CUANDO LA BELLEZA ES NEGOCIO

Turismo del bisturí: cada vez más clínicas en Punta

La oferta de tratamientos estéticos que hay en Punta del Este hace pensar a empresarios, médicos y jerarcas en su posible explotación como paquete turístico. El MSP reconoce que tiene muy poco control de las clínicas, de las prestaciones que dan y de sus pacientes.

"Sabemos que hay turistas que vienen a hacer uso de las clínicas estéticas". Foto: Ricardo Figueredo
"Sabemos que hay turistas que vienen a hacer uso de las clínicas estéticas", dice la ministra Kechichián. Foto: Ricardo Figueredo

Estirarse la piel, drenarse las bolsas de los ojos, inyectarse botox, someterse a láseres, blanquearse los dientes, aspirarse grasa, reconstruirse la nariz y hasta licuarse la sangre. En Punta del Este cuando pasa el verano no hay muchos espectáculos, no hay una amplia gama de cursos, hay pocas carreras universitarias y una opción limitada de salidas nocturnas. Pero en el plano de la estética, el menú está colmado. La cantidad de oferta en comparación con la población que vive todo el año es, al menos, llamativa.

Solo en la calle Córdoba, donde Punta del Este se vuelve Maldonado, se creó una "ruta estética" con unos 14 centros, consultorios y clínicas dedicados a alguna rama de la medicina estética. Algunos están hace 15 años, otros abrieron el año pasado. Y eso sin contar los muchos otros desperdigados por la ciudad. Cada vez más, dicen sus dueños, la gente busca cuidarse y verse mejor. Y en Punta del Este, la estética, cumple un papel más importante que en otros lugares, opinan.

"En Punta del Este como en otros destinos donde la gente se expone y se muestra mucho, como Colombia o Río de Janeiro, la gente quiere verse mejor estéticamente. Además, la gente que vive acá tiene contacto con turistas operados y eso hace que la población local se contagie", dice el cirujano plástico esteño Boris Segal. "Por otro lado, cada vez hay más extranjeros viviendo en Punta del Este, que son parte importante de la clientela". En este punto coincidieron todos los profesionales de estética consultados.

Mariana Genta, dueña del centro estético Jamelia, asegura que aunque ella también tiene sucursales en Montevideo, Tacuarembó, Paysandú, Rivera y Artigas, "en Punta del Este es donde más se busca la estética". "Debe tener que ver con que el balneario sea tan glamoroso. Acá la gente anda más arreglada, la moda está más presente. Y todo el mundo quiere estar a la altura", señala.

Es que Maldonado es el segundo departamento con más cirujanos plásticos después de Montevideo, a pesar de que Canelones casi lo triplica en habitantes. Tiene unos 15 profesionales realizando intervenciones, cuando en todo el país hay unos 140, dice la presidenta de la Sociedad de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, Beatriz Manaro.

Pero las operaciones son solo parte del nicho. Hay una interminable lista de opciones para el embellecimiento físico ofrecido en Punta del Este. De hecho, la rapidez con la que afloran nuevos tratamientos de belleza tiene al Ministerio de Salud Pública (MSP) corriendo de atrás. "Los hechos siempre van adelante de la regulación, probablemente haya cosas que no llegamos a habilitar", admite el doctor Gilberto Ríos, que es representante de la cartera en la Junta Nacional de Salud (Junasa).

El MSP tampoco interviene entre clínicas privadas y pacientes extranjeros. "Es un terreno sin regulación que lo ampare", explica Ríos. "Si hay algún problema no tienen ninguna protección. Es una relación directa entre la clínica y el paciente. Queda por fuera de las regulaciones", reconoce. El MSP solo controla las clínicas cuando reciben una denuncia o cuando hay inspecciones planificadas, "más o menos una vez por año", sostiene el representante de la Junasa.

Los pacientes extranjeros no son una excepción en Punta del Este. Tanto así que la oferta de tratamientos y operaciones empieza a convertirse en uno de los grandes atractivos para ellos.

Para atraer extranjeros.

Tomar sol, ir de compras y, ya de paso, ponerse implantes en los glúteos. El turismo estético es un concepto que ya está instalado en varios lugares del mundo, y América Latina es la estrella. Viajar a un destino exclusivamente para realizarse un procedimiento quirúrgico y convertir el postoperatorio en unas vacaciones de relax. Mundialmente, el destino favorito para esto es Colombia. Esto en un contexto en que el turismo médico, más allá de lo que son las intervenciones estéticas, se convierte una tendencia que crece y deja jugosos beneficios al país receptor.

Argentina ya tiene, hace ocho años, una Cámara de Turismo Médico. Su presidente, Miguel Cané, asegura que hay 50 millones de turistas médicos en el mundo y que, como regla, gastan entre siete y nueve veces más que el turista promedio. "Además, entre el alta provisorio y el definitivo aprovechan para conocer el país", detalla. Argentina, calculan, está recibiendo unos 1.000 pacientes foráneos al mes. Cané dice que estos compran servicios tanto de medicina curativa y preventiva, como estética.

El argentino cree, además, que Punta del Este podría colarse en la lista de destinos para este turismo porque "en los últimos años ha mejorado mucho sus clínicas y tecnología". En el último congreso celebrado por esta cámara hubo asistentes uruguayos, entre ellos representantes del seguro integral Medicina Personalizada (MP).

Argentina y Brasil, nuestros principales visitantes figuran en la lista de la Sociedad Internacional de Cirugía Estética entre los países que más cirugías estéticas se realizan. Brasil está en el segundo puesto y Argentina en el noveno. Según esta sociedad, en 2016 se realizaron más de 17 millones de cirugías en el mundo, haciendo a este público un nicho atractivo para que el turismo lo capte.

La ministra de Turismo, Liliam Kechichian, asegura que sería muy deseable convertir a Punta del Este en un polo estético o médico, aunque no han tenido propuestas formales de comenzar a gestionar dicho proyecto.

"Hemos recibido comentarios de gente del rubro y sabemos que hay turistas que vienen especialmente a hacer uso de las clínicas estéticas y médicas de Uruguay, pero no tenemos cifras oficiales", dice la jerarca. "Por ejemplo, sabemos que el spa de Solanas es único en Latinoamérica y que hay gente que viene especialmente a ese centro", añade.

Lourdes Rapalin, dueña de dicho spa —Bethel—, dice que está preparando una propuesta para llevar primero a la Cámara de Empresarios de Maldonado y luego al Ministerio de Turismo. "Necesitamos que haya más actividades fuera de temporada para este tipo de clientes. Porque en invierno lo único que pueden hacer es ir al Conrad", apunta.

Rapalin destaca que su público es de nivel adquisitivo alto y que se queda entre 10 y 15 días cada vez que decide hacerse algún tratamiento o intervención. "Al europeo le gusta Punta del Este en sí, pero además tenemos una oferta estética y de spas muy buena". Solo le falta, a su entender, que la experiencia se complete con más opciones de entretenimiento durante el año.

José Pereyra, presidente de la Cámara de Empresarios de Maldonado concuerda: "en invierno no hay nada" para que el turista haga. "Me parece una excelente idea fomentar este tipo de turismo. Se adapta a la imagen que queremos tener. De lugar tranquilo donde se puede descansar y hacer turismo familiar", enfatiza.

"La gente no se opera en verano, la gente quiere estar espléndida para el verano", explica Gabriela López, secretaria del cirujano plástico Boris Segal. En su caso, como en el de la mayoría de centros estéticos, la época de más trabajo es de marzo a noviembre. Es que tanto las cirugías plásticas como los tratamientos de belleza son cosas que toman tiempo, meses casi siempre.

En el consultorio Gyco se realizó uno de los muchos servicios ofrecidos en Punta del Este. Foto: R. Figueredo
En el consultorio Gyco se realizó uno de los muchos servicios ofrecidos en Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo

En verano son más populares los tratamientos llamados "de paso", como son la depilación, el maquillaje, las manicuras, el botox o la colocación de ácido hialurónico. Las cirugías o tratamientos reductores y modeladores en general son cosas para el invierno.

Pero Rapalin no es la primera que ve el potencial de Punta del Este como destino de todo el año para turistas-pacientes. Ya quisieron hacer del balneario un polo para el turismo médico con el proyecto del hospital internacional en La Barra en 2016. La inversión de Punta del Este Healthcare city proyectada era de US$ 200 millones pero el proyecto no prosperó. Los inversionistas (uruguayos y argentinos) pretendían hacer del centro un lugar de referencia. Julio Martínez, gerente general de la Asociación Española, que formaría parte del proyecto, dijo en ese entonces que parte del objetivo era que "el flujo del turismo de salud" pudiera "desestacionalizar" Punta del Este.

Disciplina inclusiva.

Rapalin dice que a su spa llegan por sus condiciones únicas en el continente. En el caso de Segal, es su fama como cirujano que lo precede. El boca a boca de pacientes satisfechos le trae al cirujano clientes de los más diversos países, dice. "Vienen mucho de Brasil. Generalmente vienen ya sabiendo que van a hacer el postoperatorio acá. Esos son clientes de más dinero". Pero, advierte, las cirugías electivas no son patrimonio de los más pudientes. "En Punta del Este se opera la cajera del súper también", asegura. "Y no lo esconden. Por eso también se operan más, porque no les da vergüenza recomendarlo".

¿De cuánto dinero estamos hablando? Las cirugías estéticas cuestan unos miles de dólares (los implantes mamarios pueden costar de US$ 2.000 a US$ 5.000 y una rinoplastia alrededor de US$ 1.700). Una aplicación de toxina botulínica (botox) cuesta US$ 285 y debe volver a inyectar cada tres meses aproximadamente. Las depilaciones definitivas cuestan unos US$ 55 por sesión (se precisan 12 si se quiere un resultado duradero). Es decir, es casi excepcional que no se gasten miles de pesos (por lo menos) en tratamientos de estética. Pero eso ya no parece ser motivo para que gente de bajos ingresos deje de consumir estos servicios.

"Hoy los precios son razonables", opina Manaro. "La gente saca préstamos para operarse y es asequible". Según ella, el destino por el que optan los uruguayos que quieren intervenirse en el exterior es Paraguay. "Para nosotros es barato allá, como para los americanos puede ser Panamá", ejemplifica. Hacerse una cirugía plástica en Uruguay es algo más caro que en Argentina y Brasil, aunque más barato que en Colombia, según un informe de la BBC de 2017.

"No sé si bajaron los precios, lo que hay es más competencia y promociones", opina Carina Da Silva, cosmetóloga en el centro integral Nerea, cerca de Gorlero.

Todos dicen que es notorio el cambio: la gente se opera y se cuida más que antes. El MSP no lleva registros de lo que pasa a nivel privado, pero los profesionales lo sienten, aunque no hay consenso de cuándo comenzó esto. Coinciden también en que los cambios más radicales que vivió el mundo de la estética son la incorporación del hombre y de las clases menos pudientes al público objetivo.

Las mujeres que se operan, según Segal, tienen entre 25 y 50 años. Pero las clientas de tratamientos estéticos menos invasivos van desde los 18 a los 70, dice Daniel Mulhetahler, de la clínica que lleva su nombre. Los hombres, aunque siguen en minoría, no son extraños en el block quirúrgico. Y no titubean al preguntar el precio de la depilación definitiva o la limpieza de cutis, dice Da Silva, de Nerea. Según Roberto Sergio, del consultorio Gyco, muchos hombres acuden por las arrugas. Todos están de acuerdo en que el público masculino representa el 20% del total.

Como en todo "boom", los que se subieron al carro después molestan a los que lo hicieron cuando no estaba de moda. Según Manaro, el peor problema que afronta la comunidad de cirujanos plásticos es el "intrusismo". Es decir, que una variedad de profesionales que no tienen la especialización se estén dedicando a la actividad. Odontólogos, oftalmólogos y dermatólogos están incursionando también al área estética. "Si yo no me pongo a sacar muelas, no veo por qué los odontólogos tendrían que aplicar botox", opina el cirujano Segal.

"Uruguay tiene que apostar a la excelencia de sus profesionales y del medio médico para que los turistas nos elijan aunque no tengamos el precio más competitivo, porque es la vida lo que se pone en juego, no se prioriza ahí solo el costo", dice Manaro.

La ministra Kechichian asegura que Uruguay, en especial Punta del Este tiene "todas las condiciones" para ser un buen destino en donde realizar postoperatorios de manera placentera. "La parte de la oferta médica está muy sujeto a inversiones privadas. Nosotros como ministerio lo que haríamos sería armar el paquete como producto y salir a promocionarlo en el mundo", explica.

Las piezas están, el público existe y los actores se muestran dispuestos. Solo falta que se conecten los hilos y Uruguay puede convertirse en el próximo punto elegido para los pacientes viajeros.

El hospital internacional que está en suspenso.

Aunque desde la Intendencia de Maldonado aseguran que no es un proyecto abandonado, dos años después de su anuncio, el hospital internacional de La Barra (Punta del Este Healthcare City) sigue en una fase muy inicial. El secretario general de la intendencia fernandina, Diego Chavarría, aseguró que "hay anteproyectos edilicios en la órbita de la intendencia", pero que siguen pendientes las aprobaciones del Ministerio de Salud Pública (MSP) y del de Economía (MEF), ya que la idea era que el hospital estuviese en zona franca.

Los inversionistas son argentinos y uruguayos, y el prestador de servicios sería la Asociación Española. En 2016 anunciaron que la inversión sería de US$ 200 millones y que daría empleo a unas 7.000 personas, incluidos expertos extranjeros, ya que el objetivo era crear un centro de referencia como hoy es el hospital Sirio-Libanés, ubicado en San Pablo.

Atención de personas trans ya atrae a extranjeros.

En materia de salud de personas transgénero Uruguay ya es referente regional y hasta mundial, lo que está atrayendo no solo a pacientes extranjeros sino a personal médico que viene a hacer pasantías para aprender a atender a este colectivo. En el Saint Bois funciona una Unidad Docente Asistencial que atiende personas trans que, además de requerir tratamientos hormonales y eventuales operaciones, sufren de "discriminación" en el ámbito sanitario en general, sostiene el adjunto a la presidencia de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), Daniel Márquez.

"Vienen médicos, psicólogos, sociólogos y asistentes sociales a formarse", dice.

"También atendemos pacientes extranjeros, pero menos. Los que vienen son la mayoría refugiados que se están escapando de la transfobia de sus países", detalla Márquez. Esta unidad, sostiene, es pionera en América Latina.

Alcalde pide exoneraciones fiscales para las clínicas.

Para el alcalde de Punta del Este, Andrés Jafif, el balneario ya cuenta con condiciones e infraestructura óptimas para convertirse en un receptor de turismo estético, médico o de spas, pero, considera, se puede hacer más: "Creo que lo que falta son exoneraciones fiscales a quienes decidan invertir en este rubro y mejor conectividad aérea. Debemos ser un punto de más fácil acceso", expresa.

Lourdes Rapalin, dueña del spa Bethel en la Crystal Lagoon de Solanas, en tanto, opina que lo que hace falta es una mayor oferta de entretenimiento porque "la gente que viene a operarse no quiere sentir que está adentro de un hospital, quiere también estar de vacaciones". En marzo presentará un proyecto a la Cámara de Empresarios de Maldonado para subsanar este problema que ella entiende, existe.

La ministra de turismo, Liliam Kechichian, cree que faltan inversiones privadas médicas para que ellos puedan "armar el paquete y salir a venderlo al mundo".

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