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La visita menos esperada

Hay nueve departamentos golpeados gravemente por una sequía inusual porque si bien comenzó en el verano, se mantuvo durante todo el otoño y sigue en lo que va del invierno ante la incredulidad de los productores. "Nunca habíamos visto algo así", aseguran.

El lunes pasado llegó un camión con ración para vacas a Colonia América.
El lunes pasado llegó un camión con ración para vacas a Colonia América.
Ganado en problemas por la sequía. Foto: F. Flores
Ganado en problemas por la sequía. Foto: F. Flores
Ganado en problemas por la sequía. Foto: F. Flores
Ganado en problemas por la sequía. Foto: F. Flores
Ganado en problemas por la sequía. Foto: F. Flores
Ganado en problemas por la sequía. Foto: F. Flores

Cien milímetros de lluvia mensuales ha tenido Uruguay durante los últimos 30 años. En buena medida, en esa cifra reside la lógica del sistema agropecuario. Es sencillo: hay mucha agua en primavera, con eso se generan reservas de forraje y así se enfrenta el invierno, que es cuando las pasturas caen a su mínimo productivo.

Pero este año esa lógica se rompió. Desde febrero las lluvias son insuficientes. En algunas zonas y en los primeros meses del año se alcanzaron, incluso, promedios entre 50% y 80% por debajo de los niveles históricos.

Así, al día de hoy hay nueve departamentos que están en emergencia agropecuaria debido a la sequía. Flores fue el último en caer, el 7 de este mes. Antes habían sido Canelones y Florida el 15 de junio, San José el 17 de junio, y desde el 5 de mayo lo vienen padeciendo Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja, Rocha y Maldonado.

El Ministerio de Ganadería (MGAP) es el organismo que declara la emergencia. Hasta ahora las principales medidas han sido asistir a los productores lecheros y ganaderos con raciones más baratas y a pagar en dos años, además de entregar lonas para comederos. "Se entiende que la falta de lluvia y las heladas propias de la época afectan de forma directa el normal crecimiento de pasturas. Eso se traduce en menor disponibilidad forrajera para el sector productivo ganadero y lechero", explicó el MGAP en un comunicado.

Dramático.

"¿Una seca en otoño? La verdad que es algo que nunca habíamos visto, y que incluso todavía nos cuesta entender", lanzó Raúl Moreno, un productor lechero de 46 años. Desde que nació vive en un paraje llamado "Colonia América", en el noroeste del departamento de San José, y ahora ya hace 25 años que maneja el pequeño tambo que abrió su padre en 1960.

Al sur del Río Negro es donde se han visto los peores efectos de la sequía, y en la zona donde está Moreno la situación viene particularmente complicada. Ahí está radicado un grupo de pequeños productores. Son establecimientos familiares que en promedio tienen menos de 50 hectáreas, y para ellos la lechería es la principal fuente de ingresos.

"En febrero empezamos a ver que sembrábamos las pasturas y no nacía nada. Volvíamos a plantar y tampoco pasaba nada. Se gastó mucha plata luchando contra esa realidad, pero no dio resultados, entonces la situación se complicó", dijo el productor lechero.

"Ante esa situación, recurrimos al alimento que teníamos guardado para darle al ganado cuando comenzaran los fríos. De esa forma, las reservas que siempre empiezo a utilizar en abril, este año las empecé a usar en febrero, por lo cual lo que me queda almacenado al día de hoy alcanza para un mes más y nada más", relató Moreno.

Al recorrer la zona, el panorama parece repetirse. Se ven casas humildes y establecimientos sin mayores despliegues. Los campos están amarillos. El ganado echó pelaje grueso, que lo hace lucir descuidado. A la mayoría de las vacas se les marcan las caderas y les sobresalen demasiado las costillas. Los días grises, además, agregan tristeza al escenario.

Para los productores agropecuarios, fundamentalmente los ganaderos y lecheros, esta sequía de otoño e invierno se transforma en un combo casi letal. Pues no solo les altera el abastecimiento y correcto consumo del forraje, sino que también pone en riesgo al ganado y hace tambalear las cuentas.

Varios productores de los distintos departamentos afectados coinciden en señalar que una situación igual, pero en verano, seguramente no hubiese golpeado tanto. Pero al llegar en esta época los encontró totalmente desprotegidos. La última sequía que tuvo Uruguay fue en el verano de 2008-2009. Las pérdidas en ese entonces se ubicaron por encima de los US$ 340 millones.

Andrés Camy, presidente de la Asociación Rural de San José, resume el panorama así: "No tuvimos otoño, que es una de las épocas en las que se produce buen forraje. Entramos al invierno en un punto muy crítico en el cual bajó notoriamente la oferta de forraje y mermó la producción. Por eso hubo que aumentar la compra de raciones y recurrir a las reservas, lo cual provocó un desbalance en la economía del productor".

Y Gabriel García Pintos, veterinario y productor rural en Lavalleja, remarca: "Nadie esperaba una sequía en esta época. Veníamos de años muy buenos, acostumbrados a tener mucho ganado en los campos, pero ahora el panorama realmente se complicó. Con el comienzo de año se puso muy difícil, y en este momento ya dejó de ser difícil para pasar a ser dramático".

Emergencia.

El informe de junio sobre la situación agropecuaria nacional, elaborado por el Plan Agropecuario (una oficina técnica dependiente del MGAP), coincidió en plantear un escenario por demás complejo para el campo.

"Las precipitaciones han sido aceptables desde la segunda quincena de mayo, pero no han sido suficientes para recargar aguadas naturales y artificiales, más que nada en la zona sureste y noreste del país. Los tajamares continuaron secándose y los cauces naturales se cortaron. En lugares puntuales de Durazno y Florida se secaron pozos semisurgentes de uso doméstico", describió.

Alfredo Irigoyen, ingeniero agrónomo y director de la oficina litoral-centro del Plan Agropecuario, explicó en diálogo con El País que ante la sequía los sistemas intensivos son los que se ven más afectados. "El sector lechero es el que viene sufriendo más esta situación. Su alimentación depende de las praderas artificiales, del forraje sembrado, y eso está totalmente afectado por la falta de agua".

El especialista agregó que los ganaderos también sufren el impacto y dijo que estos dos sectores están ingresando en una situación compleja en la cual los animales pasan a depender del aporte de la comida procesada, sea a través de fardos o suplementos. "Muchos productores ya se consumieron el 70% de las reservas y lo que tienen sembrado quizá hasta setiembre u octubre no va a crecer", afirmó.

Consultado sobre este tema, Pablo Marinho, un productor y veterinario de Cerro Largo, entendió que el ganado se está viendo "muy sentido" y que ya constatan animales con 30 kilos menos de lo que deberían pesar. "Hay mucho riesgo para los vientres preñados, la situación puede generar la pérdida de terneros o incluso la muerte de las vacas". Y sentenció: "Todo el forraje natural está muerto por la falta de agua".

Ayuda.

El lunes pasado llegó al perdido paraje Colonia América, en San José, el primer camión con comida para vacas. La alegría, o quizá más bien el sentimiento de alivio, se notaba en los rostros de los productores —más allá de la preocupación que brotaba de sus palabras.

El camión llegó de Paraguay y se estacionó en el local que tiene el grupo de fomento de la zona. Ahí llegaron cuatro hombres contratados, cuatro soldados que aportó el Ejército, ocho productores de la zona y un grupo de seis mujeres.

Los hombres rodearon la carga y empezaron a bajarla. Algunos movían las semillas desde arriba, otros iban abriendo las válvulas de descarga del camión y otros colocaban las bolsas y las iban pasando hacia un costado tras llenarlas. En tres horas descargaron 32.360 kilos destinados a 18 productores de la zona. Después del mediodía, otro tanto.

A cada bolsa de nylon le pusieron 25 kilos. Desde la pila que armaban al lado del camión las movían con agilidad a una balanza, en la cual un tablón de una mesa oficiaba como bandeja. Se pesaban de a 500 kilos y una mujer llevaba el registro de todos los movimientos y retiros realizados en un cuaderno.

El suministro de ración es parte de la declaración de emergencia agropecuaria. El MGAP entrega alimento para vacas y terneros a los productores familiares (los de menores ingresos y campos más pequeños), siendo aceptados solamente aquellos que no arrastren deudas con la cartera por operativas de otros años.

La ración estatal sirve por dos motivos: primero porque el precio es un 30% menor al valor del mercado, y segundo porque se paga en cuotas (la primera en un año y la segunda en dos). La secretaría de Estado se ha encargado de remarcar que esta asistencia "no es una donación, sino que es un préstamo".

Según informaron desde el Ministerio, en total se está abasteciendo a 2.578 productores, de los cuales 2.443 son productores de vacunos y 135 de ovinos. En total, se necesitarán 24 millones de kilos de cascarilla de soja (para vacas) y 14 millones de kilos de ración de terneros.

Desde el 10 de junio se vienen realizando entregas a productores, y toda la operativa tendrá para la cartera de Ganadería un costo de US$ 10 millones, aunque eso será recuperado cuando los productores paguen la ración, si es que algún día vuelve a llover.

Lechería en crisis.

La lechería es el sector que está más afectado al día de hoy porque su alimentación depende de las praderas artificiales -el forraje sembrado-, que por la falta de lluvias no ha crecido desde febrero. Así, las vacas lecheras ingresan en una delicada situación en la cual se sostienen solamente por el aporte de fardos y complementos. A esto se suma el descenso en el precio de la leche.

Ganadería en rojo.

El ganado de engorde también atraviesa una compleja situación por la falta de forraje. Los veterinarios advierten que los animales perdieron mucho peso y además señalan que están debilitados. Hay vacas preñadas que pueden llegar a perder sus crías, y otras directamente pueden morir. Los animales empiezan a deteriorarse por no estar teniendo la dieta adecuada y necesaria.

ARU: "situación impactará en los ingresos del Uruguay".


Ricardo Reilly, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), dijo a El País que "la sequía está teniendo efectos muy graves y viene generando pérdidas importantes" en cultivos y en los sistemas ganaderos. Según valoró, este fenómeno climático tendrá impacto sobre todo el aparato productivo. "Va a traer una merma en los ingresos del agronegocio y significará una merma muy importante en los ingresos del país en general. El impacto va a ser muy fuerte para todos". Reilly expresó que "es difícil" medir al día de hoy el impacto que tiene la sequía sobre el agro sin tener en cuenta otros elementos. "Es difícil analizar la situación separada de lo que son otras cosas que también hacen a la competitividad. Hay que tener en cuenta que estamos en un país caro y que hubo una caída en los precios de varios productos que se exportan", afirmó el presidente de la ARU.

SABER MÁS

VETERINARIOS.

"Pasó de ser difícil a ser dramático".

Gabriel García Pintos, productor y veterinario en el departamento de Lavalleja, dijo a El País que la situación a raíz de la sequía "dejó de ser difícil para empezar a ser dramática". "Hoy todos miramos para arriba a ver si llueve, pero somos conscientes de que el agua ahora ya no cambia el escenario y que habrá que esperar. Incluso, si ahora llega a caer mucha agua, se nos puede complicar aún más el panorama. Porque no es lo mismo que el ganado duerma en piso seco que en piso mojado, más aún si está debilitado como ahora", expresó el veterinario. Dijo, además, que "hay una desazón grande entre los productores". "Hay descreimiento. La realidad es que el tambero no sabe a qué precio va a cobrar el litro de leche el día de mañana. Hay plantas que pagan $ 6 por litro y hasta hace poco pagaban $ 9, entonces eso genera alteraciones muy grandes. Ante todo esto, los tamberos están mandando mucha vaca al frigorífico para hacer caja y aliviar los campos", comentó García Pintos.

"Afecta todo el sistema productivo".


"El ganado está muy sentido, ha perdido mucho peso. Estamos viendo mucho riesgo en los vientres preñados, al punto de que las vacas pueden perder los terneros o, en el peor de los casos, pueden morir las propias madres", dijo a El País el veterinario y productor Pablo Marinho, radicado en el departamento de Cerro Largo. Según expresó, los animales están mostrando síntomas que son propios de la mala alimentación, como las paperas. Marinho explicó que la sequía genera "un desmejoramiento del estado general del animal, corta el crecimiento y afecta el desarrollo de las categorías jóvenes. Provoca pérdida de peso y afecta la fisiología de los animales reproductores, sea vaca o toro. A nivel de campo, no hay pasto y hay que esperar un período largo para que se acomoden todas estas situaciones". Así, opinó: "Con lo que viene generando la sequía desde febrero hasta ahora, se verá afectado todo el sistema productivo nacional, tanto el actual como el vinculado al panorama a futuro porque, por ejemplo, en pocos meses habrá que invertir mucho para recuperar el ganado que está afectado ahora", dijo el productor a El País.

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