MÁS ALLÁ DEL DEPORTE 

Valores vs. violencia: Unión de Rugby lanza campaña para frenar peleas en boliches

Un crimen en Argentina, una piña a traición en Punta del Este, un confuso episodio en Japón. La violencia en el rugby es recurrente. ¿Qué responsabilidad tiene el deporte? ¿Fomenta la ira?

Rugby
URU lanzará una campaña que buscará concientizar sobre los casos de violencia (Archivo El País). 

Una patota de rugbistas mata a golpes a un joven de 18 años en la puerta de una discoteca en Argentina. Lo asesinan en un minuto: primero lo tiran al piso y luego le pegan patadas por todo el cuerpo. En Punta del Este, un rugbista le da una trompada a traición a otro en una fiesta al aire libre, tan fuerte que lo duerme y le quiebra la mandíbula. Miembros de la selección uruguaya, Los Teros, van a jugar a Japón y son acusados de agredir a los trabajadores de un restaurante; la Unión de Rugby del Uruguay (URU) matiza la noticia y apunta contra el medio que la difundió.

El rugby, un deporte tan viejo y tan inglés como el fútbol, está en la mira por recurrentes casos de violencia, y no por los que se puedan llegar a generar dentro de las canchas, sino afuera de ellas. Aunque hay quienes advierten que se trata de situaciones aisladas, y también quienes justifican algunos hechos, la mayoría reconoce que es necesario tomar medidas para evitar que el problema crezca.

En los próximos días la URU lanzará una campaña de difusión contra la violencia ejercida por parte de los jugadores de rugby. “Adentro y afuera. Valores siempre”, es el leitmotiv elegido.

“La idea era generar un eslogan sencillo, pero no vacío. Algo para manejar tanto en la interna del mundo del rugby, como afuera. Queremos decirles a quienes están por fuera y quieran mandar a sus hijos o sus hijas que, si bien es un juego de fricción y con contacto físico, repudiamos y rechazamos todo tipo de violencia; no solo la física, también la simbólica, la verbal, el acoso, el abuso y la indiferencia”, manifiesta Sebastián Perona, vocal de la URU.

Inspirados en el “100% libre de humo de tabaco” del Ministerio de Salud Pública, la URU apunta, dice Perona, “a una campaña que lo que diga sea: cero problemas”. Aparte, se están organizando charlas para los referentes de la selección uruguaya y de cada uno de los clubes, en las que se impartirá un mensaje de “no a la violencia”, que estos luego deberán trasladar a los jugadores de todos los equipos.

Por otro lado, la URU está enviando a los clubes y colgando en sus plataformas web su código de ética, que abarca el comportamiento que deben tener los jugadores dentro y fuera de la cancha. El artículo 1.3 advierte en este sentido que los rugbistas “promoverán la reputación del juego y harán todo lo posible para impedir que sea desacreditado”. Por eso “no adoptarán ninguna conducta o actividad dentro o fuera del campo de juego que pueda dañar la confianza pública en la honestidad y en la condición regular de un partido, gira, tornero o evento relacionado”.

El artículo 1.5 señala, en tanto, que “el jugador de rugby debe tener conciencia sobre su fuerza y destrezas, que las habilidades y acondicionamiento físico sirven únicamente al juego (…), y entender que posee habilidades que, de ser más aplicadas, pueden dañar severamente a otros individuos. Por ello, el límite de acción siempre se determina por la cancha”.

rugby
Yoann Huget y Mike Brown en un partido entre Francia e Inglaterra en febrero de 2014 (Foto: AFP).

En Uruguay hay unas 10.000 personas que juegan al rugby: 6.000 tienen hasta 14 años y 4.000, de 15 en adelante. La mayoría van o fueron a colegios privados, aunque Perona advierte que hay 200 escuelas y liceos públicos, y escuelas técnicas, que tienen profesores de educación física que proponen ejercicios con pelotas de rugby. En instituciones públicas de financiación privada, como El Jubilar, Los Pinos (ambos de Casavalle) y Los Tréboles (de Flor de Maroñas) también se enseña este deporte.

El jerarca de la URU sostiene que los alumnos de hasta 13 años están todos becados y no tienen que pagar nada para jugar. Y que luego las cuotas de los clubes van de $ 1.000 a $ 1.500. “Y también hay becas. Hay clubes que tienen hasta el 40% de becados”, señala Perona. Y agrega que en el rugby “no existe un mercado de captación”, que los jugadores llegan a los clubes “por el boca a boca” y que no hay pruebas para determinar quiénes juegan.

“Si hay tantos jugadores que un club completa un equipo, se arma otro. El que va, juega; nadie se queda todo un partido en el banco de suplentes. Y se necesita de todos: del más atlético, del más musculoso, pero también del más chico, del más alto y del más gordo. Es un deporte para todos. El valor fundamental del rugby es el de no discriminar”, dice Perona.

¿Por qué entonces pasa lo que pasa? El vocal de la URU tiene también una respuesta a esta pregunta. “Son jóvenes que llegan a los 18 años con un físico importante. Es como un chico que saca la libreta y sale a manejar. Si hay una situación de desvío en la conducta, de sensación de superioridad, y si a eso encima se le suma la ingesta de alcohol, estamos ante algo totalmente peligroso. Pero estas son cosas que van más allá del rugby”.

El joven asesinado en Argentina era hijo de paraguayos. El muchacho golpeado en Punta del Este era argentino, y algunos de los dirigentes reconocen que el hecho sucedió durante una riña entre rugbistas de ambos lados del Río de la Plata. El código de ética de la URU, en su artículo 1.9, advierte que los jugadores se comprometen a no hacer “nada que intimide, ofenda, insulte, humille o discrimine a cualquier otra Persona (sic) en el campo de la religión, raza, sexo, orientación sexual, color o nacionalidad”. Pero una cosa es lo que figura en los papeles, y otra es la vida real.

Solo una piña

El video del joven uruguayo que le rompió la mandíbula a otro argentino se hizo viral. Allí se ve cómo otro muchacho lo incita para que le dé el golpe, cómo su novia le dice que no lo haga, cómo el agresor le pide permiso para darle solo una piña, y cómo ella luego lo habilita a dársela. Roberto Canessa, médico, sobreviviente de los Andes y parte de la directiva del Old Christians, cuenta que el joven que da el golpe es alumno de esa institución y que aunque “la idea de algunos era expulsarlo, condenarlo a muerte”, luego se resolvió “que a estos jóvenes hay que contenerlos para evitar que se conviertan en un peligro para la sociedad”.

“Los hijos pueden salir de cualquier manera, uno como padre puede hacer lo posible. Yo no estaba de acuerdo con aplicarle medidas violentas. Creo que lo que hay que hacer es sentarlo y hablarle”, añade Canessa, que tampoco dice estar de acuerdo con la campaña de difusión de la URU para evitar situaciones de violencia.

“Me parece que eso tiene un gran marketing, pero no le hace bien a nadie. Lo único que hace es fomentar odios —continúa Canessa—. Las campañas son al cuete. Con lo que pasó ya alcanza para que no pase nunca más. Esto se implantó en la sociedad: el que juega ahora está estigmatizado y sabe cómo se tiene que comportar”.

La agresión también fue evaluada por la comisión de disciplina de la URU, conformada por cinco abogados, y esta entendió que no tenía competencias para intervenir, pues los hechos sucedieron fuera de la cancha.

Campaña URU rugby
"Adentro y afuera. Siemrpe valores", se llama la campaña que lanzará la URU. 

Los Teros en Japón

En octubre pasado The Japan Times informó que la policía estaba investigando una supuesta agresión de los jugadores de Los Teros, y que algunos de ellos habían sido interrogados. El problema se suscitó en un restaurante de la ciudad de Kumamoto, luego de que la selección de rugby uruguaya jugara allí contra Gales y perdiera 35 a 13.

El medio japonés difundió el video en el que se ve a uno de los empleados caer, supuestamente por el empujón de un jugador. The Japan Times también informó que fueron “varios” los jugadores que tuvieron un mal comportamiento, que derramaron bebidas, que les pegaron a las paredes, rompieron vidrios y destrozaron un oso de peluche. La URU en su momento salió a advertir que fue un “incidente menor” y que la noticia estaba inflada.

Perona dice que lo que pasó fue que un jugador “tiró el líquido de un vaso para arriba y este cayó sobre la consola del disc jockey, empezaron a saltar chispas y la gente se asustó. No hubo violencia física. Hay un video que muestra que alguien cae, pero lo que pasó fue que una persona abrió una puerta vaivén y no vio que había gente del otro lado. En Uruguay esto se arreglaba con un abrazo y un pedido de disculpas”.

Alejandro Nieto, que trabaja con las formativas de Los Teros y que estaba en Japón cuando sucedió lo denunciado, sostiene que “lo que se cuenta es en un 80% falso”. Y explica: “Fue una noche de festejos, hubo un empujón y nada más”.

Foto: Archivo El País
"Los rugbistas no se preparan para pegar", sostiene Canessa (Archivo El País).

Canessa a favor de "la trompada prohibida"

“Los rugbistas deberían ser sancionados como los boxeadores, porque hay una disparidad de fuerzas. Eso tiene que ser así. Siempre existe que uno es grande y otro es chico, siempre existe ese abuso, porque en el fondo es un abuso, y hay que tratar de frenarlo”, advierte Roberto Canessa, dirigente y exjugador del Old Christian Club.
En esto coincide Sebastián Perona, de la URU. “Yo crecí con la idea de que los boxeadores tienen la piña prohibida. No sé qué sustento legal tiene eso; no sé si un boxeador le pega a alguien en la calle realmente es un agravante, pero creo que es algo que también debería aplicarse en el rugby”, sostiene. Y agrega: “Nosotros sabemos que para jugar al rugby hoy hay que prepararse más físicamente. No es que nos preparemos para pegar, pero sí nos preparamos para no recibir lesiones, para tener una postura adecuada, para poder tener fuerza, para levantarnos del piso más rápido, para caer de forma segura… Entonces, el chiquilín o la chiquilina que juega al rugby obviamente está más acostumbrado al contacto físico”.
Lo cierto es que la mal llamada “mano prohibida” sí existe, y alcanza tanto a boxeadores como rugbistas. El artículo 46 incluye entre los ítems que implican atenuantes para un delito “la fuerza mayor” por parte del agresor con respecto al agredido.

En defensa del deporte

En el torbellino de noticias que coparon los medios argentinos durante las últimas semanas, hubo una bastante menor pero que hace un poco a todo este asunto. Se informó que algunos jugadores solían usar una camiseta con la frase: “Las chicas juegan al jockey, los chicos juegan al fútbol y los hombres juegan al rugby”. Perona dice que no conoce a nadie en Uruguay que la use, pero reconoce que “parte del folklore del rugby tiene que ver con esa actitud”.

“No hay un fogoneo desde los clubes para que se piense así, pero es parte de la tradición. Uno puede ir al shopping y comprarse una remera con la caricatura de un rugbista tomando cerveza, con la cara herida y los ojos rotos, pero esa no es la verdad. Hoy ni andan con la cara rota, ni toman tanto alcohol, ni tienen un físico único”.

En tanto, Juan Manuel Gaminara, capitán de Los Teros, dice que atar los casos de violencia al rugby es algo “simple y reduccionista”, pues “el problema es mucho más profundo” y tiene que ver “con que la sociedad es cada vez más violenta”.

Fabio Magno, de la directiva de Montevideo Crickets, dice que “siempre el rugby ha combatido la violencia”, y que dentro de su club se hacen talleres para erradicarla y controlar el consumo de alcohol. Para él, “lo de Punta del Este es un papelón, vergonzoso”, aunque “no es algo que ocurra solo en el mundo del rugby”.

Alejandro Lemes, de Los Cuervos, señala que “las reglas son claras: si alguien pega una piña en la cancha, lo echan”, pero al mismo tiempo advierte que “la educación de los jóvenes muchas veces no es la del club, sino la de la casa”.

Fabián Barbato, presidente de Champagnat, pide no confundir que los jugadores tengan fuerza, con que la usen para algo malo. “La fortaleza no te incita a pegar una piña. El tema es que cuando un golpe lo da un karateca o un jugador de rugby, el daño es mucho mayor. Hoy no se les dice a los jugadores que no sean violentos, eso está intrínseco en los valores del rugby”.

Canessa advierte que “los valores del rugby” no tienen nada que ver con la violencia, y que fueron estos los que les sirvieron a los sobrevivientes de los Andes para salir de allí. “Hay un debate muy divertido entre los que nos salvamos. Carlitos Páez dice que el rugby no tuvo nada que ver con salir de la cordillera. Sin embargo, si vos te fijás, los que salimos a las caminatas somos todos rugbistas. A mí el rugby me sirve para tratar a los pacientes, para infundir coraje, para soportar el dolor, para resistir las adversidades de la vida. Esos son su valores”.

Rugbiers argentinos presos
Acusados del crimen de Villa Gesell son trasladados por la policía.

El asesinato que puso a los rugbistas en la mira

A Fernando Báez Sosa la muerte lo sorprendió joven. La semana pasada hubiera cumplido 19 años, pero el 18 de enero una patota de jugadores de rugby lo mató a golpes en la puerta de un boliche en Villa Gesell, provincia de Buenos Aires. El crimen puso en la mira al mundo del rugby, tanto en Argentina como en Uruguay, y desde el día del asesinato el tema no ha dejado de estar entre las noticias más importantes de los medios de la vecina orilla.
Todo comenzó con un pogo adentro de un boliche, en el que los rugbistas y el grupo que estaba con Fernando tuvieron algunos roces. Esto derivó en que los encargados de la seguridad del lugar expulsaran a ambos: unos por una puerta y otros por otra. Fernando y sus amigos se quedaron esperando a otros que sí se habían logrado quedar adentro; estaba tomando un helado cuando los rugbistas lo encontraron y le empezaron a golpear. Lo mataron en tan solo 60 segundos.
En esa misma madrugada detuvieron a los 10 rugbistas. Varios de ellos dijeron que el culpable había sido Pablo Ventura, un joven que también fue inmediatamente detenido. Días después se descubrió que Ventura en realidad ni siquiera estaba en la misma ciudad a la hora de los hechos, y que había sido inculpado por los otros en el marco de una broma espantosa.
Lo truculento, se sabría, sería una constante de los hechos sucedidos luego del homicidio de Fernando, en el que algunos pegaron y otros se encargaron de evitar que otras personas pudieran intervenir para detener la masacre. La Policía, mientras todo esto pasaba, estaba interviniendo para frenar una pelea en otro boliche cercano.
Dos de los acusados, Lucas Pertossi y Máximo Thomsen, fueron a comer hamburguesas a un restaurante de comida rápida luego del crimen. Antes pasaron por donde estaban alojados para cambiarse la ropa y los championes manchados de sangre. Lucas Pertossi también fue el que antes les avisó a sus amigos que Fernando habría muerto. Lo hizo con un mensaje que decía:“Estoy acá cerca donde está el pibe y están todos ahí a los gritos, está la policía, llamaron a la ambulancia... caducó”.
Ciro Pertossi, primo de Máximo, y uno de los más implicados en el crimen puesto que videos de cámaras de seguridad los muestran golpeando violentamente a Fernando junto a Thomsen, se limpió la sangre de los nudillos chupándose los dedos, según luego se pudo ver en un video de otra cámara de seguridad.
En total fueron 10 los detenidos. Después se terminó liberando a dos por falta de pruebas, aunque se los sigue investigando.
Los rugbistas están a la espera de una condena en la Cárcel de Dolores, todos juntos en una misma celda repleta de cuchetas, aislados de los demás presos que han jurado vengar la muerte de Fernando, procedente de una familia humilde, hijo de inmigrantes paraguayos.
Desde el día del homicidio no dejan de aparecer pruebas contra los rugbistas. Más allá de la ropa de los acusados, de los videos y de los testigos que los han reconocido, durante las indagatorias se dieron a conocer una serie de mensajes de WhatsApp desde sus teléfonos en los que prácticamente confiesan el asesinato. Además de Lucas Pertossi diciendo que Fernando “caducó”, hay uno audio de Ciro Pertossi en el que les dice a sus amigos:“Chicos, no se cuenta nada de esto a nadie”. Otro de los acusados le cuenta a un amigo:“Nos sacaron todos los patovicas, los re cagamos a palos mal. Nos agarraron a todos del cuello y nos sacaron a todos para afuera. Nos agarraron todos los policías pero bueno, ganamos igual”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)