INGRESOS EN CAMPAÑA

¿De qué viven los candidatos a la Presidencia?

Una campaña electoral dura meses y los aspirantes a la Presidencia deben estar full time dedicados a busca votos. Ante esto la pregunta es, ¿de qué viven los candidatos? Lo cierto es que todas las situaciones son distintas.

Candidatos a elecciones 2019
Candidatos a elecciones 2019

Hacer campaña es levantarse a primera hora y acostarse tarde. Es subirse a una camioneta y recorrer ciertos de kilómetros, y bajar en cada destino con una sonrisa amplia y cautivadora. Es dar discursos, pero antes prepararlos y ensayarlos; es, entonces, decir lo mismo decenas de miles de veces. Es conceder entrevistas a diarios, radios y canales de televisión, y a la vez ocuparse de las redes sociales. Es atender los halagos, los insultos y las noticias falsas. Es pararse frente a un set de filmación y grabar un spot que resulte convincente. Es, sin lugar a duda, un trabajo arduo y extenuante. Pero también es un empleo por el que no se recibe paga. ¿O sí?

La lógica de la batalla electoral lleva a esta pregunta obvia: ¿de qué viven los candidatos? Más allá de quienes presentan donaciones para que ellos puedan financiar sus campañas, ¿reciben algún dinero que les permita darse el lujo de estar al menos 10 meses pujando por ser el próximo presidente de los uruguayos? La verdad es que esta pregunta no tiene una sola respuesta. Eso sí, en la mayoría de los casos hay un común denominador, el dinero suele salir de las arcas del Estado, ya sea en forma de sueldo, de jubilación, o de subsidio.

Empecemos por el Frente Amplio. Daniel Martínez, el precandidato favorito en todas las encuestas, renunció a su cargo de intendente de Montevideo el pasado mes de abril. Como exjerarca municipal le corresponde un subsidio de un año equivalente al 85% de los $ 207.657 que cobraba de sueldo. Sin embargo, desde el equipo de prensa de Martínez advirtieron que el exintendente decidió renunciar a este beneficio y “vivir durante este tiempo de sus ahorros y de la jubilación que cobra como ingeniero”.

Daniel Martínez, precandidato del Frente Amplio. Foto: Fernando Ponzetto
Daniel Martínez, precandidato del Frente Amplio. Foto: Fernando Ponzetto

Poco después de la renuncia de Martínez, su esposa, Laura Motta, que ostentaba el cargo de consejera de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), también renunció para acompañarlo durante la campaña. Motta, sin embargo, sí decidió acogerse al subsidio, por lo que cobrará durante un año $ 105.030 por mes, equivalente al 85% de lo que era su sueldo en el gobierno de la educación.

El caso de Martínez es excepcional dentro del Frente Amplio. La número dos en esta puja electoral, según los números que manejan las encuestas, es Carolina Cosse. Ella renunció al Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) a fines de enero de este año, y en ese mismo momento presentó un reclamo para cobrar las licencias generadas y no gozadas. Se le debió pagar, según un documento interno al que accedió El País: 16 días del año 2016, 20 del 2017, otros 20 de 2018 y uno generado en 2019.

Carolina Cosse ingresa a la sede de COFE para una reunión con la directiva del sindicato público. Foto: Fernando Ponzetto
Carolina Cosse, precandidata oficialista. Foto: Fernando Ponzetto

El mismo día en que dejó el cargo, el 31 de enero, Cosse también presentó la documentación para ser beneficiada con el subsidio, el cual fue autorizado el 6 de febrero por un monto de $ 207.043 mensuales, el que estará recibiendo hasta febrero de 2020. Es decir que, en caso de que la exjerarca resulte electa como presidenta u ocupe algún otro cargo, el subsidio lo dejará de cobrar poco antes de empezar su nuevo trabajo, en marzo de 2020. El País intentó comunicarse con Cosse para preguntarle si contaba con algún otro ingreso, pero desde su equipo de comunicación no respondieron la consulta.

Situación similar es la de Mario Bergara, que según informó a El País el departamento de comunicación del Banco Central y luego confirmó el propio precandidato, está cobrando el subsidio desde octubre pasado, mes en que presentó su renuncia a la presidencia de esa entidad.

Bergara: "Yo debato con quien sea, si el voto en octubre es obligatorio el debate debería ser obligatorio". Foto: Marcelo Bonjour
Mario Bergara, precandidato por el Frente Amplio. Foto: Marcelo Bonjour

El sueldo para el jerarca del banco es de $ 113.267, así que Bergara debería estar recibiendo $ 96.280 mensuales (el 85%). El frenteamplista dijo a El País que, además del subsidio, es profesor de la Universidad de la República y, además, está apelando al uso de ahorros.

En filas izquierdistas también está Óscar Andrade, cuya situación es distinta a todas las otras. Para abordar su caso es preciso hacer un poco de historia. A inicios de 2018 el aspirante comunista a la Presidencia contó, a través de un posteo en Facebook, que cuando asumió como diputado en marzo de 2015 lo hizo con la condición de “mantener su salario de albañil”.

Dijo haber firmado un poder por el cual todas sus remuneraciones -además del sueldo, las partidas por secretaría y prensa- irían para el Partido Comunista, que le giraría a él un sueldo equivalente a lo que gana un obrero de la construcción. Andrade mantuvo su banca por poco más de un año, hasta mediados de 2016, cuando tras dejar el cargo pidió el subsidio, que también fue a parar a las arcas del Partido Comunista, siempre según su relato. Al poco tiempo empezó a trabajar como panelista en el programa de Canal 4 Todas las Voces, y según dijo en ese momento, decidió que su salario fuera “íntegro, directo a la Fundación Sunca”, que apoya a la familia de trabajadores de la construcción víctimas de siniestros mortales.

Óscar Andrade, precandidato presidencial por el Frente Amplio. Foto: Fernando Ponzetto
Andrade recibe dinero del PCU, al que antes donaba su salario. Foto: Fernando Ponzetto

Carlos Medina, tesorero del sindicato que se ha pronunciado a favor de la candidatura de Andrade, dijo a El País que todo lo que había dicho el precandidato en su posteo en Facebook era “la pura verdad”. En tanto, sobre sus ingresos hoy, señaló que el dirigente -que fue electo secretario general en las últimas elecciones del Sunca pero está de licencia sindical- no recibe dinero de esta organización, pero sí lo hace desde el Partido Comunista. Ni Andrade ni otros comunistas cercanos a su campaña quisieron hacer declaraciones sobre este tema. Sin embargo, El País pudo averiguar que el precandidato también cuenta con ingresos por parte de una empresa privada, que le hace aportes al Banco de Previsión Social (BPS), según informaron fuentes de esta entidad. Los partidos políticos son registrados en el banco como empresas privadas.

Partido Nacional.

Dentro de la interna blanca hay dos casos que son idénticos: el de Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga, que dicen vivir de sus sueldos como legisladores, según declararon ellos mismos a El País. Lo mismo pasa con los senadores y también precandidatos José Amorín Batlle, del Partido Colorado, y Pablo Mieres, del Partido Independiente.

Jorge Larrañaga y Luis Lacalle Pou confrontaron por plebiscito, pero decidieron bajar el tono. Foto: Archivo El País
Jorge Larrañaga y Luis Lacalle Pou, precandidatos por el Partido Nacional. Foto: Archivo El País.

Los senadores tienen un sueldo de $ 235.676, lo que incluye los gastos de representación. Todos ellos advierten que en caso de no poder ir a trabajar por tener algún evento de campaña, lo que hacen es solicitar días de licencia de los 30 que tienen por año. Hay que tener en cuenta, también, que en año electoral la actividad parlamentaria es más excepcional que rutinaria: en 2019 el Senado sesionó tan solo 12 veces. Cuando un legislador no va a una sesión de cámara y no pide licencia, se le descuenta ese día de sueldo; pero cuando faltan a las comisiones no hay ninguna penalización.

Según los datos que figuran en la página web del Parlamento, el favorito para ganar la interna blanca, Lacalle Pou, faltó este año ocho veces a las sesiones del Senado y en cada una de ellas hizo uso de su licencia reglamentaria. El precandidato forma parte de tres comisiones: asuntos internacionales, defensa, y transporte y obras públicas; donde también acumuló ocho faltas, todas con aviso.

Larrañaga, en tanto, faltó siete veces a las sesiones y también pidió licencia en todas. El precandidato participa en cuatro comisiones: asuntos internacionales, ganadería, industria y una comisión integrada de industria, turismo, comercio y medio ambiente. En total allí acumula solo una falta, y con aviso.

En tanto, Juan Sartori, otro de los precandidatos blancos que según los últimos sondeos ya le estaría disputando el segundo lugar a Larrañaga -algunas encuestas advierten que lo habría pasado-, declara a El País que a sus 38 años ya acumuló lo suficiente como para no tener que preocuparse de su economía personal. También dice que aunque ha dejado de participar en varias empresas, mantiene otras que hoy por hoy cotizan en bolsa y por las que recibe ingresos.

Juan Sartori. Foto: Leonardo Mainé
Juan Sartori. Foto: Leonardo Mainé

“Yo vendí parte de mis negocios, los otros cotizan en bolsa, así que yo tengo un patrimonio de activos que me permite vivir. Tengo un patrimonio acumulado que proviene del trabajo empresarial de los últimos años. Esto que estamos haciendo no sé cuánto nos va a salir, porque todos los días me mandan una factura nueva, pero puedo hacerlo con mi dinero”, dice Sartori.

Enrique Antía, también precandidato blanco, al no renunciar a su cargo de intendente de Maldonado para hacer campaña, sigue percibiendo el sueldo como jerarca municipal. Tiene un salario básico de $ 442.646, al que se le suman $ 30.262 para gastos de representación y $ 15.131 por gastos de secretaría. Antía, que con estos números es el intendente mejor pago del país, dijo hace algunas semanas a El Observador que renunciará recién a fines del mes de julio para presentarse como candidato a diputado, siempre y cuando no gane la interna.

Y está el precandidato nacionalista Carlos Iafigliola, que el año pasado renunció a la empresa TDH TV Rural, en la que se desempeñaba como jefe comercial, “para tener tiempo” para hacer campaña, algo que hizo, dice a El País, “previo acuerdo” con su familia. Hoy los gastos de su casa los atienden su esposa, que es maestra en dos escuelas, y sus dos hijas.

Partido Colorado.

En el caso del precandidato Julio María Sanguinetti, quien decidió lanzarse a la contienda electoral por tercera vez luego de ganar en dos oportunidades, sus ingresos son los de su jubilación como expresidente. “También he tenido ingresos importantes por realizar conferencias, pero durante la campaña tuve que suspender esas actividades”, señaló Sanguinetti a El País, que también se ha desempeñado como columnista en la prensa internacional y que en los últimos años, además, ha publicado varios libros.

Julio María Sanguinetti. Foto: Fernando Ponzetto
Julio María Sanguinetti. Foto: Fernando Ponzetto

El exmandatario no quiso precisar, sin embargo, cuál era la cifra que cobraba como jubilado. Sanguinetti fue el último presidente que se jubiló recibiendo el 85% de su salario; desde 1996 los presidentes se jubilan como cualquier otro trabajador y perciben, entonces, la suma de dinero correspondiente a su historial laboral.

Su rival en la interna, el economista Ernesto Talvi, dijo a El País que desde que dejó la dirección del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) el año pasado para dar el salto a la política, está viviendo de sus ahorros, y que no cuenta con otro ingreso que no sea ese.

Ernesto Talvi en ADM. Foto: Twitter ADM
Ernesto Talvi en ADM. Foto: Twitter ADM

Amorín Batlle, que también dice vivir de su sueldo como parlamentario, no tiene faltas a las sesiones del Senado. Participa de nueve comisiones y suma solo tres faltas. Además, tiene un criadero de caballos que, asegura, no le genera ganancias.

Los otros precandidatos

Similar al de Amorín Batlle es el caso del senador independiente Mieres, que no faltó a ninguna sesión, y participando en 12 comisiones acumula 10 faltas en lo que va del año.

Edgardo Novick, del Partido de la Gente, vive de su actividad empresarial. Es dueño del Nuevocentro Shopping, la casa deportiva La Cancha, el restaurante La Mostaza y el After Hotel.

El candidato por Unidad Popular, Gonzalo Abella, fue maestro rural y está jubilado; mientras que el excomandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, tiene su jubilación como exmilitar. Y el candidato por el Partido Digital, Daniel Goldman, es docente en la Universidad ORT y tiene su empresa Inn Mentor, que trabaja con emprendedores a quienes ayuda a desarrollar sus proyectos de innovación.

De todos estos lugares sale la plata para que los candidatos sobrevivan durante la campaña. Los que salgan victoriosos no tendrán que preocuparse por el dinero por, al menos, cinco años más. O por seis, porque luego también tendrán, si no están en edad de jubilarse, un año de subsidio.

El beneficio que permite a los políticos cobrar un año más

Las leyes N° 15.900 y 16.195 son las que regulan los subsidios a los que tienen derecho los cargos electivos, políticos y de particular confianza. Este equivale a un 85% del salario y es cobrado por un año. La situación es diferente de la del resto de los trabajadores, que cobran seguro de paro solo en casos de que sean despedidos; lo hacen por el 60% de su salario en el primer mes, y la cifra baja hasta llegar al 40% el sexto mes. Los beneficiarios del subsidio son los miembros de la Suprema Corte, el Tribunal de Cuentas, la Corte Electoral, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, el fiscal de Corte y el procurador general de la Nación, titulares de cargos públicos en virtud de elección directa, ministros y subsecretarios, director y subdirector de la OPP, secretario y prosecretario de Presidencia, y directores de entes autónomos y servicios descentralizados.

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