el 55% y el domingo pasado tuvo otra caída pasando al 47,5%.
En cuanto a los barrios, de acuerdo a un informe de El Observador, el Frente Amplio ganó en todos menos Carrasco, Pocitos, Punta Carretas y Malvín, donde se impusieron los blancos.
Cabildo Abierto consiguió una muy buena votación en algunos barrios, superando el 10% en Manga, Jardines del Hipódromo, Punta de Rieles y Cerrito.

Camino al balotaje 

Mientras Lacalle Pou sigue un guión preestablecido, el Frente Amplio se mueve con más inseguridad sobre un escenario que los encuestadores vaticinaban como el previsible.

Lacalle Pou, sin duda, parte con ventaja. Antes de la elección hablábamos de que un piso para que el Frente Amplio peleara con posibilidades reales y en igualdad de condiciones era llegar al 42%, y votó menos de 40%. Con esta realidad el tiempo y el mensaje son muy importantes. Si quieren competir tienen que dar ya, a más tardar el lunes (mañana), señales muy claras. Si no, ya va a ser demasiado tarde”, sentencia el director de Factum.

Bottinelli y Pomiés coinciden en que hoy en el Frente Amplio conviven dos estrategias distintas, y en que para competir es necesario alinear a los dirigentes y la militancia en un mismo sentido.

Durante la campaña el oficialismo decidió “prescindir de sus líderes históricos”, advierte Bottinelli. No aparecieron —salvo en publicidades de sus respectivas listas— ni José Mujica, ni Danilo Astori, ni Vázquez. Se apuntó a la renovación. En el acto final solo estuvieron Martínez y Graciela Villar sobre el escenario.

Y, al parecer, esta era la estrategia que se iba a seguir rumbo al balotaje, incluso elevando como único protagonista al exintendente. Ejemplo de esto son los carteles que la pasada semana se colocaron en varias zonas de Montevideo. Antes estaba la fórmula, ahora aparece solo el candidato con las leyendas: “Martínez presidente” y “¡Viva Uruguay!”.

Martínez aparece solo en los carteles, pero esa no es la estrategia que esta semana dijo el Frente que iba a utilizar”, marca la contradicción Pomiés. Bottinelli advierte, en tanto, que el oficialismo salió a la cancha hacia el balotaje con una cartelería que estaba preparada para un partido que sacara el 45% de los votos.

Rafael Porzecanski (Opción). Foto: Darwin Borrelli.
Rafael Porzecanski, Opción"Hay que ver lo que pasa con el Frente Amplio, cómo cae lo que pasó y cómo se mueven las cifras".

En los últimos días Martínez abrió la cancha a que más dirigentes se sumen a la búsqueda de votantes, adquirió mayor protagonismo a Mujica y se puso a Orsi, intendente de Canelones, como jefe de campaña. “Orsi no solo es del interior, donde el oficialismo perdió muchos votos, sino que tiene la virtud de poder mover a la militancia del MPP. Fue un movimiento interesante”, dice Pomiés.

“Se quiso pasar la etapa de la tríada (Vázquez, Mujica, Astori) que conducía al Frente. Volaron a los veteranos. Los escondieron. Y me parece que ahora la cosa tiene que pasar por otro lado. Todos tienen que ayudar si quieren ir por los votos perdidos”, añade Bottinelli.

El politólogo Gerardo Caetano, en tanto, dijo en el programa Todo Pasa, de Océano, que Martínez necesitaba pensar una mejor estrategia que la utilizada en la noche del pasado domingo, en caso de que quisiera pelear la elección. Para él, no debió plantear la elección entre dos personas, sino entre dos proyectos, y hacer hincapié en “la dicotomía que puede llegar al elector”. También tendría que haber dado ejemplos concretos: lo que pasaría con el presupuesto, los posibles ajustes, el cogobierno con Manini Ríos y “el abismo” que separa a este de Talvi.

En los últimos días Lacalle Pou se movió con rapidez: llevó adelante reuniones con los líderes del arco opositor, empezó a preparar el acuerdo programático y los medios se vieron copados con quienes apoyan su candidatura. En tanto, dirigentes frenteamplistas dieron notas en las que más que nada les preguntaron por las razones de la derrota, Martínez dio dos entrevistas y lanzó una comunicación directa con los votantes a través de Facebook Live. El jueves este fue difícil de seguir debido a que la pantalla estaba horizontal y la imagen vertical, lo cual provocó que el candidato cambiara al equipo técnico que se encargaba de filmarlo. El viernes volvió al Facebook Live. El tono fue crítico con Lacalle Pou y apocalíptico en cuanto a un posible ajuste fiscal en caso de gobernar. Para el fin de semana anunció que iría casa por casa a convencer vecinos. Ellos saben que es difícil, mas no lo ven imposible.

Yamandú Orsi este jueves en la Huella de Seregni. Foto: Ángel Asteggiante
Yamandú Orsi este jueves en la Huella de Seregni. Foto: Ángel Asteggiante.
Perfil

Orsi, un hombre de Mujica para dar vuelta la elección

Hasta mediados del año pasado el nombre del intendente canario, Yamandú Orsi, era uno de los que sonaba como posibles candidatos a la Presidencia. Se trata de un hombre del MPP, leal a José Mujica, pero a su vez con buena relación con la oposición y capaz de criticar al Frente Amplio cuando lo entiende necesario.
Quizá estas sean las razones que llevaron a la coalición a ponerlo al frente de del equipo de campaña de Daniel Martínez. Creen que su buena imagen puede servir para arrimarle al exintendente de Montevideo el voto del interior y acercarlo a aquellos que optaron por los partidos tradicionales o por Cabildo Abierto.
En la intendencia, Orsi organiza esporádicamente reuniones por fuera de lo laboral con las bancadas de diputados de todos los partidos. Llegó a pedir un fideicomiso de US$ 80 millones, el cual votaron todos menos los miembros del sector de Luis Lacalle Pou. Ha logrado detener paros de Adeom a fuerza de negociaciones. Y la forma que encontró para resolver el problema de la basura en el departamento —con tachos individuales en las viviendas— ha sido considerada un ejemplo por parte de ONG de recicladores, así como de la comuna capitalina. Ha sido crítico con la inseguridad —algo que el equipo de Martínez hoy reconoce como un problema y que promete ser tema central de la campaña hacia el balotaje.
Orsi tiene 52 años, viene de una familia pobre que votaba indistintamente a blancos y colorados. De niño, el intendente llegó a vivir un tiempo en el depósito de un almacén de su padre. Empezó de muy joven a trabajar en el negocio familiar: trasladando envases, acomodando productos, atendiendo al público. El comercio abría religiosamente a las seis de la mañana y cerraba a las 10 de la noche. No por esto dejó de estudiar: fue a la escuela N° 110, al liceo Tomás Berreta y luego al IPA, donde se recibió de profesor de Historia y militó en la Izquierda Democrática Independiente (IDI). Luego tuvo un breve paso por la Vertiente Artiguista, hasta que después de las elecciones de 1989 se integró al MPP.
El intendente canario no solo se lleva bien con dirigentes opositores (los alcaldes de su departamento son un buen ejemplo de esto), sino que también cruza con comodidad los límites que separan a los distintos sectores del Frente Amplio. Tiene buen trato con Asamblea Uruguay y con el grupo político de Mario Bergara, por dar algunos ejemplos.
El domingo pasado, en la carpa ubicada sobre la fachada del Hotel Crystal Tower donde Martínez esperaría los resultados, Orsi era saludado con afecto por una gran cantidad de dirigentes mientras se paseaba de un lado para el otro. Un rato antes de recibir los resultados dijo a El País con la preocupación firmada en el rostro: “No sé lo que puede pasar, hay que ver”.
Orsi hoy afirma que el último domingo de noviembre los uruguayos tienen que elegir “entre dos modelos” y advierte que solo uno de ellos “ofrece certezas”.

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